Chistes buenazos

El humor siempre ha formado parte de nuestra cotidianidad ¿qué mejor forma de animarnos o animar a otros que con unas buenas risas? El humor es gratificante para cualquiera y nos ayuda a sanar el dolor emocional y a relajarnos, pues, segregamos naturalmente endorfinas cuando reímos.

Nunca es mal momento para hacer reír a otros ridiculizándonos o contando algún buen chiste, jamás podrán pasar de moda estos relatos cortos que dan pie a la carcajada, desde el clásico Jaimito niño astuto, hasta chistes más elaborados con otros personajes humorísticos.

TENEMOS PARA TI: CHISTES DE MAMÁ, MAMÁ

Seguramente te estarás preguntando ¿Por qué nos gustan tanto los chistes? Precisamente es la ocurrencia de finales inesperados y cómicos los que pueden mejorar cualquier mal momento e incluso hacernos reflexionar sobre diversos temas sociales. Si quieres romper el hielo con nuevos amigos o simplemente estás buscando echarte unas risas para mejorar tu día, hemos recopilado para ti 25 chistes buenazos que aseguramos te sacarán alguna mueca.

CHISTES BUENAZOS
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Contenidos del post

1. Jaimito llega tarde al colegio y la profesora le pregunta:

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– ¿Por qué llegas tarde?

– Me quedé dormido soñando con un partido.

– ¿Y eso qué tiene que ver?

– Pues hubo un empate, prórroga y además penaltis.

2. Llaman a la puerta y es un técnico del ayuntamiento.

– Perdone, pero vamos a proceder al derribo del edificio contiguo.

– ¿Conmigo?

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3. Una pareja de ancianos va a un restaurante de comida rápida, donde con cuidado divide en dos la hamburguesa y las papas fritas. Un camionero siente pena por ellos y se ofrece a comprarle a la esposa su propia comida.

—No se preocupe —dice el anciano—, nosotros compartimos todo.

Unos minutos después, el camionero se da cuenta de que la esposa no ha probado bocado.

—De verdad no me importa comprarle su propia comida —insiste.

—No se preocupe, ella comerá su parte —le asegura el anciano—. Lo compartimos todo.

Poco convencido, el camionero le pregunta a la esposa:

— ¿Por qué no come?

— ¡Porque estoy esperando a que mi esposo me preste la dentadura!

4. Cansada de esperar al final de la fila para entrar al Arca de Noé, una pulga brinca de animal en animal para acercarse al frente. Finalmente aterriza en el lomo de un elefante.

—¡Lo sabía! —le dice el paquidermo, irritado, a su pareja—. ¡Ya empezaron con los empujones!

5. ¿Cómo se despiden los químicos?

— Ácido un placer

6. Un sacerdote, un ministro y un rabino quieren saber quién de ellos es mejor en su trabajo. Se internan en el bosque, encuentran un oso e intentan convertirlo. Más tarde se reúnen los tres.

—Cuando encontré al oso —dice el sacerdote— le leí el catecismo y lo rocié con agua bendita. La próxima semana hará su Primera Comunión.

—Yo encontré a un oso —cuenta el ministro—, y le prediqué la palabra de Dios. El oso quedó tan sorprendido que me dejó bautizarlo.

Ambos voltean a ver al rabino, quien yace en una camilla rodante, con todo el cuerpo enyesado.

—Pensándolo bien —exclama el religioso—, quizá no debí haber comenzado con la circuncisión.

chistes

7. ¿Sabes que mi hermano anda en bicicleta desde los cinco años?

¿Ah sí?

¡Qué lejos debe de estar ya!

8. ¿Qué le dice un pato a otro pato que estaban compitiendo en una carrera?

— Hemos empatado

9. José, Miguel, María y Tomás hablan sobre los empleos de sus sueños.

—Me gustaría ser abogado —dice José—, para así poder defender a mis compatriotas.

—Me gustaría estar en el congreso —dice Miguel—, para proponer leyes que beneficien a mis compatriotas.

—Yo quiero ser doctora —dice María—, para poder atender a mis compatriotas.

—Y tú, Tomás, ¿qué te gustaría ser? —pregunta José.

—¡Yo quiero ser compatriota!

10. ¡Soldado Miralles!

— ¡Sí, mi capitán!

— No lo vi ayer en la prueba de camuflaje.

— ¡Gracias, mi capitán!

11. El médico le pregunta a su paciente:

—¿Ha seguido mi consejo de dormir con la ventana abierta?

—Sí —.

Entonces, ¿ha desaparecido por completo el asma?

—No —dice el paciente—. Pero sí han desaparecido mi reloj, la televisión, el reproductor de música y la computadora portátil.

12. Doctor, doctor, no sé lo que me pasa que cada vez que tomo café me duele el ojo derecho.

-¿Has probado a sacar la cucharilla de la taza?

13. En una feria, un hombre se topa con la tienda de campaña de una adivina. Pensando en pasar un buen rato, entra en ella y se sienta.

—Puedo ver que es padre de dos —dice la vidente, mirando su bola de cristal.

—¡Ajá! Eso es lo que usted cree- dice el hombre con desdén—. Soy padre de tres.

—¡Ajá! —dice la adivina—. Eso es lo que usted cree.

14. Papá, ¿hay gelatina?

Pues que yo sepa nada más que existe la ‘i latina’ y la ‘y griega’.

15. En la Farmacia:

— ¿Tienen pastillas para el cansancio?

— Están agotadas

16. Ha cometido usted un crimen matemático.

— Pues, lo asumo.

— Pues, lo arresto.

17. Pedro, ¿qué harías tú si te estuvieras ahogando en alta mar?

¡Llorar para desahogarme!

18. ¿Qué le dijo una pulga a otra pulga?

¿Vamos a pie o esperamos al perro?

19. Mamá, mamá, hoy casi saco un 10.

– ¡Muy bien Jaimito! pero… ¿por qué casi?

– Porque se lo pusieron a mi compañero de al lado

20. El niño le dice a su tío al regresar de la escuela:

– Tío, tío, hoy estudiamos geometría.

Su tío le dice:

– A ver, dime, ¿Qué son los ángulos?

Le contesta el niño:

– Sonángulos son las personas que caminan dormidas

21. Un matón de metro noventa y casi cien kilos de peso entra en el bar, le da un puñetazo a la barra y pregunta con voz amenazante:

—¿QUIÉN ES JUAN?

Un tipo delgadito y bajito se levanta de una de las mesas, apurando su cerveza, y contesta.

—Yo soy Juan, ¿pasa algo?

El matón agarra a Juan, lo saca del bar y le pega una paliza. Juan vuelve a entrar en el bar. Cojeando. Con toda la cara y la camisa manchada de sangre. A pesar de que le duele respirar, se está riendo, muy flojito.

—He engañado a ese estúpido -dice-. Yo no soy Juan.

22. El profesor pregunta:

– ¿Jaimito qué debo hacer para repartir 11 patatas para 7 personas?

23.  Jesús, ¿qué tal la última cena? ¿Salió cara?

— Qué va, salió cruz

24. Un hombre entra en la consulta del médico con un pato pegado a la cabeza. El médico, sorprendido y asustado, exclama:

—¿¡Pero qué le ha pasado!?

—No sé —contesta el pato—, todo comenzó con un bulto en el pie.

25. ¿Qué hay peor que encontrarse un gusano en una manzana?.

Encontrarse medio.

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