La controversia detrás de lo que comemos

Como bien lo escribió el antropólogo Marvin Harris en su libro Bueno para comer: enigmas de alimentación y cultura “¿Bueno para pensar o bueno para comer? “Desde una óptica científica, los seres humanos son omnívoros: criaturas que comen alimentos de origen animal y vegetal. Como hacen otros animales de esta índole ―por ejemplo, cerdos, ratas y cucarachas―, satisfacemos las necesidades de nuestra nutrición consumiendo una gran variedad de sustancias. Comemos y digerimos toda clase de cosas, desde secreciones rancias de glándulas mamarias a hongos o rocas (o si se prefieren los eufemismos, queso, champiñones y sal). No obstante, como otros casos de omnivorismo, no comemos literalmente de todo”. Con el título de Harris podríamos debatir ampliamente sobre un tema muy controversial, ¿qué es lo que es bueno para nosotros comer?, y ¿por qué no debemos comer lo que para otros es bueno?
 

La alimentación es un acto de todos los seres vivos

 

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Fuente: huffpost.

 

 

La alimentación es definida por los antropólogos como un fenómeno bio-psico-social complejo, ya que el acto de comer no sólo implica un hecho biológico exclusivamente, sino también conlleva a una acción sociocultural.

Todas las culturas establecen normas sociales que son aceptadas por la mayoría de los miembros que la conforman, es así como el proceso de la alimentación se encuentra condicionado por estas normas. De manera que, cada ser vivo requiere de energía para el desarrollo de todas las actividades que realizan en el proceso de su vida, y esta energía la obtienen principalmente de los alimentos que ingiere. Por otra parte, el problema social reside en el proceso en el que estos alimentos llegan al individuo, es decir la manera en la que se producen, la forma en la que son distribuidos y principalmente la forma en la que los consumimos.

 


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Comida controversial en el mundo

 

 

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Fuente: pixabay.com.

 

En al ámbito mundial, no solo los países asiáticos tienen por costumbre el consumo de carne de perro, para sorpresa, tal vez de muchos, en Suiza es consumida en las regiones de los Alpes. Aunque es poco frecuente, lo más apetecido es la carne de los perros Rottweiler, y aunque su comercio no es legal, no existe una prohibición al respecto del consumo de carne de caninos.

En las zonas rurales de los cantones de Appenzell y San Galo (St. Gallen) es conocido el consumo tradicional de carne de perro, ya sea en forma de carne seca (salada al aire) o procesada como salchichas; también es común emplear la grasa sobrante en recetas con fines medicinales, esto se dio a conocer gracias a la publicación del 21/11/1996 del periódico suizo Rheintaler Bote.

Francia

En este país Europeo hasta principios del siglo XX se consumía carne de perro, y existían carnicerías específicas que la proveían. En 1970, Ainsi Charles Laurent hace mención de dicho fenómeno, señalando en uno de sus libros que, para 1870 que en este tipo de locales no solo se expendía carne de perro, sino también carne de gato y de un tipo de rata.

En un reportaje hecho en el año 1989, se describe que era costumbre de los franceses consumir frecuentemente la carne de perros durante las épocas de guerra (e incluso en épocas de sequía) y que en Tahití (para entonces colonia francesa) desaparecían de las ciudades un importante número de perros, lo cual era indicativo de la cacería de estos animales.

La práctica de comer perros en Francia está casi extinta en la actualidad, a pesar de no estar prohibido por la ley, aunque todavía en una pequeña parte del país y en Tahití se consume, y al igual que ocurre en Suiza no se comercializa formalmente por ser ilegal.

México

En la época de los aztecas, estos criaban a los perros por su carne y por otras razones (como animales de compañía o para la cacería), eran llamados itzcuintlis. Hernán Cortés (conquistador de México de origen español) reportó cuando llegó a la ciudad de Tenochtitlan (en el año 1519) lo siguiente:

Unos pequeños perrillos se criaban para alimento.

Estos perros, quedaron representados en las cerámicas precolombinas y se cree que se extinguieron durante el siglo XVII.

