Es curioso como la ciencia y el arte se pueden fundir en una misma persona. Me refiero a como pequeñas vidas mutan en proezas hermosísimas que merecen ser cantadas así como Antonio Machado le cantó a aquellos  paisajes en el reino de castilla.

Vida de Marie Curie

Marya Sklodowska nació en Varsovia un 7 de noviembre de 1867 y desde su condición primera, vista en retrospectiva, estuvo casi destinada a voltear la suerte a su favor, aunque eso implicara obligar a la realidad para que respondiera a sus –futuros y remotos- sueños. Viviendo en un pequeño internado de la calle Freta, Marya –nombre que luego sería sustituido por su versión franca, Marie- y sus 4 hermanos pasaron sus primeros años rodeados de bullicios y agitadas mañanas matizadas de clases artísticas y –como buen reflejo de su condición ultima- de ciencias.

Padre y madre de Marie Curie
Wladislaw Sklodowska y Bronislawa Boguska, padres  de Marie.

 

Su padre, un profesor de física y matemática que además hablaba ruso, alemán francés, latín y griego, junto con su madre, una talentosa profesora de arte, fueron partícipes en cultivarle y expandir la inquietud científica por el nuevo conocer a la pequeña Marie, en una familia en la que tener cultura era indispensable para usar su mente en pensamientos que fueran útiles al mundo.


Proyecto astronómico del siglo 20, 4 mujeres que marcaron la historia


Pero como en casi toda prosa poética, la melancolía tomaría partido en las letras que la única mujer premiada con dos premios Nobel hasta ahora, comenzaba a plasmar.

Probablemente por las condiciones de hacinamiento en las que se encontraban, aunado a la ignorancia frente a lo que las enfermedades infecciosas representaban, los primeros reveses comenzaban a aparecer tan súbitamente que no daría lugar para ponerse a salvo. En la pequeña casa se desbordó una epidemia de fiebre tifoidea, enfermedad que afectaría a la pequeña Marie y a todos sus hermanos, incluyendo a Sofía, su hermana mayor  quién a sus trece añitos fallece dentro del internado. A la familia le tomaría mucho recuperarse de este golpe, pero era cardinal levantarse aunque el destino les esperara con otra avanzada. Dos años después su madre fallecía de tuberculosis pulmonar.

Pero un poema no está completo sin futuro, sin esperanza. Y esta siempre que sea necesario se posa sobre el alma entonando dulces melodías, y como hablamos de cantares, la música en el centro de Marie sonó. Los Sklodowska eran  5, luego de la muerte de Sofía y de su madre, la familia quedó bajo la responsabilidad Wladislaw Sklodowska, su padre. El dinero estaba límitado a cubrir ciertas necesidades básicas por lo que las Sklodowskas –Bronia y Marie- tenían que tratar de ganarse la vida en la mejor forma posible, llegando una oportunidad curiosa en la vida de Marie.  Luego de un merecido descanso campestre en los campos polacos, lugar donde fue enviada por su padre, Marie resuelve comenzar un trabajo que realmente le generaría pasión y dinero: enseñar.  Junto con su hermana Bronia, comienza a dictar clases privadas por pequeñas cantidades de dinero a los hijos de la familia de Varsovia.

Así fue como ingresó en “la universidad flotante” un nombre importante con el que fueron bautizadas tertulias clandestinas por toda Varsovia, en donde jóvenes éticos y brillantes aprendían con mucho optimismo todas aquellas cosas que estaban prohibidas  por los monarcas invasores que mantenían el poder político de Polonia. Así es como inicia el gran plan para Marie y Bronia, justo este es el tiempo del sacrificio y de los sueños. Con la consciencia suficiente de que bajo estos términos era imposible aprender todo lo que debían, se plantearon la posibilidad de marcharse lejos para cumplir con las exigencias de una universidad establecida; y es cuando deciden exiliarse en París para comenzar sus estudios en la universidad de la Sorbona. El dinero era escaso, y con lo que ganaban en sus actividades docentes no era suficiente para ambas marcharse a Francia, por lo que Marie le propone a Bronia ahorrar suficiente dinero, pero solo viajaría su hermana para cursar sus estudios de Medicina en la universidad Parisina, y cuando Bronia estuviera establecida, enviaría ayuda para su hermana. El primer día de enero de 1886, un día helado de invierno, – así recordaría siempre la miseria de ese día- en el que inicia 8 largos años de espera, Marie se marcha al campo, donde trabajaría como tutora de los hijos de los terratenientes adinerados de la época. Adelante había un trabajo desconocido, una familia que no conocía y un tiempo desconocido. La soledad y la perspectiva la entristecieron y sintió bastante miedo de la decisión que había tomado.

