El hombre como lobo del hombre

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Representación de un hombre lobo. Cortesía: Wikimedia Commons

Homo homini lupus o en su traducción desde el latín El hombre como lobo del hombre, es una de las premisas del pensamiento político occidental que ha conservado a través de los siglo todo su rigor explicativo cerca de la verdadera naturaleza del ser humano. Pero, de dónde proviene esta expresión y cuál es realmente su significado. Veamos.

No es para nada un secreto que el ser humano es una de las especies más peligrosas del planeta, incluso peligrosa para sí misma. Su proceso evolutivo le llevó a complejizar su capacidad intelectual y por ende a complejizar el entramado de sus relaciones con otros seres y el ecosistema del planeta. En virtud de ello, podríamos considerarla como la única especie que, aún cuando no abandona su instinto primario de supervivencia, la mayor parte de sus actos no están vinculados a éste.

 ¿Por qué el hombre es como es?… una pregunta para múltiples respuestas

En el intento por responder esta pregunta, el hombre ha desarrollado durante siglos un saber acumulado en forma de filosofía que le ha permitido acceder a un conocimiento parcial de la naturaleza humana, pero la pluralidad, la relatividad y la complejidad de esta especie no han permitido dar respuestas absolutas en torno a ello, sino múltiples respuestas relativas a tiempos, espacios y culturas determinadas.

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Representación de un hombre lobo. Cortesía: Wikimedia Commons

Con el desarrollo del saber científico y la consolidación de disciplinas en el campo de las ciencias formales y naturales con el impulso del método cartesiano en el siglo XVI y el positivismo en el siglo XIX, se comenzaron a consolidar conocimientos sobre la naturaleza física del universo que hasta ese momento habían recibido cuidadosa atención por el conflicto que esto podía ocasionar con la fe. Pero faltaba algo por estudiar de forma científica: el hombre.


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No solo en su manifestación física, dónde ya la fisiología y la anatomía habían dado pasos agigantados, sino en los aspectos relativos a su comportamiento, el hombre se convirtió progresivamente en objeto de interés para la ciencia. Surgen entonces desde la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX ciencias como la psicología, la sociología, la antropología y valiéndose del compendio reflexivo de todas ellas, la historia jugará un papel importante al abandonar progresivamente su estatus literario y erigirse como ciencia social.

No obstante, respuestas parciales pero en suma de mucha explicación lógica, formaron el abanico de teorías políticas que desde la antigüedad griega hasta nuestros días, han intentado resolver el misterio del hombre en sociedad. Una de estas explicaciones la daría el filósofo político ingles Thomas Hobbes, quien en el siglo XVII va plantear en toda su obra, pero en especial en De Cive (1642) y Leviathan (1651), una reflexión contundente sobre la naturaleza del hombre: el hombre como lobo del hombre.

El hombre como lobo del hombre

La frase ya había sido creada entre los siglos II y III antes de nuestra era por un comediógrafo latino llamado Plauto, quien en su obra Asinaria, pero va a ser popularizada por la teoría política de Thomas Hobbes en De Cive. Sin embargo va a ser en el capítulo XIII de la primera parte de Leviathan donde el filósofo ingles explicará a detalle los aspectos más importantes relativos a la naturaleza humana:

  1. La condición natural del hombre:

Según Hobbes, la igualdad es una condición inmanente al hombre, la naturaleza ha hecho a los hombres iguales en sus facultades intelectuales y corporales. Si bien existen diferencias entre unos y otros, estas son aparentes y no sustanciales o determinantes. Hay unos hombres más fuertes que otros, pero los que no lo son, pueden compensar esta carencia con su inteligencia.

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Retrato de Thomas Hobbes. Cortesía: Wikimedia Commons

Aunque reduccionista, pero lógica, esta explicación se entiende entonces a partir de la igualdad de capacidades entre los hombres y en virtud de ella, surge entonces la igualdad en la “esperanza de alcanzar nuestros fines”. Aquí es donde los hombres, en igualdad de capacidades, se lanzan a alcanzar objetivos semejantes.

