Características terror

En la narración literaria podemos encontrarnos diversos temas y enfoques de escritura, pues existe una amplia gama de subgéneros que han nacido junto a los movimientos literarios de cada época y país. Pero a lo largo de la historia, han existido siempre los cuentos que buscan generarnos sensaciones de peligro y miedo, sea por motivos de restauración moral o incluso para perpetuar ciertos tabúes y conflictos de la raza humana en la cuna de la tradición. Ahora en la era moderna tenemos la oportunidad de consumir una vasta cantidad de relatos aterradores, ya que tenemos un desarrollado mercado literario y cinematográfico para este tipo de propuestas.

Si estás interesado en la escritura, te presentamos a continuación algunas pautas y consejos para entender la estructura y las características de los cuentos de terror.

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Cuentos de Terror

Los cuentos de terror son relatos ficcionales por lo general breves, de clase fantástica, que indagan los sentimientos de desasosiego, miedo y suspenso, sin determinar la exploración creativa del autor. Es así la razón por la que en el género del terror podemos encontrar diferentes posiciones de llegada para ese enfrentamiento al mal, esa búsqueda catártica que se hace colectiva no escapa de la pretensión y caracterización individual de cada escritor. Podemos inspirarnos para escribir en leyendas y mitos de nuestra propia región, sueños de pavor que nos enfrenten a nuestros miedos y en general, todo aquello que nos cuestione la tranquilidad que nos ofrece la permanencia moral de la vida cotidiana.

Características de los cuentos de terror

Tipos de cuentos de Terror

Si bien no hay tipología de cuentos de terror, podríamos hablar de los que tienen una alegoría moral, donde finalmente es revelada una moraleja o conclusión de juicio como algunos relatos tradicionales.

Podemos mencionar además aquellos donde una metáfora psicológica es la que concluye el malestar y alteración fenomenológica del protagonista, quien puede o no estar al tanto de su condición de sueño o fantasía.

Los hay de orden ficticio, aquí las leyes universales son quebradas para el nacimiento de criaturas o fenómenos inexplicables para la razón y, por lo mismo, causantes de horror.

También podemos mencionar el género de terror urbano, donde el crimen y el misterio de lo citadino sale a relucir en las dinámicas de una sociedad contaminada.

Características de los cuentos de Terror

1. Estructura dramática

Tipos de cuentos de Terror

Como la mayoría de los relatos breves suelen tener de base la estructura dramática de Inicio, Desarrollo y Desenlace, sin embargo lo que caracteriza al cuento de Horror es también la forma en la que se desarrollan estos eventos climáticos de la trama. Un cuento de terror podría tener su desenlace al momento de la aparición de la verdad o acercamiento de muerte del protagonista. La primera intención de esta narrativa es la suspensión de la incredulidad del lector, es decir una sugestión y aceptación transitoria de la  pesadilla que presenta este mundo onírico.

2. Narración descriptiva

La verosimilitud de la historia puede estar inducida por una amplia descripción del espacio, como el olor y sonido que se experimenta o incluso de la percepción ambiental del protagonista, la sensación que tiene aquel al habitar o transitar ese mismo espacio. Estudiar todos aquellos detalles climáticos con el fin de convencer al lector y sumergirlo en el universo que estamos por develar con la narración. Algunos lugares podrían encasillarse en lo cotidiano para el horror, pero no estamos obligados a escribir nuestra historia en recintos abandonados o solitarios. Un relato de horror bien podría desarrollarse en una concurrida plaza, en medio de la selva o incluso en permanencias difusas de los sueños.

3. Tipos de personajes

Los personajes pueden variar en función de su estadía en la realidad convencional. El Narrador puede ser si se quiere un personaje clave en la historia, no necesariamente será narrado en tercera persona, pues el que nos cuenta la historia podría ser el protagonista, antagonista o un personaje secundario.

Los figurantes del relato a veces buscan ser lo más cercanos posible a nosotros, con condiciones humanas que provoquen reacciones similares a las nuestras. Es esta también una forma en la que el lector puede sentirse identificado al reconocerse en ellos.

