Catedral de Notre Dame

Las alabanzas católicas son una de las partes más importantes de la misa de eucaristía. Estas alabanzas se caracterizan por sus melodías agradables, la música y la alegría sus letras expresan la fe de los fieles en ese momento de comunión con Dios.

En algunos países las letras de las alabanzas tienen algunas variaciones, pero en sí su expresión es la misma. En este artículo te mostraremos una recopilación de las alabanzas católicas más conocidas y algunas que quizás que no hayas escuchado aún.

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1. El Espíritu de Dios está en mi

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El Espíritu de Dios esta en mi,
El Espíritu de Dios esta en mi.

El me ha ungido, El me ha enviado, para dar la buena noticia a los pobres, y anunciar a los cautivos la libertad, y anunciar a los cautivos la libertad.

Y a los ciegos la vista dar, la libertad al oprimido, a anunciar la salvación, del Señor, a anunciar la salvación de nuestro Señor.

2.  Te ofrecemos, Padre nuestro

Te ofrecemos aquí, Padre nuestro, este vino y este pan. Con ellos te damos el trabajo, el dolor, la dicha de ser tus hijos, la alegría de este amor.

 Te lo ofrecemos por Cristo que entre todos nosotros está, con este pan se hará tu Cuerpo y este vino, Sangre se hará. Perdona nuestros pecados y haz que vivamos todos nosotros en paz.

3. Nadie te ama como yo

Cuánto he esperado este momento, he esperado que estuvieras aquí, cuánto he esperado que me hablaras, he esperado que vinieras a mí.

 Sé lo que has vivido, sé lo que has llorado, yo sé bien lo que has sufrido, pues de tu lado nunca me he ido.

 Nadie te ama como yo, pues nadie te ama como yo, mira la cruz esa es mi más grande prueba, nadie te ama como yo.

  Pues nadie te ama como te amo yo, pues nadie te ama como te amo yo, mira la cruz, fue por ti, fue porque te amo, nadie te ama como yo.

 Yo sé bien lo que me dices. Yo sé bien lo que en ti sientes aunque nunca lo compartas.

Yo a tu lado he caminado junto a ti siempre he ido y aún a veces te he cargado yo he sido tu mejor amigo.

 

Iglesia católica

4. Escúchame Dios

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Señor son tus ojos dolor y ternura, tus manos llagadas, sembrando amor, tu palabra es la fuente de vida, que alumbra las almas que van a ti.

 Escúchame Señor, escúchame Dios, quiero llegar, al horizonte donde haya paz. Quiero servir, quiero servir, hasta morir, hasta morir a los hermanos que veo en Ti.

  Tu corazón llora el pecado del hombre, e invoco a tu nombre por mi redención. Y con el sol todas las tinieblas se alejan, y yo arrepentido vuelvo a ti.

5. Gloria al Rey

Gloria al Rey, Rey santo y justo, Gloria al maestro, sentado en su trono de Sion. Digno Maestro, digno de todas las alabanzas, santo, santo, honra y gloria a Ti Señor.

6. Contigo va el Señor

Mi vida estaba vacía, hasta que di paso hacia ti Señor y su luz iluminó mi alma y siento que todo va a mejor.

 Hermano sigue siempre fiel a Cristo el te iluminará, y la alegría que solo El puede brindarte nadie jamás te la dará.

  Hermano ama a tu hermano, perdona al que te ofendió y sirve siempre con alegría contigo va el Señor.

 Podrá derrumbarse el mundo, también podrá apagarse el sol, mas Jesús que está dentro de ti siempre estará con vos.

Eucaristía

7. Quiero ser pan

Es joven aquel que espera, el que sabe caminar, todo el que lucha por el Reino sin volver la vista atrás.

 El que da su mano a otro, el que sabe transformar, el que es el pan para los pobres, defendiendo la verdad.

 Quiero ser el pan, para el hambre ser pan, de todo mi pueblo y construir el escándalo de compartir.

 Es joven aquel que arriesga, el que sabe caminar, el que siempre pregunta sin volver la vista atrás.

 El que sabe hacer historia, el que sabe transformar, el que es voz de los pequeños defendiendo la verdad.

 El que sigue a Jesús pobre, aquel que sabe caminar, el que apoya la justicia sin volver la vista atrás.

 El que vive siempre abierto, el que sabe transformar, el que canta con los otros, defendiendo toda la verdad.

 

8. Resucitó

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Ninguno de nosotros vive para sí, ni ninguno muere para sí. Si vivimos, lo hacemos para el Señor, si morimos, morimos para El.

 Aleluya. Todo es posible para nosotros, porque resucitó Cristo nuestro Señor.

Revive Señor hoy nuestro amor y nuestra esperanza. Renace la vida y nuestro corazón.

 Nos apremia el amor del Redentor porque por todos él murió, para que todos los que vivan, vivan para él en la Pascua de su amor.

9. Cinco panes y dos peces

Yo soy un mendigo de tu gracia Señor, soy sólo un ladrón de tu amor. Perderte sería mi desgracia, no te vayas nunca de mi lado mi Señor.

 Señor tengo cinco panes y dos peces. Y veo tanta hambre a mi alrededor.

