La teoría del Gendarme Necesario: qué es y qué nos dice sobre lo que somos

¿Sabías que las dictaduras, especialmente en América Latina, no solo se consolidaron por el ejercicio de la fuerza sino también a través de teorías de carácter científico? Acompáñanos en esta nota donde te daremos algunos datos al respecto, indagaremos sobre el origen de las dictaduras latinoamericanas y su posible vigencia en la cultura política del continente.


No se puede comprender el acontecer político de América Latina sin mirar hacia atrás, sin volver a la historia de un continente donde la constante histórica socio-política ha estado inmersa la mayor parte de su devenir en regímenes tiránicos y dictatoriales. De modo que entender los sistemas democráticos actuales es también repasar el carácter autoritario de nuestras sociedades y de sus líderes políticos. Es posible que aún, en el siglo XXI , teorías sociológicas como el Gendarme Necesario tengan algo que decirnos acera de por qué conceptos como república, progreso, modernidad, libertad y democracia, se les siga haciendo tan cuesta arriba instalarse de forma constante y permanente en nuestros modos de conducir los destinos de los diferentes países que integran el continente.

america latina

El origen de las dictaduras latinoamericanas

El origen del dictador latinoamericano se remonta hasta el mismo momento en que las antiguas colonias españolas se independizaron y configuraron en repúblicas “modernas y democráticas”. La inestabilidad política, económica, social y hasta psicosocial en que quedaron la mayor parte de las poblaciones que integraban a estas nacientes repúblicas, fue determinante para que los incipientes ensayos republicanos y democráticos no se correspondieran con exactitud a la literatura política legada de la Ilustración europea.

En unos países donde la mayor parte de sus habitantes no concebían otra forma de asociación y de orden político que no fuera el de la monarquía, la república pretendidamente “moderna” terminó por asimilarse a una arraigada concepción autoritaria y unipersonal del poder. Así por ejemplo, el pluralismo político fue sustituido por la hegemonía de grandes caudillos nacionales que cuya legitimidad en el poder les venía, ya fuera por su participación activa en las guerras de independencia, o bien por el control efectivo que pudieran ejercer sobre los demás caudillos regionales y locales.

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caudillismo
El Caudillismo

La concepción clásica según la cual son los civiles los que deben ejercer el poder como representantes del pueblo quedó reducida a palabras plasmadas en las múltiples y amañadas constituciones nacionales. Quienes se hicieron con el poder durante el siglo XIX en Hispanoamérica fueron los militares, puesto que según ellos era ese su derecho por haber dado a su país la independencia en los campos de batalla.

La democracia basada en la voluntad popular, será entonces la voluntad de los militares, pero no de cualquier militar, sino el perteneciente a una casta distinta, a una especie casi exclusivamente latinoamericana: el caudillo.

El Caudillismo

El caudillismo será de forma efectiva la institución social y política que va a regir el destino de los países hispanoamericanos a partir de sus respectivas independencias.

Un sistema clientelar cuyo poder se constituye por el liderazgo de una persona dada sus dotes especiales en la guerra y su capacidad carismática de atraer a otras personas a su causa. Va a ser el resultado de la atomizada representatividad que van a padecer nuestras sociedades a partir de la orfandad en que quedaron tras la ruptura con España.

Los caudillos generalmente partían de una base económica y social de origen local o regional que les permitía reclutar hombres y obtener armamento para desafiar el poder nacional. La astucia política, la destreza en la guerra, caballos, hombres y armas determinaban la suerte de estos caudillos que una vez en el poder luchaban por mantenerse en él a través de la guerra o la negociación de prebendas políticas o económicas con otros caudillos, si no lo lograban entonces eran inevitablemente sustituidos.

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Constituye un tema de alta complejidad que comporta un conjunto de elementos y engranajes propios del sistema a través del cual funcionó. Lo cierto del caso es que el caudillismo es un fenómeno político de especial preeminencia para comprender la política del siglo XIX latinoamericano.

El Militarismo y pretorianismo

guardia pretoriana
Guardia pretoriana de la antigua roma

El militarismo será, en cierto sentido, heredero del caudillismo, pero con variantes bien específicas.  Una vez que los países hispanoamericanos comiencen, a partir de inicios del siglo XX, a entrar progresivamente en el proceso de modernización. La modernización implicaba, entre otras cosas, modernizar y profesionalizar los ejércitos.

Hay que destacar que hasta entonces, estos países no tenían fuerzas armadas institucionalizadas, sino ejércitos momentáneos pertenecientes a los designios y causas caudillistas.