Tipos de personajes

También podríamos incluir personajes ambivalentes y misteriosos que generen inquietud al desconocer sus verdaderas intenciones y designios en la trama. Por otro lado, es usual igualmente toparnos con los clásicos personajes que den una cara a lo maligno, sean monstruosos de forma literal haciendo apología al orden fantástico o inclusive personas de acciones ruines o transgresoras de la prohibición.

4. Dilatación del misterio

Algo a tomar en cuenta para la escritura de un relato de terror es buscar en nuestra narración esa develación pausada del misterio, la impresión de un detalle es más poderosa si hemos generado la atmósfera para ello. Jugar con el tiempo de dilatación para el clímax y manejar las pausas de esta tensión nos ayudará a dar fuerza a la zozobra y angustia que deseamos causar. La sorpresa es un elemento influyente en la consternación del lector, dejar siempre un espacio para la duda será clave para el asombro en nuestro acercamiento final. Sé sugerente, la intriga es tu motor.

Ejemplos de cuentos de Terror

El visitante nocturno

Leonor se mudaba de nuevo. A su madre le encantaba la restauración, así que su predilección por las casas antiguas empujaba a la familia a llevar una vida más bien nómada. Era la primera noche que dormían allí y, como siempre, su madre le había dejado una pequeña bombilla encendida para espantar todos sus miedos. Cada vez que se cambiaban de casa le costaba conciliar el sueño.

La primera noche apenas durmió. El crujir de las ventanas y del parqué la despertaba continuamente. Pasaron tres días más hasta que empezó a acostumbrarse a los ruidos y descansó del tirón. Una semana después, en una noche fría, un fuerte estruendo la sobresaltó. Había tormenta y la ventana se había abierto de par en par por el fuerte vendaval. Presionó el interruptor de la luz, pero no se encendió. El ruido volvió a sonar, esta vez, desde el otro extremo de la habitación. Se levantó corriendo y, con la palma de la mano extendida sobre la pared, empezó a caminar en busca de su madre. Estaba completamente a oscuras. A los dos pasos, su mano chocó contra algo. Lo palpó y se estremeció al momento: era un mechón de pelo. Atemorizada, un relámpago iluminó la estancia y vio a un niño de su misma estatura frente a ella. Arrancó a correr por el pasillo, gritando, hasta que se topó con su madre. “¿Tú también lo has visto?”, le preguntó.

Sin ni siquiera preparar el equipaje, salieron pitando de la casa. Volvieron al amanecer, tiritando y con las ropas mojadas. Se encontraron todo tal y como lo habían dejado… menos el espejo de la habitación de la niña. Un mechón de pelo colgaba de una de las esquinas y la palabra “FUERA” estaba grabada en el vidrio.

La familia se mudó de manera definitiva para dejar atrás aquella pesadilla. Leonor había empezado a ir a un nuevo colegio y tenía nuevos amigos. Un día, la profesora de castellano les repartió unos periódicos antiguos para una actividad. La niña ahogó un grito cuando, en una de las portadas, vio al mismo niño una vez más, bajo un titular: “Aparece muerto un menor en extrañas circunstancias”.

La Gallina Degollada

La chica de la curva:

Cuenta la leyenda que un padre de familia volvía del trabajo a casa por la carretera de las Costas del Garraf. Era una noche lluviosa, el frío empañaba el parabrisas y el cansancio empujaba sus párpados hacia abajo. A medida que avanzaba por la carretera, las gotas golpeaban con más violencia los cristales de su coche, que perdía estabilidad en el serpenteante trazado del asfalto.

El hombre agudizó los sentidos y redujo la marcha. En ese mismo instante, los faros del vehículo iluminaron la figura de una chica que, empapada por la lluvia, esperaba inmóvil a que algún conductor se apiadara de ella y la llevara a su destino. Sin dudarlo ni un momento, frenó en seco y la invitó a subir. Ella aceptó de inmediato, y mientras se sentaba en el lugar del copiloto, el chofer se fijó en su vestimenta. Llevaba un vestido blanco de algodón arrugado y manchado de barro. Por su pelo enmarañado, parecía que llevaba un buen rato esperando.

