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Los cuentos son una forma idónea de enseñanza y diversión, con ellos podemos transmitir mensajes educativos y reflexivos mientras nos distraemos y reímos un poco… Por esto les traemos 11 cuentos cortos de princesas, que sin duda harán volar su imaginación.

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1- Los Buenos modales

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Érase una vez una princesa de un Reino lejano, apenas tenía 7 años cuando sus padres la inscribieron en un internado de etiqueta con el objetivo de que aprendiera buenos modales y refinara su comportamiento.

El día que fueron a llevarla a la escuela la princesa no estaba contenta, al contrario estaba triste, no entendía porque sus padres la dejarían en un lugar desconocido, sin embargo, accedió a ir. Al arribar el sitio se dio cuenta de que era un espacio agradable, una casona amplia con muchos cuartos, varios jardines y una biblioteca con infinidad de libros.

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La directora del instituto fue muy amable desde  el principio: les dio un recorrido, les mostró el programa educativo que seguiría durante los próximos años…sin embargo, no todo fue perfecto, al final del recorrido cuando Los Reyes ya habían firmado la autorización para permitir que su hija viviera en el internado la directora les informó que durante los próximos 10 años la niña no podría salir de los espacios del internado; ni tampoco recibir visitas ya que no debía distraerse en sus múltiples tareas, les dijo que esta condición era obligatoria si decidían dejarla, no obstante, les dio la opción de retirarla en ese momento. Su madre, La Reina, al saber que no vería  a su hija durante una década pensó en que no era adecuado que se quedara, pero su padre, tuvo la última palabra y la niña princesa fue internada en la escuela de buenos modales.

Diez años pasaron más rápido de lo esperado, y los padres  fueron llamados por la directora del instituto para que asistieran al examen de graduación de su hija que ya contaba con 17 años. Los Reyes emprendieron el viaje con emoción por ver a su pequeña pensaron que la princesa los recibiría con amor y cariño, pero, les esperaban sorpresas. Al llegar a la casona bajaron de su carruaje, fueron invitados a pasar a un magnánimo salón en donde no había  nadie más; esperaron un lapso de tiempo en el mismo y de repente se abrieron las puertas, entró una adolescente esbelta con un vestido precioso, que de inmediato reconocieron como su hija, la chica se portó a la altura, los atendió espléndidamente bien: sirvió el entremés, almuerzo y  el  postre. Durante la comida se mostró hacendosa, rio moderadamente y les hizo conversación, pero, nunca se refirió a ellos como padres. Al terminar el tiempo de sobremesa entró a la directora y le dijo a la princesa que los señores que había atendido eran sus padres. La princesa se quedó impresionada, pues con el transcurso del tiempo había olvidado el rostro de sus progenitores y no sabía quiénes eran.

En ese momento, Los Reyes se sintieron muy mal y avergonzados se dieron cuenta que los buenos modales también pueden aprenderse en casa sin necesidad de alejarse de los seres queridos.

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2- La princesa endeble

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Había una vez, una pequeña princesa, no de  edad sino de tamaño, ya tenía 20 años y únicamente medía un metro 40 centímetros. Era la más pequeña de su familia, sus hermanas menores eran más altas que ella, y esto la hacía sentir muy mal, su autoestima estaba por los suelo, en realidad, nadie se reía de ella, no le hacían burlas ni la criticaban, pero,  su complejo de inferioridad no le permitía tener amigos y mucho menos consorte.

Un día agobiada por su estatura encontró a lo interno del castillo, que era su hogar, un  frasco con la etiqueta “pócima de crecimiento”, ella estaba tan cansada de ser bajita que sin pensarlo dos veces se bebió todo el líquido del contenedor, de inmediato su cuerpo dio un estirón, su tronco se alargó por lo menos 20 centímetros y proporcionalmente se alargaron sus piernas y brazos, ella estaba feliz y todo el mundo que la veía estaba sorprendido por el cambio tan radical.