Una vez constituidas las fuerzas armadas, equipadas con armamento moderno, e integradas por hombres que en lugar de ganarse su honor militar en el campo de batalla lo hacían en los salones de las academias militares, dentro y fuera del continente, progresivamente el caudillismo fue cediendo paso a una nueva forma de autoritarismo. Ya no eran los caudillos los que pretendían el poder y lo reclamaban como su derecho, sino que eran ahora los militares profesionales quienes a través de clásicos golpes de estado lograron incrustarse en el poder imponiendo regímenes de fuerza basados en las premisas del progreso y la modernización de sus países y cuya base era la puesta en marcha de un aparato policial represor cuya brutalidad mantenía a raya a los factores disidentes de la sociedad.

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El término “pretorianismole viene dado a este tipo de regímenes por la tradición de la Roma Antigua según la cual la Guardia Pretoriana del Imperio tenía un peso importante en la elección por aclamación de los emperadores. Desde esta perspectiva, los regímenes dictatoriales en América Latina adquirirán esta particularidad, dado que la influencia de las fuerzas armadas en la vida política será determinante para el sostenimiento de los regímenes dictatoriales.

Orden y Progreso

Brasil
Bandera de Brasil. Imagen tomada de Wikimedia Commons

Seguramente has visto esta frase en la bandera de Brasil “Orden y Progreso” (ver). Pues bien, esta frase pone de relieve la orientación filosófica de los países latinoamericanos que a principios del siglo XX iniciaron su peculiar camino hacia la modernización. Entendida la modernización como un proceso mediante el cual la sociedad procura un cierto nivel de progreso material y económico que les permite a las personas adquirir calidad de vida.

Esta filosofía no será otra que el positivismo. Su postulado filosófico se perfilará contundentemente hacia un discurso cientificista y progresista, es decir, la ciencia al servicio del progreso, pero a su vez la ciencia implicaba, desde el plano político de organización estatal de los países, arrebatarle a la religión la preeminencia política que había ostentado desde el periodo colonial, al menos en América Latina.

afiche juan manuel rosas
Afiche de la época de Juan Manuel Rosas, dictador argentino del siglo XIX. Imagen tomada de Wikimedia Commons

El positivismo aplicado al ámbito de la organización estatal en América Latina, tendrá tantas expresiones particulares como países existen en la región, sin embargo, la constante de esta fórmula de pensamiento orientará a los Estados bajo la premisa de que para llegar al progreso material y económico, es decir, pera modernizar a estos países, había primero que ordenarlos. El orden es una de las premisas fundamentales a las que se apegan los nuevos Estados nacientes y, más aún, bajo el precedente histórico que se venía arrastrando desde el siglo XIX en el que el caudillismo, las guerras civiles y la inestabilidad política de los sistemas republicanos fueron instaurados desde los momentos de la independencia.

Ordenar un país bajo esta premisa, implicaba entre otras cosas instaurar un régimen político lo suficientemente fuerte que “metiera en cintura” a los caudillos, que acabara con las guerras civiles y lograra consolidar una paz permanente. En ese sentido, la mayoría de estos países se decantarán por la fórmula dictatorial como mecanismo de fuerza para imponer el orden. Dictaduras tuteladas por potencias extranjeras, con capital suficiente para organizar un ejército profesional y tecnificado, y que a través de la apertura de eficientes vías de comunicación y una infraestructura consolidada fuese capaz de controlar todas las regiones y localidades de sus respectivos países.

¿Qué es el Gendarme Necesario?

Laureano Vallenilla Lanz
Laureano Vallenilla Lanz (1870-1936), intelectual positivista y diplomático venezolano. Imagen tomada de Wikimedia Commons

El Gendarme Necesario es una teoría político-sociológica planteada a inicios del siglo XX por el abogado y asesor principal de la dictadura gomecista Laureano Vallenilla Lanz en su libro Cesarismo Democrático.

Esta teoría, planteada desde la filosofía positivista del orden y el progreso, partía de la consideración de que las sociedades en las que la barbarie, el caos y la anarquía eran la forma en que se dirimían los asuntos políticos, era necesario establecer un régimen de fuerza que instaurara el orden y la paz. Según esto, se necesitaba entonces de un hombre fuerte que dirigiera los destinos del país, que con una mano vigilara y mantuviese la paz, y con la otra procurara un creciente desarrollo económico y material.

En las propias palabras de Vallenilla Lanz en su Cesarismo Democrático este postulado se justificaba de la siguiente forma:

“en todos los países y en todos los tiempos —aún en estos modernísimos en que tanto nos ufanamos de haber conquistado para la razón humana una vasta porción del terreno en que antes imperaban en absoluto los instintos— se ha comprobado que por encima de cuantos mecanismos institucionales se hallan hoy establecidos, existe siempre, como una necesidad fatal «el gendarme electivo o hereditario de ojo avizor, de mano dura, que por las vías de hecho inspira el temor y que por el temor mantiene la paz…”

cesarismo democratico
Portada del Libro Cesarismo Democrático editado en el 2000 por EDUVEN C.A.

