Oraciones a San Miguel

Es conocido entre todos los fieles creyentes que San Miguel Arcángel, además de ser uno de los mensajeros predilectos, es el encargado de ofrendar a Dios las oraciones de los creyentes. En la liturgia se presenta de pie ante el altar, portando el incienso, por ser el principal intercesor de la humanidad ante el Altísimo. Por lo que se recomienda que cada vez que se le dirija una plegaria se encienda incienso. Las oraciones deben ser recitadas con convicción y con la certeza de que serán escuchadas y llevadas al Señor por su arcángel predilecto.

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1. ORACIÓN PARA INICIAR UN EMPRENDIMIENTO

Oraciones de San Miguel

Amado arcángel Miguel, príncipe de la luz y de la milicia celestial. Protector de la iglesia, “el victorioso” entre los siete arcángeles mayores. Pido tu guía, resguardo y protección en mi emprendimiento, mi proyecto de vida, mi futuro y esperanzas.

Del miedo a lo desconocido, libérame.

En la toma de decisiones, oriéntame.

De los vicios y apegos materiales y emocionales, aléjame.

Ante la ignorancia, ilumíname.

En los momentos de cansancio físico, que no me falte bebida y alimento.

Frente al desánimo, dame fuerza espiritual.

En los desafíos, dame fuerza de voluntad.

Ante los obstáculos, permíteme aceptar la justicia divina.

De los pensamientos negativos, resguárdame.

Frente a las dudas, empodérame.

En la desesperación, dame paz.

De mis errores, déjame aprender

Ante el envidioso, recuérdame que la perversidad no puede vencer al amor.

En la tentación, no me dejes caer.

Dame voluntad para ser la primera persona que se levante y la última que se acueste en mi hogar, salud para trabajar día a día hasta alcanzar mis metas y vida para cosechar y disfrutar los frutos de mi esfuerzo.

Dame sabiduría para discernir entre el bien y el mal y que mis decisiones respeten el equilibrio entre estas fuerzas.

Que mis pensamientos, palabras y acciones sean regidos por el amor, la bondad y la sabiduría, para que en mi camino hacia el éxito no se corrompa mi alma ni perjudique a mi prójimo.

Que mi emprendimiento sea el reflejo de mi alma y mis sentimientos.

Y sobre todas las cosas no permitas que en mi camino hacia la persecución de mis sueños descuide, pierda u olvide a mi familia y cada una de las personas que me apoyan día a día; que mi gratitud les acompañe siempre y pueda retribuirles, multiplicado por tu divina gracia, todo el bien que han depositado en mi espíritu y la fe que han tenido en mí.

 Amén.

2. ORACIÓN PARA UN SER QUERIDO AGONIZANTE POR ENFERMEDAD

Devotos a San Miguel

¡Oh primer príncipe de la ciudad santa a quien los demás ángeles obedecen, capitán de la milicia de Dios, ángel guerrero, conquistador de Lucifer! Tu que sostienes el libro de la vida te ruego con toda mi fe y esperanza por la salvación del alma de (decir aquí el nombre de la persona). Tú que has acompañado toda su vida terrenal, que le cuidaste y defendiste desde su nacimiento hasta el día de hoy, llévale ahora hasta las puertas celestiales para que su alma sea recibida en el cielo.

Custodio del paraíso, no le abandones ahora en la hora de su muerte, libra una última batalla contra el demonio por este, mi ser querido, para que al momento de que su alma abandone su cuerpo sus pecados sean perdonados por Dios y pueda reconciliarse con Él, ayúdale a atravesar estos últimos momentos con resignación y paz y permite que cualquier pecado que le haya podido quedar por expiar a lo largo de su vida le sea perdonado a través del sufrimiento vivido a lo largo de su enfermedad. Lleva su alma en tus sagrados brazos protectores, para que atraviese las puertas del paraíso cubierto por tu luz. Amén.

3. ORACIÓN PARA CUANDO LA FE ESTÁ A PRUEBA

Oración de protección

San Miguel Arcángel, príncipe protector, a ti me dirijo yo el más insignificante de tus siervos inspirado por tu bondad y tus obras para pedirte que me acompañes en este oscuro momento de duda y vacilación. Con tus alas cúbreme para que mi fe no escape de mi alma y corazón, con tu luz confórtame en estos minutos de desesperación. Dame la fortaleza que tuviste ante satanás al pelear la gran batalla en el cielo y así como inspiraste en la corte celestial fe y valentía, inspira en mi estas mismas virtudes para alejarme de cualquier pecado de codicia, envidia, gula, ira, lujuria, pereza y soberbia.

En este episodio de mi vida cuando mi fe es frágil ayúdame  a mantenerme fiel y en obediencia a Dios y a ti. Ante mis vacilaciones, mis inseguridades, mis enemigos, mis temores, mis pensamientos oscuros, mis debilidades, mi ira, mis injusticias, mis indecisiones, grita a mi espíritu: “¡¿Quién como Dios?!” Arrasa con tu espada todo obstáculo que se interponga entre mi fe y Dios nuestro Señor para que guiado por ti permanezca en el camino que Él me ha preparado y pueda cumplir con sus designios y ser multiplicador de su obra y palabra. Amén.

4. ORACIÓN DE PROTECCIÓN DE LA FAMILIA

Amado San Miguel Arcángel, clamo a ti por protección para mi familia. Aparta de ellos toda sombra, todo mal, toda perversión, toda injusticia.  En sus momentos de desesperanza infunde sus corazones con tu grito de esperanza: “¿Quién como Dios?” En sus momentos de oscuridad guíalos. Así como lideras los ejércitos de los cielos que tu espada sea estandarte de luz para mantenerlos en el buen camino. Que sus acciones sean de amor y no de violencia, que sus decisiones para con los demás sean justas y no abusen de su poder, que sean leales entre ellos y no traicioneros. Con tu espada corta toda envidia, odio o malicia que pueda dividir mi hogar. Haz que sus actos sean del agrado de Dios, para que bajo tu protección alcancen a la hora de su muerte la promesa del Amado. Amén.

Arcángel de la justicia

5. ORACIÓN PARA PROTECCIÓN PERSONAL

Glorioso San Miguel Arcángel, defensor de las almas, custodio de la iglesia, triunfante vencedor de los espíritus del infierno, a ti clamo con fe y confianza: que tu amparo este con aquellos que a ti acudimos, líbrame del asecho del demonio, aléjalo de mí con tu espada. Con tu ejército de ángeles protégeme, para que bajo el refugio de tus alas pueda seguir el camino que nuestro Señor en su infinita sabiduría me tiene preparado. A cambio de tu protección y compañía me propongo honrarte a ti y a Dios. Hazme victorioso en las batallas que libro a lo largo de mi vida, pero sobre todo acompáñame el día de mi muerte, para que bajo tu resguardo mi alma pueda llegar limpia y digna ante Dios nuestro Señor. A ti me consagro, amén.

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