Andróginos: el origen griego de las almas gemelas

Almas gemelas
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El término “almas gemelas” es conocido por la mayoría de las personas como una búsqueda que puede durar toda una vida, en la cual buscamos a ese alguien especial y añorado que nos complemente en cuerpo y alma, además de ser nuestro compañero de vida, consejero y por sobre todo, nuestro mejor amigo. Estas explicaciones suelen ser las más comunes, pero a la hora de idear una historia fantástica en la cual dos personas deban encontrarse para lograr ser felices, es donde entra la antigua Grecia, con su rica mitología y Dioses impresionantes, desde principio a fin.
 

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¿Qué significa la palabra “andrógino”?

 

Androginos
Fuente: aminoapps.

 

A diferencia de la expresión “almas gemelas”, el significado de “andrógino” no suele ser conocido por la mayoría de las personas, a pesar del gran mensaje que ha dejado una huella en este siglo, referente a la aceptación de la diversidad de pensamiento, incluida la diversidad sexual.

En sí, emitir la palabra “andrógino” es mencionar a un sinónimo de la palabra “hermafrodita” o una persona que posea ambos sexos en un solo cuerpo, y que, a su vez, no aparentan tener todos los atributos de la naturaleza. A su vez, esta palabra no puede ser confundida con su melliza “andrógeno” que es en sí una hormona que fomenta la aparición de algunos caracteres masculinos como consecuencias secundarias de su ingesta o proliferación.

El origen de su uso se remonta a una historia del famoso filósofo Platón, en una de las maravillosas obras que ideó: el Banquete. A su vez, existieron también relatos que ayudaron a creer que la imagen de un andrógino era un tanto perversa, pues según, esto no era natural, ya que Dios había creado al hombre y a la mujer, no a un ser mixto. Pero, en una religión en particular, Dios ¡Sí que había creado a una criatura uniendo al hombre y a la mujer como una misma carne! Al punto de llegar a ser tan poderosa como lo eran los mismos dioses.

¿Esta leyenda era una explicación a un hecho relevante en la antigüedad?

 

Androgino
Fuente: imagenesytextosselectos (blogspot).

 

En las épocas entre el año 1200 A.C y 146 A.C, se vieron historias fascinantes y llenas de adoraciones a dioses que protegían fervientemente a las personas que habitaban en la tierra, velando por sus intereses mientras creaban un mundo alejado de la oscuridad. Estas creencias de la antigua Grecia, datan entre las fechas previamente mostradas, edad en la que la explicación de hechos ineludibles no podía tener otra razón que un hecho misterioso del cual solo se intuía una cosa: eran por obra y gracia de los dioses.

A su vez, el ser humano siempre ha tenido una especie de vacío en su corazón, algo que le hace falta para ser pleno y vivir rodeado de una felicidad rebosante; muchas personas creen que este hueco abrazador puede ser llenado con objetos, trabajos, ocupaciones y demás niñerías, pero, por más difícil que sea de entender, todos añoramos a una persona que nos comprenda y pueda pasar el resto de su vida gratamente a nuestro lado.

Por lo tanto, y en vista de la edad en la que se encontraba la cuna de la mitología Griega, a este hecho le dieron una explicación igual de buena que a todas sus historias, y es la de los andróginos, los antepasados del mismo hombre.

Leyenda de las almas gemelas según la mitología de Grecia

 

 

Androgino
Fuente: unsettledchristianity.

 

Se dice que en el principio de los tiempos, Zeus (Dios de todo y padre de lo que se ha creado) ideó el nacimiento de unos seres a los cuales llamaría los “Andróginos”. Estos, a su vez, resultaron ser unas criaturas de fuerza increíble, inteligencia severa y capacidades sobrehumanas; la leyenda dice que poseían dos brazos a cada costado de su cuerpo, ambos sexos y una sola cabeza dividida por dos caras, una masculina y otra femenina.

Los seres sentían que, a pesar de ser inferiores en rango ante los Dioses, eran mucho más poderosos que estos, debido a sus cualidades místicas. Así que un día, decidieron ir todos al Olimpo a reclamar lo que era suyo por derecho de supervivencia, ideando un plan para matar a todos los Dioses y establecerse como nuevos mandantes sobre todo lo que se podía ver con ojos omnipresentes,  y más. Pero no les fue posible, ya que como todo en la vida, no previeron las capacidades de su mismo creador, subestimando sus poderes y osando insultarlo. Para defenderse, Zeus tomó sus rayos y en un lanzamiento certero, partió a los rebeldes justo por la mitad de sus cuerpos, con el fin de debilitarlos hasta reducirlos a tristes criaturas formadas por el desamparo y la pena.

Luego de esta desafortunada situación, las incompletas criaturas intentaron unirse de nuevo, pero los dioses, en precaución por sus recién derrotados combatientes, decidieron que lo mejor era borrar todos los recuerdos que tuvieran de sus vidas pasadas, para que así se perdieran para siempre en un mundo muy lejos de algo parecido a las añoranzas celestiales que marcaron su rotunda perdición.

Y así, cada mitad siempre busca a su contraparte, condenados a tal vez ni siquiera encontrarla, con el objetivo de ver a los ojos a una persona que les demuestre que en algún momento de su creación espiritual, estuvieron unidos en uno solo, siendo rebosantes en felicidad, fuerza, poder y sabiduría.

 


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¿El poder y la fuerza pueden más que la felicidad del amor?

 

 

Androgino
Fuente: triskelate.

 

Si analizamos un poco la historia relatada, vemos que Zeus solo dividió para vencer, la fuerza fue substituida por algo no más grato que una mordedura de serpiente, el poder desapareció, y la fortaleza fue reducida a las cenizas. En un sentido actual, la búsqueda de la contraparte alega a un sentido de permanencia por encima de un ser superior, como es obvio, se necesita fuerza y poder, pero si estas son arrebatadas, ¿el objetivo primordial no es reunir de nuevo este poder? Realmente, esta leyenda no se trata del amor en sí, sino de una lucha nacida de la rebeldía de muchos, y el deseo de volver a intentar un ataque para tener el poder que tanto les había costado la primera vez.

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