El poema es la expresión artística de la belleza utilizando las palabras, generando versos con la finalidad de lograr generar sentimientos en el lector, Pablo Neruda es considerado uno de los grandes poetas latinoamericanos, de origen chileno en el año 1971 ganó el premio nobel de literatura. Aquí te traemos 11 poemas de Pablo Neruda con su respectivo análisis.

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Me gusta cuando callas

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Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

El poema fue extraído del libro de veinte poemas y una canción desesperada, está relacionado con el amor hacia un ser querido, pero no definen hacia quien y explica los sentimientos que se perciben al estar en silencio y que es imposible dejar de comunicarnos ya que el silencio sigue siendo una manera de expresarnos constantemente, el amor que siente no lo define las palabras.

poemas, pablo neruda

Si tú me olvidas

Quiero que sepas una cosa
Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aroma, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme,
dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto 
me olvidas, 
no me busques,
que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa 
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.

Pero si cada día,
si cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay, amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mi nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, mi amada,
y mientras viva estarás en tus brazos sin salir de los míos.

El poema nos relata que para poder amar, primero hay que ser correspondido. Si no es correctamente correspondido se olvidara el amor y se buscaran nuevos horizontes. En cambio sí se ofrece amor incondicional será bien correspondido y mientras esté vivo seguirán amándose hasta el final, solo la muerte podrá apagar ese sentimiento.

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Soneto 22.

Cuántas veces te amé, amor te amé sin verte y tal vez sin recuerdo,
sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,
en regiones contrarias, en un mediodía quemante:
eras solo el aroma de los cereales que amo.

Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa
en Angola, a la luz de la luna de julio,
o eras tú la cintura de aquella guitarra
que toqué en las tinieblas, y sonó como el mar desmedido.

Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.
En las casas vacía entre con linterna a robar tu retrato.
Pero yo ya sabía cómo era. De pronto

mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:
frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas.
Como hoguera de los bosques el fuego es tu dueño.

Poema que habla hacia su amada, y le describe como su amor a ella se encontraba incluso antes de ni siquiera saberlo y que al poder tocarla podía comprender cuanto la anhelaba, que podía reconocerla en las cosas más mundanas y que ella no es solo un ser sino todo lo que representa en su vida. Su vida antes de ella era una búsqueda pero que al final logra encontrarla y enamorarse como tanto lo esperaba.

Amor

Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte

la leche de los senos como de un manantial,

por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte

en la risa de oro y la voz de cristal.

Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos

y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,

Porque tu ser pasara sin pena al lado mío

Y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.

Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría

Amarte, amarte como nadie supo jamás!

Morir y todavía amarte más.

Y todavía amarte más y más.

No sabemos a qué punto podemos llegar solo por poder consumar el amor que le tenemos a una persona, de esto relata el poema, de lo profundo y complejo que puede llegar a ser ese sentimiento, el amor puede ser también una tortura para quienes no logren consumarlo.

5 5

Tengo miedo

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza

del cielo se abre como una boca de muerto.

Tiene mi corazón un llanto de princesa

olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño

que reflejo la tarde sin meditar en ella.

(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño

así como en el cielo no ha cabido una estrella.)

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe

y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.

No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste

abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo, de una calma agonía

sin la fiesta del sol o el crepúsculo verde.

Agoniza Saturno como una pena mía,

la tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas

las nubes de la tarde, como barcas perdidas

que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.

Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

Los conflictos y miedos profundos que podamos tener pueden poco a poco desgastarnos de manera notable el cuerpo y mente y progresivamente irán consumiéndonos hasta desgastarnos completamente.

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Ayer

Todos los poetas excelsos se reían de mi escritura a causa de la puntuación,

mientras yo me golpeaba el pecho confesando puntos y comas,

exclamaciones y dos puntos es decir, incestos y crímenes

que sepultaban mis palabras en una Edad Media especial

de catedrales provincianas.

Todos los que nerudearon comenzaron a valiejarse

y antes del gallo que cantó se fueron con Perse y con Eliot

y murieron en su piscina.