Pongo esto en tus manos, dale de comer a mis hermanos, aquí de pie está tu siervo mi Señor.

 Y cuando te pierdo, pierdo la calma, solo soy un débil que se protege en Dios.

En tu amor se limpia toda mi alma, yo soy un ambicioso lléname de Vos.

 

Catedral de Palma de Mallorca
Catedral de Palma de Mallorca

10. A ti, María

Qué difícil se me hace amarte, si tu supieras lo difícil que es escucharte.

Qué difícil se me hace entregarme.

Si supieras lo difícil que es imitarte. A pesar de todo, para nosotros siempre estás. De todas mis caídas siempre me levantarás.

Entre tus brazos yo sé que estoy.

 Te agradezco por ser nuestra estrella, se que guías mi camino.

Aunque a veces me pierda, siempre estás conmigo.

 Tú eres mi Madre, la que me cuida.

Quisiera saber ver con tus ojos.

Quisiera poder amar con tu amor.

Algún día sabré como imitarte, sabré dar sin recibir, ser tu apóstol por amor a Dios.

Y así, entregarme a Dios.

11. Hoy la Iglesia victoriosa

Hoy la Iglesia es victoriosa, canta y goza, porque Cristo surge bello y fuerte de la muerte, hoy es día de victoria y de gloria, todos juntos celebremos, y cantemos:

­Aleluya! ­Aleluya! ­Aleluya!

 Sobre el tronco desechado, del pecado la nueva savia reverdece, florece, por Jesús es redimida, nuestra vida El redime con su suerte, toda muerte.

­Aleluya! ­Aleluya! ­Aleluya!

 Renaciendo a una nueva vida, nos convida a vivir desde el suelo hacia el cielo, es la gloria del Maestro, triunfo nuestro, surgiremos jubilosos y gloriosos.

­Aleluya! ­Aleluya! ­Aleluya!

12. El Espíritu Santo nos hace vivir

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Para ser buen testigo y la esperanza sembrar busca otros corazones, lleva tu fuerza y tu voluntad.

La única receta para al mundo renovar es el Espíritu Santo, que todo renovará.

 Que un nacimiento ocurra en ti, que nazca la esperanza, y puedas ser feliz.

Que sea contagioso y puedas decir que el Espíritu Santo te hace vivir.

 Pídele Sabiduría para poder comprender como es la vida, qué es lo que debemos ver.

Hacia el rostro de los hombres ella te hará descender a buscar en sus miradas los ojos dulces de El.

Que un nacimiento…Pídele humildemente nos llene de Piedad para que sea de rodillas donde encuentres la Verdad.

Pídele Entendimiento y Consejo para dar, así se te aclararán las cosas y podrás iluminar.

 Que un nacimiento…Pide Temor santo que te incline siempre a Dios, que haga nuevo tu canto, sea fuerte tu adoración.

Pídele Fortaleza que no te deje caer, y aunque te digan lo contrario, con Jesús vas a vencer.

 Que un nacimiento…

 Pídele esa Ciencia nueva, ésa que te hará saber dónde está lo bueno, dónde es que está el hacer.

No la ciencia de hombres, que busca éxito y poder, sino la de los sencillos, la que puede darte El.

 Que un nacimiento…Pero pide sobre todo que se haga realidad la unidad de los hermanos formando comunidad.

Que no sea una añoranza, que la concretemos ya, y que venga toda la Esperanza que el Espíritu nos da.

Misa de eucaristía

13. Ofrenda de amor

Por los niños que empiezan su vida, por todos los hombres sin techo ni hogar, por los pueblos que hoy sufren la guerra, te ofrecemos Señor el vino y el pan.

 Pan y vino sobre el altar son ofrenda de amor, pan y vino serán tu cuerpo y sangre, Señor.

 Por los hombres que viven unidos, por todos los hombres que buscan la paz, por los pueblos que aun no te conocen te ofrecemos el vino y el pan.

 Por aquellos a quienes queremos, por nosotros y nuestra amistad, por los vivos y por los difuntos, te ofrecemos el vino y el pan.

 

14. Madre

Creciendo junto a Ti descubrí toda la verdad, descubrí la pureza y la paz. Me enseñaste a seguir, y me enseñaste a vivir en un mundo lleno de injusticia y soledad.

 Guiaste mi juventud sed de vida y esperanza respuesta sincera al mañana.

Fuerza capaz de crear y hacer un todo de la nada.

  Madre que cuando pasen los días tus enseñanzas perduren en el tiempo que el mundo no me abrume y que pueda levantarme en la caída invocando tu presencia que da vida.

 Que el miedo no acalle el silencio de tu amor.

Ayúdame a forjar un camino donde no exista el odio, la mentira ni el rencor.

Dame tu mano hermano para que junto con nuestra Madre curemos las heridas con fe, esperanza y perdón despertando siempre con una sonrisa.

15. Quédate Señor

Quédate Señor, cierra la noche y quédate aquí Señor con nosotros.

Danos la paz, danos tu amor contigo la noche jamás caerá.

Quédate Señor, nos llevarás de tu mano por las rutas del mundo Señor.

 Te llevaremos a los hermanos que van perdidos por los caminos.

Quiero confiarte mis pobres manos quiero entregar en tus manos mi vida.

 

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