Amor pederasta entre hombres en la Antigua Grecia

Pensemos por un momento en esta situación: Un hombre de 35 años, exitoso comerciante, ilustrado, versado y muy culto se enamora de un joven de 15 años, atlético, inquieto y pueril ¿Cómo vería nuestra cultura tal manifiesto de amor?, ¿en qué valía representa un tabú bajo nuestra óptica?, ¿y en qué grado puede estar llevándose a cabo hoy en día? Preguntas cuyas respuestas son, en un grado u otro, de enrevesada réplica; la contestación podemos abordarla reflexionando sobre cómo el acto de amor pederasta se llevaba a cabo en Grecia hace casi 3.200 años.
 

De la mano: erōmenos y erastēs

 

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Leónidas, rey de Esparta. Cuadro por Jacques-Louis David. Vía: Wikimedia Commons.

 

El idilio, el amor, el romance llevado a cabo por dos hombres se llevaba a cabo por un hombre llamado también erastēs, es decir, “el amante” y, un joven, el erōmenos, es decir “el amado”, contaban con las edades comprendidas: el hombre, el adulto rondaba los 35 años y el púber, el adolescente los 15 años. Vendría a constituir el tipo de atracción sexual que hoy en día se denomina “efebofilia“. 

Los espartanos fueron pioneros 

 

Este tipo de relación se instaura poco a poco en la sociedad griega desde sus comienzos más remotos en la época arcaica, cuando las tribus antiguas griegas como los aqueos, jonios, eolios, arcadios y dorios se debatían por ampliar sus territorios. Fueron estos últimos, los dorios, los que introdujeron esta práctica alrededor del siglo XII a. C. Un punto importante a destacar, es que los dorios dieron origen a una de las culturas clásicas griegas más importantes: los espartanos. Y estos llevaron las relaciones erastēs-erōmenos hasta las formas más castas; un hombre soltero realizaba un cortejo público hacia el joven hasta que este lo aceptara.

Origen del amor pederasta entre hombres

 

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La relación entre los personajes Aquiles y Patroclo del clásico libro “La Iliada” podría considerarse como homosexual. Imagen: “The Ambassadors of Agamemnon in the tent of Achilles” de Jean-Auguste-Dominique Ingres.

 

  • Una obra literaria tan antigua como La Ilíada de Homero, no hace referencia explícita a una relación pederasta, esto se puede explicar porque Homero provenía de una tradición jonia, sociedad en la cual estaba execrada la práctica pederasta. Pero, la relación manifiesta entre Aquiles y Patroclo deja las puertas abiertas para especular sobre una posible relación homosexual
  • Una escuela de pensamiento propone que la pederastia evolucionó de los ritos de paso a la edad adulta de las tribus indoeuropeas, que a su vez se cimentan  en las costumbres chamanísticas neolíticas.

 

  • Otro punto de enfoque, un tanto machista, es el de que la pederastia se origina de la visión aristócrata masculina; sólo los hombres eran considerados ilustrados, no las mujeres. Entonces se dignificaba la relación entre hombres para preservar la tradición masculina-ilustrada.

Filosofando y amando

 

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Cuadro “La Muerte de Sócrates” de Jacques-Louis David. Vía: Wikimedia Commons.

 

¿Debe la filosofía desligarse de la contemplación de la pederastia? En la Antigua Grecia, la pederastia era un tema álgido entre los grandes pensadores, y practicado por los mismos: Sócrates aupaba el amor entre compañeros, inclusive, Sócrates frecuentaba prostíbulos y, precisamente, prostíbulos de jóvenes. Allí fue donde conoció a Fedón (el mismo que da voz y nombre al famoso diálogo de Platón), a quien compró y libero, pues Fedón era un esclavo. A partir de allí, Sócrates convierte a Fedón en su estudiante y amado. Aunado a esto, se describe en el diálogo de Platón, Cármides, como Sócrates deseaba carnalmente a Cármides mientras contemplaba el hermoso cuerpo desnudo de este bajo su túnica abierta. Sócrates también tuvo relaciones castas, es decir, en las que no se consumaba el acto sexual. El ejemplo, fue su relación con un joven Alcibíades, quien en su adultez fue un excelso general ateniense.

