A diferencia de lo expuesto en películas, series y juegos de videos, la realidad en los campos de batalla durante la Edad Media era completamente diferente. Las disputas entre ejércitos eran poco habituales, pues carecían de practicidad en cuanto a recursos para cualquiera de los bandos rivales. Por ello, la verdadera guerra era un juego de mentes y estrategias encargadas de diezmar no al número de tropas sino a las posibilidades de contrincante al cortar sus suministros y reducir la moral entre los suyos para, de esta manera, provocar desesperación y anarquía. Así, tal cual una partida de ajedrez, los contrincantes movían sus tropas e influencias capturando “posiciones” y haciéndose con el control del terreno, así como con el de sus recursos tanto económicos, alimenticios y geográficos.

Contenido del articulo

 

¿Cuáles eran las principales estrategias militares?

 

 

De esta manera es fácil darse cuenta de que lo primordial no era el número de las tropas sino otros factores como lo son:

  1. Liderazgo
  2. Táctica
  3. Conocimiento del terreno
  4. Mantener la moral y la disciplina entre sus tropas.

 

Controlar posiciones era primordial y se evaluaban características como la ventaja de la comunicación a través de las rutas, lo defendible de sus murallas y su capacidad de producción de alimentos para abastecer los ejércitos. Por otro lado, las escasas batallas campales se libraban con el único propósito de frenar la miseria sufrida por el pueblo luego de estar años en guerra, pues como es sabido, el recurso más importante es el pueblo ya que sin él no habría ni producción ni quien defendiera las tierras.

Factores de igual relevancia yacían en la capacidad de movilizar las tropas, ya que al mantenerlas en movimiento cubrían más terreno, podían sorprender al enemigo estando en breves momentos más cerca de lo que esperaban así como poder desaparecer de un día a otro dejando apenas rastro y causando confusión dentro de la estrategia del rival. Esto podría explicar porqué el imperio romano logró conquistar tantas tierras por una sencilla ventaja: su calzado.

 


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Las estrategias militares en la literatura

 

 

El arte de la Guerra
Portada del libro “El arte de la Guerra”. de Sun Tzu. Fuente: Casa del Libro.

 

 Como se menciona en el afamado libro El Arte de la Guerra de Sun Tzu se debía

Hacer creer que tus tropas estaban cerca cuando no lo estaban y lejos cuando estaban muy cerca.

Así, el factor sorpresa y la presión siempre jugaría a tu favor. Por otro lado, aprovechar los momentos de debilidad era crucial pues aun después de una victoria, cuando las tropas festejaban y se embriagaban, un ataque sin previo aviso siempre daba buenos resultados. Otra manera consistía en aprovecharse del hambre y de los momentos de rebeldía dentro de las filas enemigas.

No todo se trataba de honor

 

Aunque la moral del ejército era en numerosas ocasiones inspiradas por el honor y la gloria, la verdadera disciplina vino con el oro, ya que aquellos soldados que perseguían la riqueza se aferraban más a la vida que aquellos dispuestos a dar la vida por su nación. Los ejércitos, como se ha visto en muchos juegos de estrategia, se basaban en infantería, caballería y arqueros con la implementación de las máquinas de asedio para la captura de castillos.

 


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La importancia de los arqueros

 

Estrategia militar
Los arqueros reducían considerablemente el número de tropas rivales mucho antes del primer choque de sus aceros. Fuente: Kn3.

 

A la hora de defender, los más importantes eran los arqueros pues aseguraban un buen dominio del terreno, un buen alcance de su potencia y una baja perdida de sus filas al mantenerse por lo general a una distancia segura del enemigo, reducían considerablemente el número de tropas rivales mucho antes del primer choque de sus aceros.

 

La infantería,  ¡al ataque!

 

Guerra mongoles
Rrepresentación “Mongol warrios in hand-to-hand combat at the battle of the Kalka river. 1223”. Fuente: thinglink.

 

Ahora por velocidad, barrido rápido de las filas enemigas y para romper la organización la caballería era la más apropiada. La velocidad, la fuerza y, a diferencia de la infantería, los jinetes hacían verdaderos estragos en aquellos ejércitos que carecían de una buena estrategia y preparación contra estos. Estaba conformada por los caballeros, gran destreza en combate por sus arduos entrenamientos requeridos por su título, eran una fuerza verdaderamente imparable a caballo dispuestos a sembrar el caos y hacer huir a la infantería era más sencillo darles caza. Representaban, además, un motivo de gran inspiración para la infantería cuando decidían batirse en combate a pie.

Se encontraban dos tipos de caballería: la pesada, quienes eran por lo general de la nobleza y ostentaban cargos y recursos suficientes para hacerse con la armadura y armamento junto a sus escuderos, quienes vivían para servir y aprender el arte de ser un caballero. También existía la caballería ligera, con menor blindaje y armas un poco más simples, se encargaban de explorar y de enviar e interceptar mensajes.Sin embargo, al desarrollarse estrategias como la formación en muros de escudos y al utilizar barricadas, su importancia y eficacia a caballo se vio reducida y se posicionó en un igual con respecto a los arqueros y a la infantería.

De hecho existía una infantería, que en su mayoría estaba constituida por campesinos y milicianos de escaso entrenamiento militar y disciplina, se usaba para formar caos y para representar un “número” que podría atemorizar a líderes militares con escasa experiencia, y por supuesto, aproximarse al enemigo sin sufrir bajas con demasiada importancia. Tomaban ventaja a raíz de sus debilidades, consiguieron contrarrestar la lluvia de flechas y a la caballería con organización de sus escudos y lanzas, además podían movilizarse a través de casi cualquier terreno a diferencia de la caballería.

 


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El asedio contra las murallas del enemigo

 

Técnica de asedio medieval
Representación de una técnica de asedio medieval. “When it comes from above stand back, this I shall praise.” Johannes Liechtenauer. Fuente: theconsigliori.

 

La maquinaria de asedio, por otro lado, era únicamente implementada cuando se asediaba una fortaleza enemiga. Contra murallas fuertes solo ejercía una medida de presión para derrotar al oponente mediante el desgaste. Aún así, la maquinaria era difícil de defender y en la mayoría de las ocasiones sufría consecutivos ataques de los refuerzos enemigos. Las máquinas consistían, según el tipo, en lanzar grandes proyectiles a través de una fuerza de palancas para derribar las murallas, como en el caso de las catapultas y trabucos. También se podía derribar las puertas de la fortaleza, usando los arietes y atravesar la muralla sin siquiera derribarla como sucedía con las torres de asedio, que, además de la ventaja ya mencionada, proporcionaba a los soldados defensa contra las flechas enemigas. Por si todo esto no bastara, también se usaban estrategias algo más deshonestas como el lanzamiento de animales y personas muertas con el fin no solo de atemorizar sino propagar enfermedades que nuevamente por desgaste provocarían la rendición del enemigo.

 

Máquinas de asedio medievales
Representación de máquinas de asedio medievales. Fuente: Quhist.

 

Marco Araujo.

Estrategias militares de la Edad Media ⚡
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