Si pensabas que la hibernación ya es lo más genial que hacen los animales para sobrevivir el invierno estás algo equivocado. A medida que se acerca el tiempo frío, pequeñas criaturas parecidas a un topo conocidas como musarañas de dientes rojos reducen sus propias cabezas, disminuyendo su masa cerebral hasta en un 20 por ciento que según los estudios, les ayuda a conservar energía cuando los recursos son escasos en esta época tan dura.

“Estos pequeños mamíferos no pueden migrar largas distancias para evitar el invierno, ni pueden entrar en ningún tipo de estado de ahorro de energía como la hibernación“, dijo Javier Lázaro, estudiante de doctorado en el Instituto Max Planck de Ornitología en Alemania y autor del estudio para The New York Times. Estos pequeños mamíferos también tienen altas tasas metabólicas y muy poca grasa almacenada en sus cuerpos por lo que podrían morir de hambre en unas pocas horas si no cazan constantemente.

musaraña encoge su cerebro
El cerebro de la musaraña de dientes rojos se encoge en anticipación al invierno, hasta en un 20 por ciento, y cuando se acerca la primavera, sus cabezas recuperan su tamaño. Cortesía: Wikimedia Commons

Las musarañas tienen tasas metabólicas superiores a las esperadas en pequeños mamíferos comparables. Las musarañas en cautiverio pueden comer de 1/2 a 2 veces su propio peso corporal en los alimentos diariamente.


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Estos investigadores afirman que las musarañas usan esta atípica estrategia como simple supervivencia puesto que como continúa afirmando Lázaro “el tejido cerebral es energéticamente muy costoso, por lo que la reducción del tamaño total del cerebro podría reducir la demanda de energía y, por lo tanto, los requerimientos de alimentos”.

¿Pero como hacen las musarañas para reducir sus cerebros?

Con aproximadamente el tamaño de un ratón y encontrándose en casi todas las regiones del mundo, las musarañas a menudo se confunden con roedores, pero en realidad, están más relacionadas con los topos. Si queremos comparar cómo una musaraña encoge su cerebro podríamos hacerlo con la función que cumplen los rascadores de cabeza. Los cambios en el tamaño del cráneo tienden a ser “unidireccionales y finitos” en los vertebrados, señala el estudio.

“Estos pequeños mamíferos no pueden migrar largas distancias para evitar el invierno, ni pueden entrar en ningún tipo de estado de ahorro de energía como la hibernación

Pero hay evidencia de que la caja del cerebro de la musaraña se encoge cuando las articulaciones entre los huesos del cráneo reabsorben tejido durante el otoño y el invierno y cuando se acerca la primavera, el tejido óseo del pequeño mamífero se regenera.


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Pero la reducción de tamaño de las musarañas no solo afecta la cabeza. Varios órganos importantes pierden masa en invierno y la columna también se acorta. En general, las musarañas en el estudio redujeron su masa corporal en aproximadamente un 18 por ciento durante este periodo climático e investigaciones anteriores habían insinuado que todas las especies de musarañas podrían experimentar una reducción en la masa corporal y de la cabeza durante el invierno. Incluso hay un término para ello, Fenómeno de Dehnel, que lleva el nombre del zoólogo polaco que realizó esa investigación, August Dehnel.

Hasta los momentos, los investigadores no han podido encontrar la razón de cómo el reducido tamaño del cerebro podría afectar las capacidades cognitivas de la musaraña, y planean futuras investigaciones para aprender más.

La musaraña se diferencia claramente del ratón casero por ser sus patas más cortas y particularmente por el característico y largo hocico cónico, provisto de vibrisas sensoriales, con el que está dotado la especie.

Las musarañas son inusuales entre los mamíferos en varios aspectos. A diferencia de la mayoría de los mamíferos, algunas especies de musarañas son venenosas. El veneno de la musaraña no es conducido a la herida por colmillos, sino por surcos en los dientes y contiene varios compuestos cuyo contenido proveniente de las glándulas venenosas es suficiente para matar 200 ratones mediante inyección intravenosa. Sin embargo, la saliva de una raza de musaraña conocida como musaraña de cola corta del norte (Blarina brevicauda) contiene soricidina, el cual, es un péptido que ya se ha estudiado para su uso en el tratamiento del cáncer de ovario.

¿Cómo este hallazgo que involucra a estos pequeños mamíferos puede traer mucho más interés científico en el futuro?

musaraña encoge su cerebro en invierno
Musaraña de dientes rojos en invierno. Cortesía: Sierra de Baza

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Saber que un mamífero puede contraer y regenerar con éxito su propio cuerpo, especialmente un órgano complejo como el cerebro, podría abrir nuevas y emocionantes opciones para la exploración científica correspondiente al área de la salud. Lázaro dijo que él y su equipo ya habían sido abordados por investigadores médicos con interés en el desarrollo de las enfermedades de huesos y articulaciones. Los hallazgos “podrían significar un avance importante para el estudio de enfermedades óseas degenerativas como la osteoporosis”, sentenció el investigador.

Conoce a las musarañas y como soportan el invierno
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