Aunque el cerebro se encuentra lleno de muchos elementos, estos no son los que comúnmente nos imaginamos. Su función no se basa en copiar palabras o guardar imágenes, ni siquiera en almacenar la mayoría de cosas relativamente simples como lo podría ser la memoria. No hace esto tal como lo haría el disco duro de una computadora.


Los procesos cognitivos asociados al pensamiento y al aprendizaje van mucho más allá de una decodificación de algoritmo o resolución de un ordenamiento matemático. El pensamiento cerebral no es rígido ni se adapta a una serie de pasos que buscan el cumplimiento de una tarea, que vendría a ser, lo que en sentido estricto, hace un computador.¿Qué tal si el cerebro es solo un órgano que responde a los estímulos, enviando información de cómo responder ante el mismo?

Desde la invención de las computadoras por allá en el año 1940, se asoció el proceso del pensamiento cerebral al mismo que cumple el procesador de una computadora. Fue muy fácil encontrar similitudes entre los procesos computacionales con funcionamientos intrínsecos del cerebro, como por ejemplo, el guardado de documentos en el disco duro, como si fuera lo mismo que el “almacenamiento” de memorias vividas o de información que consultamos para estudiar.

El ser humano a lo largo de su historia y de la evolución científica y tecnológica misma ha encontrado metáforas en procesos mecánicos, matemáticos y/o algún proceso empírico para asociar el funcionamiento de nuestro centro operacional, del raciocinio y del comportamiento, con alguno de estos procesos. ¡Nada más alejado de la realidad! Pues, incluso hoy, no terminamos de comprender el funcionamiento del sistema quizás más complejo de estudiar: el cerebro humano.


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Asociaciones metafóricas del cerebro con procesos de objetos desarrollados por humanos

Quizás asimilar el pensamiento o el proceso de memoria al de un proceso científico proveniente de alguna investigación se hace bastante atractivo porque al fin y al cabo necesitamos de la inteligencia proveniente del cerebro mismo para resolver las variables que dieron origen a un postulado o al funcionamiento de algún hardware. Es decir, en teoría funcionan de la misma manera en que un determinado pensamiento ejerce la función resolutiva.

Desde los tiempos del inicio de la biblia, nuestro pensamiento viene de Dios mismo. El creó al humano de la tierra y la arcilla a su “imagen y semejanza”, le dio al mismo la inteligencia impregnada con su espíritu, para distinguir entre el bien y el mal. Ese espíritu, por lo menos en palabras, es el que promueve el pensamiento humano.

Luego de la revolución Industrial y la aparición de las máquinas se dijo que el pensamiento era producido por movimientos mecánicos en el cerebro. Más adelante, los avances en las comunicaciones llevaron a Hermann von Helmholtz, físico alemán, a comparar al funcionamiento cerebral con el de un telégrafo.

Muchas asociaciones entre el pensamiento y la computadora comenzaron a surgir.

Pero todo dio un giro radical con la aparición de las computadoras. Muchas asociaciones entre el pensamiento y la computadora comenzaron a surgir, e incluso, dieron origen a la expansión de las ciencias cognitivas especialmente debido a George Miller con su libro Lenguaje y Comunicación publicado en 1951 y que habla de la “elaboración del conocimiento” con base en la unión transdisiciplinaria de la lingüística y la psicobiología cognitiva conceptos a los cuales con el paso del tiempo se les fue agregando la inteligencia artificial, la neurociencia, la antropología cognitiva y la sociología cognitiva.

El Cerebro no es una computadora
El cerebro no trabaja al igual que una computadora.

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La metáfora moderna: El Procesamiento de la información (IP)

Se asocia que el pensamiento humano funciona tal como el procesador de una computadora.

La metáfora que domina actualmente el pensamiento humano, tanto del público en general, como la de los científicos, es la del Procesamiento de Información (IP por sus siglas en inglés) en la cual se asocia que el pensamiento humano funciona tal como el procesador de una computadora. Según esta teoría, el cerebro humano tiene la capacidad de almacenar la información estudiada u observada en una especie de memoria de trabajo, que se refiere a los procesos y estructuras que utiliza el cerebro para la elaboración de la información. Esto comparado a una computadora, sería similar al trabajo realizado por un CPU.

El CPU codifica la tarea en una secuencia de algoritmos, le da una estructura lógica y ejecuta la tarea, para luego almacenar dicha información en la memoria interna de la computadora, para ser utilizada en caso de ser necesaria nuevamente.

Miles de millones de dólares, son destinados a los fondos anuales de la investigación de cómo funciona el cerebro y de cómo podríamos simular su funcionamiento tal cual un programa de computadora. Scientific American reseñó uno de los más grandes desastres de investigaciones concernientes a la defensa de esta teoría. El Dr. en Neurociencia Henry Markram inició un sueño, porque no fue más que eso, de la construcción de una simulación de un cerebro humano.

Markram prometía que con esta invención se podrían crear robots con inteligencia artificial similar al comportamiento humano.

Este proyecto recibió fondos de 1,3 billones de dólares por parte de la Comisión Europea, y prometía que este modelo matemático proporcionaría un mejor entendimiento de las conexiones cerebrales que provocan el pensamiento, lo que ayudaría a crear fármacos impulsados por la simulación y un mayor entendimiento del mal de Alzheimer. Como si no fuera bastante ambicioso, Markram prometía que con esta invención se podrían crear robots con inteligencia artificial similar al comportamiento humano y que contarían con herramientas cognitivas capaces de cumplir muchas de las tareas que ahora cumplen los humanos. Todo esto culminó en un gran desastre y Markram renunció a continuar el proyecto, trayendo pérdidas cuantiosas de dinero por el poco control que la comisión le dio al proyecto.

