MOMOYES (protectores de los páramos andinos)

pequeños protectores andes
Fuente: jornastecbocono2014.

En los rincones de los páramos andinos venezolanos, bajo la neblina que cubre estas tierras encantadas, nace una historia de pequeños habitantes protectores de la naturaleza, que pueden ser vistos en contadas ocasiones por campesinos y niños, de vez en cuando algunos excursionistas curiosos y más aun, a quienes atentan con su hábitat. Estos seres han sobrevivido el paso de los años a través de la tradición oral de nuestros ancestros, quienes mantuvieron y siguen manteniendo estas hermosas y ¡por qué no! tenebrosas historias de los famosos momoyes.

 


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Orígenes de los MOMOYES

origen de momoy
Fuente: steemkr

Sus representaciones datan desde los tiempos prehispánicos, donde los indígenas moldeaban con barro figurinas que representaban seres de pequeñas dimensiones. Aún permanecen en la historia al ser modelados por artesanos andinos quienes con respeto y admiración dan a conocer sus historias transmitidas de generación en generación.

Dentro de sus funciones estaba el ser protectores de los páramos, especialmente de las nacientes de agua y lagunas.

Cómo son los momoyes

andes venezolanos
Estos pequeños seres de los páramos andinos reciben diversos nombres populares como Momoyes, Mamóes, Mumúes o Espíritus del Agua, este último por su relación tan cercana a los ríos, nacientes de agua y lagunas. Fuente: ilustracionpopular

Al paso de los años, han sido retratados como pequeños hombrecitos de barbas largas y ojos grades, con una vestimenta algo peculiar, sombrero de cogollo (puntiagudos), pantaloncitos, camisa. Suelen ayudarse con bastones de madera; otros son vistos adornados con flores, hojas, semillas y plumas de diversos colores. Su estatura va desde los 40 a 35 cm de altura.

Pequeños seres de aspecto frágil, ¡Pero que no los engañen! son inteligentes y astutos con poderes que paralizarían a cualquier humano.

Personalidades interesantes

páramos merideños
Páramos merideños, lugar encantador donde las historias de estos seres cobran vida y perduran al pasar de los años. Mérida, Venezuela. Fuente: pinterest.

Quienes han tenido contacto con ellos los describen como seres traviesos e inteligentes, pero delicados cuando su medio ambiente se encuentra en peligro; les encanta la música y la ejecutan al ritmo de violín, confundiéndose sus melodías con el silbido de los vientos que recorren las montañas acompañados de la espesa neblina.

Se cuenta que específicamente en el Páramo de la Culata en el Estado Mérida (Venezuela), existe un Momoy de personalidad poco agradable. Para unos algo violento, pues azota con su bastón a los excursionistas o visitantes que acampan y no son cuidadosos con los desperdicios. Se cuenta que éste Momoy devolvió, arrojándosela violentamente a su dueño, una lata de refresco que previamente éste había intentado hundir en una laguna.

Les gusta hacer bromas, en algunos casos muy pesadas como extraviar objetos de los excursionistas. Por lo que, si algún día te cruzas con uno de ellos, solo basta con que los ignores, no soportan esa ofensa y se perderán de tu vista.

Ofrendas como una “tregua de paz”

ofrendas momoys
Las ofrendas son ubicadas en pequeños recipientes con comidas típicas, bebidas, de esa manera evitan pasar un mal rato. Fuente de la imagen: @valendeviaje.

En los pueblos más retirados de los páramos andinos, aún se mantiene una costumbre que perdura, entre los agricultores específicamente.

Consiste en que, cuando van a hacer alguna siembra o un trabajo cerca de una naciente de agua, un río o laguna, se dejan en los alrededores ofrendas como gesto de buena voluntad, entre las que destacan: chimó (jalea de tabaco curado) o miche (bebida alcohólica).

Así es como se aseguran que no serán molestados durante el trabajo a realizar. De lo contrario, se puede correr el riesgo de ser víctimas de sus bromas, o incluso, de enojarlos de tal manera que, existen rumores de campesinos que simplemente desaparecen a las orillas de las lagunas o ríos. No solo los hombres son las víctimas de estos pequeños seres, se rumorea que les gustan las muchachas jóvenes y que son su predilección cuando de hacer bromas se trata. 

Las ofrendas son ubicadas en pequeños recipientes con comidas típicas y bebidas, para así evitar pasar un mal rato.

Una historia un poco tenebrosa

 

páramos venezolanos
Laguna de las palmas, ubicada en el páramo de Mariño, Tovar, Mérida. Fuente: gelvez.

En la zona del Valle del Mocoties, (misma ciudad de Mérida) hay una historia poco contada pero que es defendida por quienes estuvieron en el lugar.

Hace unos años, un grupo de rescate estaba haciendo un entrenamiento de supervivencia en los alrededores de una laguna muy conocida por los habitantes del lugar, llamada de diferentes maneras: la laguna de las Palmas o la laguna Brava, mientras se preparaban pasar la noche en ese gélido pero hermoso lugar, rodeado de montañas y palmeras que de manera extraña adornan el lugar con tonos grises y verde oscuro, ya había pasado la media noche y todo el equipo exhausto decidió descansar, sin percatarse que estaban siendo observados entre la maleza. No habían pasado unos minutos cuando escucharon pasos cortos y numerosos, al salir de sus tiendas de dormir notaron pequeños seres corriendo hacia el bosque de palmeras, claramente su hora descanso se convirtió en un momento de completo miedo y asombro.

Relatan que pasaron la madrugada en una misma tienda de campaña y decidieron más nunca quedarse en ese lugar.


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Conclusión

Venezuela se caracteriza por su folclore colorido y creativo. En cada rincón, podemos encontrar una historia que fascinará a cualquiera, y justamente los momoyes son parte de ese preciado tesoro nacional, leyendas que prevalecen en el tiempo, que hacen reconocer de dónde venimos, tal vez estos pequeños sean generalmente reconocidos como literatura popular, pero no cabe duda de que en los páramos merideños la magia de sus montañas está presente, y la fe de sus pobladores en sus pequeños pero poderosos protectores naturales “los guardianes del páramo andino” se mantiene intacta.

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