¿Realmente estamos solos en el Universo?

Muchos entusiastas, astrónomos o simplemente tú o yo hemos mirado hacia un cielo estrellado y nos hacemos una pregunta intrigante: ¿Realmente no hay más vida en alguna parte de este Universo? Una pregunta simple, pero que envuelve una enorme serie de intrigas, estudios y hasta las teorías de conspiración más intrincadas y fantasiosas que se le puede ocurrir alguna vez a algún ser humano. En el nuevo libro de Sarah Scoles, Making Contact, se hace un examen a profundo de la ciencia que busca explicar la presencia de vida extraterrestre, basada en las importantes investigaciones hechas por la pionera de este campo Jill Tarter.

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¿Qué hay detras de este proyecto de busqueda de vida extraterrestre?

Jill Tarter  es una astrónoma norteamericana jefa de la cátedra Bernard M. Oliver para el SETI Resarch Institute en Mountain View, California. Es descrita como una innovadora, aventurera y controversial figura, que ha liderado las principales investigaciones acciones científicas en búsqueda de una tan esperada señal que muestre por fin la presencia de vida extraterrestre.

Scoles en su libro, arma un interesante perfil de Tarter a partir de su historia como investigadora del SETI Institute. La autora argumenta de que posiblemente sin la presencia de esta innovadora investigadora los importantes proyectos de búsqueda de vida extraterrestre tales como Allen Telescope Array y el Breakthrough Listen, quizás no serían lo que son hoy en día. Sin embargo, a pesar de dicha avanzada tecnología, esta labor titánica NO ha obtenido su más preciado premio: una señal extraterrestre.

Inspiracion de Scoles para su libro: “Making Contact(Haciendo contacto)

Este libro se encuentra inspirado en el bestseller Contact del astrónomo Carl Sagan, que fue publicada en 1985 y  fue adaptada al cine en 1997 por Robert Zemeckis con Jodie Foster como protagonista. En esta novela su protagonista principal Eleanor “Ellie” Arroway, dirige el proyecto Argus del SETI (muy parecido a lo que hace Tarter) y logra captar una señal de radio que lleva codificada la forma para construir una máquina capaz de realizar un viaje interestelar.

Sagan quien también fue pionero de la exobiología fue promotor de varios programas de búsqueda de vida extraterrestre del SETI. El equipo del Carl Sagan Center se encarga del estudio, que abarca un amplio rango de disciplinas que van desde la observación y el modelado de los precursores de la vida en las profundidades del espacio exterior hasta los estudios de la Tierra y su rica historia biológica. También buscan la comprensión el concepto de habitabilidad, en nuestro planeta y en otras partes del sistema solar y para ello varios de sus investigadores trabajan en consonancia con la NASA participando como investigadores en misiones de vuelo espacial y como observadores en algunos de los mejores telescopios del mundo, en alianza también con las más prestigiosas universidades del mundo.


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¿Tiene fundamento científico la búsqueda de extraterrestre?

El SETI es pionero en la búsqueda de vida extraterrestre y eso podría ayudar en el entendimiento del origen del Universo, y a su vez, como podríamos valernos de esos hallazgos para extender nuestra vida más allá de la habitabilidad de la Tierra. Esto demuestra que el tema de la investigación extraterrestre no es solo cuestión de conspiraciones sin fundamento o de novelas de ciencia ficción. Hay un equipo científico de trayectoria reconocida detrás de este objetivo. Además el SETI también forma parte de esos esfuerzos y preocupaciones que la civilización humana ha tenido a lo largo de su historia, sobre la búsqueda de la interacción extraterrestre-humano. Este instituto tiene sus comienzos en 1959 cuando los físicos de la Universidad de Cornell Giuseppi Cocconi y Philip Morrison publicaron un artículo en Nature en el que señalaron el potencial para usar radio de microondas para comunicarse entre las estrellas.