El tema pederasta fue siempre una diatriba presta a debate entre los filósofos griegos; algunos la consideraban una práctica deshonesta, pero, para la inmensa mayoría era considerada una experiencia honorable. Antiguos historiadores estimaban que si un hombre hecho y derecho no había tenido como amante a un jovencito, era porque su carácter era débil y propenso al fracaso.

 

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“Alcibíades siendo enseñado por Sócrates”, cuadro de Marcello Bacciarelli. Vía. Wikimedia Commons.

 

Hasta este punto se puede entrever que no todas las tribus practicaban de igual manera la pederastia, pero todos tienen un punto en común: en todos los casos el tutor y amigo del erōmenos resultaba ser su amante, el erastēs.

Platón reafirma la pederastia en su diálogo Fedro

 

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Cover del libro “Fedro”, de Platón. Fuente: planetalibro.

 

“Por lo que sé, no hay mayor bendición para un hombre joven que está empezando a vivir que un amante virtuoso, o para un amante que un joven amado. Por principio, digo que ningún lazo, honor, riqueza ni ninguna otra cosa es digno de implantarse como el amor. ¿De qué estoy hablando? Del sentido de honor y del deshonor, sin el cual ningún Estado o individuo podría haber hecho alguna labor buena o grande… Y si pudiera inventarse algo para que un Estado o un ejército se compusiera de los amantes y sus amados, serían los mejores gobernantes de sus ciudades, corrigiéndose sus defectos y emulando sus virtudes, y es una exageración pequeña decir que si lucharan los unos junto a los otros, aunque fuera solo con las manos, conseguirían conquistar el mundo.”

Con el tiempo, la visión de Platón sobre la pederastia cambió, en su diálogo Las leyes atribuye a la pederastia la causa y origen de que muchos hombre pierdan sus virtudes y se vuelvan locos. Propugna que se le debe buscar fin a la pederastia para evitar sus consecuencias pérfidas.

 


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Desglosando la pasión

 

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“Zeus y Ganimedes” cuadro de Anton Raphael Mengs. Vía: Wikimedia Commons.

 

En su tiempo, la pederastia fue un enclave imprescindible dentro de la sociedad griega; fue consagrado en textos políticos, filosóficos y religiosos: en los mitos casi siempre se detallaban relaciones entre dioses, que hacían de erastēs, y los héroes, que hacían de erōmenos.

Como fue el mito del rapto del hermosísimo príncipe troyano Ganimedes por el omnipotente Zeus; Ganimedes es llevado al Olimpo por Zeus que lo convierte en el copero, una especie de mesonero, de los dioses y, además, lo hace su amante.

Rituales para comenzar la relación erōmenos y erastēs

 

Es difícil que comprendamos hoy en día cuán bien calaba esta tradición en el tejido sociológico de la Antigua Grecia, pero podemos ver atisbos de los detalles de las prácticas en sí. El amorío para que se consumara debía ser consensuado por el padre del erōmenos. El padre del joven tenía que considerar si el hombre que pretendía a su hijo era digno de establecer una relación tan importante con su pequeño. Ya que, un hijo varón representaba la piedra angular del futuro de esa familia, pues, permitiría al padre transmitir su apellido al resto de su generación, y un varón podía asegurar la proliferación de los bienes y riquezas familiares más de lo que “podía” una hija hembra.

Inclusive los pueriles jovencitos eran custodiados, por órdenes de sus padres, por esclavos que se denominaban pedagogue, para evitar que incurrieran en actos lascivos y sexuales inadecuados. Tal era el ensimismamiento de los padres para que sus hijos tuvieran buenas parejas que según Aechines, un antiguo historiador, los padres rezaban para que sus hijos fueran sumamente hermosos y guapos, valientes y modesto; que fueran por sobre todo recatados, es decir, que no se dejaran conquistar de buenas a primeras.

Los cándidos varones comenzaban las relaciones con sus erastēs a la misma edad que las jovencitas eran obligatoriamente comprometidas a un matrimonio con un hombre que rondaba más o menos la misma edad que cualquier erastēs. En este punto, los varones salían ganando nuevamente; los erōmenos tenían la ventaja de escoger el hombre de su gusto, en cambio, las niñas estaba privadas de elegir el hombre de su agrado.

El acto sexual como piedra angular de la relación

 

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Niankhkhnum And Khnumhotep. Autor: Troy Caperton.