Actualmente en México, el consumir la carne de perro es una costumbre tildada de marginal por lo que no se aprueba su consumo.

Perú

Lo que hoy es conocido como Perú Central, en la antigüedad era habitado por la cultura Huanca, los cuales criaban perros por su carne.

EE.UU

El diario The New York Times entre 1876 y 1885 reportó que en Estados Unidos se encontraban familias en diversas ciudades que consumían la carne de perro de forma intencional.

 

¿Qué ocurre actualmente con esta práctica de alimentación tan controversial?

 

 

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Fuente: lmneuquen.

 

Desde hace muchos siglos, en Corea se ha acostumbrado a consumir carne de perro, y las razones de esto son básicamente debido a:

  • La cría de ganado vacuno o porcino es muy difícil en esta región del mundo debido a que se trata de un país con grandes cadenas de montañas y con una marcada diferencia entre las estaciones, por lo tanto, el perro resulta ser un animal mucho más fácil de criar.

 

  • Para los coreanos, la carne de perro es de “buena calidad” y “muy saludable” (siempre que se rijan por las normativas sanitarias correspondientes). Incluso existe un dicho tradicional coreano que reza: “el perro es mejor para el hombre que el ginseng”, y tomando en cuenta que para los coreanos el ginseng es una planta “milagrosa” por todos sus beneficios, imaginemos entonces el potencial que tiene para ellos la carne del perro.

 

  • Y sencillamente, cuando existe hambre de verdad, una persona puede alimentarse básicamente de cualquier cosa, y los asiáticos tienen fama de saber aprovechar al máximo cualquier tipo de alimento que exista.

¿En qué consiste el Festival de Yulin?

 

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Un activista en contra del Festival de Yulin. Foto: Gtres. (National Geographic).

 

En este aspecto, es sumamente interesante la polémica que surge cada vez que se aproxima el ya famoso “Festival de carne de perro de Yulin”, en China, donde, durante el año 2016, se sacrificaron y se consumieron aproximadamente a más de 10 mil canes. Es posible que para la población de Yunin, este festival sea tan solo uno más de las tantos ya acostumbrados a realizar en esta región del continente asiático.

Ahora bien, con respecto al gran bullicio y la polémica que ha generado el festival, hay que aclarar que esta es una celebración popular que se remonta a los años 90′, cuyo objetivo es la conmemoración del solsticio de verano y por el cual, se consumen miles de caninos, y a pesar de que comer carne de perro no es ilícito en China, no existe un acuerdo respecto a cuán tradicional resulta esta costumbre en esta región asiática.

Los activistas y defensores de animales que rechazan y se oponen al festival aseveran que:

Trae como consecuencia el aumento del secuestro de perros callejeros y mascotas.

También denuncian las precarias condiciones de las lugares donde son criados estos animales para su sacrificio, además, señalan que el consumo de carne de perro puede ser nocivo para la salud de la persona que la consuma.

En contraste con estas opiniones, los que realizan esta práctica, no concuerdan con este punto, y le atribuyen efectos beneficiosos ( recordemos el dicho coreano del ginseng), de hecho, acusan de “hipocresía” a las organizaciones occidentales que se oponen al festival, indicando que el consumo de carne de perro para algunos chinos es lo que para otros países sería el consumo de carne de vaca, carne de cerdo, carne de cabra, entre otros.

 


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La controversia gastronómica de Oriente versus Occidente

 

 

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Fuente: pixabay.com.

 

Para la época cristiana en Roma, alimentarse de caballos era tendencia de bárbaros y de salvajes, y durante esa misma época, el papa Gregorio III publica una bula en la que prohíbe que se consuma la carne de caballo, por ser considerado como algo propio de idólatras y escépticos. Por ello, en occidente donde estamos muy vinculados con el cristianismo, hay cierta aversión a comer caballo al igual que a comer perro, y al caballo se le trata como un animal noble, sobre todo en países como Estados Unidos (desde el año 2007 el sacrificio de caballos es ilegal en ese país); sin embargo la carne de caballo es muy apreciada en Francia (donde también se comía perro hasta hace poco, es decir, principios del siglo XX), pero es despreciada por los ingleses y los norteamericanos. La razón de que los franceses coman caballo se debe a que durante las campañas napoleónicas, los soldados se tuvieron que alimentar de la carne de sus caballos. En España apenas se tolera, y donde la carne de caballo constituye un verdadero manjar es en China, en Rusia y en Holanda.