Pasaron los meses y la princesa adquirió mucha confianza en sí misma, se permitía salir con amigos, incluso, comenzó a tener pretendientes. Una noche sorpresivamente comenzó a sentir dolores en músculos y huesos de todo su cuerpo; dolores que con las horas, días y semanas se volvieron más intensos una tarde decidió salir a tomar sol en el jardín pero caminando uno de sus pies se dobló por sí solo y sufrió una fractura. El incidente la obligó a ir al médico, le hicieron exámenes de rayos X y los médicos descubrieron que sus huesos parecían gelatina, era una extraña condición que jamás habían visto en el Reino.

Los médicos se estremecieron al ver los resultados de los estudios y ante ello a la princesa no le quedó otra opción que confesar que hace algunos meses atrás había ingerido una pócima para hacerse más alta, los médicos se alarmaron y de inmediato se comunicaron con padres de la princesa para que ordenaran a la servidumbre hallar el frasco de la pócima, a las horas el frasco fue encontrado por uno de los sirvientes y llevado al centro de salud donde la princesa permanecía recluida. Al revisar la parte trasera de la etiqueta se dieron cuenta el frasco decía: “advertencia: si se toman grandes cantidades de esta bebida se puede llegar a perder todo el calcio del sistema óseo”.

Luego de varios años de múltiples intentos por recobrar la salud de la princesa la comunidad médica declaró que su condición era irreversible y que la princesa debía aprender a vivir con huesos gelatinosos, en ese momento entre llantos la princesa comprendió que todo esto pudo haberse evitado si ella hubiese aceptado su cuerpo tal como era, chiquito pero sano, y se hubiese valorado a sí misma. A veces, las lecciones de la vida son complicadas y difíciles de sobrellevar pero necesarias para aprender a ser mejores personas.

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3-Sustitutas de princesas

En pleno siglo XXI aún hay países cuyos sistemas de gobierno son monarquías, a continuación la historia de uno de ellos, y la particular opción que encontró una princesa moderna para librarse de un compromiso matrimonial…

Arinda, era la princesa de un país con sólida monarquía en 2020 cumplió 22 años la edad en que, según las leyes de su nación, debía contraer nupcias sus padres pautaron casamiento, no obstante, los planes de la chica no eran para nada los esperados por Los Reyes, ella estaba determinada a cumplir su sueño de tener una carrera universitaria, quería ser periodista, y estaba decidida a lograrlo. Un día navegando por internet se encontró con un anuncio que decía “agencia de sustitutas de princesas, El Escape”.

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La princesa de inmediato marcó el número de referencia que aparecía en la página web y se comunicó,  ese mismo día programó una cita y acudió al recinto indicado. Al llegar le mostraron el catálogo de servicios que ofrecían, se trataba de  una institución en  donde las princesas podían contratar chicas para que cumplieran labores que ellas no estaban dispuestas a cumplir: desde acudir a una cena, dar un discurso, y por supuesto casarse, era en el servicio más caro, pero, la princesa estaba dispuesta a pagar lo que fuera y  así lo hizo. La muchacha seleccionada para cubrirla comenzó un proceso de transformación que incluyó  cirugía, para parecerse lo más posible a la princesa, también estuvo conviviendo por más de un mes con ella para poder aprender sus gestos, manera de caminar y todas sus costumbres.

Al cabo de un tiempo la sustituta fue enviada al castillo se casó y comenzó  una vida feliz, ni sus nuevos padres ni su esposo, se dieron cuenta de que no era la verdadera princesa, entretanto, Arinda se mudó a un país lejano del suyo y empezó a estudiar periodismo, actualmente se encuentra en vías de cumplir su mayor sueño.

