Galileo Galilei, cambió la forma en cómo miramos al cosmos

El 15 de febrero de 1564, nacía el inventor pelirrojo que cambiaría nuestra forma de mirar al cosmos. Como un acto de pura ironía, tres días antes moría Miguel Ángel; más tarde, en el mismo año de su muerte, nacía Isaac Newton, entre ese dinamismo que caracterizó al Renacimiento y por consiguiente, a la nueva oleada de pensadores racionales.
 
 

Los primeros pasos en la vida

 

En sus inicios, como un gran número de prodigios, la curiosidad fue su primer juguete. Incluso, en su casa materna, mientras se educaba en un ambiente musical, aprendió a manejar el órgano y el laúd, habilidades que le permitieron desarrollar un sentido matemático basado en el solfeo. Pues la música, es matemática en forma de sonido.

Otro acontecimiento relevante más adelante en su vida, fue su envío a la abadía de Vallombrosa, donde su inconformismo con la rigidez del adoctrinamiento, no le ayudaron a formar totalmente parte de ese lugar. Mas, como buen intrépido pensador que sabe que, a fin de sobrevivir, debe resistir y aprovechar lo poco con lo que se cuenta, tomó ventaja de las lecciones en sus materias favoritas y siguió cultivando su leal admiración hacia las artes y las matemáticas, dos musas de su vida… Y muerte. Es en este punto, cuando comienza su trabajo manual, demostrado a través de su habilidad en reparar piezas mecánicas.

Entre la medicina, la astronomía y las matemáticas

 

Galileo
“El hombre de Vitruvio” (Leonardo Da Vinci), obra fundamental del Renacimiento italiano, donde se demuestra el énfasis en el cuerpo humano, la medicina, el arte y la ciencia. Fuente: wikipedia.

 

¿Quién no ha leído la biografía de un personaje histórico importante y se ha topado con la idealización de que tenía que ser médico? Galileo no escapó del cliché. Una vez más, el genio aprovechó las materias más interesantes para seguir desarrollando su conocimiento. Para ese entonces, es menester mencionar que, la idea predominante seguía siendo que la tierra era el centro del universo, acuñado por Aristóteles (Nietzsche, siglos más tarde, esbozaba una sonrisa de ironía con los antiguos filósofos, a los que aplastó con su martillo, en su Ocaso de los Ídolos).

Ostilio Ricci, el maestro que desencadenó la curiosidad

 

Ostilio Ricci
Ostilio Ricci. Fuente: wikipedia.

 

De pronto, apareció Ostilio Ricci y la visión de Galileo estuvo clara: la medicina era parte, las matemáticas en cambio, eran todo. Se coló en sus lecciones, llenas de esa extraña mezcla de rigurosidad científica y de sencillez humanista. De hecho, osaba hacerle preguntas, cual estudiante curioso ante un maestro honestamente dispuesto a contestar.

El rechazo como fuente de inspiración

 

La vida de los grandes personajes no suele ser fácil de llevar, y mucho menos, de contar. Galileo buscó ser profesor de matemáticas en la Universidad de Bolonia, en manos de los jesuitas, de la cual fue rechazado. Tras una exhaustiva búsqueda como profesor de matemáticas, en 1589 una de las universidades que justamente le había rechazado (Universidad de Bolonia) lo contrató por su repertorio indiscutible.

 

El experimento contra el rufián: En la torre inclinada de Pisa

 

Galileo
Representación caricaturesca del experimento, en el cual Galileo comprobó que, es el aire y no el peso de los cuerpos, lo que determina su velocidad al caer. Fuente: viveloyopinaecuador (blogspot).

 

Como la mayoría de experimentos científicos de Galileo, no hay evidencias históricas. Sin embargo, ¡no deja de ofrecernos fascinación las leyendas de su ingenio! Girolamo Borro hacía fama a su mente cuadrada religiosa respecto a novedades científicas, y afirmaba que los cuerpos caían con velocidades diferentes, de acuerdo a la diferencia de distancia entre ambos.

Galileo, por su parte, dudaba de tal afirmación. De manera que, se dispuso a dejar caer en el vacío varias bolas de distintos tamaños y todas cayeron al mismo tiempo.

Este fue uno de los tantos hitos de los que se valió Galileo para dejar atrás la ciencia tradicional y dar paso a la ciencia moderna, específicamente, a la mecánica moderna.

