El misterio de las lagunas que se suben

Cuando hablamos de lugares mágicos no podemos ignorar y debemos mencionar el Estado Mérida ubicado en Venezuela, esta maravillosa ciudad asentada sobre la Cordillera de los Andes deslumbra a los nativos y visitantes con sus paisajes y las enormes montañas que la rodean, pero estas montañas ocultan muchos secretos y uno de ellos es el mito de las lagunas que se suben. Para explicar bien de qué se trata este mito haremos un pequeño recorrido geográfico e histórico de la ciudad.

 

Una ciudad rodeada de lagunas

 

Comenzaremos por acotar que Mérida posee 400 lagunas entre grandes y pequeñas; algunas de origen glaciar. Un dato curioso sobre estas lagunas es su formación. Las lagunas anteojos son abundantes en cada lado recóndito de la sierra andina merideña, y se preguntarán:

 

¿Qué son las lagunas anteojos?

 

Laguna “Los Anteojos” (Pico Espejo). Tomada de Panoramio.

 

 

Las lagunas anteojos son dos grandes depresiones producto de las constantes y fuertes lluvias en la zona, y que con el paso del tiempo fueron acumulando el agua que se desprendía del deshielo de los picos.

Por esta razón, los nativos merideños le atribuyeron el nombre de Anteojos, pero este tipo de lagunas ha abierto la curiosidad de muchos habitantes y visitantes de los Andes venezolanos. Existe una práctica que se ha hecho costumbre en Mérida, a la que mayormente se someten los senderistas  que recorren la cordillera andina y se trata de zambullirse en el agua helada de las lagunas mágicas, los habitantes de la zona cuentan que estas prácticas han cobrado la vida de muchos osados, y no solo por la osadía de bañarse en las lagunas sino tan solo con acercarse a ellas se despierta un fenómeno jamás visto en cualquier otro lugar, a lo que ellos llaman: las lagunas que se suben.


Casos interesantes de la astronomía en la historia


La historia oscura detrás del mito de las lagunas que suben

 

Ciudad de Mérida, Venezuela. Tomada de Flickr.

 

Para responder estas preguntas viajaremos al año 1558, fecha en la que Mérida fue declarada territorio español, por medio de un hombre déspota al que llamaban el explorador y conquistador Juan Rodríguez Suarez, su carácter era muy frío y torturaba a sus víctimas hasta quitarles la vida, sus víctimas principalmente eran indígenas, pero los nativos de la Sierra Andina Merideña idearon formas de escaparse de los colonos españoles y una de estas formas consistía en excavar túneles que les trasladasen a otras lejanas zonas de los andes merideños. Se asentaban en algún sitio en las altas montañas y excavaban enormes hoyos en ellas al igual que túneles que los trasladarían sin peligro, alejándolos del feroz hombre que los acechaba. Además, realizaron rituales estando establecidos en los lugares a donde llegaban pidiendo a las montañas, la lluvia y al sol que los librase de su hacedor. Los pobladores actuales de los andes merideños  dicen que para ellos así se formaron las lagunas merideñas y principalmente las lagunas anteojos.

 

El tesoro de los exploradores

 

Cuentan los habitantes que los curiosos y osados senderistas o exploradores se han sumergido en las lagunas anteojos para tratar de hallar el túnel que las conecta, y tras este intento han perdido la vida dentro de sus aguas, siendo la experiencia lo único que dejan para contar. También acotan que para ellos todas las lagunas merideñas se conectan. Un ejemplo que suelen utilizar es el relato de la laguna La Rosa: ubicada en el corazón del estado Mérida, aclaran que esta laguna no se sube, pero hace más de 20 años en se cobró una víctima, se trataba de un hombre que realizaba trabajos rutinarios de limpieza a la laguna, el hombre estaba dentro del agua y no se le veía solo, acompañado por un grupo de personas que también llevaban a cabo esta labor, mientras sacaban el exceso de algas, de un modo repentino, el hombre comenzó a hundirse y no presto atención hasta que se vio cubierto en su totalidad por las aguas de la laguna; no logró pedir ayuda a tiempo y para cuando sus compañeros notaron su falta, ya era demasiado tarde. La historia no acaba aquí. Otro dato curioso de este hecho es que el cuerpo del hombre no fue encontrado en la Laguna La Rosa, aunque pasaron meses de intensa búsqueda no fue sino hasta un tiempo después que alguien reportó la aparición de un cuerpo flotando en las aguas de la Laguna de Urao, ubicada al sur de la ciudad, los estudios forenses arrojaron datos de que se trataba del mismo hombre desaparecido en la zona central del estado Mérida. La Laguna La Rosa recibe agua de un riachuelo que atraviesa la zona conocida como Las Tapias y desemboca sus aguas a través de otro pequeño riachuelo que recorre el Carrizal B, este dato nos da a entender que existe la gran posibilidad de que la víctima haya sido arrastrada hasta llegar a la Laguna de Urao.

