Pocas palabras nos resultan tan cargadas de tan fuertes connoticaciones negativas como sucede, precisamente, con “maquiavélico” o  “maquiavelismo”. En nuestra cultura moderna es una palabra cuyo tinte peyorativo y hasta insultante refiere a acciones falaces, engañosas, crueles y a veces hasta demoniacas. Pero cuál es realmente la raíz semántica de esta palabra y hasta dónde refiere el sentido exacto de su origen; ¿se trata acaso de una errónea interpretación de una teoría política y de un momento político específico de la historia? Veamos.

El padre de lo “maquiavélico”: Nicolás Maquiavelo

Nicolás Maquiavelo es considerada una de las figuras más emblemáticas del Renacimiento, un momento estético de la humanidad y del arte europeo que signó y determinó buena parte de la forma en que miramos e interpretamos el mundo desde nuestra actualidad moderna occidental. No solo por su pensamiento político sino por el sentido pragmático de sus teorías ajustadas de forma excepcional al momento político e histórico que lo correspondió vivir, Maquiavelo es considerado uno de los teóricos más leídos y polémicos de la ciencia política.

escudo de armas casa medici
Escudo de armas de la Casa Medeci: tomado de: wikimediacommons

Originario de Florencia donde nació en 1468, ciudad excepcionalmente rica en arte, cultura y comercio, ya que fue junto a Nápoles, una de las ciudades epicentro del fenómeno artístico, intelectual y cultural del Renacimiento. Proveniente de una familia noble, pero de escasos recursos, su procedencia le permitió escalar posiciones en la política, confiándosele en 1498 la dignidad de secretario de la segunda cancillería de Florencia.

Su servicio en la política iniciado en 1494 se produjo en medio de la coyuntura política que puso fin momentáneo al dominio político de la dinastía de los Medeci, la familia más poderosa a de Florencia quienes venían ostentando el poder de facto desde 1434, que con la muerte de Lorenzo de Medeci “El Magnífico” en 1492 desencadenó la expulsión de los Medeci y la instauración de una República libre hasta 1512.

Miembros de la familia Médici en un fresco pintado por Benozzo Gozzoli en 1461.

Es precisamente durante este periodo en que la carrera política de Maquiavelo al servicio de Florencia tendrá especial significación, confiándosele importantes misiones diplomáticas ante el gobierno de la Iglesia Católica dominado por César Borgia, en la corte del rey Luis XII de Francia; en el imperio de Maximiliano I y otros reinos europeos del renacimiento. Cada una de estas experiencias diplomáticas fueron oportunidades de observación que nutrieron años más tarde buena parte de sus escritos políticos.

“El Príncipe”

Los Medeci, quienes habían sido expulsados de Florencia en 1494, se hicieron con el apoyo del Papa Julio II y de fuerzas militares españolas con las que regresaron en 1512 y conquistaron el principado con la Victoria de Prato.

La instauración del nuevo régimen de los Medeci significó para Nicolás Maquiavelo el despido de su cargo y posteriormente la cárcel y la tortura, puesto que se le consideraba sospechoso de conspiración contra el Estado. Ese mismo año de 1512 el recién investido pontífice León X intercedió por Maquiavelo ante el gobierno florentino y finalmente fue liberado, retirándose a una propiedad rural ubicada a 15 kilometros de Florencia en donde se dedicó a labores de agricultura.

Aunque exiliado y retirado de la política, Maquiavelo vuelve en 1513 y escribe lo que vendría a ser su obra más importante “El Príncipe” un tratado de consejos sobre el “arte de gobernar” que dedica al joven Lorenzo II de Medeci (nieto de Lorenzo el Magnífico) quien se encargaría del gobierno florentino a partir de 1516.

El Principe” representó de algún modo una carta de presentación y un guiño que Maquiavelo le hacía a los Medeci para acercarse a su gobierno. Con la habilidad discursiva que le brindaba su formación en la escuela Florentina y la experiencia diplomática adquirida hasta el momento, Maquiavelo comenzará su camino hacia la obtención de favores por medio del nuevo régimen.

Es precisamente esta obra la que le dará a posteriori la connotación negativa a las teorías políticas de Maquiavelo, puesto que se basa en una serie de consejos pragmáticos sustentados en la idea de que el hombre no es bueno por naturaleza y quien pretenda ser príncipe (o gobernante monárquico) debe tener en cuenta esta concepción negativa de la condición humana; la política, en la obra de Maquiavelo se centra en el hombre y excluye cualquier importancia de la religión y la moral cristiana de la acción del Estado.