El objetivo en común que persiguen los hombres es la supervivencia, y para ello debe hacerse de recursos que le permitan prolongar su existencia, por tanto: si dos hombres desean la misma cosa, devienen en enemigos, y los lleva a destruirse o a tratar de someterse unos a otros.


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De tal modo, el hombre que posee algún bien, teme que otros vengan a despojarle; y por otro lado el que no posee se lanza a la conquista de los bienes de otros.

De esta igualdad, procede entonces la inseguridad. En ella, unos hombres buscan resguardarse y resguardar sus bienes de otros. El hombre debe entonces anticipar, dominar por la fuerza o la astucia a tantos hombres como pueda hasta el punto de no ver otro poder que le ponga en peligro.

2. Guerra de todos contra todos:

Esta situación descrita, es lo que Hobbes denomina como el estado de guerra permanente o la guerra de todos contra todos. Esta guerra permanente no solo se expresa en la lucha en la lucha y la destrucción de unos contra otros, sino también en el hecho o la disposición de los hombres hacia ella durante el tiempo en que reina la inseguridad.

No dice Hobbes al respecto que  la guerra es “… la condición en la que se encuentran los hombres cuando viven sin un poder común que les obligue a todos al respeto”. Aquí, deja ya ver el autor la importancia del Estado y las leyes en la convivencia de los hombres.

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“Duelo a garrotazos” por Francisco de Goya. Cortesía: Wikimedia Commons

Esta guerra, según Hobbes tiene tres causas: una de ellas es la competición, donde unos hombres buscan apoderarse de los recursos de otros; otra es la inseguridad, en la que unos hombres se ven compelidos a resguardar sus recursos; y agrega además, la gloria, en la que la guerra se hace para satisfacer la reputación y el honor. Este último elemento agrega diversidad a la acción humana, puesto que la saca de sus instintos primarios y le da un carácter más complejo.


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3. La paz, el temor y el acuerdo social:

No obstante, T. Hobbes no obvia la importancia de la supervivencia del hombre, y explica como este impulso es el que lleva al ser humano a establecer la paz como principio de convivencia.

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El Leviatán, una representación del Estado como ente todo poderoso ordenador de la vida de los hombres. Cortesía: Wikimedia Commons

Nos dice entonces el autor, que es precisamente el “temor a la muerte” la pasión que lleva a los hombres a inclinarse hacia paz, y buscar la manera de desear y lograr las cosas necesarias para la subsistencia y para una vida confortable a través de la industria o el trabajo.


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La ley natural, principio que según Hobbes se gobiernan todas las cosas en el universo, indica entonces al hombre que en el estado natural de guerra, las posibilidades de sobrevivir son mínimas, y le lleva a buscar mecanismos u otras vías para garantizarla. Es por ello que los hombres establecen acuerdos, o contratos que se expresan en códigos, leyes, normas y formas de gobierno que obliguen a los miembros de una sociedad a ceder un poco de su egoísmo natural y establecer pautas de comportamiento social en el que no terminen por devorarse unos a otros: en esencia, un medio de conservación.

Es allí, según esta teoría, donde Hobbes ubica el origen del Estado como el establecimiento de un contrato entre iguales, y donde ceden su propio poder a un soberano Rey-Estado que sirve como árbitro y armonizador de las relaciones entre los hombres.

Thomas Hobbes. Leyes Naturales – Filosofía – Educatina

Un video ilustrativo de los postulados sobre las leyes naturales de Hobbes

Finalmente… si vemos a la luz de esta teoría la hipotética situación de nuestra sociedad en medio de una situación donde desaparezcan las leyes y el Estado, tal vez no nos parezca muy descabellado pensar que en realidad el hombre, conserva latente en su interior el impulso de devorar sus misma especie. Las proyecciones ficcionales de escenarios pos apocalípticos en el cine y la literatura de algún modo de reflejan, pero en concreto las sociedades que han atravesado y atraviesan complejos procesos de guerra, crisis o agudización de la inseguridad social, suelen ver el lado más oscuro de la humanidad, las negras fauces del hombre convertido en lobo del hombre.

El hombre como lobo del hombre
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