BOKOTA, una historia ATERRADORA en Ucrania

Ucrania
Fuente: pxhere

A continuación, les presentaremos una historia que tendría lugar en Ucrania, en los lejanos años del 1200, donde un pueblo vería la luz por última vez, aquel día, cuando todo parecía estar bien.

 


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Aquella mañana en Bokota

Tarde
Fuente: pinterest

Era el año 1254 cuando en una agradable mañana del lejano pueblo de Bokota, Ucrania, un sol radiante calentaba las pieles de los pobladores, quienes trabajaban la tierra fuertemente. El día transcurría con absoluta normalidad, el lago del pueblo se veía totalmente tranquilo, la corriente en él era suave, el viento soplaba también pasivamente y en resumen, todo iba como debía.

Un anciano con unos ojos grises cubiertos en su totalidad por cataratas, parecía que mirase en la lejanía las blancas nubes del cielo, muy concentrado, se le notaba pensativo y preocupado.

– ¿En qué piensas, papá? – Ha preguntado una mujer, a lo que este solo respondió.

– Hija, hoy va a llover – El rostro de la mujer se tornó extrañado, y aunque disentía de la afirmación de su padre, no osó en refutarle.

 

Aquella tarde

Tarde
Fuente: interpatagonia

Dadas ya las tres de la tarde, los pueblerinos salieron de nuevo para continuar con su faena, pero el aire no estaba tan cálido como lo estuvo durante la mañana, pues ahora los abrazaba como si llevase hielo en sus partículas. Para los habitantes del deseado pueblo de Bokota, esto era una situación normal, un tanto cotidiana, por lo cual no repararon en ello.

Con cada cuarto de hora que transcurría, el sol parecía derretirse e irse apagando, como niño que al llegarle la debida hora de la somnolencia, se va dormitando lenta y plácidamente.

A las cuatro y media de la tarde, el paisaje se veía entonces lúgubre y absolutamente gris, el gélido viento ahora soplaba como si bien quisiese arrancar las colinas del pueblo, y pasado el próximo minuto, una repentina llovizna los tomó a todos por sorpresa, sin embargo, se mostraba placida e inofensiva, y era empujada por el viento recio que la soplaba. Los lugareños tomaron irremediablemente sus pertenecías y se resguardaron mientras esperaban a que cesara, pero el milagro les acortó sus bastadas horas laborales.

 

¿Una tormenta en Bokota?

Tormenta
Fuente: jmsancristobal

La llovizna aun no cesaba, y el viento mostraba un rostro más agresivo, llevando a los árboles de un lado al otro. La posterior lluvia trajo consigo trozos de hielo que golpeaban con fuerza los techos de las casas, pero nadie se atrevía a salir.

Los ventanales de madera se estremecían, como si fueran azotados por un torbellino implacable mientras que el viento silbaba tal cual espanto que surca caminos desolados, y el tiempo transcurría tratando de huir de su brutal acecho. Las siete de la noche se avistaron y lo que parecía imposible comenzó a acontecer… la tormenta estaba cesando, el silbido espantoso del viento se había callado, los ventanales de madera resistieron la arremetida, el hielo granizado ya no acompañaba a las gruesas gotas de agua y poco a poco, mientras el día pasaba de tonos grisáceos a matices aún más oscuros, la lluvia iba calmando su agitada agresividad.

Entonces, los lugareños del pueblo de Bokota tomaron un respiro, cenaron agradecidos pues la tormenta había ya pasado, sin embargo, treinta minutos más tarde, se escuchó un ruido parecido al de un zumbido de abeja que provenía de las montañas lejanas.

Un curioso vecino quiso ver de qué se trataba, por lo cual se asomó a través del ventanal que estaba en su sala de estar, pero no alcanzaba a ver nada. Aquel hombre, entonces, optó por salir al pasto mojado, para prestar más atención y tratar de divisar cualquier cosa antes de que la noche cayera definitivamente, pero seguía sin localizar su procedencia. Otro curioso se unió a la hazaña, y así sucesivamente se fue sumando uno a uno hasta que cada miembro del pueblo, se hallaba a la intemperie. El sonido se mantenía lejano y parecía no disiparse.

 

El sonido

Sonido
Fuente: pixabay

Las personas, al principio, se tornaron confundidas e intrigadas, más al cabo de una hora, sus oídos se habían acostumbrado a aquella voz extraña que surcaban los cielos, y la ansiedad de sus cuerpos se había calmado, así que de vuelta uno a uno se fue yendo a su respectiva morada para resguardarse del seco frío de la noche que azotaba en Bokota.