El fin Justifica los Medios: objeto de “El Príncipe”

El objeto de “El Príncipe” además de significar un acercamiento de su autor al gobierno de los Medeci, viene de algún modo también a expresar dos posturas políticas claras en Maquiavelo: la defensa del gobierno absoluto del príncipe (Monarquía Absoluta o Absolutismo) y el esbozo de la idea de una posible unificación de Italia bajo el gobierno de un solo poder para enfrentar al poder de la Iglesia; al respecto se debe tener en cuenta que Italia no era una sola nación gobernada bajo un mando único, sino un territorio atomizado por el gobierno de múltiples ciudades-estado o principados, entre ellos Florencia.

Lorenzo II de Medeci

De este modo, Maquiavelo aporta al gobierno de Lorenzo II una serie de consejos que permitirían observar “el modo con que es posible gobernar y conservar los principados” conquistados. Estos consejos establecían un perfil definido acerca de cómo debía ser un príncipe, sincerando y secularizando su figura en una postura práctica que se resume en una frase: el fin justifica los medios.

La errónea interpretación de las cualidades “maquiavélicas” del gobernante

En ese sentido, para cualquier gobernante el fin debe ser siempre conservar el poder, para lo cual se puede valer de cualquier medio sin importar si es cruel, despiadado o traicionero.

El poder, según Maquiavelo, una vez conquistado debe orientarse a su conservación: el uso de las armas y la violencia, de la intriga y hasta la ayuda del pueblo contra enemigos y conspiraciones debe ser implementado sin escrúpulos.

El Príncipe debe ser ante todo determinado y audaz para combatir en distintos campos, y señala que hay dos formas de hacerlo: la de las leyes y la de la fuerza. La primera es la forma en la que, en teoría, los hombres dirimen sus conflictos, pero no siempre esta vía es suficientemente efectiva, de tal modo que se hace necesario combatir por la fuerza, a la manera de los animales. De esta forma establece su célebre metáfora de “El zorro y el León”, según la cual un gobernante que decide usar la vía de la fuerza deber ser a la vez un zorro astuto para defenderse de las trampas y un león fuerte que atemorice a sus enemigos.

billete de maquiavelo
Billete de diez mil liras italianas dedicado a Nicolás Maquiavelo.

Aunque Maquiavelo defiende la forma republicana de gobierno, justifica la existencia del gobierno absoluto de una sola persona, la de un Príncipe, en tiempos de crisis, lo que garantizaría la conservación del Estado.

La obra de Maquiavelo no causó en absoluto ningún tipo de polémica ni escándalo en el momento que fue publicada, ya que quienes lo leyeron encontraron en sus páginas principios perfectamente adecuados al espíritu y práctica de la política del siglo XVI. La censura a los planteamientos de la obra maquiavélica vendría posteriormente, siglos más tarde, con el advenimiento de la Ilustración que rechazaba el absolutismo y el imperio de la fuerza y propugnaba por la democracia republicana y el imperio de la ley. De tal forma que la consideración negativa asignada a la obra de Maquiavelo, le dará el mismo tinte peyorativo a todo aquello que resulte cruel, despiadado, anticristiano y traicionero, es decir: maquiavélico.

 

Para finalizar, vemos como el término maquiavélico no obedece a una raíz semántica pura, sino que proviene de una interpretación  entorno a los planteamientos políticos de Nicolás Maquiavelo, hecha por los filósofos ilustrados del siglo XVIII y que hasta hoy sigue reinterpretándose del mismo modo e irreflexivamente sin comprender la obra de Nicolás Maquiavelo desde su contexto europeo y Florentino en el siglo XVI. ¿En realidad eran los políticos y coetáneos seguidores de “El Príncipe” maquiavélicos en el sentido negativo que asignamos al término hoy, o simplemente fueron hombres que actuaron y siguieron sus convicciones como personajes de un momento histórico específico? Es una pregunta de obligatoria consideración al calificar algo o alguien como maquiavélico.

Nicolás Maquiavelo: El Príncipe – Filosofía – Educatina

Néstor D. Rojas López

MAQUIAVÉLICO: El polémico origen del termino
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