Las costumbres, protocolo y normas de la alta sociedad de distintas épocas siempre han causado interés en las personas. Uno de estos períodos es la Época Victoriana, donde además de ser lo más alto de la revolución industrial británica, también fue un tiempo de extrañas normas de etiqueta a cosas del día a día que eran habituales para las personas del momento o eventos que suenan de algún libro antiguo como la presentación en sociedad. ¿Podrías adaptarse a estas normas de etiqueta?

 

La Época Victoriana.

 

La reina Victoria de Alexander Melville; tomada de Wikimedia Commons

Es una de las etapas más prósperas en la historia de Reino Unido, duró 64 años y fue nombrada así en honor a la monarca que permaneció durante ese tiempo en el trono británico, la Reina Victoria. En la Época Victoriana se vivió la transición de un país agrícola y manufacturero a un país desarrollado en relación a la producción industrial. Adicionalmente, por estar bajo el gobierno de una mujer se vieron favorecidos los derechos de las mismas, aunque no consiguieron el derecho al voto.

Sin embargo, la sociedad estaba llena de moralismos, convencionalismos sociales rígidos y un fuerte apego a la religión. De hecho, en esta época fue cuando Oscar Wilde fue condenado a trabajos forzados por sodomía. También la pereza y la pobreza estaban mal vistos, estando vinculados con los vicios. Para convivir en sociedad en la Época Victoriana era necesario seguir todas las normas de etiqueta, incluso las más extrañas o aquellas que parecen salidas de una novela. Como las siguientes.

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No fisgonear en la tiendas

 

Tienda en Reino Unido, tomada de Wikimedia Commons

Actualmente, es común que una persona entre a una tienda y pregunte por el precio de aquello que llame su atención, así no tenga ni un céntimo para pagarlo. Pues bien, en la Época Victoriana el protocolo dictaba que si una persona no tenía una intensión seria de compra ni siquiera podía entrar a mirar los objetos a la venta en el interior de la tienda o pararse fuera a observar los escaparates. Esto debido a que se consideraba que aquél que no comprase lo que quería era pobre y por ende un vicioso.

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Los funerales

 

Ilustración del cortejo fúnebre de la señorita Fanny Parnell, tomada de Wikimedia Commons

La ceremonia a la muerte de alguien era algo singular, todas las cortinas debían cerrarse, los relojes detenerse a la hora de la muerte y los espejos debían cubrirse por temor a que el espíritu quedase atrapado en alguno de ellos. En el cortejo fúnebre de la Época Victoriana, incluso se contrataba gente para que asistiese, las carrozas y los caballos que tirasen del ataúd eran adornados con plumas color negro, a menos que el fallecido fuese un niño, en cuyo caso eran plumas blancas. No era bien visto que una mujer embarazada asistiese a estos actos.

Por otro lado se encuentran los funerales de las personas de escasos recursos, quienes debían ser enterrados un domingo, porque sus familiares no podían abandonar sus trabajos salvo ese día. Si no se disponía del dinero necesario la norma no escrita dictaba esperar hasta el siguiente domingo, permaneciendo en una casa hasta entonces.

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El luto

 

Mujer de luto en la época Victoriana, tomada de Wikimedia Commons

Siguiendo con las costumbres en relación a la muerte, el uso de luto (vestir de color negro) era obligatorio a la muerte de un ser querido como el cónyuge, para los hombres por seis meses y para las mujeres dos años como mínimo aunque no era bien visto quitárselo hasta los dos años y seis meses, además que si la mujer era de edad avanzada permanecía de luto hasta su muerte, y para los niños cuyos padres murieron el período era de un año. Cabe destacar que, en la Época Victoriana cuando el duelo acababa la etiqueta dictaba que las personas debían enviar tarjetas y cartas a sus conocidos avisándoles que podían recibir y hacer visitas, esto como un modo de reintegrarse a la sociedad.

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El primero en hablar

 

Ilustración de Orgullo y Prejuicio; Tomada de sulisfineart.com

Los convencionalismos sociales eran de suma importancia durante la Época Victoriana, por ello, se tenían normas de etiqueta que incluso dictaban quien debía comenzar la conversación. En uno de los casos, es el hombre quien debe hablar primero. Sin embargo, la etiqueta dictaba cierto proceso, la mujer debía hacer un gesto de reconocimiento y el hombre uno de cortesía como levantar su sombrero, sin decir una palabra la mujer debía detenerse y extender su mano, el hombre la tomaba y a partir de ahí comenzar la conversación.

Respecto a los temas para conversaciones sociales, las normas de etiqueta victorianas dictaban lo  mal visto que estaba hablar de política, dinero o religión ya que eran considerados temas pesados y poco agradables.

Desde otro punto de vista, en las clases altas debía hablar primero quien mayor origen noble ostentase, es decir, era obligatorio conocer los títulos nobiliarios de todos alrededor. En una reunión social debía esperarse que hablara primero la Reina, luego los duques, los marqueses, los condes, los vizcondes y finalmente los barones.

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El cortejo amoroso

 

Pareja elegantemente vestida camina bajo un paraguas, tomada de Wikimedia Commons

Es bien sabido que en la antigüedad los matrimonios eran escogidos por los padres en función de la posición social y la fortuna, fue a partir del siglo XIX cuando las personas tuvieron la libertad de escoger a sus parejas aun así siempre había cierto elitismo en la nobleza que permitía casarse sólo con aquellos que tuviesen igual título. Durante la Época Victoriana, en primer lugar era necesario saber si la persona estaba disponible para casarse, esto se sabía mediante una presentación en sociedad.

Las parejas debían estar acompañadas por otras personas todo el tiempo, ya que una de las normas de etiqueta compiladas por Stuart Macrae de Época Victoriana era que “Estricta conducta y reticencia al hablar debe ser conservada en público” de hecho, la pareja no podía quedarse sola hasta luego de efectuado su matrimonio.

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Conclusión

 

Clase de niñas en una escuela victoriana, tomada de la bcc

En definitiva la Época Victoriana aportó muchas cosas a la humanidad pero para aquellos quienes la vivieron también debían enfrentarse a una gran cantidad de normas de etiqueta que limitaban su capacidad de actuar ante ciertas situaciones como todo el protocolo que conllevaba hablarle a una mujer o aquello de realizar entierros únicamente el día domingo por cuestión de tiempo, aun así algunas costumbres se han conservado como el luto pero adaptándose a la época actual.

Extrañas normas de etiqueta en la Época Victoriana
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