Reanudó el viaje y empezaron una distendida conversación en la que la chica esquivó en varias ocasiones la historia de cómo había llegado hasta aquel lugar. Hasta que llegó el momento idóneo. Con una voz fría y cortante, le pidió que redujera la velocidad hasta casi detener el vehículo. “Es una curva muy cerrada”, le advirtió. El hombre siguió su consejo y, cuando vio lo peligroso que podría haber sido, le dio las gracias. Ella, con voz cortante y fría, le espetó: “No me lo agradezcas, es mi misión. En esa curva me maté yo hace más de 25 años. Era una noche como ésta.” Un escalofrío recorrió la espalda del hombre y erizó su piel. Cuando giró la vista hacia el copiloto, la joven ya no estaba. El asiento, sin embargo, seguía húmedo.

En ambos ejemplos la verdad del misterio sale a la luz cuando acaba el relato. Cumplen con una estructura clásica de Inicio, Desarrollo y es en el Desenlace cuando ocurre la sorpresa de la revelación. Podemos encontrar en los dos un cruce de personajes cercanos a nuestra vulnerabilidad humana y personajes sobrenaturales. Estas son muestras de como la narración descriptiva, el detalle y ambientación climática junto a la develación pausada del enigma generan mucha más verosimilitud a la historia y son capaces de sembrar el terror en la lectura.

Clásicos del Terror

Si deseamos escribir debemos también nutrirnos en el elemento literario. Múltiples autores se han distinguido por el horror y suspenso a lo largo de los años, sus relatos han pasado al archivo de la historia galardonados como Hitos del Terror. Una pasada por algunos de estos cuentos te dará una visión más amplia para iniciar tu proceso de escritura. Te dejamos a continuación, algunas de estas populares y temibles huellas del horror.

Clásicos del Terror
  • La pata de mono, de W. W. Jacobs.
  • El gato negro, La caída de la casa Usher, El barril de amontillado, El corazón delator, de Edgar Allan Poe.
  • Un terror sagrado, La ventana tapiada, de Ambrose Bierce.
  • El espectro, El almohadón de plumas, La gallina degollada, de Horacio Quiroga
  • Cartas de mamá, La noche boca arriba, Las babas del diablo, Casa tomada, de Julio Cortázar
  • Soy la puerta, A veces vuelven,  La balsa, de Stephen King.
  • Luvina, de Juan Rulfo.
  • El médico rural, de Kafka.
  • Las hermanas, de Joyce.
  • El fumador de pipa, de Martin Armstrong.
  • Los sauces, Antiguas brujerías, Descenso a Egipto, de Algernon Blackwood.
  • El beso, de Gustavo Adolfo Bécquer.
  • La araña, de H. H. Ewers.
  • Porque la sangre es vida, de F. Marion Crawford
  • El gran dios Pan, de Arthur Machen.
  • Janet la del cuello torcido, de Stevenson.
  • El Wendigo, de Algernon Blackwood.
  • La casa del juez, de Bram Stoker.
  • El vampiro, de John William Polidori
  • Hijo del alma, de Emilia Pardo Bazán.
  • El jardín del Montarto, Era una presencia muerta, de Noel Clarasó.
  • El grano de la granada, de Edith Wharton.
  • El olor, de P. McGrath.
  • Ovando, de J. Kincaid.
  • Mirad allí arriba, de H. Russell Wakefield.
  • El patio, La tercera expedición, Los hombres de la Tierra, de Ray Bradbury.
  • La oficina de cambio de males, de Lord Dunsany.
  • De profundis, de Walter de la Mare.
  • Los perros de Tíndalos, de Frank Belknap Long.
  • La reina muerta, de Robert Coover.
  • El papel amarillo, de Charlotte P. Gilman.
  • El valle de lo perdido, de Robert E. Howard.
  • El escultor de gárgolas, El final de la historia, de Clark Ashton Smith.
  • Voces quedas en Passenham, de T. H. White.
  • Los cicerones, de Robert Aickman.
  • Fullcircle, de John Buchan.

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