Microorganismos ANCESTRALES: Un horror debajo del hielo

Fuente: NotiBoom

­­Más de un personaje en la historia ha vaticinado el fin de los tiempos a manos de entes o fuerzas que van más allá de los confines de nuestro mundo. Sin embargo, parece ser que a dichos personajes se les olvidó pensar sobre los peligros que aun yacen latentes en el suelo, y sobre todo, en el hielo que cubre las superficies y polos terrestres. Y entre ellos se encuentran los microorganismos ancestrales.

Tal cual como lo describe la ciencia se caracterizan por poseer mecanismos de supervivencia sumamente complejos, impresionantes y eficientes. Desde los muy estudiados procesos de conjugación, la rápida reproducción por fisión binaria o la transformación y los plásmidos.

“I’m back” – Dijo la bacteria ancestral

Fuente: ТВ Центр

En 2016 los rusos se llevaron un gran susto cuando una población de la Península de Yamal en Siberia se vio súbitamente afectada por un brote de ántrax. Lo que resultó en la muerte de un niño de 12 años y la subsecuente hospitalización de otros 20 habitantes de la zona. En el campo ecológico, se estimó que, al menos, 2000 alces y ciervos, fueron infectados por el patógeno.

¿Se habrá tratado de la liberación accidental de un proyecto de investigación militar o científico de algún laboratorio oculto? No necesariamente. Todas las teorías apuntaron a que gracias a los efectos secundarios del muy polémico fenómeno de calentamiento global, el derretimiento del permafrost generó la exposición al ambiente del cadáver preservado de un alce contaminado con ántrax.


Ántrax y otros microorganismos más

Algunos de los microorganismos hallados. Fuente: La Vanguardia

La sorpresa fue que dicho cadáver estuvo enterrado en el hielo alrededor de unos 75 años, y las esporas sobrevivientes en su interior fueron la fuente de los bacilos de ántrax que contaminaron las aguas y las fuentes de alimento de la península.

A medida que el planeta se ha ido calentando, las capas de hielo y el permafrost han cedido poco a poco, liberando hacia el medio ambiente miles de microorganismos ancestrales de los cuales no se tenía conocimiento previo. Tal fue el caso del descubrimiento de cepas de Pithovirus sibericum y Mollivirus sibericum, un grupo de virus “gigantes (es decir, que pueden ser vistos al microscopio fotónico) y del Paenibacillus Sp.

Las penicilinas, los linfocitos y los HLAs podrían no ser útiles

Lo que más llamó la atención de dichos descubrimientos fue el hecho de que las cepas, al ser colocadas en medios de cultivo adecuados, se volvieron altamente infecciosas en un periodo de tiempo extremadamente corto. Para nuestra suerte, la gran mayoría de los microorganismos encontrados solo son capaces de afectar a ciertos tipos de amebas, pero no quiere decir que no existan variantes capaces de afectar al hombre.

El Paenibacillus es un caso muy especial puesto a que, acorde a un estudio publicado en 2016, un subgrupo de este microorganismo, LC321, fue capaz de desactivar el 70% de los antibióticos usados en su contra.

La resistencia debilitaría nuestro sistema inmune

Fuente: hdfondos.eu

Resulta ser que el mismo se encontraba aislado en el hielo desde hace unos 4 millones de años, lo cual descarta inmediatamente el hecho de que su elevada resistencia a los antibióticos haya sido producto del uso medicamentoso irresponsable de algún sujeto con faringitis aguda o el experimento de alguna compañía multinacional. Esto apunta a que la resistencia a los antibióticos, tal como la conocemos, es un mecanismo de defensa bacteriano con una base fisiológica mucho más compleja de lo que se piensa.

Lo más preocupante de este asunto, es que además de la resistencia contra los medicamentos y las betalactamasas, el sistema inmune humano puede estar en una situación de suma debilidad contra estos microorganismos ancestrales. Y las consecuencias de su liberación accidental o natural en las poblaciones humanas podrían ser inconmensurables.

¿Excavar en la Antártida?

Esquema del lago subterráneo Vostok. Fuente: Noticias24

Otro ejemplo es lo ocurrido en el lago subterráneo Vostok, ubicado 4.000 metros bajo el hielo antártico, es una formación acuosa muy antigua que actualmente se encuentra bajo investigación por parte de un equipo de científicos rusos.

Recientemente se reportó que en muestras de agua obtenidas del lago, fueron encontrados grupos de bacterias que no exhibían las características bioquímicas clásicas de ninguno de los 40 subreinos en los cuales se clasifica a estos microorganismos.

Estas formas de vida, por ende, fueron catalogadas como desconocidas y no clasificadas. Sergei Bulat, investigador del Laboratorio de Genética Eucariota del Instituto de Física Nuclear de San Petersburgo, afirmó que el DNA obtenido de las muestras no coincidía con ninguna base de datos conocida, con alrededor de un 90% de discrepancia de especies conocidas.

Conclusión

Las posibilidades de que un microorganismo ancestral pudiera ser revivido son realmente muy bajas. A pesar de ello, a medida que el calentamiento global avanza, y actividades artificiales como la minería, la excavación y la explotación de recursos naturales en zonas inhóspitas sigan avanzando, no debería sorprendernos que casos como el ocurrido en Siberia durante 2016 sufran un incremento en su frecuencia.

El hielo se derrite poco a poco, y cada vez más cosas atrapadas durante siglos en su interior, vuelven al ambiente donde causaron estragos y horror hace miles de años. Esperemos que la tecnología, el ingenio humano y la evolución con respecto nuestros sistemas inmunes sean capaces de protegernos de lo que sea aún se encuentre oculto en los oscuros y fríos confines de nuestro planeta.

Deja una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.