¿El sol gira alrededor de la tierra?, ¿existe el flogisto?, ¿existe el calor? Quizás estás al corriente de las respuestas a estas y otras preguntas similares, pero ¿alguna vez te has preguntado sobre el cambio de paradigmas de conocimiento que llevan detrás estas nuevas ideas? En este artículo veremos cómo las ciencias en general tiene la capacidad de cuestionarse a sí mismas a través de la historia y proponer siempre nuevos postulados.

Paradigmas de conocimiento CLÁSICOS

conocimiento clásico
Fragmento de la pintura «The School of Athens», autor: Raphael. Imagen cortesía: wikipedia.
  1. Paradigma teológico

Tiene lugar en la Edad Media y se basa en el control del saber por parte de la iglesia católica. De hecho, la creación de la Universidad surgió durante este período. Pero el intento por parte de la iglesia de controlar la ampliación de las disciplinas para que las mismas no se alejaran de la fe cristiana, llevó en el siglo XII a declarar a algunos maestros como herejes. Cabe destacar que el mismo Tomás de Aquino vio condenada su Suma teológica, que muestra la armonía entre la fe y la razón. 

El discurso por parte de la Iglesia era totalitario. En la época era la institución doctrinaria, ética y moral por excelencia. Las enseñanzas provienen de las revelaciones de la Biblia. El orden era el establecido por Dios. Incluso en las universidades no se podía establecer nada en contra de la teología, pues hubiese sido como contradecir la “palabra de Dios”.

  1. Paradigma filosófico

Se da a partir de los siglos XII y XIV durante el Renacimiento. Lo que constituye como un paso de la religión a la razón. En primera instancia, se comienza a dudar la mayoría de las creencias sostenidas hasta la época.

En este paradigma modernista, la razón pasa a desarrollarse en sus diversas esferas: científica, industrial, político-social, artística, institucional, intelectual…

Es lo que conocemos como el período de la Ilustración, lo que tendemos a asociar con la razón moderna. La religión durante este período pierde importancia, para a ocupar un puesto de ayuda, comprensión y consuelo del hombre ante sus dificultades y vaivenes existenciales.   

  1. Paradigma científico-positivista

También se le conoce como paradigma newtoniano-cartesiano. Esta filosofía positivista dice que la realidad está hecha, es externa y objetiva. Se vale del positivismo lógico, es decir, que se basa en que una tesis solo puede ser significativa si esta puede verificarse empíricamente.

A partir del siglo XX, comienza una revolución conceptual de la física. Einstein modificó los conceptos aceptados de espacio y tiempo, aclarando que no son absolutos, sino que dependen del observador. Heisenberg introduce el principio de indeterminación o de incertidumbre, lo que acaba con el principio de causalidad lineal. Pauli enuncia su principio de exclusión. Niels Bohr hace lo propio con el principio de complementariedad, que expresa que puede haber dos explicaciones opuestas para los mismos fenómenos físicos. Y también hacen lo suyo Max Planck y Schrödinger.

  1. Paradigma post-positivista

A finales del siglo XIX, Dilthey, Wundt, Brentano, Ehrenfels, William James, Husserl y Max Weber, comienzan a desarrollar una orientación pospositivista. En especial la filosofía de Wittgenstein contribuye a este cambio radical. También Popper se puede destacar debido a su afinidad por la teoría-práctica, en sus propias palabras “la teoría domina el trabajo experimental desde su planificación inicial hasta los toques finales en el laboratorio”.

En esta orientación, no se concibe a la observación de manera pura e inmaculada, sino que implica una inserción de la observación en un marco de referencia, que lo constituyen nuestros intereses, valores, actitudes y creencias, y eso es lo que le daría el sentido que tiene para nosotros.

Paradigmas de conocimiento MODERNOS

científicos mas importantes
La fotografía de la reunión de científicos más importantes de la historia. Imagen cortesía: wikipedia, autor: Benjamin Couprie, Institut International de Physique de Solvay

El modelo del conocimiento durante el siglo XVII, tal como lo concibe Locke, es un modelo especular del conocimiento, donde el hombre es como una cámara fotográfica que capta la realidad. Pero la verdad es que “lo que se recibe, se recibe de acuerdo a la forma del recipiente”.

Para Kant, en cambio, la mente humana es un participante activo y formativo de lo que ella conoce, en clara contraposición con Locke.

Consideremos el cambio copernicano. Implicó el abandono de la concepción de la Tierra como el centro del universo, pensaban originalmente, que el sol era el que se movía alrededor a de la Tierra y no al revés, como ahora sabemos. Pero Copérnico introduce un cambio astronómico, epistemológico y paradigmático al cuestionar dicha idea y por ende una nueva ola de entusiastas por darnos paradigmas de conocimiento con menor rigurosidad que antes.

La realidad está llena de interpretaciones

Imagen cortesía: sophimania.lamula.pe

Lo que existe es una observación y luego de ella una interpretación. Pero puesto que estamos inmersos en un marco que le da sentido a dicha interpretación, así pueden existir diversas interpretaciones para un mismo fenómeno.

Veamos el cambio epistemológico que declaran Popper y Eccles:

“No hay ‘datos sensoriales’; por el contrario, hay un reto que llega del mundo sentido y que entonces pone al cerebro, o a nosotros mismos, a tratar sobre ello, a tratar de interpretarlo (…). Lo que la mayoría de las personas consideran un simple ‘dato’ es de hecho el resultado de un elaboradísimo proceso (…) Toda experiencia está ya interpretada por el sistema nervioso cien-o mil- veces antes de que se haga experiencia consciente”.

Desde esta concepción se acepta que ‘nuestra mente no es virgen’, sino que más bien presenta presupuestos o reglas generales aceptadas tácita e inconscientemente. Por lo que habría una serie de datos que luego pasarían a un bloque de información y finalmente llegaría la integración en el contexto para darles un significado.

