Si alguna vez has escuchado hablar sobre los escritores malditos, probablemente venga a tu mente una lista de personajes enigmáticos de siglos pasados condenados a una soledad voluntaria tras haber enfrentado al enemigo de todo artista incomprendido: la sociedad. Para estos escritores el precio de su arte fue la soledad y el olvido. ¿Qué podría ser peor que aquella escena del artista rechazado? Ser un escritor maldito moderno, como me gusta llamarlos.

Salman Rushdie y Ayaan Hirsi Ali (Escritores malditos modernos). taken from Wikimedia Common by David Shankbone and Gage Skidmore Respectively.
  • El mito emancipatorio del siglo XXI

Cuando se habla del siglo XXI se piensa en progreso científico. Mas, ¿las humanidades que siempre ven al autor de la ciencia y de la tecnología, como una fuente de su preocupación y no de su producto, ha seguido un camino similar de progreso? Ser un escritor maldito moderno es sinónimo de albergar la fantasía de extremistas que literalmente “piden tu cabeza”. Sin duda es en el arte de la escritura donde se evidencia con claridad el hecho de que vivimos en el siglo del mito de la libertad de expresión. Así es como incluso la más libre de las artes, irreverente y singular, es presa del mito. Esto es lo que justamente le ocurre a dos personajes que comprenden a la perfección el concepto de librepensamiento y como consecuencia son hostigados por ejercer dicha facultad. Se trata de Salman Rushdie y Ayaan Hirsi Ali. Quizá el primero mejor conocido que la segunda, pero sobrevivientes de un mismo infierno terrenal, mucho peor que aquellos relatados por decenas de mitologías. Ambos han tenido que vivir siendo escoltados día y noche. Orgullosamente presos por defender su visión del mundo.

  • Los personajes de la discordia

Imagen donde Ilustran a un “Satan Rushdy”

En un extremo está Rushdie, quien no teme defender la obra en la que injustamente islamistas extremos han depositado su odio, “Los Versos Satánicos” especialmente cuando en 1989 el ayatolá Jomeini lo amenazó de muerte, pidiendo su cabeza por considerar que dicha obra ofendía al profeta Mahoma. Si un libro que satiriza a uno de los tantos profetas religiosos que han existido causa tal escándalo, mientras que el hecho de que una mujer sea lapidada viva es visto como algo normal, revela que estamos ante una porción del islam extremista cuya moral se basa en principios ajenos a nuestra comprensión occidental de la libertad.

“Esas historias son historias del mundo, y nos pertenecen a todos”

Concluye Rushdie durante una entrevista concedida al diario español ABC, con total razón ante cualquiera que comprenda que la libertad de expresión a través de las letras es más inofensiva que la violencia. Y aunque hiera susceptibilidades, no corta la cabeza de quien la padece. Víctimas innecesarias de su persecución: Varios de sus editores han sido asesinados.

A la izquierda Ayaan Hirsi Ali, a la derecha el cuerpo de Theo Van Gogh asesinado por un extremista

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En el otro extremo tenemos a Ayaan Hirsi Ali, que a diferencia de Rushdie además de librepensadora, cuenta con la “desventaja de haber nacido mujer”, siendo razón suficiente para que sus genitales fueran mutilados. Es una activista comprometida con revelar sin sutileza el sometimiento de la mujer musulmana que en carne propia vivió. Sin embargo, esto también le ha ganado la acechante muerte a sus espaldas, quien al igual que Rushdie, ha tenido que ser vigilada cuidadosamente por mucho tiempo. Víctimas innecesarias de su persecución: El asesinato de su compañero de trabajo Theo van Gogh, productor del cortometraje “Sumisión” con un mensaje crítico y contundente el cual puedes ver en el siguiente vídeo.

El Cortometraje "Submission" ( Musulmán )por Theo Van Gogh subtitulado en español

  • El relativismo cultural también puede ser peligroso

No obstante, los relativistas culturales podrían alegar que este es el precio de la diversidad, en cuyo caso la tolerancia es sinónimo de enfermedad, porque implica el miedo a ofender aun cuando exista el sometimiento de unos contra otros. Los occidentales nos aislamos del problema, como si no nos incumbiera. La realidad es que sí nos incumbe, no solo por el historial de ataques explícitos, sino también para evitar llegar al día donde personajes de la escritura tales como Nietzsche, Russell o para poner un ejemplo más contemporáneo, Sagan, nos sean prohibidos por miedo a que nos inspiren a pensar.

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Si deseas conocer 2 memorias donde ambos autores exponen sus vivencias al respecto, recomiendo adquirir:

Joseph Anton” de Salman Rushdie

Yo Acuso” de Ayaan Hirsi Ali.

Por: Ariana R.

 

Escritores malditos modernos
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