5 Cuentos de MISTERIO Cortos

El conocimiento popular y las tradiciones occidentales se agrupan para ofrecernos un buen susto. Lo más irónico del asunto es que en lugar de prevenirlo lo motivamos, queremos, casi que, por insana curiosidad, saber todas las historias y cuentos de misterio o miedo que puedan quitarnos las ganas de dormir. Por supuesto, cada quien tiene su tema particular, por lo que es bueno que exista tanta variedad, desde los monstruos aterradoras hasta las más realistas historias basadas en hechos reales. Sean cuales sean, no puedes quedarte sin saber al menos una. Por ello, nos dimos a la tarea de reunir unos cuantos cuentos de misterio cortos para que aterres a tus amigos en las noches.

Monstruo en la oscuridad

Esta es la historia de una joven de Guadalajara, México, para cuidar su identidad llamémosla Martha. De pequeña, tenía un miedo enorme a la oscuridad, al punto que sus padres debían dejar cada luz de su cuarto y del pasillo encendida para que lograra dormir, lo que, a la larga, resultaba un problema. Hasta que un día la abuela de la niña le regaló un pequeño cachorrito, indicándole que el adorable ser la protegería de todo peligro, incluso de los monstruos de la oscuridad. Desde entonces, Martha dormía tranquila porque sabía que bajo la cama estaba su perro, y si tenía miedo solo tenía que extender la mano: entonces, como una especie de pacto silencioso, empezaba a lamerla hasta que se quedaba dormida.

Así pasaron los años y Martha se hizo adulta, pero nunca perdió la tradicional dinámica con el canino. Una noche, en la radio, escuchó que se había escapado un peligroso asesino de una cárcel cercana y que había sido avistado por última vez cerca de su comunidad, lo que, de hecho, explicaba el sonido de las sirenas que había escuchado más temprano. Sin embargo, Martha en compañía de su perro, se sentía segura, así que se metió en la cama, extendió la mano hacia el borde y el perro, como todas las noches, empezó a lamerla.

Se durmió rápidamente y, al despertar, sintió que el perro seguía ahí, siendo toda una sorpresa que el perro no se hubiera cansado de lamerle la mano en toda la noche o eso creía. Curiosa de la situación, encendió la luz y sintió su corazón romperse al encontrar a su perro muerto sobre el suelo de la habitación. Sentimiento que fue reemplazado por un miedo helado, pues al mirar debajo de la cama, un hombre le sonreía antes de relamerse los labios.

CUENTOS DE MISTERIO CORTOS

Atracción insistente

En una hermosa tarde de abril, Mike conoció a la mujer de sus sueños, Rose, sin embargo, el sentimiento no fue correspondido. El insistió, les mandaba rosas y cartas a todas horas, la esperaba afuera del trabajo e intentaba estar siempre donde ella estaba, vigilando cada paso. Quería descubrir la manera en que ella podía ser suya para siempre. Hasta que un día, lo descubrió. Le regaló una bebida y la llevo a su auto, podía sentir el amor en el ambiente, la suerte de su lado. Le prometía, mientras manejaba, que ella siempre estaría con él y que su casa sería la más bonita de la cuadra con hermosas flores de las que surgirían exquisitos olores, los necesitaría.

Cuentos de brujas cortos

Eso fue hace un par de meses, Mike se encontraba ahora plantando rosas para cumplir su promesa, recordando todo lo sucedido, pensando que ahora, ella siempre estará con él. Pero el tierno pensamiento fue interrumpido por su perro, que estaba jugando con Rose.

El dueño enfurecido le grita: – ¡Ya te he dicho que dejes de desenterrar cosas del jardín! – Dice, mientras hunde la cabeza de la chica, una vez más, en la tierra.

-Por siempre juntos, mi hermosa Rose, por siempre mía.

Jardín de rosas

La llamada

Samantha era una dulce chica que vivía en los alrededores de una comunidad adinerada de florida, a pesar de que su situación económica no fuera tan similar. De hecho, para ayudar en casa, había decidido trabajar como niñera de una poderosa familia. Todo marchaba bien y la noche del 31 de octubre de 1988 fue la primera vez en que la joven se haría cargo de Jack y Cheryl, los pequeños de 8 y 5 años.