En Occidente matar a un perro para comer su carne, es considerado por muchas personas como un acto de brutalidad, mientras que en varios países asiáticos (Corea del Sur y Vietnam) esta práctica es vista como una fuente alimenticia de alto valor nutritivo.

El Doctor Dennis C. Turner, director del Instituto de Etología aplicada y Psicología animal, de Suiza, en una entrevista realizada por la BBC del Mundo dijo:

La mayoría de las personas en Occidente tienen y admiran a los perros por ser compañeros sociales o de caza y ¡tú no te comes a un compañero!

La dietista y nutricionista especialista en cultura alimentaria de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas, Cruz Martínez, expresó:

Los occidentales se abstienen de comer canes no por una cuestión de vínculo emocional, sino fundamentalmente porque éstos constituyen una fuente de carne ineficaz frente a la variedad de alternativas alimentarias de origen animal disponibles.

Ambas Coreas (Norte y Sur) siguen siendo regiones donde aún se acostumbra al consumo de carne de perro, aunque cada día en menor proporción, a pesar de esto, esta costumbre gastronómica no debe ser razón para que las personas no habituadas a estas tradiciones sientan repulsión, disgusto o rencor hacia las culturas que son consumidoras, hay que recordar que estos hábitos son generacionales y tienen siglos llevándose a cabo, y tenemos que comprender que en el mundo existen diversidad de culturas y de tradiciones que aunque no sean aceptadas por nosotros no significa que sean inferiores, ni que nuestra cultura sea superior, sencillamente en el mundo hay múltiples sociedades y debemos aprender a aceptarlas; como escribió Jonathan SafranFoer, autor del libro “Eating animal” (“Comiendo animales“) en un artículo publicado en The Wall Street Journal llamado “Let them eat dog” (“Déjenlos que coman perro“):

Nuestro tabú sobre el consumo de perros dice algo de ellos y mucho de nosotros. Los franceses, que adoran a sus perros, a veces se comen a sus caballos. Los españoles, que adoran a sus caballos, a veces se comen a sus vacas. Los indios, que adoran a sus vacas, a veces se comen a sus perros“…, y entonces, nosotros que amamos a nuestros perros, a veces ¿qué comemos?

Según las costumbres occidentales en esta “gama” de variedades de carnes, las cuales sí se deben comer porque estos animales “no sufren”, o sencillamente no importa si sufren, total, no son mascotas, nos encontramos diversas especies de animales como las siguientes:

El cerdo: pensemos un poco cómo es el proceso de beneficio (sacrificio) de este animal. En la fase de matanza, el cerdo chilla desesperadamente, lo cual es prueba del fuerte dolor que padece el animal en el momento, sin embargo, en Occidente el beneficio de estos animales si es bien visto, de igual forma como en España y otros países de Europa, es muy apreciada la carne de lechón o cochinillo, el cual si recordamos, se trata de la cría de cerdo que aún está en la fase de amamantamiento (menos de 2 meses de edad), y el plato es presentado con el animalito completo.

En contraste con nuestra cultura, otras religiones como la judía y la musulmana prohíben explícitamente el consumo de carne de cerdo, debido a las leyes de sus libros sagrados; para los judíos por ejemplo, el cerdo al poseer pezuña partida pero no considerársele un rumiante, se le califica como un animal inmundo, razón por la cual no debe ser consumido por humanos (Deuteronomio-Antiguo Testamento), igualmente en el Corán, que es el libro sagrado de los musulmanes, la carne de cerdo es considerada “una inmundicia” por Dios, por lo tanto, no se consume ni el animal ni sus derivados.

