La verdadera historia detrás del San Valentín

La prosperidad, la felicidad y por sobre muchas otras cosas, el amor, son anhelos que nos persiguen desde que se tiene algún recuerdo sobre nuestra existencia sobre la tierra, ya que el amor y sus consecuencias como son la felicidad y la prosperidad de la especie, a pesar de ser una potente fuerza que te asimila con otra persona para que nuestro linaje perdure a lo largo de los años. También es vista como aquel sentimiento que vale la pena disfrutar toda la vida, pero eso no lo detiene, ya que alrededor del mundo existen festejos especiales mayormente representados en el 14 de febrero y en otras culturas, unos cuantos días después.
 
Para algunos, se trata solo una fecha que celebra el mercantilismo como medio principal para que el negocio de las flores, chocolates, regalos y pagos a restaurantes no muy accesibles, se agilice; pero, para otros, es el festejo principal que ayuda a demostrar todo el amor que puedan demostrarse dos personas, un tiempo libre para hacer que la relación se fortalezca, se recuerden todos los momentos vividos y por sobre todo, los que están por venir.
 

 

Los lupercales romanos

 

San Valentín
Los lupercales eran celebraciones paganas. Fuente: laopiniondiaria.

 

Cuando el imperio romano estaba en su auge, las celebraciones referentes a la tierra, la prosperidad y la fertilidad tenían una connotación sagrada. Y no es de extrañarse que, siendo tradiciones antiguas, las reglas sobre lo que es correcto o no, fueran completamente diferentes a lo que estamos acostumbrados a ver en la actualidad.

Antes de que el cristianismo penetrara con sus garras en el núcleo del mando religioso de la antigua Roma, las festividades denominadas como Lupercales eran unas de las más importantes dentro del calendario mitológico de esta ciudad y regiones circundantes. Pero, la actual capital de Italia se encargaba de ser la anfitriona de las festividades, que se celebraban justamente un día después del agasajo de hoy en día.

¿Cómo comenzaba todo?

 

San Valentín
El monte Palatino de Roma. Fuente: tripadvisor.

 

Las festividades daban su comienzo cuando las personas más ilustres de la ciudad elegían daban por iniciada la caminata de disfraces, que consistía en elegir a hombres y jóvenes para que se vistieran de animales y se dirigieran todos hacia un monte muy famoso por la leyenda de la loba amamantando a dos bebés, que resultaron ser los fundadores de la ciudad: Rómulo y Remo. Dicho monte lleva como nombre “El monte Palatino de Roma”, en donde luego de una ardua caminata, todos los varones se reunían con el fin de hacer el sacrificio de dos machos cabríos, para que, después de desangrarlo y colocar el líquido en cuencos, se bañaran con la sangre recién extraída, mientras se la untaban a lo largo de sus cuerpos.

 


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Luego del relajante baño…

 

San Valentín
Fuente: cultum (wordpress).

 

Así mismo, al finalizar el baño, los hombres tomaban motas de algodón sumergidos con leche de cabra, lo cual los ayudaba para limpiar la sangre y purificar su anatomía. Para finalizar con este ritual:

Se hacían látigo con las pieles de las cabras, untando los extremos con más sangre sacada de los mismos animales, con los cuales, aún vestidos con pieles, iban los jóvenes romanos dando latigazos a todos los civiles que transitaban por la ciudad.

Del mismo modo, las jóvenes perseguían a los hombres en busca de ser azotadas con estas armas de carne, inspiradas en el objetivo de recibir las bendiciones de los Dioses de la fertilidad y lograr tener un embarazo sin complicaciones y, a su vez, beneficioso para ellas y el propio bebé concebido por la obra y gracia de un látigo de cabra.

La iglesia, una vez más, arruinó la diversión

 

San Valentín
Fuente: actualidad.rt.

 

Al cumplirse todos esos pasos, la bendición para los campos, mujeres, niños y hombres estaba garantizada, así que los antiguos romanos eran gratos al efectuar estas barbaridades. Pero, cuando el catolicismo se hizo presente por estos parajes y tomó el control de las festividades, aborreció estas prácticas arcaicas, salvajes y retrógradas, por lo cual abolieron todo uso de sangre, sacrificios y látigos, substituyéndolos por el día de San Valentín, que se celebraba, como se dijo antes, justo un día antes de las Lupercales (también escogieron a este santo porque no había uno con sentidos más parecidos a las festividades por esas fechas).

Pero, los romanos celebraban sus propias fiestas no sólo porque les obligara una religión, sino porque realmente se divertían realizando sus tradiciones y costumbres, por lo tanto, esta fecha se fue perdiendo a lo largo de los años y nadie volvió a celebrar las Lupercales.

 


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La otra cara de la moneda

 

San Valentín
San Valentín. Fuente: milenio.

 

Para ocultar los acontecimientos ocurridos detrás del 14 de febrero, la iglesia católica optó por poner a San Valentín como patrón de las festividades, y su historia no deja de ser fascinante (pero no tan polémica).

A mediados del siglo III, existía una ley impartida por el emperador que gobernaba a Roma por ese entonces, llamado Claudio II, cuyo proclamo prohibía que los militares de su impresionante ejército pudieran contraer nupcias una vez fueran reclutados, la razón era que el emperador pensaba que un hombre sin restricciones funcionaría más en el campo de batalla, pues no tenía nada que perder.

Los jóvenes enamorados sufrían porque su amor no podía nacer. Ahí es cuando un obispo que estaba en desacuerdo con el emperador hace su entrada: San Valentín se dedicaba a casar en secreto a los amantes en lugares ocultos de la ciudad, proliferando el amor y la pasión en circunstancias peligrosas, dando esperanzas en situaciones donde no valía la pena tener ese sueño.

San Valentín se fue, pero dejó su legado

 

Pero, el emperador descubrió estas desobediencias, y sentenció al obispo a ser martirizado y posteriormente, ejecutado, justo el día 14 de febrero del año 270. Se dice que varios días antes de su muerte, San Valentín realizó varios milagros, entre los cuales figuraba la curación de una joven ciega que, al enterarse de la muerte del obispo, plantó un árbol en su tumba y lo visitaba para rezarle a diario.

 


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Conclusión

La variedad en nuestra forma de pensar es la esencia misma de los seres humanos, entonces, ¿por qué generalizar una misma creencia que al fin y al cabo, fue puesta por la fuerza y no en mutuo acuerdo? 

Nada puede ocultar la verdad acerca de una de las fechas que celebró en sus inicios a la fertilidad y al amor, a través del sacrificio, sangre y látigos de carne.

La verdadera historia detrás del San Valentín
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T.S.U en administración de empresas, chef internacional y título en preparación de sushi. Amante de la lectura, escritura, pintura, yoga y grupos de excursión.

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