Simplemente dos cerebros distintos no reaccionan de la misma manera frente a un mismo estímulo.

 

Posiblemente la falla de ese proceso va en la idea misma. El cerebro no es un banco de ideas, ni hace representaciones algorítmicas de las neuronas. Simplemente dos cerebros distintos no reaccionan de la misma manera frente a un mismo estímulo, tal como lo puede hacer dos computadoras distintas que arrojaran el mismo resultado. Si dos personas van a un estadio, y sienten la emoción de la anotación del gol de su equipo, sus cerebros no reaccionarán de la misma manera al estímulo. Tendrán ciertamente reacciones y cambios distintos por la estructura neuronal formada por las experiencias únicas vividas.

 Trascendencia inteligencia artificial y cerebro humano
Película Trascendencia. Tomada del trailer official de youtube/Alcon Entertainment

Y aunque las predicciones hechas por científicos como Stephen Hawking o Randal Koene, en donde afirman que la mente humana es tal cual un software informático, y que podría descargarse en un ordenador, lo que nos daría la inmortalidad, esto no es más que una idea utópica, puesto que no existe un software ni nada que se le parezca, que pueda hacer que el cerebro o la mente humana se salga de control y cause un desastre como el ocurrido en la película Trascendencia (2014), protagonizada por Johnny Depp.


¿De qué forma afecta la música a tu cerebro?


El cerebro responde a la estimulación

Estudiosos del cerebro se encuentran atraídos por lo tentador resulta relacionar todo lo que es el comportamiento humano con el funcionamiento de una computadora.

Probablemente en unos años la metáfora del Procesamiento Humano será desechada, como los científicos ahora han desechado la teoría divina y mecánica.

Y aunque por el momento los estudiosos del cerebro se encuentran atraídos por lo tentador resulta relacionar todo lo que es el comportamiento humano con el funcionamiento de una computadora, ya la idea va perdiendo fuerza, en el sentido de que en este momento es imposible conectar las 86 mil millones de neuronas de nuestro cerebro junto con sus 100 billones de interconexiones, y aunque, pudiéramos conectar todo nuestro sistema cerebral ¿cómo le damos respuesta o explicación lógica a que el funcionamiento diferente de cada cerebro contribuye a la integralidad del sistema humano?

Redes neurales y computadoras
Redes neuronales, Tomada de Pixabay

Uno de esos ejemplos viene en la respuesta del cerebro de un bebé a los estímulos. En el primer momento de su nacimiento el bebé tiene visión borrosa, pero presta rápida atención y capta quién es su madre, gira en dirección al objeto que roza su cuerpo o contiene la respiración cuando se sumerge en agua. Es como si el ser humano a lo largo de su evolución viniera equipado con esos reflejos, que de estar desprovistos de ellos, seguramente no podría sobrevivir. Los sentidos y mecanismos de aprendizaje van mejorando a medida que el niño crece y se va convirtiendo en adulto, lo que le permite su adaptación al medio que lo rodea interactuando de forma correcta con sus semejantes.


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Múltiples áreas del cerebro se encuentran ocupadas en realizar las tareas más simples

Quizás si dibujáramos un objeto el cual vemos a diario o con alta frecuencia, lo haríamos con cierta facilidad, ¡pero no dibujaríamos todos los detalles que en él se encuentran! Si compararamos este dibujo con otro, observándolo directamente, de seguro que apreciaríamos con gran asombro que ambos dibujos difieren en gran manera.

La organización cerebral maneja la percepción que recibe de la visión que se ha tenido del objeto, pero no la almacena como si fuese una foto. Por más que busquemos esa información, que según los defensores de la (IP)  fue almacenada, jamás estará allí para ser encontrada. Si quizás nos hubiéramos hecho la idea de que teníamos que “recordar” todos los detalles del objeto, a lo mejor lo dibujaríamos con mayor cercanía a la realidad; por el simple hecho de que las neuronas se han preparado de mejor forma para recrear este evento, es como la práctica de un violinista sobre el manejo de su instrumento.

El mundo nos muestra una diversidad de experiencias y tal vez hacia el manejo de las mismas es en dónde debería estar enfocada la investigación neuronal. ¿Qué pasaría si quisiéramos responder de forma distinta a un estímulo negativo, en vez de ser recompensado por un estímulo positivo? Tal vez nuestro cerebro reaccionaría de forma distinta provocado por un nuevo ordenamiento neuronal asociado a los estímulos que ha recibido, pero en ningún momento el cerebro tiene un “banco de memoria” de donde sacar respuestas automáticas ante el cambio.

Opinión de algunos científicos

Ya varios neurocientíficos como los profesores Andrew Wilson y Sabrina Golonka de la Universidad de Leeds en sus experimentaciones han adoptado la idea de que es necesario liberarse de esta metáfora computacional. El cerebro no es un chip que tenga botón de “encendido o apagado”. Es momento de redirigir la investigación cognoscitiva, y comprender que no somos ordenadores. Quizás, en vez de intentar comprender cómo funciona nuestro cerebro, deberíamos pensar en cómo actuamos nosotros mismos y hacia donde dirigimos nuestros pensamientos, lo que probablemente nos ayudaría a no actuar como máquinas sino a tener el discernimiento necesario para resolver de manera efectiva las pruebas que nos pone la vida y el entorno que nos rodea.

Por; Wilmer J. Villegas R

Fuente

El cerebro funciona igual que una computadora. (Metáfora errónea)
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