Para nosotros un bistec bien cocido, o a término medio puede llegar a ser un plato suculento, mas en la India la vaca representa la pura maternidad -como desinteresadas amamantadoras que son- y por ende, es la representación de la vida para los hindúes; para muchos occidentales este carácter sagrado atribuido a las vacas, posiblemente nos parezca extraña y exagerada en un país en el que la pobreza y el hambre imperan.

En países como Tailandia, Malasia y Guinea se consume la carne de mono, aunque no es recomendable por el posible contagio de algunos virus como el ébola. Es una comida exótica en estos países, e incluso se dice que en muchos restaurantes es común que se sirva cerebro de monos “vivos”, práctica bastante cruel.

A pesar de lo anterior, estos animales consiguen su redención en regiones como en Nueva Delhi (India), donde unos 300.000 habitantes conviven con unos 10.000 monos aproximadamente, los cuales deambulan a sus anchas libres por la ciudad, ya que los monos poseen  un estatus similar al de las vacas en la cultura hindú, siendo considerados la reencarnación del dios mono Hánuman, protagonista de la epopeya Ramayana, que es una de las principales obras épicas de la India.

Las culturas asiáticas sobre todo, siempre han sido criticadas por los occidentales en cuanto a sus costumbres gastronómicas,tildándolas de “inmorales, sádicas y grotescas”, un ejemplo de ello es la ingesta de “pulpos vivos” en Japón y Corea, o el consumo de embrión de pato desarrollado, el cual es hervido vivo y comido en su huevo: plato muy común en el sudeste asiático.

 

La controversia gastronómica en América

 

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Ejemplo de típicas comidas norteamericanas. Fuente: viajejet.

 

Otras culturas no tan orientales (Canadá) se consume por ejemplo, el pastel de aleta de foca, degustado frecuentemente en la época de la Pascua, muy tradicional de la provincia canadiense de Terranova. La carne de las focas que son abatidas en el golfo de Saint-Laurent, se ha convertido en moda entre los carniceros e importantes chefs, quienes la utilizan para renovar la cocina local, atrayendo a muchos turistas a pesar de las críticas que consideran esta caza de cruel; la carne de focas puede degustarse también al ser servidas en conservas o servida roja.

 

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En zonas específicas de Venezuela, es común la preparación de torta de morrocoy, un tipo de tortuga. Fuente: agenciadenoticias.

 

Sin ir tan lejos, en algunas regiones de nuestro Venezuela y de Colombia, un plato muy apreciado son los huevos de iguana y la iguana misma, la cual para despojarla de sus huevos, el animal es abierto aun estando vivo, rellenado con cenizas y cocido de nuevo. Otro plato típico del Oriente de Venezuela es el famoso pastel de morrocoy, ambos platillos (iguana y morrocoy) comparten una manera casi brutal en el sacrificio de estos animales, y es curioso que se sirvan principalmente durante las celebraciones de la “Semana Santa”, hecho contradictorio.

Detrás de la comida de mar

 

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Fuente: brazilmonitor.

 

Con algo de similitud en cuanto a la cocción del huevo de pato, es la preparación de un plato muy conocido y costoso: la langosta, la cual es básicamente lanzada viva al agua hirviendo, para que así conserve mejor su sabor.

Finalmente, y aunque a nadie parece importarle, uno de los animales que más sufre y que curiosamente forman parte de un sin números de platillos en la gastronomía a nivel mundial, y cuya especie al parecer no tiene tanta relevancia para los defensores de los derechos de los animales (exceptuando tal vez al esturión), quizás por la gran diversidad que existe o porque no suelen ser animales de compañía, son los muchos ejemplares de peces, tanto marinos como de ríos, los cuales son sacrificados en cantidades importantes día a día y que sencillamente pasan totalmente desapercibidos, después de todo, ¿quién no ha saboreado un delicioso pescado frito?,o ¿quién no se ha deleitado con un plato de sashimi de atún o salmón?, a pesar de que estas especies llegan a tener una muerte algo traumática, cuando uno lo piensa detenidamente.

Entonces, ¿se debe optar por no consumir estos “alimentos”?

 

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Fuente: huffpost.