4- La princesa más coqueta

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En el reino animal así como en el de los humanos también hay Reyes, príncipes y princesas, Fru Fru era la princesa de la familia real perruna, un día fue con su dueña a su tienda favorita para hacer un cambio de guardarropa, ambas vieron unas zapatillas bañadas de oro que hacía un juego con el tono de su pelaje; Fru Fru de inmediato señaló a su dueña la prenda que le había encantado.

La dueña las pidió en la tienda, las probaron y le quedaron a la perfección, luego se dieron cuenta de que hacía falta el vestuario que acompañara a zapatillas estuvieron varias horas en la tienda probando diferentes atuendos hasta que se decidieron por un traje rojo que la hacía ver bastante elegante.

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Más tarde, fueron al spa y Fru Fru recibió el mejor trato de su vida. Estaba impresionada, pues, aunque siempre gozaba de diversos privilegios por ser la princesa de los perros de su Reino, generalmente sus dueños no le dedicaban tanto tiempo; y solían darle todos los cuidados dentro del castillo jamás afuera.

Al llegar a casa recibió el mejor almuerzo y luego los sirvientes la prepararon con la ropa nueva que recién le habían comprado, la princesa perrita no entendía que pasaba, sin embargo, se dejaba llevar; justamente a las 7 de la noche fue llevada al salón principal. Al abrirse las puertas Fru Fru vio un inmenso cuadro con su fotografía y un letrero que decía “Feliz cumpleaños”, resulta que era una fiesta sorpresa para ella, FruFru se alegró mucho y pasó una noche divertida.

5-La merienda

Había una vez una pequeña princesa llamada Catalina era tímida y en su escuela las demás princesas no la tomaban mucho en cuenta, ella pasaba sus horas de recreo sola leyendo un libro o tomando la merienda.

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Un día se dio cuenta de que otra de sus compañeras, la princesita Clavel, no había llevado nada para merendar,  de manera que, las otras niñas de su grupo comenzaron a burlarse de ella, Clavel empezó a llorar nunca antes se habían burlado de ella en la escuela, se encerró en el baño y no quería hablar con nadie sentía que el mundo estaba en su contra. Entonces, Catalina entró al baño y le preguntó: — ¿estás bien?-  Clavel contestó que no, que se habían burlado de ella y se sentía muy mal, Catalina le dijo que entendía ya que también se burlaban de ella por su personalidad un poco tímida, Clave le dijo: —Si, ahora sé lo que sientes todos los días, me comprometo a no burlarme más de ti, desde ahora seremos amigas-.

Catalina sonrío y le dijo que entonces no tenía motivos para llorar y que ella le compartiría un poco de su merienda. Dese ese día ambas princesas comenzaron a compartir lo que cada uno llevaba con la otra y se convirtieron en amigas inseparables, a veces el ponernos en los zapatos del otro nos ayuda a comprenderlos, y a darnos una oportunidad de hacer nuevos amigos.

6- La princesa Pop

Pop era la Princesa de las nubes, a pesar de que su familia era la más privilegiada del Reino, Pop vivía atemorizada tenía miedo de salir del Castillo, le aterraba que un avión la atravesara. Por eso, únicamente veía el mundo exterior desde la ventana de su habitación.

La princesa nube siempre recibía la visita de Pedro, un nubarrón  que era su único amigo Pop estaba enamorada de él pero nunca se atrevía a decírselo, sabía que confesar su amor, implicaría salir de su habitación y el miedo a ser destruida por un avión siempre le ganaba lo que  no sabía era que Pedro también la amaba, pero, era demasiado tímido para contárselo.

No obstante, un día todo cambió, Pedro solía visitar a Pop a las 7 de la noche, sin embargo, en una ocasión llegó un poco antes a la ventana y escuchó un poema que ella recitaba en el le declaraba su amor, cuando Pedro se dio cuenta de que se refería él se armó de valor y le dijo que la amaba y ella aceptó que le correspondía. Ese fue el día más feliz para la princesa, tanto que decidió salir del Castillo para encontrarse con el amor de su vida, desde entonces sólo regresó a su alcoba cuando era hora de dormir, el amor hizo que perdiera el miedo que sentía y vivió  feliz para siempre.