 

El talante sexual de las relaciones pederastas se renovó mucho. De un lado, las relaciones fueron promulgadas como de amor casto, mientras que un lectura más álgida, nos revela que habían parejas acusadas de mantener sexo anal en todos sus roles.

Inclusive el gran Marco Tulio Cicerón puso su voz en alto al narrar los hábitos espartanos sobre los intercambios amorosos que se llevaban a cabo justo antes de la consumación de la relación en sí:

Los lacedemonios permiten todas las cosas a excepción de la atroz hybris- que se traduce como desmesura- en el amor con los jóvenes, ciertamente distinguen lo prohibido de lo permitido con una fina línea de separación y permiten abrazos y tocamientos a los amantes.”

A pesar de todo, los atenienses, enemigos acérrimos de los espartanos, llamaban a la sodomía «el estilo lacedemonio» que hasta nuestros días tales palabras hacen referencia al sexo anal. Los literatos de aquel tiempo se burlaban de las prácticas sexuales de sus días. Un ejemplo lo tenemos de la mano de Aristófanes en su obra La paz, la cual parodia el rapto de Ganimedes por Zeus convertido en águila. En esta comedia, hay un personaje cabalgando sobre un escarabajo pelotero hacia el Olimpo, una burla explícitamente escatológica del sexo anal.

Amor entre hombres en el arte

 

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Ánfora mostrando un clásico cortejo. Vía: Wikimedia Commons.

 

En las pinturas de la cerámica de los siglos VI a. C. y V a. C. que representan cortejos pederastas.

El hombre maduro está implorando al joven, en una variación del gesto griego de súplica. En éste, normalmente los suplicantes abrazaban las rodillas de la persona a la cual pedían el favor, mientras tocaban su barbilla y le miraban a los ojos. En algunas, también le toca los genitales.

Las representaciones en las vasijas, muestran las relaciones sexuales es en la forma diamarizein (o sexo femoral), en este juego sexual, la pareja está de pie cara a cara, el erastēs abraza al joven con su cabeza descansando sobre el hombro del chico mientras que su pene está entre las piernas apretadas del erōmenos.

Práctica controvertida 

 

El historiador de las ideas Michel Foucault afirmaba que la pederastia desde un principio fue un problema para la sociedad griega, era “una gran preocupación moral”. Pero otros historiadores se contraponen a esto, y afirman que el problema moral surgió sólo en la época clásica, un periodo más reciente de la cultura griega, pues en la época arcaica, más antigua, la pederastia iba de la mano con los más altos ideales éticos de la sociedad.

En sí, los griegos no condenaban la homosexualidad; lo que sí despreciaban era la desmesura en la relación pederasta, como también así, la desmesura en la relación con las mujeres.

Jeremy Bentham, un afamado pensador londinense del siglo XIX escribía en un ensayo que los griegos “deberían avergonzarse de lo que se considera un exceso y una debilidad, avergonzarse de una costumbre que tiende a distraer a los hombres de ocupaciones más valiosas e importantes, deberían avergonzarse de sus excesos y su debilidad con las mujeres.”

 

Prohibición del amor pederasta

 

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El Código de Justiniano prohíbe la homosexualidad Mosaico de Justiniano I (Basilica San Vitale). Fuente: Wikimedia.

 

Con el pasar de los años, la tradición pederasta fue tergiversándose, y pasó de ser una práctica centrada en la pedagogía, la ilustración y la espiritualidad a ser un hábito libidinoso, carnal y meramente sexual en su últimos años.

Años que llegaron a su fin de la mano del emperador romano Justiniano I (483-565 d.C.), que abolió terminantemente el amor pederasta como la concibieron hace tanto años los griegos.

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Conclusión

 

Toda tradición tiene unas características inherentes que la hacen propia a la época de su inicio; la pederastia en la Antigua Grecia tuvo un desenvolvimiento, en la época arcaica, la que le dio origen, centrado en una acción comedida, es decir, en que erastēs y erōmenos tuvieran una relación que no afectara el desempeño de sus obligaciones para con su sociedad. Actualmente, la historiografía cuenta con muy poca documentación proveniente de la época que trate a fondo el tema del amor pederasta, esto ha devenido a razón de que la gran mayoría de la literatura explícitamente elocuente sobre la homosexualidad, ha sufrido una continua e incesante destrucción por parte de los detractores y censuradores de la homosexualidad.

Amor pederasta entre hombres en la Antigua Grecia
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