 

Mecenas y amigos

 

Galileo contó con personas que creían en su ingenio y en su calidad humana. De hecho, logró formar parte de una de las primeras sociedades científicas, llamada la “Academia de los Linces“.

 

Gian Vincenzo Pinelli
Fuente: wikipedia.

 

  • Gian Vincenzo Pinelli fue uno de sus principales aliados, de hechoexhortó a Galileo a establecer comunicación con muchos personajes famosos del Renacimiento y lo ayudó significativamente a su vacante para la plaza, en la Universidad de Padua.

 

Paolo Sarpi
Paolo Sarpi. Fuente: lindipendenzanuova.

 

  • Palo Sarpi, por otro lado, era un sacerdote extraño que estaba en contra de la iglesia misma y resultaba sorprendentemente amigo de Galileo.

La liga de los pichones y otros enemigos

 

Galileo
Roberto Belarmino fue una figura principal en la inquisición. Se encarnizó contra Galileo Galilei. Curiosamente fue canonizado el 29 de junio de 1930 por el papa Pío XI. Fuente: wikipedia.

 

Jonathan Swift no se equivocaba al expresar que “Cuando en el mundo aparece un verdadero genio puede reconocérsele por este signo: todos los necios se conjuran contra él”. Galileo ciertamente tuvo buenos mecenas y amigos, pero le sobraban los enemigos, y no es para menos.

  • El líder de la liga de los pichones lo ostentaba Ludovico delle Colombe quien buscó tentar a Galileo con un reto acerca de porqué algunos cuerpos se hundían en el agua y otros, como el hielo, no lo hacían. Galileo no apareció, quizá exhausto ante la necedad. Mas no tardó en buscar revancha sana (valga la paradoja).

El sencillo experimento se llevó a cabo en el palacio Pitti donde Galileo dejó caer ébano en un recipiente de agua, éste se hundió; luego, dejó un cubo de hielo caer, éste flotó. ¡Esto explica lo que hoy conocemos como densidad de los cuerpos! Y que Arquímedes, tan apreciado por nuestro genio, expuso magistralmente en su Tratado sobre los Cuerpos Flotantes”.

  • Otro envidioso férrero fue Francesco Sizzi, quien personificaba esa obstinada mezcla de científico y religioso, incapaz de ponerse de acuerdo con sus propias ideas.

 

  • Grassi escribió “La balanza astronómica y filosófica” con una crítica mordaz contra Galileo. En su respuesta, el genio sacó “El Ensayador”.

 

  • Un dato curioso es que existió un libro llamado “Corto peregrinaje contra el mensajero sideral” que intentó vanamente ser una contraparte válida del libro “Mensajero Sideral” de Galileo, pero que, resultó ser un intento pueril de un envidioso más, llamado Martin Horky.

 

  • Roberto Belarmino, fue figura clave para su proceso contra la inquisición. Más adelante, veremos qué influencia ejerció en dicho acontecimiento.

 


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Entre mirar las estrellas, el amor y la familia

 

Galileo
Virginia Galileo Gamba. Hija mayor de Galileo Galilei y Marina Gamba, se convirtió en monja y su nombre pasó a ser “Sor María Celeste”; su hermana menor también sería monja. Fuente: alchetron.

 

Marina Gamba, así se llamaba la mujer de la vida fácil que logró entrar a la difícil vida del gran inventor. Tanto así que tuvieron varios hijos: Virginia, Lidia y Vincenzo. Su relación fue bastante liberal para la época, pues no se casaron ni vivieron juntos. En este orden de ideas, y como es menester conocer las debilidades de los genios, ¡y sí que las tienen! Galileo no fue precisamente un padre ejemplar. Perpetuar la especie es un acto personal que termina afectando a terceros.

La otra fémina que se conoce relacionada a su vida es Alessandra Bocchineri, con la que más bien tuvo una relación intelectual, pero cuyas cartas revelan un lado nostálgico y sensual poco revelado.

El gran maestro

 

Galileo
Galileo demostrando sus nuevas teorías astronómicas en la universidad de Padua. Pintura: Felix Parra.

 

Una de las formas más nobles de rendir homenaje es siendo mejor que quien te ha inspirado. Quizá, tras recordar aquellas fascinantes lecciones de Ostilio Ricci, se atrevió a intentar enseñar a otros. Empleaba una pedagogía que combinaba anécdotas con comprobación de las teorías que promulgaba.

