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Un evento social, una medicina o un mero disfrute, la comida tiene un rol muy importante en nuestra vida. Y por ello es cada vez más importante alimentarse bien y adaptar la dieta a nuestras necesidades.

Entre estas necesidades, debemos tener en cuenta las intolerancias alimentarias, un problema que padece el 30% de la población mundial aproximadamente y que puede afectar negativamente nuestra vida.

Una intolerancia alimentaria es la incapacidad de nuestro organismo de procesar un alimento o alguno de sus componentes, generando malestares. Por lo general, su causa es la ausencia de un elemento químico o enzimas que no permiten una normal digestión.

Si tienes sospechas de que sufres de una intolerancia alimentaria, lo mejor es visitar a un profesional de la salud para que te haga las pruebas diagnósticas pertinentes.

A continuación analizaremos las 4 intolerancias alimenticias más comunes y sus síntomas, para que sepas diferenciarlas.

1- Intolerancia al gluten

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Una de las intolerancias más conocidas, y también más complicada para llevar. Y aunque aún no está del todo probado que el gluten sea bueno para todos, a las personas intolerantes o celíacas les provoca un gran malestar.

El gluten es una proteína presente en el trigo, cebada, centeno y avena. Si una persona intolerante lo consume, el intestino genera una reacción que impide absorber los nutrientes de los alimentos que llegan después, como las grasas, proteínas y carbohidratos.

Y esto genera una serie de síntomas, que pueden ser: diarrea, pérdida de peso, fatiga,  dolor abdominal e irritabilidad. La intolerancia al gluten es algo que puede aparecer en cualquier momento de la vida e incluso puedes no tener síntomas, por lo que muchas personas conviven con ello sin saberlo.

2- Intolerancia a la fructosa

Presente en casi todas las frutas, en muchas verduras y en dulces, la intolerancia a la fructosa es cuando el cuerpo no puede digerir la fructosa.

Esto se produce porque el intestino delgado no puede absorber este componente, porque los intolerantes a la fructosa no cuentan con la enzima necesaria para descomponer la fructosa. Y por ello, la mayoría de los síntomas relacionados a este padecimiento son gastrointestinales: dolor abdominal, flatulencias, náuseas, diarrea, dolores de cabeza y más.

3- Intolerancia a la lactosa

Otra de las intolerancias más conocidas, en la que las personas afectadas no pueden consumir lácteos. Y esto en realidad es algo natural, ya que después de los 4 años el cuerpo humano pierde en un 90% su capacidad de digerir correctamente la leche.

Pero como son productos muy presentes en nuestra dieta, la intolerancia a la lactosa se da en un bajo porcentaje de la población.

Se genera porque el cuerpo no produce lactasa, lo que se necesita para absorber los lácteos correctamente. y esto genera reacciones gastrointestinales como gases, diarrea, hinchazón, vómitos, dolores de cabeza, insomnio y más.

Una de las alternativas más comunes es optar por bebidas vegetales para reemplazar la leche, aunque no todos los intolerantes a la lactosa deben eliminar completamente los lácteos de su dieta, sino que con reducirlos alcanza para disminuir los síntomas.

4- Intolerancia a la sacarosa

Compuesta por glucosa y fructosa, la sacarosa es simplemente azúcar. Quienes son intolerantes a la sacarosa no pueden digerir correctamente el azúcar, porque tienen un déficit de sacarasa. Esta enzima es la que se encarga de metabolizar la sacarosa y evitar la fermentación del azúcar en el estómago.

Y esto genera reacciones adversas como vómitos, diarreas, flatulencias, ruidos abdominales, entre otros síntomas. La sacarosa se encuentra presente en muchísimos productos naturales y preparados como: frutas, verduras, pan o embutidos, por lo que es difícil de eliminar completamente.

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