rimas asonanres

Las rimas asonantes son un tipo de rima que se consideran “rimas imperfectas”. En este artículo te mostramos 15 Ejemplos de rimas asonantes.

Estas rimas son aquellas que consisten en la repetición de vocales en las palabras, a diferencia de las rimas consonantes en las que la semejanza entre las palabras es solo parcial y en las letras consonantes. Para poder construir las rimas asonantes debe haber coincidencia de las vocales que están posterior a la sílaba tónica.

La finalidad y característica de estas rimas es la musicalidad que le aportan a los poemas y escritos. Estas rimas son muy comunes en los poemarios clásicos aunque sean consideradas “imperfectas”. Más adelante veremos algunos poemas clásicos con ejemplos perfectos de rimas asonantes.

15 Ejemplos de rimas asonantes
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Francisco de Quevedo

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Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos, fue un escritor y dramaturgo español que forma parte de los máximos exponentes de la poesía del siglo de Oro.

Está el ave en el aire con sosiego,
en el agua el pez, la salamandra en fuego
y el hombre, en cuyo ser todo se encierra,
está en sombra en la tierra.

Yo sólo, que nací para tormentos,
estoy en todos estos elementos:
la boca tengo en aire suspirando,
el cuerpo en tierra está peregrinando,
los ojos tengo en agua noche y día
y en fuego el corazón y el alma mía.

Está el ave en el aire con sosiego de Francisco de Quevedo

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

Amor constante más allá de la muerte de Francisco de Quevedo

Es hielo abrasador, es fuego helado,

es herida que duele y no se siente,

es un soñado bien, un mal presente,

es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,

un cobarde con nombre de valiente,

un andar solitario entre la gente,

un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,

que dura hasta el postrero parasismo,

enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño Amor, éste es tu abismo:

mirad cuál amistad tendrá con nada

el que en todo es contrario de sí mismo.

Definiendo el amor de Francisco de Quevedo.

Nota: Obsérvese que las palabras en cursiva son las que corresponden con la rima asonante.

Poemas de Rosalía de Castro

Rosalía de Castro

María Rosalía Rita de Castro fue una poetisa y novelista gallega considerada una de las grandes figuras de la poesía española del siglo XIX.

Era apacible el día
y templado el ambiente
y llovía, llovía,
callada y mansamente;
y mientras silenciosa
lloraba yo y gemía,
mi niño, tierna rosa,
durmiendo se moría.

Al huir de este mundo, ¡qué sosiego en su frente!
Al verle yo alejarse, ¡qué borrasca la mía!

Tierra sobre el cadáver insepulto
antes que empiece a corromperse…, ¡tierra!
Ya el hoyo se ha cubierto, sosegaos,
bien pronto en los terrones removidos
verde y pujante crecerá la hierba.

Era apacible el día de Rosalía de Castro.

Hora tras hora, día tras día,
entre el cielo y la tierra que quedan
eternos vigías,
como torrente que se despeña,
pasa la vida.

Devolvedle a la flor su perfume
después de marchita;
de las ondas que besan la playa
y que una tras otra besándola expiran.
Recoged los rumores, las quejas,
y en planchas de bronce grabad su armonía.

Hora tras hora, día tras día de Rosalía de Castro.

Busca y anhela el sosiego
mas… ¿quién le sosegará?
Con lo que sueña despierto,
dormido vuelve a soñar.

Que hoy como ayer, y mañana
cual hoy, en su eterno afán,
de hallar el bien que ambiciona
–cuando sólo encuentra el mal–,
siempre a soñar condenado,
nunca puede sosegar.

Busca y anhela el sosiego de Rosalía de Castro.

Nota: Rosalía de Castro usa menos cantidad de rimas asonantes de las que suele usar Quevedo en sus poemas. Sin embargo se puede notar el uso de las rimas asonantes una frase por medio.

Antonio Machado poesía

Antonio Machado

Antonio Machado Ruiz fue un gran poeta español que se caracterizó por sus rasgos simbolistas y románticos.

A la desierta plaza

conduce un laberinto de callejas.

A un lado, el viejo paredón sombrío

de una ruinosa iglesia;

a otro lado, la tapia blanquecina

de un huerto de cipreses y palmeras,

y, frente a mí, la casa,

y en la casa la reja

ante el cristal que levemente empaña

su figurilla plácida y risueña.

Me apartaré.

No quiero

llamar a tu ventanaPrimavera

viene? su veste blanca

flota en el aire de la plaza muerta?;

viene a encender las rosas

rojas de tus rosales… Quiero verla…

A la desierta plaza de Antonio Machado.

