★El proyecto astronómico del siglo XX: 4 mujeres que marcaron la historia★

Esas misteriosas mujeres de la imagen lograron clasificar casi medio millón de estrellas en el proyecto astronómico del siglo XX.

 

¿De qué trataba este proyecto en el que 4 enigmáticas mujeres dejaron plasmadas sus huellas?

 

El ambicioso proyecto astronómico, surge en 1887, como una idea de Amedée Mouchez, el cual, para ese año, era el director del observatorio de Paris, él se dio del potencial que deparaba la tecnología fotográfica y pensó que esto podría significar una nueva era en la elaboración de mapas estelares. En abril ese año se organizó el Congreso Astrográfico de París; reunió a más de 50 astrónomos de todo el mundo, en este Congreso se discutió acerca del  proyecto astronómico, que trataba básicamente en la construcción de un atlas fotográfico del cielo con la especificación de las posiciones estelares. Todos los observatorios deberían utilizar un mismo tipo de telescopio, que fuese similar al astrográfico de Paris; esto con el fin de obtener uniformidad en todas las imágenes.

En el Catálogo astrográfico, participaron 20 observatorios de todo el mundo, uno de los cuales fue el del vaticano en el que trabajaron 4 misteriosas mujeres; la identidad de las mismas hasta hace muy poco era un enigma, un descubrimiento al azar permitió conocer sus nombres.


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Pero… ¿Qué se espera obtener de este proyecto?

En el congreso se elaboró un comité, el cual se encargó de definir las condiciones en las que se realizaría el trabajo; tenía 2 grandes objetivos.

  • Uno era la elaboración de un Catálogo astrográfico, en el cual,  cielo sería fotografiado en su totalidad, por lo menos hasta la magnitud 11, estas placas fotográficas serían posteriormente medidas y calculadas en detalle, para obtener la posición y descripción exacta de las estrellas, esos cálculos eran realizados por los llamados “computadores”.

 

  • El otro, la Carta del cielo, éste objetivo era más grande aún, se utilizaría otro grupo de placas, cuyas mediciones serían más extensas y detalladas, con amplias exposiciones, la finalidad de este segundo objetivo, era fotografiar todas las estrellas hasta la magnitud 14.

 

El resultado esperado era la exposición y medición de 22.000 placas de vidrio, los observatorios se repartieron áreas específicas del cielo para su estudio; aproximadamente la mitad de ellos emplearon telescopios diseñados por los hermanos Henry, los otros utilizaron telescopios provenientes de la fábrica Howard Grubb de Dublín.

 

telescopio usado en el proyecto del siglo XX
Prototipo parisino de telescopio utilizado en el proyecto.

 

¿Quiénes eran los llamados computadores?

 

Para la época en la cual se llevó a cabo este proyecto, no existían los artefactos electrónicos que se encargan hoy día de generar las mediciones exactas y computarizadas; “los computadores” eran personas sobresalientes y expertos en cálculos matemáticos, cuyo trabajo era realizar todas la mediciones manualmente, de la posición exacta de todas y cada una de las estrellas, por lo mismo, la realización de los cálculos matemáticos de las placas tomó mucho tiempo, ya que eran medidas a simple vista y anotado uno por uno. El objetivo principal de llegar a medir hasta la magnitud 11, en general fue superado por todos los observatorios, incluso, algunos fueron capaces de medir estrellas de magnitudes muy débiles (magnitud 13).


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El catálogo  astrográfico; un objetivo exitoso

 

Como explicaba antes, el eje central de este objetivo eran las mediciones de estrellas hasta la magnitud 11, lo cual fue realizado con éxito por todos los observatorios participantes en el proyecto, gracias al cumplimento del mismo, se lograron observar unos 46 millones de estrellas. A pesar de esto, se pensó que todo el esfuerzo invertido para este trabajo, iba a dar pocos frutos científicos a la larga, incluso, para muchas personas el proyecto era un gasto innecesario de energía y tiempo por parte de los científicos participantes, lo cual se podía emplear en otros descubrimientos de más utilidad; sin embargo, los astrónomos de hoy en día se encuentran en deuda con todos estos hombres y mujeres por su intenso y prolongado trabajo, ya que gracias al catálogo astrográfico, se han podido combinar las posiciones estelares surgidas en este proyecto, con los resultados del satélite de astrometría de la ESA Hipparcos, esto ha logrado dar a conocer con precisión, todos los movimientos derivados de 2,5 millones de estrellas aproximadamente; todas las posiciones del catálogo astrográfico fueron transcritas a catálogos mecanográficos, dicha labor la realizó el instituto astronómico Sternberg de Moscú entre 1987 y 1994.

 

¿Fue alcanzado el segundo objetivo?

