5 Leyendas de Puebla (México)

Puebla es sin duda uno de los estados de México más ricos en cultura, turismo, avance tecnológico, historia, etc. Además, fue un virreinato en la época de la Colonia. Alrededor de este pueblo se esconden innumerables leyendas y secretos por toda la historia que tiene.

Quédate para que te enteres de algunas de las leyendas más famosas de Puebla.  

Leyendas de Puebla

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1. Leyenda del Ex Convento de Santa Mónica

El Ex Convento de Santa Mónica ubicado en 18 Pte. 103, en pleno Centro Histórico de Puebla, es un edificio lleno de mucha belleza arquitectónica y con una larga historia. En principio el monasterio de Santa Mónica fue creado para dar refugio a esposas de los españoles que, por sus ocupaciones productivas, se veían en la necesidad de dejarlas solas. Sin embargo, las rentas donadas fueron insuficientes, lo que provocó que el edificio se despoblara.

Luego, en 1609, Úrsula de la Vega instala una casa para mujeres perdidas, obligadas a permanecer en reclusión, convirtiéndose en un reformatorio de conductas femeninas. En 1679 el Sr. Dr. Manuel Fernández de Santa Cruz Zaagún (obispo reconocido de Guadalajara y Puebla) preocupado por la conducta de estas mujeres, decide reestructurar el recogimiento: funda una casa para estas, y en el edificio derruido funda un colegio para viudas españolas, construyendo celdas, oratorios, refectorio, una nueva iglesia, servicios sanitarios, lavaderos, etc.

Pero ese no sería su destino final, ya que seis años después se fundó en ese mismo sitio el convento de monjas agustinas recoletas de Santa Mónica. El proyecto continuó de esa formas hasta 1933 cuando, por algunas denuncias, el gobierno lo descubrió y las religiosas fueron desalojadas de manera definitiva.

Actualmente es un museo de arte religioso. El recorrido histórico del inmueble es el que le otorga la carga emocional y fantástica; el sufrimiento en la vida cotidiana de las personas que lo habitaron en distintas épocas, hace que las almas estén penando, causando espantos y aparecidos. En todos sus usos, implicaban encierro voluntario u obligado. Las monjas se infligían sufrimiento como modo de sacrificio y amor hacia Dios.

En ciertas áreas fueron descubiertos esqueletos de fetos, incluso existe el esqueleto de una mujer con un feto en su vientre.

Las personas que han llegado a visitar el lugar y los trabajadores de ahí reportan apariciones a diferentes horas del día, en especial hablan una mujer que deambula vestida de blanco.

2. La Malinche

El volcán Malintzin, también conocido como «La Malinche», se encuentra en el estado de Puebla en México, el cual es venerado por todos los lugareños que habitan a las cercanías. Actualmente el volcán está inactivo y en temporadas de invierno se vista con una espléndida cresta cubierta de nieve que se alcanza a apreciar a lo lejos.

Cuenta la historia que desde tiempos remotos y con la consumación de la conquista de Hernán Cortez al pueblo azteca, la india llamada «Malinche», quien fue bautizada por los españoles con el nombre de Marina y quien alguna vez fue esclava, había muerto.

Los aztecas al enterarse de este trágico desenlace trataron de recuperar el cuerpo de la Malinche, aprovechándose en una oportunidad en que los conquistadores españoles salieron a un viaje de exploración, los indios irrumpieron en el campamento y tomaron el cuerpo.

Rápidamente llevaron el cuerpo a muchos escondites para evitar que los españoles lo retomaran nuevamente. En un momento de suerte, los indios aztecas observaron en aquel horizonte una enorme cueva y emprendieron la ida transportando a la difunta Malinche en uno de los caballos que Hernán Cortez les había dado a su llegada al pueblo. Después de un largo camino llegaron a la cueva de un cerro, en donde metieron el cuerpo de la Malinche y al salir cerraron la entrada con grandes rocas. Desde ese día, al cerro se le llamo «Malintzin» y desde su cresta proliferó la silueta de la Malinche, quien recostada sobre lo más alto le pide lluvia al cielo para el pueblo.

