Gaëtan Dugas, la historia del VIH: De paciente 0 a paciente 57

Gaëtan Dugas. Fuente: wikimedia.
“Me siento como un alien” dijo Gaëtan Dugas en 1982… Y es que, ¿cómo no sentirlo? Si repentinamente pasaste de una vida de placeres a padecer un terrible y recién aparecido mal al que llamaban “el cáncer gay”; y comienzan además a señalarte como el responsable de propagar tal enfermedad. ¿Cómo no sentirlo? si te han calificado como el paciente cero de la epidemia de VIH en Occidente.
 
Afortunada y lamentablemente, Gaëtan Dugas vivió y sufrió poco tiempo esa terrible etiqueta, pues en 1984 falleció a causa del SIDA, fatalidad que lo “salvó” de vivir décadas de estigma y discriminación. Aunque 30 años después, la ciencia limpió (a medias) su nombre, siempre será protagonista de la fatídica historia de la epidemia de VIH y SIDA, epidemia que ha tenido uno de los mayores impactos negativos en salud pública en los últimos tiempos. Acá te contamos brevemente su historia.
 

Si deseas profundizarte recomendamos leer “Patient Zero” de Richard A. McKay, publicado en el Bulletin of the History of Medicine.


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No es culpable pero tampoco inocente

 

Fuente: listverse.

 

Gaëtan Dugas fue un auxiliar de vuelo canadiense, homosexual y terriblemente promiscuo; se dice que sus parejas sexuales se contaban por millares alrededor de todo el mundo, en ciudades donde la explosión sexual y la diversidad sexual revolucionaban la década de los 80’s (Milán, Paris, Barcelona, Nueva York, Los Ángeles, San Francisco). Naturalmente, en este contexto, y con la llegada del VIH a América, Gaëtan fue uno de los primeros infectados por el virus, padeció Sarcoma de Kaposi, un cáncer de piel que afecta a los pacientes con SIDA (como el sufrido por Andy Beckett -Tom Hanks- en la película Philadelphia de 1993) y murió de complicaciones asociadas a la infección y a este tipo de cáncer.

Algunos autores indican que el calificativo de paciente cero, fue asignado por error, pero nunca las agencias de salud de Estados Unidos han aceptado o reconocido que se tratase de un malentendido.

Supuestamente, la confusión se debió a que al inicio de la epidemia, durante la elaboración de los mapas de seguimiento epidemiológico necesarios para ubicar a las personas infectadas con el nuevo virus en los Estados Unidos, se codificó a Gaëtan Dugas como paciente “o” (letra O, de outside), correspondiendo al código de persona foránea (proveniente de otro país). Luego, por error, en los informes de salud, comenzaron a referirse a Dugas como paciente “cero “, y no como un simple paciente foráneo, lo que lo etiquetó como el responsable de todas las infecciones en América.

 

Sociograma
Sociograma en el que se identifica a Gaëtan Dugas como el paciente “O”. Fuente: NiamhO’C (Wikimedia).

 

 

Gaëtan nunca fue el paciente cero, y la ciencia lo confirma

 

Gaetan
Fuente: i.dailymail.

 

La ciencia demostró recientemente que Gaëtan Dugas nunca fue el paciente cero, pero demostró también que no fue un simple espectador, pues los análisis genéticos de los virus aislados de Dugas y de los primeros pacientes con VIH en Estados Unidos, evidenciaron que las muestras estaban relacionadas, lo que indica que Dugas participó activamente en la diseminación del VIH por Estados Unidos, y probablemente por el resto del mundo.

Recomendamos leer el resumen de el artículo publicado por Michael Worobey en la revista Nature 


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¿Cómo fue la llegada del VIH a América y a Estados Unidos?

 

Al inicio de la epidemia, se pensaba que el VIH había ingresado a Estados Unidos por la ciudad de San Francisco, proveniente de las islas caribeñas; no obstante, los nuevos estudios evidenciaron que el ingreso del virus se realizó por la ciudad de Nueva York alrededor de 1970. El VIH llegó a América inicialmente por Haití y seguramente por otras islas caribeñas, gracias al flujo de esclavos africanos infectados, quienes eran comercializados para el trabajo en plantaciones agrícolas, principalmente de plátano y caña. Estos esclavos africanos provenían, mayoritariamente, del África Subsahariana, región azotada desde hacía varias décadas por la epidemia de VIH y sida.

En África, la dinámica del inicio de la epidemia de VIH fue muy diferente a lo ocurrido en América, en donde la población que fue afectada inicialmente, y que indudablemente favoreció la diseminación, fue la comunidad gay; por el contrario en el viejo continente, la población afectada fue la heterosexual, con gran número de casos de transmisión del VIH de las madres a sus hijos, durante el parto o lactancia.

¿Y cómo se originó entonces el VIH?

 

Chimpancé
Fuente: neuroethicscanada (wordpress).

 

Existen múltiples respuestas a esta interrogante, unas más variopintas que otras, yendo desde castigos divinos de dioses vengativos, hasta teorías conspiranoicas que ubican al origen del VIH en laboratorios de guerra de países imperialistas.

Por su parte, la ciencia también ofrece su versión, encontrándose que el VIH evolucionó de un simple salto entre especies, a partir de virus de inmunodeficiencias que inicialmente afectaron a otros animales, principalmente simios y felinos. Esta situación no es novedosa, pues son muchísimos los ejemplos históricos de virus que inicialmente infectaron animales y luego colonizaron a los seres humanos, de hecho, recientemente, es posible recordar a las gripes porcinas y aviares, que tanto impacto en salud pública tuvieron, principalmente en los países asiáticos.

En este sentido, la evidencia genética indica que un virus de inmunodeficiencia de simios adquirió la capacidad de colonizar humanos, y debido a las múltiples prácticas de contacto íntimo entre humanos y primates en África, que iban desde el consumo de carne cruda, hasta las prácticas sexuales zoofílicas, se permitió el establecimiento del virus en el nuevo hospedador. De esta manera, el VIH se hizo circulante en las poblaciones africanas desde 1920, y luego alrededor de 1960, se diseminó explosivamente gracias a características poblacionales de ciudades como Kinshasa, en la República Democrática del Congo, en donde el comercio a través de trenes y barcos permitió un flujo poblacional que sirvió de hervidero para la propagación del virus.

Recomendamos leer el artículo publicado por Nuno Faria en la revista Science.

 


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Conclusión

 

Es muy fácil buscar culpables, y más cuando contamos con personas que no nos agradan, a las que podemos hacer responsables de todos nuestros infortunios; Gaëtan Dugas era perfecto para ser considerado culpable: Canadiense (recordemos la eterna pugna entre estadounidenses y canadienses), gay y promiscuo, alejado de los más firmes y arraigados preceptos republicanos de moralidad y buenas costumbres, indudablemente el candidato ideal para ser llevado a la hoguera o al muro de las lapidaciones. Y ese justamente ha sido uno de los más grandes errores históricos de la respuesta frente a la epidemia de VIH/sida, considerar que la infección afectaba únicamente y que era responsabilidad exclusiva de la población gay. Lamentablemente, millones de muertes y de infectados, de todas las razas, sexos, orientaciones sexuales, estratos económicos, religiones, posturas políticas, etc, nos demostraron que el VIH nos puede afectar a todos. Debería entonces privar la búsqueda de responsabilidad en nosotros mismos, y no en los demás. Que en paz descanses, Gaëtan.

 

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