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7- Los pastelillos mágicos

Esta es la historia de una duquesa que soñaba con ser princesa, y estaba segura de que lo conseguiría pues desde pequeña había sido comprometida con el príncipe Edilberto, cuando él cumplió 18 años y ella 17 llegó el tiempo para que se realizara la boda, la duquesa sabían que Edilberto no la amaba y que se casaría con ella únicamente por deber, entonces se contactó con una hechicera de una tierra lejana viajó y le pidió que hiciera un encantamiento para que su prometido se enamorara de ella, la bruja le dijo que prepararía unos pastelillos que despertarían en el amor del príncipe, pero, le aclaró que se enamoraría de la primera mujer de corazón puro que viera a la primera mordida de los pastelillos, la duquesa  aceptó el trato y se marchó con los pastelillos que eran de chocolate y vainilla.

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Un día antes de la boda el príncipe y la duquesa tuvieron un encuentro, ella llevaba los pastelillos y fue lo primero que le entregó como muestra de su afecto, el  príncipe los tomó y mordió uno de ellos; al instante los ojos le brillaron, su sonrisa no tenía par, la duquesa se emocionó pues sin duda alguna se había enamorado. Pero, vaya sorpresa se llevaría, al acercarse a abrazarlo el príncipe la apartó y corrió a cargar entre sus brazos a la sirvienta, Marina,  que en ese momento entraba al recibidor a llevarles el té, la duquesa se quedó perpleja, pero tuvo que guardar serenidad, ya que sabía quién era la única chica de corazón puro dentro de la habitación.

8- El discurso

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Ingrid, era una princesa de 25 años que se preparaba para ascender al trono como Reina, ya estaba casada con el príncipe Antonio ambos se amaban mucho la vida de Ingrid parecía perfecta, sin embargo, tenía un problema que pocos conocían, la princesa era tartamuda, por ende no solía expresarse en público. No obstante, para el día de la coronación era necesario que la nueva Soberana diera un discurso.

Ingrid se rehusaba y no sabía qué hacer, estaba desesperada, pues le daba vergüenza que los caballeros de la cohorte y demás invitados se burlaran de ella un día entre sollozos y súplicas invocó a su hada madrina nunca lo había hecho, pero, se encontraba en una situación difícil, cuando el hada madrina apareció la princesa le contó su problema el hada le sonrió y le dijo que el mismo no se solucionaría con encantamiento sino que ella debía trabajar para mejorar su capacidad de expresión y lectura, el hada le dijo: —bien, como no puedo ayudarte con ningún hechizo te ofrezco dictarte de clases de oratoria y dicción, verás que con la práctica perderás el miedo y conseguirás hablar fluidamente en público-.

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En un principio Ingrid molestó y pensó en que las hadas madrinas no servían de nada, pero, como ya quedaban pocos días y algo tenía que hacer para solventar la situación accedió. Entonces emprendieron las clases de día y de noche el hada madrina no desfalleció y levantaba a Ingrid cada vez que pretendía desistir por la frustración; le repetía: —Mi niña en esta vida no hay imposibles, todos los seres humanos tenemos las mismas capacidades sólo que no las desarrollamos con la misma rapidez a veces tenemos que dedicar más tiempo para lograr algunos objetivos que los demás, pero, siempre con paciencia, triunfáremos-.

Ingrid se convenció de que si podía lograr todo lo que se propusiera, llegó el día del discurso y las ovaciones no cesaron, al terminar, cuando ya se encontraba en su habitación lista para descansar el hada madrina apareció y le dijo —¿te diste cuenta de que siempre que trabajamos duro conseguiremos alcanzar nuestras metas?-.La ahora reina, con una sonrisa en el rostro, le contestó,  —así es hada madrina tenías razón, desde ahora siempre me mantendré enfocada y trabajando en consolidar  mis objetivos sin esperar milagros. Gracias por enseñarme el valor de la perseverancia-, Fin.

