¿Es el ser humano una pistola cargada y la sociedad quien aprieta el gatillo?, ¿por qué la misma criatura es capaz de cosas extraordinarias y terribles a la vez?

 

¿El bien o el mal?

 

Somos, al nacer un libro en blanco, entregado a un ambiente familiar, religioso, inmersos en una sociedad, los cuales van dejando impreso en cada página, sus enseñanzas, paradigmas, prejuicios y moral; todo esto va quedando arraigado en el interior del hombre; la dualidad es una realidad, por tanto, nadie es completamente malo o bueno, hay un sinfín de puntos intermedios que vamos dejando relucir en nuestra superficie. Ciertamente no es voluntario, somos una pistola cargada de bondad y otra de perversidad, pero el entorno, la sociedad, la familia y la religión, son quienes aprietan el gatillo; desde momentos muy tempranos en la niñez, vemos que en un salón de clase, aquel grupo de niños que hacen chistes, molesta o ridiculizan a los demás, es el que va ganando popularidad en el salón; pequeños actos de maldad, van siendo apoyados y alimentados por la sociedad, alimentando más un lado que otro, inclinando la balanza, desequilibrando esta dualidad.

Robertson L. Stevenson, en su libro, El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde; pone de manifiesto a un personaje cuya vida transcurría en normalidad, era una persona respetada, de grandes principios morales, una carrera intachable y un sinfín de obras benéficas, pero en su interior yacían sentimientos perversos, unos deseos inmensos de hacer el mal, bajos instintos, todos negados, reprimidos por él mismo, una dualidad luchando en su interior, sentía culpa cada vez que algún deseo impropio salía a flote e intentaba a toda costa de ignorarlo, hasta que un día todo lo que llevaba reprimido por años en lo más profundo de su ser, cual río que le cambian su cauce y le interponen barreras para que no siga su trayecto natural, en un momento dado, todo explotó y esos instintos reprimidos salieron embravecidos a retomar el cauce que les fue negado. Entonces, comenzó a darle alimento a este lado malvado, que en un principio era pequeño, y poco a poco fue tomando proporciones colosales y se le fue escapando de las manos, con terribles consecuencias.

En dicho caso, el personaje de forma involuntaria e impulsado por una sociedad y unos principios morales arraigados dentro de sí, fue reprimiendo todo esto y negando su naturaleza, en lugar de encararla, tomar conciencia de ella y sacar aspectos positivos al respecto.

Existen muchos ejemplos de personas que en un momento de ira, canalizan sus instintos y plasman una hermosa pintura, un gran libro, liberan toda esa rabia en un deporte y son excelentes en ello. La solución nunca estará en negarse a sí mismos, ignorar aquello que sale de tu interior, la solución está en mirar cara a cara tu miedo, eso perverso que nace de ti, enfrentarlo y sacar cosas productivas al respecto.


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¿Todos los seres perversos nacen así o se transforman?

 

Existen algunas personas con predisposiciones biológicas, problemas mentales de base, que hace que puedan “disfrutar” más de la maldad que otros, incluso existen casos de algunos niños con tendencias psicópatas, pero estas tendencias como todo, están en interacción con el entorno. Hay muchos ejemplos de asesinos seriales, psicópatas, los cuales al ser estudiados en profundidad, proceden de hogares disfuncionales, han sido victimas de maltratos, violaciones, vejaciones a lo largo de su vida; aunque es cierto que dichas personas tienen una predisposición de base al mal, una corteza prefrontal más susceptible a esto, sin duda, el entorno alimentó más el lado malvado de su dualidad que además ya venía predispuesto. Cuentan también los casos de niños con esquizofrenia o psicopatías, cuyo entorno familiar se ha volcado en ayudarle y estos se han convertido en grandes seres humanos pese a su predisposición, un ejemplo sería el conocido caso de Beth la niña psicópata; la primera parte de su infancia se desarrolló en un ambiente hostil, fue víctima de violación por parte de su progenitor; ella y su hermano fueron encontrados tras varios días de ser abandonados en un estado grave de desnutrición y maltrato, ambos fueron adoptados por una pareja cristiana, la cual, al darse cuenta de los comportamientos violentos y tendencias psicópatas de la niña, le prestaron ayuda psiquiátrica y volcaron todos sus esfuerzos a su recuperación; Beth hoy en día es enfermera y un gran ser humano.

