Gigantopithecus, el verdadero King Kong ya extinto

La imaginación humana ha dado paso a las más disímiles leyendas sobre animales gigantescos de aspecto simiesco cuya convivencia con el hombre no sería nada amigable. En 1933 esta leyenda cobraría vida en la gran pantalla cuando RKO Pictures estrenara King Kong, una película dirigida por los estadounidenses  Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, y cuyos efectos ficcionales infundirían terror en los espectadores de la época. Pero más allá de la leyenda y de la ficción, el mítico mono gigante dio un salto hacia la realidad desde la paleontología y hoy en día se le conoce como el Gigantopithecus.

 

gigantopitecus
Poster para el estreno del film King Kong en 1933 elaborado por “Morgan Litho Co., Cleveland, USA y distribuido por RKO Pictures. Tomado de wikimediacommons

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Hallazgo paleontológico del Gigantopithecus

En 1935, dos años después de la aparición cinematográfica de King Kong, el paleontólogo alemán Ralph von Koenigswald halló en Hong Kong una muela de lo que terminó por caracterizar el resto paleontológico perteneciente a una nueva especie de simio gigante al que bautizó como gigantopithecus (del latín gigantis gigante y del grieto pithekos mono).

molar de gigantopithecus
Holotipo de Gigantopithecus blacki ( molar ) Tomada de: Wikimedia commons

Curiosamente, esta pieza dental fue encontrada mientras Koenigswald estudiaba un conjunto de dientes fósiles provenientes de la región de Guangxi en una farmacia de medicina tradicional china de Hong Kong, allí pudo corroborar a lo largo de un estudio de cuatro años la presencia de tres piezas más.

En la medicina tradicional china, estos dientes eran vendidos como “dientes de dragón” a los que los nativos les atribuían grandes propiedades curativas, los fósiles eran pulverizados e ingeridos en pociones o bebedizos, lo cual provocó la posible desaparición de un número indeterminado de piezas de gran importancia científica. Durante sus estudios en distintas farmacias de Hong Kong, pudo determinar la existencia de una gran cantidad de fósiles de otras especies como elefantes, rinocerontes, osos y tapires pertenecientes a la época del cuaternario.

Las primeras investigaciones sobre esta nueva especie de primate comenzaron en 1935 y fueron interrumpidas en 1941 cuando tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial Ralph von Koenigswald fue hecho prisionero por las tropas japonesas. A lo largo de ese tiempo fueron muchos los fósiles que pudo rescatar y en su cautiverio logró conservar escondidos gracias a un amigo que los enterró para evitar que cayeran en manos de los soldados nipones; al concluir la guerra,  Koenigswald pudo recuperar los tesoros de su trabajo.

estudiando fosiles
G. H. R. von Koenigswald estudiando fósiles procedentes de Java (ca. 1938), tomado de wikimediacommons.

La evidencia fósil: un simio de enormes dimensiones  

La recuperación de evidencia fósil, que asciende a tres mandíbulas y mil cien dientes, a lo largo de más de ochenta años entre Vietnam, China y La India, ha arrojado luces acerca de que el Gigantopithecus se trata evidentemente de una especie extinta de primate hominoideo que vivió en los bosques tropicales del sudeste asiático desde hace 1.000.000 de años hasta hace 100.000 años entre el mioceno y el pleistoceno, y se sugiere que puede haber sobrevivido más tiempo.

mandibula de gigantopithecus
Mandíbula del Gigantopithecus Blacki. Perteneciente a la colección del colegio de Wooster en Ohio. Tomado de: Wikimedia commons

En base a los datos que arrojan las piezas dentales recolectadas, que en muchos casos llegan a medir 2.5 cm de ancho, este enorme simio pudo haber medido 3.5 metros de altura en posición erguida y pesado entre 500 y 650 kilogramos; aunque expertos ponen en duda la aseveración de este peso, puesto que cuesta pensar que un animal de estas dimensiones pudo haber sobrepasado la tonelada.

tamaño del gigantopitecus
Visión artística del perfil de un Gigantopithecus comparado con la silueta de una Homo sapiens. Tomada de wikimedia commons

 

En ese sentido el Gigantopithecus sobrepasaría dos o tres veces el tamaño de los gorilas contemporáneos a nosotros, sin embargo el pariente vivo más directo de este gigantesco primate es el orangután moderno sobretodo en lo relativo a su morfología y apariencia.

A pesar de que su hábitat era el bosque tropical, por su gran peso y tamaño se trató de un simio cuya vida era exclusivamente terrestre y no arbórea como la mayoría de los primates, y su alimentación estaba basada en una dieta fundamentalmente herbívora, en la que predominaban el bambú y las frutas.

¿Qué provocó la extinción del primate más grande que haya existido?

extincion de gigantopithecus
Gigantopithecus una especie coetánea a los primeros seres humanos. Tomado de pinteres

A través de la revista Quaternary International un grupo de científicos chinos arroja como resultado de un conjunto de investigaciones, que la desaparición del Gigantopithecus ocurrida hace al menos 100.000 años atrás, se debió a drásticos cambios en su dieta regular.

La incidencia del cambio climático que generó el último periodo de glaciación hace 110.000 años, provocó la disminución de los bosques tropicales que originalmente eran la fuente de alimentación de esta especie.

Con una dieta especializada en frutas y bambú, las investigaciones sugieren que el gigante tuvo que competir por el alimento y ponerse en desventaja evolutiva frente a otras especies como los pandas y seguramente también los primeros seres humanos quienes tenían más recursos y resultaban más hábiles. Con una disminución drástica de los bosques de bambú, y con una escasa capacidad para diversificar los componentes de su dieta de supervivencia el Gigantopithecus se vio reducido a una dieta exclusiva de frutas que no aportaban el requerimiento calórico necesario para su composición corporal y que erosionaba sus dientes.

Reproducción artística del Gigantopithecus

Finalmente vemos como La adaptación de las especies jugó en contra del Gigantopithecus, en una carrera por la supervivencia en la que ser el más grande no siempre ha significado ser el más fuerte. No obstante, lo que sí ha sobrevivido en el tiempo son las leyendas a las que ha dado lugar esta especie. Por ejemplo, tanto las especulaciones míticas sobre la existencia del llamado Piegrande en Norteamérica como la existencia del Yeti en las cumbres del Himalaya, son reproducciones imaginarias en las que se refuerza la idea de una posible supervivencia del Gigantopithecus.

Ya fuese cruzando el estrecho de Bering durante la glaciación hacia tierras hoy americanas o su adaptación radical a un hábitat tan extremo como el helado y montañoso, lo que se desprende de las únicas evidencias paleontológicas existentes es su total extinción.

No obstante, una vez más el cine como ventana de lo posible e imposible, ha revivido al Gigantopithecus en 2012 con el film animado de Blue Sky Studios La Era del Hielo: la formación de los continentes en la que el principal personaje antagonista es el Capitán Tripa, un despiadado y gigantesco orangután  prehistórico; y en 2016 en la cinta de Disney titulada El Libro de la Selva en la que uno de los personajes icónicos de la película el Rey Louie es representado, no en un orangután cualquiera, sino en un gigantesco simio que rememora al que tuvo lugar en nuestro planeta en un pasado muy remoto.

 

Enlace audiovisual de interés: corte de la película El Libro de la Selva de 2016 “El Rey Louie”

El Libro de la Selva (The Jungle Book) | El Rey Louie

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