9- El cóctel de frutas

Había una vez una princesa llamada Durazlella que vivía en el Reino de Durazlandía, un reino lejano donde lo único que se cultivaba eran duraznos las personas comían en el desayuno durazno, en el almuerzo durazno, en la cena durazno, Durazlella, tenía una buena vida, pero al pasar de los años se aburría cada vez más y más de comer duraznos todo el tiempo. 

Un día caminando por las fronteras de su Reino encontró tirada en el suelo una extraña semilla, no se parecía en nada a las semillas de durazno. La princesa decidió sembrarla en secreto, al tiempo de esa siembra nació una planta con pequeños frutos rojos, se trataba de las fresas, Durazlella decidió compartir su particular hallazgo con su abuela que era la persona en quien más confiaba, al ver las fresas su abuela lanzó una carcajada de viejecilla sabia y le explicó a la joven princesa que en mundo existían gran cantidad de frutas que nacían de la Tierra no sólo los duraznos entonces Durazlella le preguntó qué ¿por qué en el reino únicamente consumían duraznos? su abuela le contestó que por simple pereza, los duraznos estaban dentro del Reino y las demás frutas estaban afuera por lo cual era más fácil conformarse y quedarse comiendo durazno que tener que salir a traer las semillas de las otras frutas.

La princesa al escuchar las razones de su abuela decidió emprender un viaje para buscar nuevas semillas y que la alimentación de su pueblo fuera más diversa, se tardó aproximadamente 2 meses, pero a su regreso traía consigo varios sacos con diferentes semillas que pidió a todos los súbditos del pueblo cultivaran cuando terminó la cosecha tenían infinidad de frutas: uvas, naranjas peras, manzanas, ciruelas bananas y ¡mucho más!

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La gente del pueblo estada emocionada y agradecida con la princesa que había cambiado sus vidas, pero, ella finalizó allí;  al cabo de unos meses se le ocurrió licuar todas las frutas que ahora existían en su Reino y así creó la bebida más popular de todos los tiempos, el cóctel de frutas.

10- La osada princesa

En un bosque lejano existían dos Reinos el de los venados y el de los osos, ambos vivían en constantes peleas por diferentes razones: territorio, comida, y muchas cosas más.

Un mal día la reina los osos enfermó, y para recuperarse necesitaba una planta que sólo se encontraba del lado de los venados, entonces la reina estaba condenada a morir pues todo contacto con el Reino de los venados estada estrictamente prohibido, el Rey incluso ya se preparaba para desposar a una nueva osa, pero su hija la princesa Verónica se negaba rotundamente, ella no concebía como el orgullo de su padre y de su pueblo en general la obligarían a quedarse huérfana. Una mañana de primavera la princesa se levantó determinada a cruzar al  Reino de los venados y se fue sin la autorización de su padre buscando la salvación de su mamá. Después de un viaje largo se encontró con el muro que separaba a los dos Reinos la princesa intento rodearlo, pero, no lo consiguió era demasiado largo y ancho, intentó saltarlo con aún menos éxito pues era sumamente alto, se dio cuenta que había una puerta custodiada que únicamente abrían cuando tenían que dejar pasar algunos cargamentos de semillas, entonces Verónica supo que esa era su única oportunidad de traspasar el muro y así lo hizo por la noche se camufló entre uno de los cargamentos de semillas y se cubrió con hojas puedo ingresar, pero, los guardias no tardaron mucho darse cuenta de su presencia. 

— ¡Intrusa!-gritaron y de inmediato la detuvieron.