Un joven radioastrónomo, Frank Drake, había llegado de forma independiente a la misma conclusión y en 1960 realizó la primera búsqueda por radio de microondas para detectar señales de otros sistemas solares. Sus trabajos concluyeron en la famosa Ecuación de Drake presentada en 1961.

¿De que trata la Ecuación de Drake y por qué es importante?

Esta ecuación fue creada con el propósito de estimar el numero aproximado de civilizaciones en Vía Láctea (Nuestra galaxia) que puedan transmitir emisiones de radio que puedan ser detectables.

N= R* fp · ne · fl · fi · fc · L

Donde:

  • N = Número de civilizaciones de la Vía Láctea cuyas emisiones electromagnéticas son detectables.
  • R * = La tasa de formación de estrellas adecuada para el desarrollo de la vida inteligente.
  • Fp = La fracción de esas estrellas con sistemas planetarios.
  • Ne = El número de planetas, por sistema solar, con un ambiente apto para la vida.
  • Fl = La fracción de planetas adecuados en los que la vida realmente aparece.
  • Fi = La fracción de los planetas que llevan la vida sobre los cuales emerge la vida inteligente.
  • Fc = La fracción de civilizaciones que desarrollan una tecnología que libera signos detectables de su existencia en el espacio.
  • L = La longitud de tiempo que estas civilizaciones liberan señales detectables en el espacio

Los cuatro primeros factores se convirtieron en el foco de la astrobiología y aunque Scoles se toma el tiempo de estudiar estos factores en el penúltimo capítulo de su libro, los que realmente son ámbito de estudio real para el SETI, son los últimos tres. Curiosamente, dada su estrecha relación, persiste una división entre los científicos y los astrobiólogos SETI.  Scoles describe la comunidad astronómica como “antagonistas”; sin embargo, la mayoría de los astrónomos parecen no pensar mucho en ello, probablemente porque sus científicos son todavía pocos y la escala de tiempo de la búsqueda es indeterminada.


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Inconvenientes en la búsqueda de vida extraterrestre

Otro de los problemas descritos por Scoles en su novela es la dificultad que tiene la astrónoma para conseguir los recursos necesarios que mantengan en pie su proyecto. En 1990 perdieron una partida considerable a manos del Congreso Estadounidense y de senadores escépticos tales como el Senador por el Estado de Nevada, Richard Bryan. Esto hizo que Tarter recurriera a la búsqueda de recursos en el sector primario y en empresas tales como Microsoft, Intel y Hewlett-Packard.

En su último capítulo incluye una diatriba filosofal por parte de los investigadores: ¿Qué clase de mensaje debemos de enviarle a los extraterrestres? Luminarias como Stephen Hawking se muestran preocupados acerca de que tanta información deberíamos revelarle a los extraterrestres. El científico y escritor de Ciencia Ficción David Brin manifiesta su preocupación diciendo: “Los extraterrestres podrían atacarnos con rayos láser y robarnos todos nuestros metales preciosos”. Pero Tarter se muestra en desacuerdo con respecto a estas aseveraciones y piensa que el “METI” (Siglas en ingles de Mensajería para inteligencia Extraterrestre) debería estar basado en un consenso internacional acerca del mensaje que se debe entregar a estas civilizaciones, en teoría, más desarrolladas que la nuestra. Podría ser una simple explosión de radar repetida o un mensaje más complejo combinado con las instrucciones de traducción Rosetta similar a la piedra.

 

Finalmente

En este libro Sarah Scoles revela la figura fascinante y al mismo tiempo humana de Jill Tarter, y aunque esta novela va más dedicada a aquellos que les encanta la biografía científica no es esquiva también para todos aquellos soñadores que quieren romper los límites, que están precisamente para ser vencidos y que siempre miran al cielo y se preguntan: ¿Estamos solos en el universo?

¿Realmente estamos solos en el Universo?
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Estudiante de Ingeniería Química en la Universidad de Los Andes y gran apasionado por la ciencia.

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