Galileo no solo dedicaba su vida al estudio de las ciencias, también depositó su inspiración en poesías de naturaleza satírica, que usó a favor en su elegante lucha contra el sistema, y que vemos reflejado-además de su negativa en usar toga para dar clases- en textos como el siguiente:

 

CONTRA LOS QUE LLEVAN LA TOGA

“Yo debo estar a favor de llevar la toga,

igual que si fuera un fariseo cualquiera,

o un desconocido escriba o arshisinagoga.

¡Ni lo imaginéis! (…)

A quienes llevan la toga no interesa

esconder debajo trajes raídos

si desean que la toga bien les caiga (…) .

Así se puede doblar el gasto

en una empresa dura y fatigosa

para quien no tiene mucho dinero (…).

Debes estar al tanto que estos méritos

impuestos fueron por alguien muy astuto

para asombrar a los ignorantes

que consideran más sabio

a este o a aquel porque lleve

toga de raso o toga de velludo.

¡Y sabe Dios cómo irá la cosa!

La estrella que iluminó y oscureció a muchos

 

Galileo
Fuente: livemint.

 

Durante un paralaje de Marte y Júpiter la forma de una “nueva estrella” invadió los cielos. Hubo muchas interpretaciones, no podían faltar las supersticiones y malentendidos. Lo que este hecho evidenciaba, es que efectivamente la tierra sí se movía. ¿Suena como un mal chiste, no es así? ¡Lo que hoy se da por hecho como una cotidianidad, antes representaba una controversia! Solo queda imaginar cómo seremos vistos por nuestros futuros vecinos de la raza humana. En especial, los millenials con sus particulares problemas.

El concilio de Trento: un arma contra el librepensamiento

 

Este concilio supuso un cambio radical en la de por sí débil tolerancia de la iglesia hacia los intelectuales menos ortodoxos.

Entre estos, uno de los más desafortunados fue Giordano Bruno, quien sería quemado por defender cabalmente su filosofía heliocentrista. En 1606 el Papa Pablo V excomulgó a Venecia.

Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo

 

Galileo
Portada del libro “Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo”. Fuente: wikipedia.

 

Todo comenzó desde hacía varios años, cuando Galileo defendía su visión heliocentrista del universo. Pero, no fue sino con la publicación de esta obra cuando el velo de hipocresía de la iglesia terminó de desvanecerse. Solo era cuestión de tiempo.

En este libro resaltan tres personajes: Salviati (el racional, quien apoya el heliocentrismo), Simplicio (el fantasioso que apoya a Aristóteles) y Sagredo (el aprendiz que escucha atentamente). Simplicio era demasiado parecido a la iglesia.

Anécdota sobre el libro

 

Existe una anécdota interesante que recoge Sara Cuadrado en su libro “Galileo” (Grandes biografías) donde nos dice que:

Galileo manejaba un error en este libro: creía que el flujo y el reflujo de las mareas obedecía al doble movimiento de la tierra (…) Uno de los personajes se burlaba de la teoría de Kepler, cuya validez se reconoce actualmente, sobre que las mareas se hallaban relacionadas con la atracción de la Luna.

 

La gran enemiga del conocimiento: la iglesia

 

Galileo
Galileo ante el Santo Oficio, pintura del siglo XIX, por Joseph-Nicolas Robert-Fleury. Fuente: wikipedia.

 

Le fue concedida una entrevista con el mismo Papa V, quien en medio de una mimética máscara de empatía, no dejó a un lado su ferocidad de “comprobar dichas teorías científicas”.

El cardenal Bellarmino  fue quien comenzó a instigar, como hiciera en otrora con Giordano Bruno, los pasos de Galileo.

El 13 de febrero de 1633, Galileo Galilei llegó a Roma para enfrentar cargos de herejía, tras convalecer varios días en cama por su condición física. Parafraseando a los “defensores de la fe” a cargo de la inquisición: Galileo debía presentarse o de lo contrario sería encadenado. Acudió y tras varios días de tortura psicológica, en la palestra ante ignorantes en el poder, tuvo que rendirse al pronunciar:

Yo, Galileo Galilei abandono la falsa opinión de que el Sol es el centro (del Universo) y está inmóvil. Abjuro, maldigo y detesto dichos errores.

En este parte de la historia, es cuando surge el famoso alegato donde Galileo musitaría: “Eppur si muove” (Y sin embargo (la Tierra) se mueve (alrededor del Sol). Aunque la veracidad de la frase tiene una controversia histórica detrás.