3. El puente de los duendes

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Cuenta la leyenda que una noche, después de haber tomado unas cuantas copas, un hombre llamado Hilario caminaba hacia su casa. Mientras cruzaba uno de los puentes de Tehuacán, vio una gallina blanca. Él la persiguió hasta debajo del puente, donde logró ver que la gallina se transformaba en un pequeño duende y de pronto, sin darse cuenta cómo, Hilario se encontró rodeado de una decena de duendes que lo atacaban sin piedad.

Hilario logró escapar y dio voces de lo sucedido justo antes de abandonar la ciudad. Los lugareños aseguran escuchar risas macabras que vienen de la parte más obscura de aquel puente, además de encontrar todo el tiempo pequeñas huellas de sangre sin explicación lógica alguna…

4. Museo de arte San Pedro

Este maravilloso museo fue construido antes del año 1600 como un hospital que estuvo a cargo de la milicia, la iglesia y el Estado. Pasaron muchos años y el inmueble ha sido utilizado como escuela de centro deportivo, arte dramático, biblioteca pública, oficina de pasaportes, registro civil, etc.

Museo de arte San Pedro

Todo el personal que ha pasado por ese espacio ha sentido algún tipo de presencias, escuchado ruidos extraños o ver sombras inexplicables. En el año de 1998 descubrieron la razón de dichos sucesos paranormales. Durante la remodelación del lugar para convertirlo en lo que hoy es un museo, encontraron cientos de esqueletos humanos debajo del antiguo piso. Al parecer, todos aquellos que fallecían en el antiguo hospital eran enterrados en el patio del mismo.

5. Leyenda del Instituto Cultural Poblano

Son muchas las leyendas que se escuchan sobre el Instituto Cultural, la más conocida es la de la monja que se aparece por las noches. Y es que antes de ser el instituto cultural de Puebla, fue el resguardo del archivo estatal y antes, al parecer, un Convento Jesuita.

Cuenta la leyenda que Reina Gallegos, directora del Instituto Cultural, era una persona muy déspota con sus subalternos, dejando tareas que sobresalían de las obligaciones que los empleados tenían.

En especial con una señorita bastante humilde llamada Martha Segovia, muy buena trabajadora y responsable. Reina siempre que veía que Martha estaba por terminar sus labores, le mandaba llamar para dejar tareas, que sabía que llevaban horas, y este calvario duró meses, hasta que un día que Martha se enfermó y quiso hacer lo mismo a otra persona, esta no se dejó y lo tuvo que hacer, ella misma (Reina).

Maldita criada.- expreso Reina Gallegos, pero mañana la suspenderé, cómo se atreve a no hacerme caso, si yo soy la ley en este instituto (gritó a todo pulmón), a lo que escuchó una carcajada en respuesta.

¿Quién anda ahí? pregunto la directora. Cuando volteó, la monja estaba a su lado. La directora se desmayó, al despertar, vio que estaba amaneciendo y las personas llegando a sus labores, como pudo se levantó y se fue al baño, aún temblando, tan solo de recordar por lo que había pasado unas horas atrás, fue cuando se fue a ver cómo estaba Martha, y al verla casi igual empezó a llorar. ¿Por qué nunca me dijiste lo que pasaba? le dijo la directora a la subalterna, a lo que contestó la trabajadora, «Nunca me lo iba a creer», desde ese día, a la directora se le quito lo déspota con el personal, y nunca más pidió que se quedaran tarde a trabajar.

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Estudiante de la licenciatura de Teatro, mención Dirección Teatral en la UNEARTE. Artista en crecimiento. Practicante de yoga, clown, intérprete e investigadora de las artes escénicas.

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