Alejandro VI (un papa PERVERSO)

RELIGIÓN
Fuente: wikipedia

La religión ha sido la base fundamental en la historia de innumerables sociedades, partiendo desde mucho antes del nacimiento de Cristo, hasta nuestro días, donde aún muchos grupos sociales son llevados y ordenados por distintos dogmas religiosos que, por supuesto, no tienen la intención de hacer ningún mal, por el contrario, se encargan de impartir el bien, justicia y distintos tipos de tradiciones donde el amor, honestidad y fé, son los principales protagonistas. Sin embargo, dentro de la historia religiosa en sí, como la vida misma, no todo es color de rosa, pues cuando se trata del catolicismo en específico,   los oscuros secretos que oculta pueden ser espeluznantemente sanguinarios. Dentro de este tipo de relatos, encontramos al papa Alejandro VI, quien ha sido registrado con un historial perverso.


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El Vaticano y sus secretos

vaticano
Fuente: panorama.com

Para nadie es un secreto que dentro de los muros del Vaticano en general, se ocultan numerosos secretos que, según sus mismos gobernantes, lo mejor es  dejar bajo las sombras, pues el pueblo no estaría preparado para tal información. Del mismo modo, estos secretos podrían tal vez tener otra faceta, una en donde esa misma información, sería la clave para demostrar las sucias artimañas que podrían esconderse bajo un manto de protección popular, y que de un modo u otro, comprometen a la iglesia católica.

Leyendas” como la del pontífice, es apenas una muestra de los ya muy obvios secretos escondidos por dicha organización, que sin duda alguna, tienen demasiadas pruebas como para que aún, hoy en día, se niegue su puesto en la historia real.

Así mismo, una de esas historias corresponde a un papa que se ha ganado el mérito de ser la figura del mal dentro de la iglesia, al cual, le fue puesto el nombre de Alejandro VI, pero su verdadero alias debió ser, “un papa perverso”

Alejandro VI

maldad engaño
Retrato de Alejandro VI. Fuente: ocesaronada

En el año de 1492, luego de la muerte de un papa querido, llamado Inocencio VIII, Rodrigo Borgia, un cardenal bastante ocurrente y conocido por todos en la organización, sube al poder y recibe el nombre de “papa” cuando ve que la mejor manera de hacerlo, es a través de sobornos, tretas y sobre todo, chantaje

Con un comienzo tan turbio,  era de esperarse  que su gobierno eclesiástico haya sido igual.

Por otro lado, Borgia (quien al subir al poder, obtendría el nombre de Alejandro VI), de origen español, tenía sesenta y un años cuando subió al poder, edad que precedía a un conocimiento suficiente de los acontecimientos dentro de esta sociedad religiosa, por lo tanto, podía moverse con naturalidad entre los sucesos, secretos e intereses propios dentro de su propio mando papal. Debido a esto, fue conocido por su enorme afición a las riquezas, poder y excesos.

sobre todo aficiones que tenían que ver con su mayor debilidad: las mujeres.

Así es, este papa no respetó su voto de castidad, muy por el contrario, disfrutaba de la compañía de las mujeres y, algunas en específico, vivían convenientemente cerca de los dominios religiosos del Vaticano. Se dice que muchos veían a Alejandro VI salir de sus aposentos para aventurarse a sus encuentros clandestinos en altas horas de la noche (y a veces, del día).

Los hijos del papa

hijo ilegítimo
Cesar Borgia nacido en 1475, hijo de Alejandro VI. Fuente: ticinolive.ch

Además de su promiscuidad, gran codicia y perversidad, Alejandro VI tuvo varios hijos ilegítimos, los cuales, optaba por colocar en altos puestos de poder con sumo nepotismo. El objetivo principal de esto, era precisamente el hecho de mantener intacto al inmenso poder de los Borgia, mediante tretas, engaños y mentiras.

HIJA ILEGÍTIMA
Lucrecia Borgia, hija ilegítima de Alejandro VI. Fuente: blogsUA

Adjunto a esto, las personas que osaran revelarse ante su triunfal ascenso, tendrían un destino premeditado por dicho gobernante, el cual, tenía dos vertientes: una muerte dolorosa e instantánea, o una en la que la víctima no tendría más opción que morir hasta cuatro días después de su infame envenenamiento.

Los Borgia crearon un singular gusto por el veneno, y no precisamente como un estudio, sino también como práctica cotidiana.

Como se insinuó con anterioridad, existían dos tipos de venenos, uno que causaba la muerte al instante de su consumo, y otro que era impredecible pues causaba la muerte tres o cuatro días después de la contaminación inicial. La primera opción la utilizaba cuando debía deshacerse de alguien lo más pronto posible, pero la segunda, la empleaba cuando deseaba un asesinato inadvertido, casi imperceptible y del cual, nadie pudiera sospechar de su participación, para así preservar su poder  y a su vez, volverse invencible ante la corte cardenal y su gobierno religioso en sí.

 Al ser el papa, debía ir a todos los entierros y velorios de sus enemigos ejecutados, por lo tanto, el cinismo de este “hombre” no tenía precedentes.

La muerte de un gobierno

En cierto momento de su mandato, Alejandro VI tenía tanta seguridad acerca de su poder y la manera en la que la infringía al mundo eclesiástico, que en cierto momento de su vida, se confió demasiado. En una cena llevada a cabo en celebración de su mandato, el papa había invitado a uno de los últimos rebeldes de su gobierno, el cardenal Corneto,(el cual, era el dueño de la morada donde estaban y un hombre extremadamente rico, quien al morir, pasaría toda su fortuna a la iglesia, y por ende, a Alejandro) con la pura intención de realizar su perverso cometido una vez más.

Sin embargo, Cornetto conocía muy bien las precauciones que debía tener con Alejandro VI, pues llevaba tiempo siguiéndole la pista. En un momento en el que el papa se había distraído (y aprovechando que, al ser un invitado especial, se sentaba a la derecha del mismo), Cornetto cambió la copa que le había ofrecido, ahora, esta misma se hallaba con rastros de veneno puesta delante del papa, con el fin de que cualquier alteración, fuera consumida por el autor de su manipulación. En ese momento, el veneno comenzó a hacer efecto, causando que Alejandro VI, a sus setenta y dos años, se retorciera y gruñera, pues su interior se desmoronaba.

Lo llevaron hasta sus aposentos, donde murió trágicamente envuelto en una nube de delirios y sufrimiento arrasador.


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Conclusión

Existen muchas personas que afirman que el papa Alejandro VI, contrario a haber sido perverso, fue un hombre mal interpretado, que si hubiera un papa como el en este siglo, sería aplaudido por todos y considerado un revolucionario de la religión. La realidad es que personas como este personaje son el ejemplo perfecto de por qué la iglesia es tan mal vista al criterio de numerables personas, lo cual, refuerza la teoría de que si el pueblo se enterara de todos los secretos del Vaticano, entonces el número de fieles católicos bajaría a niveles impensables.

Alejandro VI (un papa PERVERSO)
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