 


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Invenciones de Galileo Galilei

 

Telescopio de Galileo
Telescopio de Galileo. Fuente: BBC.

 

Hasta un campesino es capaz de ver lo que está en el cielo, ya que lo que sucede ante cualquiera, eso que nadie puede discutir jamás ha de ser disfrazado con unos razonamientos filosóficos.

La frase anterior nos lleva a su más grande invención: el telescopio. El 25 de agosto de 1609, Galileo presentó el telescopio, tras conocer los lentes creados en Holanda, que podían aumentar hasta 6 veces el tamaño de los objetos. Introdujo una mezcla de lentes cóncavos y convexos para evitar la refracción. Todo el proceso es comentado en su apasionado libro “El mensajero sideral”. Para probar su nuevo invento o “tubo mágico” pidió a varios entusiastas, entre ellos el dux de Venecia ver a través de él, en la torre de San Marcos.

 

  • Estudios acerca de la ley de la caía de los cuerpos  donde afirmaba que en el movimiento todo cae irremediablemente hacia abajo, sentando la temprana idea de gravedad que Newton se encargaría de perfeccionar.

 

  • Construyó lo que más adelante sería el termómetro. Al principio, consistía en un tubo con una ampolla con agua o aire.

 

Galileo
Termómetro de Galileo. Fuente: wikipedia.

 

  • El descubrimiento del isocronismo del péndulo. Más tarde, bautizado como “pulsilogía” para medir los pulsos de los pacientes en medicina.

 

Galileo
Péndulo de Galileo. Fuente: loff (relojes).

 

  • La creación de la balanza hidrostática, o bilancetta, se trata de la influencia que ejercen los fluidos sobre algún cuerpo dentro de ellos.

 

Galileo
Bilancetta. Fuente: catalogue.museogalileo.

 

  • El compás geométrico. Instrumento usado para resolver problemas relacionados al cálculo e incluso, para las estrategias militares en cuanto al cañón. A pesar de ser propia, fue acusado de plagio por parte de Baldassare Capra, quien ciertamente no tuvo sino que rendirse ante semejante falacia.

 

Galileo
Compas geométrico. Fuente: historico.

Los aportes continúan

 

Galileo.
Visión del infierno, inspirada en el folclore europeo. Imagen de Botticelli.

 

  • La época del Renacimiento estuvo obsesionada, entre muchas otras, por la idea de las dimensiones del infierno, avivada por la literatura y el folclore. Tarea que se le adjudicó a Galileo y quien, tras una larga investigación, dio a conocer.

 

  • El descubrimiento de la constelación de Orión y Cáncer, las fases de Venus, 4 lunas de Júpiter, la observación de los cuerpos o asas en Saturno, que resultaron ser más tarde, sus anillos.

 

  • La eliminación del mito de que la superficie de la luna era lisa, al contrario, observó rugosidades o “cráteres”.

 

Galileo
Dibujos de la luna con su superficie irregular hechos por el propio Galileo. Fuente: interrete.

 

 


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Los últimos pasos en la vida

 

Galileo
Aspecto de los últimos años de Galileo. Retrato pintado por Justus Sustermans en 1636. Fuente: wikipedia.

 

Tras la derrota con la acusación de la iglesia, perdió la vista, debido a un glaucoma en ambos ojos, justo cuando se disponía a reivindicarse escribiendo un libro sobre mecánica. El ojo del vidente que ayudó a ver a muchos, irremediablemente dejaba de ver por sí mismo.

Vivió bajo un injusto arresto domiciliario de por vida, hasta el día de su muerte, el 8 de enero de 1642. Nos dejó como legado fundamental el poder acercarnos más al cielo sobre nuestras cabezas, pero con los pies bien clavados en la tierra.

 

Recomendación:

Si eres amante de la música pesada,  o estás dispuesto a experimentar con música nueva, la banda alemana “Haggard” de metal neoclásico/sinfónico dedicó un álbum a Galileo Galilei, con una serie de fascinantes canciones impregnadas de la agresividad del metal con la sutilidad de la música clásica, así como de letras compuestas bajo el ingenio de la herejía.

Álbum de Haggard

 

Galileo Galilei, cambió la forma en cómo miramos al cosmos
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Estudiante de medicina (ULA), pianista y traductora ocasional, redactora inglés-español (freelancer); lectora confesa de clásicos y no tan clásicos.

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