Conformación del universo usando diagramas de Venn

Relato de una senderista de los Andes merideños

 

 

 

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En la imagen Valeria Rangel, al igual que muchos otros senderistas tiene un relato parecido qué contar.

 

Además de explorar las imponentes montañas merideñas Valeria Rangel es odontólogo de profesión egresada de la ULA, ella cuenta que por ser una persona dedicada a la ciencia siempre ha creído en que cada fenómeno natural tiene una razón de ser, y pues no hay datos que registren estos hechos en las lagunas de Mérida más que los relatos de sus propios habitantes:

“Yo soy una persona de fe cristiana, y me gusta maravillarme con la naturaleza por ser obra de Dios, trato de cuidar el medio ambiente. Además, he recorrido muchas partes de Mérida, zonas muy recónditas que guardan belleza natural, incluso escalé el Pico Bolívar, pero mi experiencia con este fenómeno de las lagunas que se suben llegó en el momento en que realizaba el recorrido de una ruta que atraviesa el páramo La Culata hasta salir a la zona de Mucuchies que sería la Sierra Nevada, fueron tres días de recorrido, y para lograrlo mis compañeros y yo nos acompañamos de un guía con mucha experiencia. Mientras ascendíamos por el páramo La Culata nos topamos con el hermoso pico Pan De Azúcar, y mucho después vislumbramos a distancia una laguna oculta, recuerdo que el guía nos permitió que tomáramos fotos pero nos pidió que no nos acercáramos a ella, por supuesto para mí el cuento de las lagunas que se suben hasta entonces solo era mito y por esta razón hice caso omiso, comencé a descender junto a otra compañera de grupo a la laguna, y el guía continuaba llamándonos la atención. Aquel día estaba bastante despejado e incluso había buen sol. En un momento sucedió que al estar relativamente cerca de la laguna se nublaron las montañas y comenzó a lloviznar; el hombre que nos guiaba nos llamó asustado y en seguida subimos. Yo como buena cristiana, lo tomé a modo de asunto espiritual y oré durante un rato. No recuerdo cuantas horas más llevábamos ya de recorrido cuando dimos con las primeras lagunas anteojos ¡aquel paisaje se veía mágico! así que me dejé seducir por la hermosura del lugar y comencé a acercarme de nuevo a las lagunas para fotografiarme cerca de ellas, el guía de nuevo nos llamaba la atención e incluso me decía que yo no tenía respeto por la naturaleza. Sin embargo, no pretendía atender a su exhorto ante la maravilla que tenía yo en frente, nos acercamos lo suficiente hasta el punto en donde había una roca y de nuevo el cielo hermoso y despejado se cubrió de nubes oscuras y cargadas de lluvia, ciertamente comenzó a llover muy fuerte, mi amiga y yo subimos apresuradas y volvimos al camino con el resto del grupo, el guía retomo la marcha en seguida sin dirigirnos palabra alguna y la lluvia no cesó hasta caer la noche.

 

Mito o verdad

 

No existen datos que cimienten los relatos de quienes dicen haber tenido una experiencia mágica con las lagunas de Mérida, a pesar de que cada persona que cuenta su vivencia da una nueva pista sobre lo misteriosamente ocurrido en lo profundo de estas montañas, hay quienes aseguran que la montaña manda hechizos a las personas para perderlas entre sus caminos, o causa alucinaciones de paisajes hermosos y casas campestres hechas en el corazón mismo del páramo merideño con el fin de que los senderistas y habitantes se acerquen y entren a estos lugares para encontrar refugio de las bajas temperaturas, que por las noches azota a la sierra andina, y una vez estando allí descubran que se han adentrado en las hechizantes lagunas. Quienes advierten de estos fenómenos acotan que todas las lagunas seducen mas no todas se suben, las que se suben se encuentran en los lugares más inhóspitos o como ellos lo llaman las zonas más vírgenes de los Andes Merideños.  

 

¿Y tú, crees en el misterio de las lagunas o te atreverías a adentrarte en ellas?

 

Yefté.

 

 

 

El misterio de las lagunas que se suben
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Estudiante de medicina (ULA), pianista y traductora ocasional, redactora inglés-español (freelancer); lectora confesa de clásicos y no tan clásicos.

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