Es realmente amplio el abanico de respuestas que pueden surgir a partir de la pregunta “¿qué opinas de la caballerosidad?”. Aunque es un tipo de comportamiento que se remonta hasta la Edad Media, realmente no es un concepto claramente establecido motivo a que está sujeto a interpretaciones, perspectivas, a la sociedad, a la crianza y a la cultura.

Asimismo se hace presente el crecimiento de los movimientos feministas que comparan el comportamiento caballeroso con el machismo, por las marcadas atenciones que interpretan como “sexismo” al tomarlas como un gesto que se tiene hacia ellas por creerlas inferiores.

caballerosidad en la actualidad
La visión del hombre atento que salía a trabajar para llevar el sustento a la casa, siendo a su vez amable y atento con su esposa quien generalmente ocupaba el rol de ama de casa es una de las imágenes de caballerosidad más controvertidas de la época. Cortesía: Pixabay

Claro está que, valiéndose de estos argumentos, pueden clasificar para aquellos que utilizan la caballerosidad con otras intenciones, concretamente con la intención de cortejo, descartando así la posibilidad de mantener estos actos hacia todos y dirigiéndolos única y exclusivamente hacia las féminas y no mantenerlos como gestos de buena voluntad, amabilidad y valores sociales. También se podrían incluir aquellos que practican la caballerosidad porque intrínsecamente creen que la mujer lo necesita, que la mujer no puede valerse del todo por sí misma.


Para definir mejor las cosas es necesario conocer los conceptos básicos de todo lo que se relacione con esta manera de tratar a las personas, dejando a un lado los preceptos sociales que se han ido formando sobre este tema. Posteriormente se necesita considerar las opiniones más generales según las perspectivas más amplias que hoy se manejan en las grandes sociedades. Así y solo así se puede llegar a una interpretación clara, adecuada y actual sobre la caballerosidad.

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Caballerosidad, feminismo y términos relacionados

Google en su diccionario define la caballerosidad como: “Comportamiento propio del hombre que obra como un caballero, con cortesía, nobleza y distinción”. Otro término que se considera sinónimo de esta es la galantería definida como: “el gesto amable de origen cortesano expresado, por lo general, por un hombre hacia una mujer”.

como es vista la caballerosidad
La galantería, otro término asociado a la caballerosidad, puede referirse tanto a una acción como a una frase y se considera una forma elegante de seducción y el preludio del cortejo. Cortesía: Pixabay

El romanticismo clásico está directamente relacionado con el comportamiento del caballero, pues en la época era característica la creencia en hombres fantásticos que realzaban y embellecían sus proezas en honor a la virtud y belleza de la mujer amada, queriendo complacerla y halagarla. Entre trovas y versos, los caballeros buscaban engalanar el pensamiento de las doncellas.

Otra palabra relacionada con la galantería fue el Chichisveo que, durante el siglo XVIII, se relacionaba a aquellos hombres que mantenía un trato estrecho con una mujer que no era su esposa, en 1717 Eugenio Gerardo Lobo expresaba en rima:

“Es, señora, el chichisveo una inmutable atención donde nace la ambición extranjera del deseo; ejercicio sin empleo, vagante llama sin lumbre, una elevación sin cumbre, un afán sin inquietud, y, no siendo esclavitud, es la mayor servidumbre.”

Eugenio Gerardo Lobo, 1717

Caballerosidad en el siglo XXI: ¿Es políticamente correcta?

esta bien tener caballerosidad
Las leyes de la sociedad han cambiado dinámicamente y han banalizado el hecho de querer ser un caballero. Cortesía: Pixabay

Como se mencionó anteriormente, va a depender en buena medida de la sociedad en la que vivas. Pero lo cierto del caso es que se cree en este siglo que vivimos que cuando un hombre actúa con caballerosidad ante una mujer tal vez está reproduciendo, sin saberlo, un patrón de comportamiento proveniente de una estética y de un momento que en algunas sociedades se niega a morir, en otras se encuentra en estado de transición, y en otras simplemente ya no tiene ninguna relevancia.

Lo polémico de este asunto viene dado a partir del momento en que las mujeres de muchas sociedades occidentalizadas y modernas, se asumieron plenamente como seres en igualdad de condiciones a la par de hombres. Igualdad de la cual no cabe ninguna duda. Pero la ambigüedad que puede presentar este tipo de situaciones suele resultar bastante incómoda cuando no sabes si ofendes o le haces un favor a una mujer cuando le brindas el asiento en el metro, o le abres la puerta del auto, o le cedes el paso con el gastado cliché de “las damas primero”, etc.

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Lo que realmente trascendió del romanticismo hasta nuestros días, no es el romanticismo como tal, sino una muy forzada pauta de comportamiento o de manera de ver a la mujer como un símbolo de debilidad que encarna en sí misma el amor y todos los tormentos que vienen con él, de modo que, para atraerla y alejar los sufrimientos del amor es mejor cuidarla, protegerla, ofrecerle obsequios y  bombones, por lo menos, cada Día de San Valentín.

En el siglo XXI la caballerosidad produce, en algunas sociedades, rechazo hacia el individuo que la practica e inspira el desprecio de aquellas personas quienes la perciben como ofensiva.

El caballero es un ser en extinción, pues es relacionado directamente con las intenciones de cortejo además de que es considerado un gesto machista sutil y es tomado como sexismo benevolente.

