EL TIEMPO: Desde cuando se popularizó su medición

la historia de la medicion del tiempo
como se empezo a medir el tiempo

En nuestra vida diaria cuántas veces al día miramos al reloj y posiblemente cuando lo hacemos no reparamos en preguntarnos asuntos tales como: ¿desde cuándo el tiempo, y la medición del tiempo (tal como se mide en nuestra contemporaneidad), se convirtieron en aspectos fundamentales de la rutina diaria del ser humano? ¿Por qué el tiempo se mide de la forma y ritmo en el modo en que lo conocemos? Sobre esto y más puedes leer en el siguiente artículo.

 Pocas realidades o dimensiones suscitan tantos misterios como las que rodean al tiempo, desde la consideración de su realidad ontológica misma (es decir, si es o existe efectivamente) y si tiene una expresión física en el universo, hasta la forma en que los seres humanos construyen su percepción del tiempo, la representan y por sobre todo cómo y para qué miden el tiempo.

el tiempo y su historia

A menudo cuando tratamos de imaginar en términos históricos a las personas y sociedades de otras épocas, solemos juzgar sus actitudes, comportamientos, prácticas y costumbres a partir de las nuestras en el presente, y esto obedece a que inevitablemente nuestra mirada hacia el pasado siempre está viciada o influida por las percepciones de nuestro presente. Así pues, es posible que pensemos que la forma en que nosotros medimos el tiempo siempre ha sido en todas las épocas y lugares, cuando en realidad, el establecimiento de días que se dividen en horas, minutos y segundos, es una invención relativamente reciente.

Los primeros relojes mecánicos y el tiempo

La básica observación del sol y su posición relativa en determinados momentos del día, fue en muchas sociedades el referente por excelencia del tiempo. Las jornadas laborales se extendían a lo largo del día desde la salida del sol hasta su puesta. Esto le daba un sentido de mayor flexibilidad a la percepción del tiempo, por tanto, la formalidad de lo puntual no tenía ninguna razón ser en medio de tal indefinición. Por tanto, presumiblemente el ritmo de vida de las personas se hacía más lento si aplicamos la relatividad del tiempo en función de las ocupaciones y el lapso que conllevaran.

El tiempo de Dalí
La Persistencia de la Memoria” de Salvador Dalí, tomado de: wikimediacommons

Si bien es cierto, los primeros relojes mecánicos fueron implementados en la Europa medieval hacia el siglo XIII, pero su mecanismo resultaba tan grande en la proporción de sus piezas, que estos eran ensamblados en las torres de las iglesias, ayuntamientos o edificios principales de algunas ciudades de importancia. Estos primeros relojes ocupaban un aspecto fundamental de la vida diaria de la ciudad, pues indicaba por igual las señales horarias que regían el ritmo de la calle y las personas.

castillos Europeos que debes visitar sin pensarlo

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Big Ben del Parlamento Británico, tomado de de wikimedia commons

Pero no fue sino hasta el siglo XIX en medio de la segunda Revolución Industrial que la medición del tiempo mecánico se hace popular y toma un papel de suma importancia en la vida moderna.

La Revolución Industrial impulsa el uso mecánico del tiempo

Los relojes y la revolucion industrial
Ciudad en medio de la segunda Revolución Industrial, tomada de wikimediacommons

La Revolución Industrial constituye la etapa más importante en la historia de la gestación del sistema capitalista y en la que se producen los avances tecnológicos más importantes que impulsan a la humanidad hacia el desarrollo técnico-científico del siglo XX. La primera etapa de esta Revolución la encontramos en la segunda mitad del siglo XVIII fundamentalmente en Inglaterra, y progresivamente se sumaran países como Francia y Alemania, donde la invención de la máquina de vapor motorizó la producción masiva de la industria textil.

Por su parte, la segunda etapa de la Revolución Industrial contempló la introducción del carbón en la generación de energía necesaria para mover la industria que esta vez se había diversificado hacia otros rubros de producción, pero fundamentalmente en el transporte ferroviario tras la invención de la locomotora. La industria de la extracción minera en rubros básicos como el carbón y el acero se hacen de especial interés en esta etapa.

El sistema industrial de países como Inglaterra, Francia, Alemania, y los Estados Unidos (entre otros), crece de manera exponencial y con el las principales ciudades en las que grandes masas de trabajadores comenzaron a ocupar de forma caótica los suburbios más cercanos a las fuentes de empleo de las fábricas. La producción masiva de bienes dependía en buena medida, no solo de la eficacia de la maquinaria empleada, sino en la destreza y habilidad de los obreros (proletarios) que las hacían funcionar o que complementaban el trabajo de las mismas.

el tiempo y la revolicion industrial
Fabricas en plena revolución industrial

La medición exacta del tiempo se hará crucial en este contexto, pues de ello dependía la mayor eficacia en el transporte y comercialización (local y de exportación) de las mercancías. La llegada exacta de un tren, el término a punto de una serie de productos, la asistencia puntual (hasta por dieciocho horas de trabajo continuo diario) de un obrero, eran el trinomio esencial sobre el que se sustentaba el sistema industrial y su verdadera productividad.

 El reloj mecánico se hace popular  

El reloj como uso personal para medir el tiempo
Conejo blanco de Alicia en el País de las Maravillas, representación de la obsesión victoriana por la puntualidad. Tomada de wikimediacommons

El uso de relojes mecánicos visibles a todos se popularizaron tanto en estaciones de trenes como en fábricas, los lugares de trabajo los implementaban como una herramienta segura de eficacia del trabajo individual de cada obrero. Igualmente se hizo popular a partir del siglo XIX el uso del reloj de cadena en la indumentaria individual de los caballeros como un indicativo preciso del valor victoriano de la puntualidad.

Alicia en el país de las maravillas (Obra literaria)

La puntualidad se constituyó en un valor transversal de la sociedad industrializada, con la que generalmente se vincula a la cultura británica. Signo de caballerosidad  y honor, la puntualidad implicaba la certeza de que el tiempo representa el respeto al tiempo del otro, porque, a fin de cuentas, el tiempo es dinero.

La popularidad del reloj individual y los relojes dispuestos al colectivo en las ciudades, necesariamente obedecían a una sincronización precisa que marcara el ritmo exacto de la vida de las personas en estas grandes urbes en formación.

Finalmente… la Revolución Industrial se expandió por casi todo el mundo occidental y permeó la cultura de muchos países en los valores fundamentales que postulaba hacia el desarrollo, el progreso y la productividad. El reloj individual entra por tanto a muchos otros países como parte de la moda que Europa marcaba en cuanto a la forma de vestir de los caballeros, y desde entonces no hay un espacio de la vida moderna que no dependa de una sincronización exacta con la medición mecánica del tiempo, que no es en sí misma el tiempo, sino que es apenas una representación mecánica, una expresión artificial y sincronizada de la sensación vital del paso del tiempo.

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