Abril florecía frente a mi ventana.

Entre los jazmines y las rosas blancas

de un balcón florido, vi las dos hermanas.

La menor cosía, la mayor hilaba

Entre los jazmines y las rosas blancas,

la más pequeñita, risueña y rosada

¿su aguja en el aire?, miró a mi ventana.

Abril florecía de Antonio Machado.

Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario.

Girando en torno a la torre y al caserón solitario,

ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno,

de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno.

Es una tibia mañana.

El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.

Pasados los verdes pinos,

casi azules, primavera

se ve brotar en los finos

chopos de la carretera

y del río.

El Duero corre, terso y mudo, mansamente.

El campo parece, más que joven, adolescente.

Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido,

azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido,

y mística primavera!

¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera,

espuma de la montaña

ante la azul lejanía,

sol del día, claro día!

¡Hermosa tierra de España!

Orillas del Duero de Antonio Machado.

Nota: En los escritos de Antonio Machado se puede ver que hay un equilibrio en las rimas asonantes y el resto de la narrativa.

Jaime Sabines rimas

Jaime Sabines

Jaime Sabines fue un poeta mexicano reconocido como uno de las grandes representantes de la poesía de Mexico del siglo XX.

Los amorosos callan.

El amor es el silencio más fino,

el más tembloroso, el más insoportable.

Los amorosos buscan,

los amorosos son los que abandonan,

son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,

no encuentran, buscan.

Los amorosos andan como locos

porque están solos, solos, solos,

entregándose, dándose a cada rato,

llorando porque no salvan al amor.

Los amorosos de Jaime Sabines

Después de todo -pero después de todo-
sólo se trata de acostarse juntos,
se trata de la carne,
de los cuerpos desnudos,
lámpara de la muerte en el mundo.

Gloria degollada, sobreviviente
del tiempo sordomudo,
mezquina paga de los que mueren juntos.

A la miseria del placer, eternidad,
condenaste la búsqueda, al injusto
fracaso encadenaste sed,
clavaste el corazón a un muro.

Se trata de mi cuerpo al que bendigo,
contra el que lucho,
el que ha de darme todo
en un silencio robusto
y el que se muere y mata a menudo.

Soledad, márcame con tu pie desnudo,
aprieta mi corazón como las uvas
y lléname la boca con su licor maduro.

Después de todo de Jaime Sabines.

No hay más. Sólo mujer para alegrarnos,
sólo ojos de mujer para reconfortarnos,
sólo cuerpos desnudos,
territorios en que no se cansa el hombre.
Si no es posible dedicarse a Dios
en la época del crecimiento,
¿qué darle al corazón afligido
sino el círculo de muerte necesaria
que es la mujer?

Estamos en el sexo, belleza pura,
corazón solo y limpio.

No hay más, solo mujer de Jaime Sabines.

Nota: En los poemas de Jaime Sabines encontramos muy pocas rimas asonantes, sin embargo el carácter del verso se mantiene presente con algunos usos de estas rimas.

Poemas de Gabriela Mistral

Gabriela Mistral

Gabriela Mistral fue una profesora y poetisa chilena ganadora del premio Nobel de literatura en 1945. Fue la primera mujer de Latinoamerica en recibir este galardón.

Tú no oprimas mis manos.
Llegará el duradero
tiempo de reposar con mucho polvo
y sombra en los entretejidos dedos.

Y dirías: «No puedo
amarla, porque ya se desgranaron
como mieses sus dedos».

Tú no beses mi boca.
Vendrá el instante lleno
de luz menguada, en que estaré sin labios
sobre un mojado suelo.

Y dirías: «La amé, pero no puedo
amarla más, ahora que no aspira
el olor de retamas de mi beso».

Íntima de Gabriela Mistral.

Me encontré a este niño
cuando al campo iba:
dormido lo he hallado
en unas espigas…

O tal vez ha sido
cruzando la viña:
al buscar un pámpano
topé su mejilla...

Y por eso temo,
al quedar dormida,
se evapore como
la helada en las viñas

Hallazgo de Gabriela Mistral.

Una en mí maté:
yo no la amaba.

Era la flor llameando
del cactus de montaña;
era aridez y fuego;
nunca se refrescaba.

Piedra y cielo tenía
a pies y a espadas
y no bajaba nunca
a buscar «ojos de agua».

Donde hacía su siesta,
las hierbas se enroscaban
de aliento de su boca
y brasa de su cara.

La otra de Gabriela Mistral

Nota: El estilo de Gabriela Mistral es más clásico, con un uso adecuado de la rima asonante. Esto nos rememora a escritos con inclinaciones a épocas anteriores.

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