 

Muchas organizaciones y activistas se oponen al consumo de carne proveniente de cualquier animal, sin embargo, debemos recordar que desde la época de nuestros antepasados la práctica de la cacería siempre resultó necesaria, no solo para satisfacer las necesidades alimenticias, sino también para procurarse la indumentaria que les ayudase a protegerse contra las inclemencias del medio ambiente (uso de pieles) e incluso ensayar con productos provenientes de animales en la creación de tratamientos para curar los “males” que les afectaban.  Pese a que en la actualidad muchas personas optan por estilos de vida más “saludables” con el consumo único de alimentos de origen vegetal y mineral, los animales siguen siendo destinados a diversos propósitos, en este sentido muchas de las prácticas utilizadas en la época de la prehistoria (y al inicio de la edad moderna) han avanzado permitiéndonos, por ejemplo, desarrollar medicamentos con bases de origen animal (farmacognosia), además, la utilización de éstos en pruebas de laboratorios para fines científicos, e incluso en pruebas espaciales (recordemos a la perra Laika).

Muchos animales (o partes de estos) aún siguen siendo usados como materia prima en la producción de múltiples artículos que utilizamos en nuestra vida diaria: botones hechos con cuernos de toro, cuerdas elaboradas con intestinos de vacas, fabricación de bolsos, cinturones, zapatos y asientos de autos con las pieles de diversas especies de animales, sin mencionar los sub-productos en el campo de la belleza: gelatina proveniente de la piel y huesos de bovinos utilizados en labiales y otros artículos, placenta de oveja usado como “serum” para el rostro o el cabello, grasa para la producción de jabones; o en la investigación: suero fetal bovino ampliamente usado en medicina y biotecnología (cultivo de virus, investigaciones de cáncer, usos en toxicología, producción de vacunas, investigación de células madres, entre otros), por lo tanto, el consumo de carne de algunas especies de animales como alimento es solo uno de los múltiples usos que se les ha dado desde el inicio de la humanidad y no es porque hayamos adquirido una mayor o menor conciencia de civilización.

 


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Conclusión

 

La gastronomía o el arte culinario, son muy diversos y no deben ser motivo de burla ni se deben censurar los hábitos de alimentación de otras sociedades por el solo hecho de ser diferentes. A pesar de que para muchos de nosotros es un tabú comer carne de perro, debemos situarnos en el lugar de otras culturas para comprender que este tipo de carne para ellos es un alimento como cualquier otro (también en la India es monstruoso el comer carne de vaca y en Estados Unidos carne de caballo, y las razones son simplemente culturales). Además los perros que se consumen normalmente pertenecen a una raza especial, criados con este fin, al igual que las vacas que van al matadero y que son criadas para esa finalidad. Hay que tener en cuenta que en aquellos países donde no cuentan con tanta “variedad” de fuentes alternativas de alimentos de origen animal, la utilidad de los primeros puede llegar a ser superior a la se les da en esta parte del mundo, como animales exclusivamente de compañía.

Quizás la única forma de evitar el consumo de animales (como alimento) o la utilización de estos en la elaboración de productos sea posible únicamente si todos desaparecieran, y entonces, nuevamente ¿qué comemos?, imagino que a otros organismos vivos (plantas) o “rocas” (sales). A todas estas supongo que lo importante es evitar en la “mayor forma posible” el maltrato de cualquier animal que está destinado al consumo humano y cumplir con las normativas sanitarias nacionales e internacionales, cada quien tiene el derecho de consumir los alimentos que considere mejor para su bienestar, nadie puede ni debe imponer su conducta sobre otro. Mientras tanto, para aquellos que logran establecer un equilibrio y logran “abrir sus mentes” a otras culturas, lo mejor sería degustar sin remordimientos ni tabúes, la variedad de platos que nos ofrece la inmensa gastronomía mundial, si tenemos la oportunidad, ¡buen provecho!

Lcda. María E. Ortega.

La controversia detrás de lo que comemos
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Profesora de la Facultad de Medicina-Escuela de Salud Pública –UCV (Caracas), Lcda. en inspección en Salud Pública. Amante de los felinos, la comida, la ciencia ficción y la fotografía.

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