Uno de aquellos hombres que quedaron afuera, sintió de pronto que algo le acariciaba en la nuca, el hombre, con sobresalto rápidamente pasó su mano para librarse de aquello en su cuello, y entonces, descubre que se trataba de una mariposa negra, aquellas que suelen aparecer durante las noches de invierno. Por esto, sus acompañantes se rieron a causa del rostro de espanto que aquel hombre expreso inevitablemente. Las risas estallaron, y comenzaron a incrementar a un punto de escarnecimiento, pero al instante, otra mariposa se hizo presente, posándose sobre el rostro de otro pueblerino, y este, aunque estaba asombrado, no mostró señal de miedo, por el contrario, continuo bromeando con sus compañeros mientras retiraba al insecto de su rostro.

Al cabo de unos segundos, las risas cesaron al percatarse de que más mariposas negras estaban llegando, y en ese momento, tomaron el asunto con un poco más de seriedad, por lo cual optaron por retirarse a sus casas. Mientras se comenzaban a mover, una tercera mariposa se adhirió en el rostro del último hombre que quedaba por entrar, y esta rápidamente se posó con una fuerza indescriptible sobre la boca del hombre, se introdujo en ella agresivamente y trancó los ductos respiratorios de aquel desdichado. Trató de gritar, pero no pudo, y poco a poco su cara se tornó más azul hasta que, sin remedio, cayó al piso.

 

El terror

Terror
Fuente: spiritfanfiction

Más adelante, un segundo hombre gritó con fuerza y puso su mano sobre su oreja, este alcanzó a expresar que una mariposa se estaba introduciendo por su conducto auditivo, y lo lastimaba muchísimo, pues ciertamente, en cuestión de segundos, la oreja comenzó a sangrarle, mientras que no paraba de gritar aferrando las  manos a su cabello.

En medio del terror repentino, aquellos que buscaban tomar el control de tan desagradable situación, optaron por encender las antorchas, para ver si con ellas alejaban a la terrible plaga, pero la cantidad de mariposas allegadas al sitio eran demasiadas, y en la expansión del cielo se veía una nube negra gigantesca que se había posado ya sobre el pequeño pueblo. Se escuchaban los alaridos de las mujeres, y aun de los hombres, los perros también ladraban, pero cada uno de ellos fueron irremediablemente víctimas de los endemoniados insectos, quienes acechaban y devoraban a todo ser vivo que se les atravesasen en el camino, perros, chivos, vacas, niños, etc.

Los habitantes de Bokota, desesperados, intentaban defenderse con las antorchas, pero estas no sirvieron de mucho, por el contrario, terminaron agravando la situación, puesto que muchos de los hombres y mujeres que las portaban, las dejaron caer tras haber sido atacados, lo que ocasionó un fuerte incendio que cobró más vidas de las ya previstas.

El terror se volvió entonces el aliento de cada uno de los seres del pequeño pueblo ucraniano. Uno tras otro, caigan indefensos dentro y fuera de sus casas, y las mariposas estaban posadas por doquier; solo hubo una casa que no abrió sus puertas y se encontraba totalmente a oscuras.

 


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Conclusión

Aquel hombre, con sus ojos inundados de cataratas al sentir que su única hija pretendía salir heroicamente para ayudar a sus vecinos, la sostuvo con la mayor fuerza de su alma, mientras que ella lo miró directamente a sus ojos, escuchando los gritos frenéticos de todos aquellos que caían abatidos por la plaga infernal que les visitaba. El hombre se había aferrado tan fuerte al brazo de su hija, que todo su cuerpo se había ya entumecido y tanto sus huesos como su piel se tornaron gélidos, dolorosamente gélidos por haber sido víctima de la fulminante muerte natural. Su angustiada hija, al darse cuenta, volvió su cuerpo erizado por el miedo y el dolor hacia él, para ser ahora ella quien se aferrase con toda la fuerza a su padre, al que yacía ahora a su lado como un muñeco sin vida. Las lágrimas de la chica bañaron sus mejillas y las arrugas frías del pobre anciano, sobre el lloró desconsolada y aterrada, hasta caer sumida en un sueño profundo que la arrastró hasta el amanecer, como la única sobreviviente del pueblo de Bokota.

BOKOTA, una historia ATERRADORA en Ucrania
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