Mientras tanto yo me enredaba con mi calendario ancestral

más anticuado cada día sin descubrir sino una flor

descubierta por todo el mundo, sin inventar sino una estrella

seguramente ya apagada, mientras yo embebido en su brillo,

borracho de sombra y de fòsforo, seguía el cielo estupefacto.

La próxima vez que regrese con mi caballo por el tiempo

voy a disponerme a cazar debidamente agazapado

todo lo que corra o que vuele: a inspeccionarlo previamente

si está Inventado o no inventado, descubierto

o no descubierto: no se escapará de mi red ningún planeta venidero.

Hablar del ayer y del presente, de eso trata el poema plasmado por Neruda y de sus orígenes, no es de fácil comprender pero sin duda nos inmersa dentro de un mundo nuevo con sus versos.

El tigre

Soy el tigre.

Te acecho entre las hojas

anchas como lingotes

de mineral mojado.

El río blanco crece

bajo la niebla. Llegas.

Desnuda te sumerges.

Espero.

Entonces en un salto

de fuego, sangre, dientes,

de un zarpazo derribo

tu pecho, tus caderas.

Bebo tu sangre, rompo

tus miembros uno a uno.

Y me quedo velando

por años en la selva

tus huesos, tu ceniza,

inmóvil, lejos

del odio y de la cólera,

desarmado en tu muerte,

cruzado por las lianas,

inmóvil, lejos

del odio y de la cólera,

desarmado en tu muerte,

cruzado por las lianas,

inmóvil en la lluvia,

centinela implacable

de mi amor asesino.

Un poema que nos recuerda que toda acción conlleva una reacción, que el poder de condenar puede traer consecuencias destructivas

El monte y el río

En mi patria hay un monte.

En mi patria hay un río.

Ven conmigo.

La noche al monte sube.

El hambre baja al río.

Ven conmigo.

¿Quiénes son los que sufren?

No sé, pero son míos.

Ven conmigo.

No sé, pero me llaman

y me dicen “Sufrimos”.

Ven conmigo.

Y me dicen: “Tu pueblo,

tu pueblo desdichado,

entre el monte y el río,

con hambre y con dolores,

no quiere luchar solo,

te está esperando, amigo”.

Oh tú, la que yo amo,

pequeña, grano rojo

de trigo,

será dura la lucha,

la vida será dura,

pero vendrás conmigo.

Unos versos que pueden interpretarse de diferentes maneras, principalmente apreciamos temas sobre el sufrimiento personal y como el dolor puede afectar a una persona pero también a una colectividad, al final solo queda apoyarse entre sí para superar las adversidades

Desnuda

Desnuda eres tan simple como una de tus manos,
lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,
tienes líneas de luna, caminos de manzana,
desnuda eres delgada como el trigo desnudo.

Desnuda eres azul como la noche en Cuba,
tienes enredaderas y estrellas en el pelo,
desnuda eres enorme y amarilla
como el verano en una iglesia de oro.

Desnuda eres pequeña como una de tus uñas,
curva, sutil, rosada hasta que nace el día
y te metes en el subterráneo del mundo

Como en un largo túnel de trajes y trabajos:
tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.

Un homenaje a la mujer sin duda, la idolatra hasta su última expresión, demostrando el arte que hay en su cuerpo comparándola con la belleza que nos rodea.

Cuerpo de mujer

Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.

Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.

Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!

Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.

Una metáfora relacionada con la entrega de la mujer la cual compara la entrega del mundo, como deja a un lado la soledad y tristeza que aflige su alma, que como la luz de un túnel lo alejan de la oscuridad, pues la mujer es su única salvación.

Poema XV.

Me gusta cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llenas del alma mía.
Mariposa de sueños, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gusta cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gusta cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Estamos ante la descripción del silencio de una mujer, expresa como percibe el estatismo como si inanimada estuviera su amada, su silencio como si de un alma que se hubiera partido de este mundo fuera, pero el poeta se alegra que solo sea una comparación ya que no lo esta.

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