Según la ley del Reino venado la princesa debía ser condenada a muerte por haber violado la ley más sagrada del bosque, sin embargo,  antes debía ser llevada a un proceso de juicio, durante la audiencia la primera pregunta fue: —¿Por qué osaste cruzar el muro?- a lo que la princesa respondió —Ustedes tienen la única planta efectiva para salvarle la vida a mi madre, no me interesan los problemas de nuestros Reinos no permitiré que mi madre muera por culpa del odio, la soberbia y el rencor que durante años nos ha mantenido separados, debemos cambiar, porque a pesar de nuestras diferencias juntos siempre sumaremos, separados sólo restamos como está a punto de restarse la vida de mi madre-.

Luego sus palabras un silencio sepulcral, y de repente alguien entre el jurado exclamó —detengan el juicio, libérenla, y permítanle llegar a su reino para que pueda salvar a su madre- todos los presentes se sorprendieron al ver que quién hacía esa petición era el príncipe de los venados, Ulises, quién se acercó a Verónica diciéndole: —ojalá yo hubiese tenido la misma valentía que tú el año pasado cuando mi madre murió por falta de una flor que solamente existe de tu lado del bosque, verdaderamente eres una osa muy osada, te felicito y yo mismo te acompañaré de nueva cuenta hasta tu Reino-.

Verónica llegó a tiempo, su madre se salvó, las diferencias entre venados y  osos continuaron pero ahora sabían que podían convivir y que se necesitaban unos a otros, así que vivieron felices para siempre.

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11- El dibujo parlante

Camelia era una muchacha común tenía 14 años, y vivía en una Villa  sin monarca en la que lo único que reinaba era la anarquía y el desorden, se decía que Los Reyes de esta pequeña población habían muerto jóvenes dejando un solo descendiente que había fenecido años después por un terrible embrujo que le lanzó una hechicera a quien el joven príncipe le había roto el corazón. De los recuerdos de la monarquía únicamente quedaba un viejo castillo que se decía estaba embrujado y que en las noches se podían escuchar los gemidos fantasmales del príncipe pidiendo ayuda.

Un día Camelia fue retada por sus amigas a pasar la noche en el castillo, la chica que no le temía  a nada aceptó. Después de las 6 de la tarde sus amigas la dejaron en la puerta del castillo, la vieron entrar y se fueron despavoridas por la estructura lúgubre del mismo. Al entrar la medianoche Camelia empezó a oír gritos —auxilio, auxilio hay alguien que se apiade de mí y pueda socorrerme-, exclamaba una voz masculina, Camelia no se  asustó, sino al contrario, se intrigó por  la voz, pues no parecía la de un fantasma sino la de un hombre vivo.

Decidió levantarse por la noche y  seguir la voz por los corredores del castillo hasta que llegó una alcoba y en el suelo se encontró un papel que tenía el dibujo de un hombre y era quien gritaba, este hombre dibujado pero con vida vio a Camelia y dijo en voz alta: — ¡por fin, después de tantos años, alguien por fin vino a sacarme de este papel que se ha convertido en mi cárcel!-.

Al principio la adolescente no entendía nada, pero, el dibujo llamado Juan de inmediato le explicó que él realmente era el príncipe de la Villa, pero, que había sido convertido en dibujo tras el encantamiento de una malvada hechicera, le contó también que la única forma de salir era que una muchacha le diera un beso aun siendo un dibujo; Camelia que estaba impactada y un poco incrédula de la historia sintió compasión por el hombre y le dio un beso de inmediato la hoja de papel se convirtió en el apuesto príncipe que estaba dibujado en ella. Él le dio las gracias jurándole que a partir de ese día su vida cambiaría.

Con la reaparición del príncipe la paz, la tranquilidad y estabilidad retornaron a la Villa, el príncipe Juan ahora estaba ocupando el puesto de su padre, era el Rey, por su parte Camelia aún no tenía la edad para casarse con él así que se convirtió en la princesa de la Villa  y futura esposa del Rey, fin.

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