«¿Qué debo hacer?» Sin duda alguna es una pregunta que nos surge ante cuestiones morales. Pero responderla sustentados en la razón puede resultar complicado. Incluso responderla en base a un código penal no nos sirve, porque hay cuestiones de carácter moral que no tienen una sanción explícita en el orden jurídico. Por ejemplo: ¿Si un amigo tuyo robó a una cooperativa, debes denunciarlo? ¿Y si esta persona fue obligada por otra de la cual dependía su vida?, ¿Y si estaba bajo la influencia de las drogas? ¿Y si lo conocías de cerca y sabes que su actuar era impecable y te preguntas por qué lo hizo? No es fácil contestar estas cuestiones. Se necesita de un criterio para escoger entre tantas normas morales existentes.

Como la voluntad de Dios es indiscutible muchos hombres, a lo largo de la historia, se resignaron a aceptar sus designios y esto contribuyó a aplacar la rebeldía del hombre ante las injusticias cometidas en nombre de un Dios justo.

¿Qué debemos hacer? Piensan los escépticos

estatua de El Pensador
Estatua El Pensador de Auguste Rodin (1940). Fuente: wikipedia.

Aunque históricamente la ética se ha asociado con la religión, “la ética es autónoma, no depende de la religión”. “La verdadera religión es la ética”. A través de la razón podemos llegar a normar el comportamiento sin recurrir a un argumento teológico. Es decir, podemos fundamentar nuestro comportamiento en una ética laica.  

La religión es una cuestión de geografía, algo que se puede explicar desde lo político y lo militar en la formación de una cultura. Uno no elige donde nacer, así como tampoco lo hace con sus padres y familiares, sin embargo uno puede ver las contradicciones. La fundamentación religiosa engendra una moralidad negativa, de carácter prohibitivo y autoritario. Se obedece por temor al castigo, al fuego eterno. Además es arbitraria, la voluntad de Dios la concibieron los hombres que la crearon.

Si se me presenta una norma moral. ¿Por qué he de respetarla? ¿Cuál es el fundamento de esa norma moral? ¿Si yo no tengo fe, o soy agnóstico o ateo, entonces a qué código moral debo ajustarme? Tampoco es que debamos caer en la indiferencia o en malinterpretar el famoso “Dios ha muerto y nosotros lo hemos matado” y entonces todo está permitido (haciendo alusión a Friedrich Nietzsche).

“Qué debes hacer y qué no” dice la religión

la influencia de la religión en la moral
Fuente: milejemplos

En la otra cara de la moneda, la religión también tiene ventajas, para quien elija seguir una determinada creencia, ya que nos dice explícitamente qué debemos hacer. No son cambiantes, sino más bien normas que se obedecen por respeto a una deidad. Pero desde los inicios de la modernidad, la preocupación ha sido el individuo. Dios es más bien una creación del hombre ante sus limitaciones.

Como menciona Frondizi, es importante conocer el criterio para escoger la norma moral, y por último la fundamentación moral de la misma. La ética teológica se basa en la Voluntad Divina. Pero en la modernidad, los fenómenos físicos que se explican desde lo divino caen en el plano de la superstición. Lo divino a su vez está relacionado con la fe, y esta es un fenómeno psicológico que en nada cambia la realidad.

El argumento teológico presupone la existencia de Dios. Y a pesar del intento de Tomás de Aquino por demostrar (proceso lógico) la existencia de Dios a través de la escolástica por medio de sus “cinco vías”, no se resisten, como menciona Frondizi a la crítica por parte de Kant en la Crítica de la razón Pura. Son pruebas endebles. Como se menciona, parece más bien que la fe fuera un refugio al caos que se vive hoy día más que una creencia en una deidad.

¿Cuál es el papel de la buena voluntad en la ética kantiana?

 

Retrato de Immanuel Kant
Immanuel Kant. Autor desconocido. Fuente: Popular Science 64.

Para Kant no existe nada realmente bueno en sí a no ser que sea una buena voluntad. Y no es bueno por lo que logre o por lo que se quiera conseguir por medio de ella, sino que es buena por sí misma, es buena en su querer.

Es importante diferenciar que en el imperativo hipotético la acción se lleva a cabo por el fin que se quiere lograr con ello, mientras que en el imperativo categórico la acción es buena en sí, sin que pueda convertirse en medio para nada. En el primer caso quedamos libres de realizar la acción si se renuncia al fin, mientras que en el segundo el mandato es incondicionado.

Si una persona está ahogándose y alguien hace todo lo posible para salvarla, a pesar de que no logre hacerlo al final, esa acción es moral, porque se actuó por deber. Mientras que si alguien logra salvar a la persona, pero lo hizo por una recompensa monetaria, supongamos, entonces a pesar de que se haya logrado salvar a la persona, la acción no se llevó a cabo por deber, sino como un medio para conseguir la recompensa. No importa el hecho de que se haya salvado a la persona o no, sino la intención.

Para Kant el hombre se determina autónoma y libremente. El individuo se da a sí mismo sus normas. El hombre tiene talentos del espíritu, pero incluso estos pueden ser usados para el mal si no se cuenta con una voluntad que los use para el bien.

Conclusión

A manera de conclusión me permito colocar una frase de Fiódor Dostoyevski, un excelente escritor ruso que nos deja reflexionando con esta y muchas de sus frase sobre nuestro actuar y nuestra naturaleza humana.

«Respóndeme con franqueza. Si los destinos de la humanidad estuviesen en tus manos y para hacer definitivamente feliz al hombre, para procurarle al fin la paz y la tranquilidad, fuese necesario torturar a un ser, a uno solo, a esa niña que se golpeaba el pecho con el puñito, a fin de fundar sobre sus lágrimas la felicidad futura, ¿te prestarías a ello?».

Alejandro G.

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