Necesidad de nuevos paradigmas de conocimiento

Imagen cortesía: infoblancosobrenegro.

El conocimiento cambia a lo largo de los años, y actualmente sigue una curva netamente exponencial. Por ejemplo, en el mundo subatómico se dan realidades que constituyen la nueva física. Fenómenos como el enlazamiento cuántico, que el mismo Einstein llegó a llamar como “extraña acción a distancia” evidencian la necesidad de un cambio en la manera de ver la realidad.

Y es que la física justamente, que tiene fama de ser una de las ciencias más precisas y unos de los mejores logros de la humanidad, nos dice que el universo es probabilista y no es determinista. Piense el lector en una araña, cómo sabe ella que teje su telaraña, ella sabe para qué la teje. ¿Tiene que saber que lo hace por la comida, no es así? ¿La araña tiene conciencia?

Para C.G. Jung y Pauli en The Interpretation of Nature and the Psyche existen relaciones, como por ejemplo, tomo el paraguas porque llueve. Y existen relaciones sincrónicas, que nos hacen actuar en función de acontecimientos lejanos de los que no somos conscientes. Intuiciones sorprendentes y sin explicación para la ciencia convencional.

Ruper Sheldrake, biólogo de Cambridge, en 1990 observó que cuando una rata aprende un truco en un sitio, otras ratas de la misma familia, en otra parte, parecen capaces de aprenderlo con mayor facilidad. Eso lo llamó resonancia mórfica. Lo que sucede o ha sucedido puede ejercer influencia “resonando” en las especies que tiene la misma forma. 

Nuevos postulados

Stephen Hawking fue una de las mentes más brillantes de la física, capaz de ofrecernos nuevos postulados científicos, como ejemplo del avance en el conocimiento científico, el cual nunca es «estático». Imagen cortesía: elpais.com

De nuevo Einstein comentó ante la nueva física cuántica que “no puedo aceptar esta interpretación porque, de ser cierta, implicaría hablar de telepatía”. Pero todo cambio de paradigma necesita de unos cambios en sus postulados.

  1. Tendencia al orden en los sistemas abiertos

Ilya Prigogine ganó el premio Nobel por su tesis que se relaciona con su teoría de las estructuras disipativas. A un nivel profundo de la naturaleza nada está fijo. Prigogine llama a los sistemas abiertos «estructuras disipativas». Y menciona que los sistemas tienen mayor energía mientras tengan mayor complejidad; al aumentar la coherencia, se aumenta la inestabilidad. Pero esta inestabilidad es la clave de la transformación. Estos fenómenos caóticos serían estructuras en desequilibrio que a la larga engendran fenómenos de autoorganización.

Este postulado choca con el postulado clásico centrado en la entropía )que degrada el universo y lo lleva a su muerte absoluta. Explica cómo es que los seres vivos ‘van hacia arriba’ en este universo en que todo parece ‘ir hacia abajo’.

  1. Ontología sistémica

Cuestionamiento del principio de causalidad lineal. Existen dos tipos de sistemas, los sistemas lineales y los sistemas no-lineales. Los primeros se rigen por el determinismo, mientras que los segundos son impredecibles, dan ‘saltos cuánticos’.

El Universo resulta estar constituido en su mayoría por sistemas no-lineales en todos sus niveles: físico, químico, biológico, psicológico y sociocultural.

En definitiva, la estructura no es la suma de sus partes sino la organización de dichos elementos con su dinámica y significado. Esto plantea la necesidad de un diálogo entre varias personas y entre varias disciplinas.

  1. Conocimiento personal

“Todas las cosas son del color de la lente con que se miran”. El conocimiento, como hemos mencionado, resulta de un diálogo entre el objeto y el sujeto, resulta de la interpretación de este por parte del sujeto que está inmerso en una cultura, ideología y valores que juegan un papel importante en la conceptualización y teorización de las realidades complejas.

Para ciencias como la química, la bilogía, etc., donde el objeto de estudio es la realidad exterior, se logra un mayor consenso entre los investigadores. Pero, en cambio, en ciencias sociales se logra un menor acuerdo ya que el componente en estudio es ‘interior’ y por ende subjetividad.

  1. Meta-comunicación del lenguaje total

En toda comunicación siempre hay una meta-comunicación que acompaña al mensaje. Generalmente es no verbal, expresada por medio de expresiones faciales, gestuales, mímicas, la entonación o el contexto, esto ofrece sentido al mensaje. No todo lo que hay en el lenguaje total es lenguaje gramatical. 

  1. Principio de complementariedad

Trata de integrar de una manera coherente y lógica las percepciones de varios observadores con sus particulares filosofías, lo que promueve una visión inter-disciplinaria. Esto debido a la incapacidad de captar la realidad con una sola perspectiva. Lo que genera una perspectiva complementaria y enriquecedora. Así es y deberá seguir siendo los nuevos grandes paradigmas de conocimiento a partir de ahora.

Conclusión

Imagen cortesía: ElUniversal.

Hemos visto como se pasó de un modelo especular a un modelo dialéctico. Como el modelo clásico era inadecuado para explicar el mundo subatómico, o el mundo de la vida. También llegamos a comprender que la naturaleza es un todo poli-sistémico, debido a que ha habido cambios de paradigmas de conocimiento a lo largo de la historia que han redefinido por completo lo que pensábamos. Y quizás la conclusión más importante que podemos dar es que todo avance técnico en la solución de los problemas debe ir de la mano con el desarrollo del ser humano, de aspectos culturales y de sus valores éticos y morales, porque de lo contrario se llega a una desintegración social indeseable. 

Alejandro Guevara.

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