Anecdotas graciosas

En algún momento de nuestras vidas hemos pasado por situaciones vergonzosas que harían reír a cualquiera. En este artículo te mostramos 10 Anécdotas graciosas.

En nuestros recuerdos de viajes, de universidad, de colegio, de adolescencia o de trabajo, tenemos momentos muy graciosos que bien podrían compartirse a modo de anécdota para hacer el ambiente algo más relajado, gracioso y agradable. Aunque las anécdotas no sean precisamente de nosotros, hay historias que no dejamos pasar por alto, aunque guardemos el secreto sobre quien fue.

Advertisement

10 Anécdotas graciosas

Advertisement
10 Anécdotas Graciosas

Durante un viaje

Un día durante un viaje largo en el auto por la autopista se espichó uno de los cauchos. Todos los curiosos nos bajamos a ver lo que había ocurrido. Nadie se percató que habían dejado la puerta del auto abierta. Después de lograr descifrar como usar el gato hidráulico, se pudo cambiar el caucho dañado. Cuando todos nos subimos y fuimos a arrancar, las llaves no aparecían, así que todos nos volvimos a bajar para buscar las llaves y poder irnos. Buscamos en el maletero, en el suelo debajo del auto, en la cuneta, dentro del auto, en los asientos, debajo de los asientos, y las llaves no aparecían. Buscaron en los bolsillos, y en medio del desespero, nos dimos cuenta que las llaves siempre estuvieron puestas en el interruptor. Cuando por fin arrancamos, nos parecía que era demasiado silencio, y nos habíamos olvidado de Roland, nuestro perro. Nos devolvimos al sitio para buscar a Roland, y cuando nos bajamos para llamarlo, Roland empezó a ladrar desde el maletero, se había ido a dormir a la parte de atrás del auto.

En el bus

Un día iba en el bus con mi pareja. Yo iba entreteniéndome con el celular mientras veía unos videos en Youtube. Como el viaje era un poco largo, me fui quedando dormida con el celular en la mano. Al cabo de un rato me dormí y recosté mi cabeza sobre el hombro del que se suponía que era mi pareja. Cuando me desperté, era otra persona la que estaba en el puesto al lado de mí. Mi pareja se había levantado a ofrecer el puesto y yo no me había dado cuenta.

10 Anécdotas Graciosas

Sueño profundo

Un día llegué con mucho cansancio a mi casa. Me di una ducha, me preparé la cena, bebí una pequeña taza de café con leche y me puse a ver televisión. No sé en qué momento me dormí en el sofá, pero caí rendida. Cuando me desperté en la mañana me dio miedo porque mi familia no estaba. Abrí la puerta de la casa y estaban dormidos afuera. Dejaron las llaves adentro y yo no me desperté.

Una tarde divertida

Una tarde paseando con una amiga de pronto nos pusimos a jugar a correr para perseguir una a la otra. Una señora que salía de un edificio nos miró y asustada empezó a correr también delante de nosotras.

10 Anécdotas Graciosas

Una cita en la plaza

Una tarde fui a una cita. Como la persona estaba tardando mucho decidí comprar un helado para pasar el rato mientras la persona llegaba. Pasaron 20 minutos y la persona no llegaba, pasaron 10 minutos más y la persona no llegaba. Cuando vi que la persona por fin iba llegando, me cagó una iguana en la cabeza.

Comprando verduras frescas

Una tarde estaba con mi novio comprando verduras frescas en un mercado. En medio de la caminata por el mercado vi unos jengibres preciosos. Como mi pareja nunca había probado la comida con jengibre, por lo que tomé la decisión de comprar una bolsa de jengibres. Yo nunca he sido amiga de los remedios naturales, pero parece que el jengibre era un buen ingrediente para las personas que sufrían de amigdalitis. La cuestión es que al subirnos al bus, se le ocurrió darle un mordisco al jengibre, y yo como no estaba pensando con claridad también le metí un mordisco al jengibre. Pasaron dos segundos cuando sentimos que nos asfixiábamos porque el jengibre estaba ridículamente picante. Yo sabía que el jengibre era un poco picante, pero de verdad este jengibre estaba absurdamente picante, obviamente porque estaba fresco. Al subirnos al bus en medio de la asfixia y pidiendo agua, lo que único que logramos fue ser el hazmerreír de todos los pasajeros del bus.

10 Anécdotas Graciosas

En una cena

En una cena con mis amigos comiendo comida china, la botella de gaseosa se me cayó al suelo y nadie me vio. No le di importancia y coloqué la botella sobre la mesa. Un amigo fue a tomar la botella de gaseosa y cuando la abrió, la tapa salió disparada y le dio en el ojo.

Discución con la puerta

Un día en un restaurante iba a ir al baño. Fui a abrir la puerta y la puerta no abría. Toqué para saber si alguien estaba dentro y no había nadie. Me fui a sentar a esperar un rato. Cuando volví al baño empujé la puerta y de verdad que no abría. Cuando me iba a sentar en mi mesa salió una señora del baño y resulta que la puerta era corrediza.

10 Anécdotas Graciosas

Una amiga que no hace caso

Un domingo en la iglesia una amiga me dijo que debía ir al baño. Yo dije “ve al baño de la iglesia porque luego es peor”, cuando volvió me dijo “no fui porque me dio pena”. Yo le dije “ya vas a ver que luego es peor”. Cuando terminó el servicio, nos fuimos caminando y me dice “tengo que ir al baño” pero ya la iglesia había cerrado. Así que nos tocó correr a casa de otra amiga. Cuando íbamos llegando escuché un ruido atronador, y mi amiga se había hecho encima por hacer caso de no ir al baño.

Un perrito que te deja al descubierto

Un día paseando a mi perrito, se me escapó. Corrí detrás de mi perro para poderlo agarras y que no le pasara nada. Para mi mala suerte mi perro ese día amaneció con ganas de no hacer caso. Así que tuve que alzarlo y cargarlo para llevarlo a la casa. Como seguía rebelde empezó a darme pataditas con las patas, y como yo cargaba un leggin me bajó todo el pantalón con las patas. No lo podía soltar y no me podía subir el leggin, así que me quedé con los pantalones abajo hasta que se calmó y me los pude subir otra vez.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.