Realiza todo lo que los padres habían indicado, cena, pijama y a la cama. Samantha les lee un cuento hasta que los pequeños se duermen. Luego va abajo a ver televisión. Pasada media hora, el teléfono comienza a sonar, la joven atiende y escucha la ronca voz de un hombre que, con burla, le pregunta: ¿Has subido a ver a los niños? Convencida que es alguno de sus amigos, le responde:

-Esto no es gracioso. ¡Vayan pidan dulces y déjenme en paz! – Trancando el teléfono.

Sin embargo, diez minutos después otra llamada y la misma frase: ¿Has subido a ver a los niños? Esta vez solo tranca, sin responder a la provocación. Pero el nerviosismo empieza aparecer, por lo que se queda mirando al segundo piso y escuchando atentamente, pero al no oír nada, regresa a ver el show. Hasta que una tercera llamada entra y esta vez solo dice: “¡Ya me he ocupado de los niños! ¡Ahora voy por ti!”, esta última frase la dice de forma baja y amenazante. La niñera aterrada llama a la policía, contándole lo sucedido. Ellos le indican que para encontrar al causante de la broma debe quedarse un tiempo en el teléfono para triangular la llamada.

Como era de esperarse, el teléfono vuelve a sonar, la joven atiende y, esta vez, el asesino describe su futura ejecución detalladamente, Samantha le suplica que la deje en paz y tranca el teléfono. De repente, todo parecía estar en silencio, podía escuchar fácilmente su corazón latiendo y su respiración agitada por el miedo. Hasta que un ruido seco, proveniente del segundo piso, rompe el silencio, posteriormente acompañado del sonido del teléfono. La joven ya no quiere contestar y solo piensa en subir para confirmar el bienestar de los pequeños, pero las llamadas no paran, así que, obliga a su cuerpo paralizado a tomar el teléfono una vez más, pero siente una pequeña calma al identificar al hablante como miembro de la policía, tranquilidad que se esfuma al escuchar que el agente le grita: ¡LA LLAMADA VIENE DEL PISO DE ARRIBA! ¡SALGA DE AHÍ, VAMOS PARA ALLÁ!

La niñera corre hacia la salida, escuchando pasos a su espalda, de repente, un golpe y, posteriormente, el sentir de unos brazos alrededor de su cuello, dándole una pegajosa sensación y un olor intenso a sangre. El asesino le susurra: Es hora de que acompañes a los niños, pequeña. Eso fue lo último que Samantha llegó a escuchar.

la llamada

Historias perturbadoras cortas

La larga espera

En una oscura noche de octubre, en que el viento sopla y el frio parece meterse entre los huesos, se desarrolla un pequeño y esperado encuentro.

-Llevo mucho tiempo esperándote aquí en la cama. ¿Por qué tardaste tanto?

-Quería verme muy guapa para ti. ¿Cómo me veo?

-Te ves más hermosa de lo que imaginaba.

-Gracias, ¿hay espacio para mí en la cama?

-Por supuesto, ven aquí. He estado esperando este momento por mucho tiempo.

El anciano se acurrucó mejor y su cuello se elevó un poco hacia la almohada. La muerte se recostó a su lado, mirándolo de cerca. El hombre cerró los ojos y respiro aliviado, entonces, todo terminó.

Término medio

Despertó confundida en una fría habitación, la luz iba y venía sin poder concentrarse más que en el silencio. Hasta que lo vio, un hombre alto y grande, tomaba el cuchillo y lentamente se acercaba a ella. Quiso gritar, pero ni siquiera podía moverse. Miro aterrada como el amenazante hombre con el filo del cuchillo se acercaba cada vez más a ella. Necesitaba hacer algo, el estaba a punto de matarla, casi podía sentir el filo penetrando su piel.

Trato de concentrarse, reunión cada fuerza que tenía, cada trozo de energía de cada célula de su cuerpo y… apenas pudo mover los dedos, mientras lo miraba a los ojos. Pero eso fue suficiente, el hombre retrocedió de repente, asustado, soltando el cuchillo y corriendo hacia el teléfono. Señor, soy el médico forense, la mujer que acaba de enviarme sigue viva.

Médico forense
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