Según esto, no hay otra forma de instaurar la paz en sociedades como las nuestras sino a través del temor, de la fuerza, de la mano dura de un dictador, y sólo de esta forma podríamos aspirar los latinoamericanos a alcanzar las mieles del progreso y la modernidad al mejor estilo de Europa o de los Estados Unidos. Ese es básicamente, y de forma extremadamente sintética, el razonamiento y el argumento que sustenta tal teoría. Este postulado justificó desde el punto de vista de las ciencias sociales y de la racionalidad que las avala, que en la mayoría de los países del continente se instauraran dictaduras de carácter militar y pretoriano durante todo el siglo XX.

¿Hasta qué punto sigue vigente esta teoría?

En pleno siglo XXI este tipo de teorías, desde el punto de vista científico ya están totalmente obsoletas, pero en el plano de la política se podría decir que tienen alguna vigencia.

La democracia, por sus intrínsecas características, no es un sistema político perfecto, pero sí altamente perfectible, y exige de las sociedades la suficiente madurez política para comprender que, por ejemplo, democracia no es solo tener el derecho de elegir gobernantes. En ese sentido, el sufragio, o el derecho al voto debe reflexionarse en torno a cuál es el criterio que nos guía a la hora de elegir un representante político.

Populismo
Populismo

Las dictaduras no son sistemas estáticos en su estructura, diseño y proceder, sino que más bien han tenido que mutar, camuflarse y adaptar su esencia a las condiciones de un mundo cada vez más globalizado y de países donde las personas en su mayoría, rechazan el descaro atroz con que los militares se inmiscuyeron en la política durante tanto tiempo.

Una de las formas más efectivas en que el autoritarismo dictatorial ha logrado trascender hacia nuestro siglo fue a través del populismo, una forma de hacer política a través de la cual líderes políticos, civiles o militares, se presentan ante las masas electorales como mesías de un nuevo orden político que ahora sí erradicará los males de sus respectivos países. En su discurso el poder es del pueblo y se evidencia un marcado rechazo a la institucionalidad democrática, el control estatal de los asuntos más diversos de la sociedad así como la intervención del Estado en la economía es su directriz, atrayendo masivamente a las personas bajo la promesa de que el Estado es la solución a absolutamente todo y en definitiva de la esperada calidad de vida.

Los regímenes populistas del siglo XXI cumplen con una característica que los define a casi todos: una vez en el poder, hacen lo necesario para no abandonarlo jamás. Es allí donde está precisamente el peligro del discurso populista, que actúa bajo la misma lógica de un secuestrador de infantes que anda por la calle ofreciendo golosinas.

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El populismo, al igual que el Gendarme Necesario pretende gobernar en nombre del pueblo, y de hecho la dinámica electoral le es muy útil en ese sentido. El autoritarismo comprendió que los clásicos golpes de Estado son una vía obsoleta para llegar al poder y operaron un giro hacia la variante electoral que, bajo la dirección de líderes carismáticos, lograron aprovechar muy bien.

verdadero poder del Populismo
El verdadero poder del Populismo

Finalmente… La teoría del Gendarme Necesario no solo fue una construcción hipotética de la sociología positivista, sino que tuvo su expresión real en buena parte de las dictaduras latinoamericanas desde donde se sustentó para justificar que nuestras sociedades, inmersas en un estado permanente de inmadurez política, requerían de un hombre que las condujera con mano dura por el camino del progreso, la modernidad, el orden y la paz. Las dictaduras entonces se redimensionaron hacia la perspectiva del populismo, el nuevo rostro del autoritarismo desde donde vuelve a instaurarse en el poder, otra vez en nombre del pueblo, para socavar la democracia y las libertades individuales, además destruir las economías nacionales a través de una creciente corrupción. Corresponde entonces evaluar qué somos desde el punto de vista político cuando vamos a las urnas a elegir un gobernante, si populistas o republicanos demócratas. En el primer caso seguiríamos legitimando al Gendarme Necesario, en el segundo iniciaríamos un camino que América Latina aún tiene pendiente recorrer.

alzamiento contra la represion
Imagen tomada de tumblr

Enlace video “Desmantelar el populismo a través de la tecnología, por Gloria Alvarez”

Gloria Álvarez – Parlamento Iberoamericano de la Juventud

Por Néstor D. Rojas López.

La teoría del Gendarme Necesario: qué es y qué nos dice sobre lo que somos
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Es historiador, graduado de la Universidad de Los Andes (Venezuela) en el 2011, se desempeña como docente e investigador en el área de Ciencias Sociales.

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