“El trabajo es el eje que cruza el corazón de los hombres y barre las ruinas, el sufrimiento  Preparando un estupendo porvenir. Un estupendo porvenir Levantando piedra a piedra Con la gigantesca voluntad del presente. Un porvenir que está sólo a un millón de pasos de distancia Y que es posible tocar desde aquí  Con sólo estirar la punta de los sueños” Luis Rogelio Nogueras

  

Durante su estancia en Szczuki, un poblado a 100km al norte de Varsovia, Marie vería pasar los días trabajando arduamente como maestra, lo que le permitía ahorrar lo suficiente y enviar ayuda a Bronia, quien luego de unos años pudo iniciar la construcción de su anhelo en París. Siempre fiel a sus principios de ser una mujer indoblegable, Marie aprendió Física y Química mediante lecturas autodidacticas que ejercía en sus tiempos libres de trabajo, es decir en las noches y por las madrugadas.  Mientras lo hacía, llegó a pensar que sus aspiraciones eran utópicas, que jamás podría ingresar a la universidad y llevar el estilo de vida que soñaba, ya que las limitaciones eran aplastantes.

Posterior a 3 años, Marie regresa a Varsovia, en donde la fortuna le vuelve a sonreír para mostrarle –aunque sea por brevísimos instantes- que su futuro era gigante, al poder echar mano de la experimentación práctica en un laboratorio clandestino que era enmascarado  como “museo de industria y agricultura” donde podía servirse de habilidades que solo el campo de un laboratorio puede generar.

“La esperanza es un ser con plumas Que se posa en el alma Y entona melodías sin palabras Y nunca se acaba” Emily Dickinson

Era la primavera de 1890, cuando la carta tan esperada finalmente llegó de París. Bronia ya estaba organizada allí, iba a casarse con un compañero médico y ahora podía ofrecerle a su hermana una casa en París y la urgía para que iniciara los preparativos.

Como era la universidad de sorbona
La universidad de la Sorbona, una de las más antiguas del mundo. 

Así comienza su brillante y laborioso camino, lleno de obstáculos y prejuicios propios de la época, le toca vivir en una buhardilla –barrio popular- donde podía residenciarse a un bajo costo, pasaba horas en la biblioteca estudiando y luego se marchaba a su pequeña y barata habitación a continuar aprendiendo hasta culminar exhausta.  Muchas veces se encontraba en la disyuntiva entre comer o comprar combustible para la calefacción, nunca poseía lo suficiente para ambos. Otras veces pasaba semanas enteras comiendo sólo pan con manteca, todo lo que necesitaba para saciar sus ansías de conocimiento.

Madame Curie
Madame Curie, años posteriores a la entrega a la humanidad de la radioactividad.

El resto es historia conocida, Marie obtendría su título con honores a los 26 años-siendo la primera de su clase-, realizaría su aclamado doctorado sobre la radiactividad que permitiría ampliar nuestra visión del mundo atómico, generaría posibilidades terapéuticas para el cáncer –Radioterapia- y además, formaría un linaje brillante junto con Pierre, su compañero de vida y de laboratorio.

Marie Curie junto a Pierre Curie
Junto a Pierre Curie, trabajarían durante años para descifrar los elementos radiactivos presente en la Pechblenda

 

Es fundamental señalar que sus dificultades no solo estuvieron presentes para continuar su educación, sino también durante su ejercicio, a tal punto que el descubrimiento del Radio y del Polonio se llevó a cabo en condiciones paupérrimas de espacio-inadecuados por demás- siendo un cobertizo abandonado y mal ventilado –lo que aumentó en muchos grados los niveles de toxicidad radioactiva que recibía la pareja durante su trabajo- que solo entorpeció el avance de su descubrimientos.  Muchas veces el cansancio la vencía, pero su espíritu inquebrantable la hacía continuar.

Es así pues como la vida de una dama se convierte en inspiración para la humanidad, matizada por la belleza, capacidad y brillantez de la mente de esta mujer sin par.

“Era una fría noche de invierno en París en 1902. En el helado frío de desvencijado cobertizo. Dos personas estaban en la oscuridad, la una al lado de la otra. Alrededor de ellas había docenas de luciérnagas revoloteando, brillando con una lindísima y misteriosa luz, en cuyo esplendor había la esperanza de un descubrimiento nunca antes imaginado” Beverly Birch

Escrito por Mario Riera

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Madame Curie: Una vida casi poética
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