 

 

niña victima de maltratos
En esta imagen podemos ver a Beth, una niña víctima de maltratos y violación por parte de su padre, la cual, desarrolló un trastorno reactivo del apego y ciertas características presentes en la psicopatía. Tomada de ViraScoop.
beth de adulto
En esta otra imagen podemos observar a Beth hoy en día. Tomada de Families by Design.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si deseas conocer más acerca de su historia te invitamos a darle click al siguiente video:

Click al video de Beth, la niña psicópata


 

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El bien y el mal en la literatura

 

Un ejemplo presente en la literatura que nos muestra cómo el entorno influye directamente sobre el ser humano, es el libro Frankenstein de Mary Shelley, en el cual, la autora plasma la creación de un ser cuyo aspecto físico era repulsivo para la sociedad, para su visión de “normalidad”, dicha criatura era un ser como cualquier otro en el momento que inició la vida, al intentar unirse a la sociedad, fue rechazado, ofendido, maltratado y poco a poco fue aprendiendo que ese ser que llaman humano, era perverso; pero a la vez se negaba a creer que fuese así, hizo una observación profunda de sus costumbres, leyó acerca del hombre, de sus grandes obras y de sus masacres; no entendía cómo todo eso podía provenir de la misma criatura. Sin darse por vencido, intentó varios acercamientos, todos dieron los mismos frutos, golpes, insultos, miedo y gritos por parte de todo el que le veía, se le negó el beneficio de la duda, nadie intentó conocer realmente su interior. Todo esto fue generando una inmensa rabia y frustración que lo convirtieron en un ser malo; en su profundidad fue naciendo un gran deseo de venganza contra la humanidad, contra su creador; eso lo llevó a realizar una serie de actos de crueldad y asesinato. ¿Dicha criatura nació perversa o fue la obra maestra de una sociedad prejuiciosa y cruel?

Literatura recomendada:

 

  • Frankenstein. Mary Shelley.

 

  • El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Robertson L. Stevenson.

 

  • La metamorfosis. Franz Kafka.

 

La influencia religiosa en la dualidad humana

 

angeles y el mal
The Good & Evil Angels, obra de arte de William Blake.

 

A lo largo de los siglos, la religión ha sido un muro de contención del ser humano, las religiones reconocen esta dualidad humana y las inclinaciones de maldad del hombre; su finalidad es a través de un camino de amor a dios y al prójimo alimentar ese lado de bondad humana y refrenar aquellos instintos perversos. Por esta razón, tienen normas a seguir, mandamientos que cumplir y cosas que son “desagradables a dios”, es innegable que existen grandes seres humanos, los cuales han seguido un camino religioso; ya que en cierto punto, la religión puede ser de ayuda para exaltar el lado bondadoso del hombre y su deseo de hacer el bien; pero también se sabe, que todo instinto que se niega o se reprime termina saliendo a flote de formas no muy gratas, ya que en muchos casos, la religión tiende a castrar y satanizar los instintos normales del ser humano. De esta manera, el hombre culturalmente tiende a sentir culpa por “ser malo” y aprende a suprimir todos estos instintos, en vez de ser consciente de ellos. No queda duda que aquel que suprime sus deseos innatos termina siendo más susceptible de cometerlos, de aquí que aquellos protagonizados por personas religiosas suelen alcanzar magnitudes mucho peores.


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Conclusión

 

Como decía al principio, somos ese libro en blanco en donde la sociedad, la familia, la religión, van escribiendo pero sin duda, existe algún momento en nuestra vida en donde debemos hacernos responsables de nosotros mismos, de esa nuestra dualidad, sacar un lápiz y un borrador y comenzar a editar este libro, ¿difícil? Sin duda, como todo aquello que vale la pena; no podemos quedarnos en ese lado cómodo de la vida, culpando a nuestros padres, la religión y la sociedad, por nuestros actos y por cómo somos, la grandeza del hombre yace en que puede reinventarse una y mil veces, sacar a flote de su inmensa gama de matices aquellos colores que desee, que le hagan feliz. ¿Qué lado de tu dualidad vencerá? Aquel que tú alimentes… ¿nuieres seguir alimentando a la bestia incorrecta?

 

María Concepción Pérez Briceño.

 

 

Las 2 caras del ser humano: el bien y mal
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