 

La carta de cielo, fue un objetivo demasiado ambicioso, solo algunos de los observatorios se embarcaron en el mismo y ninguno pudo culminarlo, el resultado de este estudio fue dejado por la mitad, ya que resultó demasiado costoso y difícil de reproducir, el fruto de este trabajo fue un catálogo con un material demasiado abundante, con un aproximado de 254 volúmenes; por tanto estos resultados no se  lograron utilizar.

 

El observatorio Vaticano fue uno de los participantes del proyecto

 

observatorio del vaticano
Imagen de la Specola Vaticana.

En un principio el Vaticano, no pensaba participar en este proyecto, pero un religioso, le insistió reiterativamente al Papa para ese entonces León XIII, de que la santa sede debería participar; para nadie era un secreto, el ataque a través de los siglos de la Iglesia católica contra la ciencia; miles de personajes ilustres, científicos e investigadores de la verdad, fueron asesinados en la hoguera y sometidos a torturas inimaginables por parte de los seguidores fieles de esta religión; por tanto, ese fue el motivo principal que le llevó al pontífice a permitir que el vaticano participara en el proyecto, con la finalidad de que la iglesia trabajara de la mano con la ciencia y juntas pudiesen plasmar una huella en la historia.

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La Specola vaticana adquirió un colosal telescopio, el pontífice mandó a reestablecer su observatorio y ordenó la construcción de una cúpula giratoria de 8 metros, ubicada en la torre de los vientos a unos pocos minutos de la Basílica de San Pedro.

El sacerdote encargado de este observatorio , visitó algunos otros para hacerse la idea de cómo funcionaban e informarse de la organización del trabajo; luego se le presentó un pequeño problema, quiénes trabajarían en dicho estudio; creyó encontrar la solución a sus problemas con las llamadas “Lady computers”, unas mujeres en Greenwich caracterizadas por su precisión en los cálculos y en medición de coordinadas; pero para entonces, el vaticano no permitía contratar a ninguna mujer en sus recintos, por tanto, el problema original volvió; tenían el observatorio, el telescopio mas no tenían quien se dedicara a dicho estudio; fue entonces  cuando el vaticano consideró que la solución más acertada era pedirle ayuda a una congregación de religiosas, las monjas de María Bambina, cuyo convento queda muy cerca del observatorio (incluso en la actualidad).

 

¿Cómo se descubrieron sus identidades?

 

 

En esta imagen observamos a Sabino Maffeo, quien descubrió por casualidad las identidades de las monjas
En esta imagen observamos a Sabino Maffeo, quien descubrió por casualidad las identidades de las monjas. Tomado @Joseph A. Carr

 

Hasta hace muy poco se logró conocer la identidad de estas cuatro monjas; de las cuales antes sólo se poseía una fotografía en blanco y negro, en la cual dos de ellas se encontraban haciendo las observaciones y una estaba anotando todo y haciendo los cálculos; Carol Glatz, periodista americana del Catholic news service, es la que tiene gran parte del mérito del descubrimiento, esta periodista explica como el sacerdote para entonces encargado del observatorio, envía una carta al convento solicitando la ayuda de algunas de sus monjas; en un principio la madre superiora no estuvo de acuerdo, ya que no entendía qué tenían que hacer unas monjas clasificando estrellas en vez de estar en obras de caridad, el sacerdote logra convencer a la  directora del convento y en 1910 comenzaron a trabajar 2 religiosas en el observatorio, más delante se anexaron otras dos.

Fue un acontecimiento fortuito y para nada planificado; el veterano jesuita y astrónomo de 93 años  Sabino Maffeo, encargado de custodiar el archivo del observatorio astronómico del vaticano, se encontraba hojeando y ordenando unos viejos documentos, descubrió por azar unos escritos en los cuales aparecen los nombres de estas cuatro monjas; él tiene la mayor parte del mérito, la otra se la lleva la periodista antes mencionada Carol Gltaz, quien cubrió la noticia e hizo las investigaciones pertinentes acerca del tema, la mayoría de las cuales se plasman en este artículo.

 

Los nombres de las monjas son los siguientes:

  • Emilia Ponzoni

  • Regina Colombo

  • Concetta Finardi

  • Luigia Panceri

 

Trabajaron 11 años, hasta 1921 y según la periodista analizaron el brillo y posición de 481.215 estrellas; la reportera reconstruye cómo el Papa Benedicto XV, les dio las gracias en persona por su aporte a la ciencia y a la humanidad y Pío XI les entregó una medalla de plata por su espléndida labor. El fruto de su trabajo fue un catálogo de 10 volúmenes.

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¿Y tú, conoces a otras mujeres que hayan marcado la historia?

 

María Concepción Pérez.

 

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Estudiante de medicina, ULA. Librepensadora, lectora empedernida, amante de la ciencia y de la música.

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