En principio, las sustancias inductoras de “Viaje” han sido para la cultura occidental menos atractivas que las capaces de estimular y sedar en abstracto el animo. Prescindiendo de su intervención en cultos mistéricos de la Antigüedad o en ritos brujeriles del medioevo, puede decirse que hasta el siglo XIX fueron drogas usadas periódicamente en contextos profanos, y apenas nada como recursos terapéuticos. El estado de cosas va a cambiar con el fin del Antiguo Régimen, pero incluso entonces el proceso de asimilación resultara más lento, con retrocesos y vacilaciones.

En 1638, una instrucción del Santo Oficio decía:

Nosotros, los inquisidores, abocados a suprimir la perversidad herética y la apostasía, por virtud de la autoridad apostólica, declaramos condenada la hierba o raíz llamada peyote, introducida en estas provincias para detectar robos o adivinar otros acontecimientos, pues constituye un acto de superstición opuesto a la pureza e integridad de nuestra fe católica.

El 8 de octubre de 1800, por orden del entonces general Bonaparte, se publico la siguiente ordenanza en el Cairo:  

Articulo único. Quedó prohibido en todo Egipto hacer uso del brebaje fabricado por ciertos musulmanes con el cáñamo, así como fumar las semillas de cáñamo. Los bebedores y fumadores habituales de esta planta pierden la razón y son presa de delirios violentos que les llevan a excesos de toda especie.


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El cáñamo

Concretamente en Egipto, la droga había sido reprobada de 1378 a 1393 por el emir Soudum Sheikoumi, con amenazas de arrancar un diente a cualquier consumidor de haschish descubierto fumándolo. En contraste con esos quince años de reprobación, Egipto llevaba consumiendo la droga desde el imperio Antiguo. Esta ordenanza napoleónica apenas logro estimular algo la desobediencia civil, siendo primero una norma incumplida y luego una norma derogada.

cañamo drogas
Tallo de Cañamo, que es la denominación que reciben todas las plantas de Cannabis. Cortesía: Wikimedia Commons

Con todo, eso prohibición despertó la curiosidad de algunos franceses, entre los cuales destaca el medico J.Moreau de Tours, que desde 1840 usaba el fármaco en el hospital psiquiátrico de Bicetre. Estas experiencias con otros autoensayos, desembocaron algo mas tarde en un libro donde postulaba una nueva concepción de la enfermedad mental, sugiriendo el empleo del cáñamo para provocar “psicosis de laboratorio”. Pocas iniciativas han suscitado un interés mas duradero en neurología y psiquiatría, y puede decirse que la intuición de Moreau sigue vigente como uno de los cauces científicamente mas clásicos de investigación con psicofármacos hasta el momento actual.


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La eficacia terapéutica del fármaco

Hacia 1850 el doctor E. Whineray expresa el criterio dominante en la medicina occidental de entonces, al decir que el haschish es “una droga impura y tosca, cuyo uso esta obviamente excluido de la terapia civilizada”. En efecto, una de las cosas que mas desconcierta a los médicos son las enormes diferencias de calidad habituales en la sustancia, que con parecido aspecto puede, según este medico, “ser hasta treinta y dos veces mas potente”, los intentos de aislar el principio activo de este tipo de drogas no tienen éxito, y acostumbrados a disponer de los alcaloides de sus fármacos tanto médicos como boticarios occidentales tienden a despreciar un recurso de “razas pueriles”, como por entonces suelen conocerse los pueblos colonizados.

El peyote

Aunque en las tradiciones americanas antiguas y modernas sea una planta con varios usos terapéuticos en sentido estricto, para los conquistadores y misioneros estuvo claro desde el principio que el peyote no podía considerarse un fármaco mas o menos medicinal, sino un tipo de droga. Debido a ello, toda ceremonia colectiva destinada a consumir ritualmente el fármaco se considero un caso de apostasía flagrante, que los inquisidores persiguieron con el debido rigor desde los comienzos de la dominación española.

consumo de peyote
Flor de la planta de Peyote. Esta especie que contiene al alcaloide mescalina se encuentra en fuerte peligro de extinción. Cortesía: Wikimedia Commons

Las ceremonias pasaron así a hacerse clandestinas y espaciarse, hasta el punto de que desde finales del siglo XVII no hay pueblos peyoteros en México Central y Meridional, concentrándose los supervivientes en regiones septentrionales. Los cuatro pueblos que inmemorialmente mantuvieron su culto viven todavía en zonas espectacularmente salvajes, que los huicholes, por ejemplo, moran en una parte de la Sierra Madre de Durango que los conquistadores llamaron Sierra Misteriosa y no osaron invadir.


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Son comunidades muy celosas de su independencia, y es posible que en algún pasado remoto emigrasen a esas regiones para no padecer vasallaje ni ser sometidas a colonización. En ellas el consumo de la droga ocupa un lugar destacado, por no decir nuclear; los huicholes recorren todos los años cuatrocientos kilómetros por desiertos y montañas para recoger las plantas, y eso peregrinación constituye su principal ceremonia colectiva, junto con el banquete ritual que se celebra al retornar. Los tarahumaras tienen fiestas y ritos de recolección extrañamente análogos, así como afinidades étnicas y lingüísticas, aunque ocupan un territorio muy distinta.

El primer alcaloide alucinógeno

Con ocasión de un viaje a America, en 1888, L. Lewin obtiene algunos ejemplares de peyote, planta que acababa de despertar la curiosidad de los estudiosos debido al fenómeno religioso antes descrito, y los somete a análisis. Identifica allí cuatro alcaloides, verificando que solo uno, la mescalina, puede considerarse psicoactivo. Tras probar al fármaco y dárselo a algunos colegas, llega  a un convencimiento imprevisto:

Proceso de recolección y consumo de peyote

Proceso artesanal de consumo del peyote

No hay planta en el mundo que provoque en el cerebro modificaciones funcionales tan prodigas. Aunque las procure solamente bajo la forma de fantasmas sensoriales, o por la concentración de la mas pura vida interior, esto acontece bajo formas tan particulares, tan superiores a la realidad, tan insospechadas, que quien es su objeto se siente transportado a un mundo nuevo de la sensibilidad y la inteligencia. 

Ahora comprendemos porqué el viejo indio de México haya visto en esta planta la encarnación vegetal de una divinidad.

Conoce la historia de las Drogas alucinógenas
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