Micromachismo y sexismo “benevolente”

Se entiende como micromachismo a aquellas estrategias sutiles e imperceptibles que, de carácter voluntario o involuntario, ejercen el dominio masculino en la cotidianidad y que, de una u otra manera, atentan en contra de la autonomía femenina. Mediante esto prevalecen las intenciones y deseos del hombre por encima al de las mujeres.

Póster relacionado a los denominados comportamientos «micromachistas». Cortesía: Movimiento Ciudadano

Cabe resaltar que a diferencia del machismo propiamente dicho estas actitudes y estrategias no son de carácter voluntario ni con intenciones opresoras, son efectos condicionados adaptados y automatizados que la sociedad fomentó y caracterizan comúnmente el comportamiento masculino “normal” frente a las féminas.

Esto quiere decir, que dentro del acto y las costumbres que conlleva el ser caballeroso puede expresarse el llamado micromachismo a través del sexismo benevolente.

Entonces, ¿de qué manera puede expresarse la caballerosidad como acto sexista? Afirman que pese al carácter benevolente, lo alejado de la violencia y la ausencia de intensiones opresivas y controladoras, el “andar del caballero” manifiesta continuamente acciones que llevan a la mujer a cumplir un rol especifico, rol que durante la historia ha menguado o limitado las capacidades de ellas, no conduciéndolas activamente en esa dirección pero si habituando en sus costumbres. Algunos ejemplos de este comportamiento podrían ser:

  • Negarse a realizar tareas por “no saber cómo hacerlas” y atribuirle esa responsabilidad a la mujer, comúnmente ocurre en el caso de las tareas del hogar.
  • Estar “demasiado ocupado” para atender problemas concernientes a ambos y solo dejar espacio para los problemas que el hombre decide si atender.
  • Tener la última palabra en la toma de decisiones.
  • Restar importancia a los oficios y esfuerzos que cumple la mujer y enfatizar los propios sean estos de mayor o menor cantidad.

¿Cómo afecta la caballerosidad a la mujer?

Al indagar un poco en opiniones individuales y no en la opinión popular se evidencian cierta dualidad en el efecto que pudiere causar la caballerosidad.

Efectos Positivos

  • Representa una forma eficiente de crear vínculos, basados en la amabilidad y las normas de cortesía.
  • Es un emblema característico de la buena educación más que de cultura misma, pues se puede ser alguien bastante culto sin llegar a expresar caballerosidad.
  • En la sociedad puede representar una acción voluntaria significativa de ayuda a los demás, asistiendo de maneras muy sutiles a cualquier otra persona.
  • Es en muchas ocasiones una muestra de la intención de apreciar y enaltecer a la mujer.
  • Habla bien de la persona que la practica pues es expresión de su buen carácter, buena educación y buena voluntad.

Efectos Negativos

  • Puede ser usada con segundas intenciones, disfrazando de amabilidad sus verdaderas intenciones.
  • Algunas personas consideran exagerado e innecesario el trato amable del caballero, pudiendo hasta considerarse ofensivo.
  • En ocasiones puede resultar desagradable cuando la asistencia no es solicitada, a punto de apreciarse como inoportuno o impertinente.
  • Es tomada por ciertos grupos sociales como sexismo benevolente, asegurando que las atenciones nacen del pensamiento de creerlas incapaces e inferiores.

¿Debería dejarse de practicar la caballerosidad?

caballerosidad
Las buenas acciones deben ir más allá de un simple acto de cortejo. Deben ir orientadas a resaltar los buenos valores y educación que hemos adquirido a través de nuestra vida. Cortesía: Pixabay

Luego de muchas opiniones, podemos concluir que la caballerosidad sigue siendo apreciada como algo positivo aunque hoy, mucho menos practicada que en años anteriores. Sin embargo y dentro de estas mismas opiniones se destacó ciertos comentarios muy puntuales que es importante tener presente:

  • La caballerosidad debe estar dirigida hacia todos, no debe ser el centro de atención la mujer sino dirigir estos gestos hacia cualquier persona.
  • No debe practicarse bajo la premisa de “necesitan de mi ayuda” sino más como la sencilla intención de ayudar porque es algo bueno.
  • Respetar y aceptar cuando la ayuda o atención no es requerida, esto pues hay quienes se sienten ofendidos cuando se les rechaza la asistencia.
  • No es algo que solo hombres pueden practicar, muchas mujeres también pueden tener este trato hacia los demás tanto con otras mujeres y hasta hacia hombres, por lo cual no es la caballerosidad solo cosa de hombres.

No podemos bajo ningún concepto practicarla con intenciones de cortejo, y si bien en muchos casos sigue resultando un aspecto atractivo, con frecuencia luego de conseguir sus “fines” esta supuesta caballerosidad desaparece por completo.

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Es entonces la caballerosidad una herramienta que en su buena y correcta implementación se puede considerar una expresión de muchas de las mejores cualidades sociales que una persona puede desarrollar, sin embargo, tanto la parte que indica que es comportamiento único y exclusivo del hombre como la tendencia a conducirla solo hacia la mujer es, sin lugar a dudas, lo que ha producido el rechazo y el decremento de las personas que practican este tipo de comportamiento.

Así mismo es mejor comenzar a interpretarla como parte del buen comportamiento humano y social, respetando por supuesto la sana integridad e individualidad de cada quien, dejando de lado los miramientos, prejuicios y limitaciones que pudiere relacionarse con la caballerosidad.

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