La revolución francesa fue un período en el que se cambiaron todos los paradigmas políticos y sociales conocidos hasta la fecha. Además el proceder del pueblo francés serviría de ejemplo para la independencia de América, y detrás de todos los esfuerzos del pueblo se encontraban hombres y mujeres que organizaban los movimientos populares y participaban en la lucha política pero no hubiese nada de ello sin la existencia de la monarquía, más la presión de esta a la plebe. A continuación los personajes más destacados de la revolución francesa.

 

Luis XVI

Luis XVI subiendo al cadalso para ser guillotinado, pintura de Charles Benezach. Imagen tomada de Wikimedia Commons

Nació en Versalles en 1754, su abuelo fue rey, al morir le heredó el reino a Luis XVI, estaba casado con María Antonieta de Austria y se convirtieron en la familia real cuando Luis XVI apenas contaba con 20 años, por lo que era considerado inexperto y débil de carácter. La nobleza usualmente rechazaba sus proyectos, cuando estalló la revolución se vio forzado a compartir el poder con la Asamblea Nacional, aunque aceptó la constitución y usar el gorro tricolor. Luego de que se abolieran los derechos de los nobles, fue llamado Luis Capeto.

Su situación de escaso poder se mantuvo hasta 1792, cuando un asalto al Palacio de las Tullerías terminó con su huida a la Asamblea y posterior encarcelamiento. Fue juzgado por traición y condenado a morir en la guillotina, de la que curiosamente participó en el diseño. La sentencia se ejecutó el 21 de enero de 1793.

 

María Antonieta

Maria Antonieta y sus hijos, pintura de Louise Élisabeth Vigée Le Brun. Imagen tomada de Wikimedia Commons

Nació en 1755 en Viena, era hija de los Emperadores de Austria, Francisco I y María Teresa. Contrajo matrimonio con el futuro rey de Francia cuando apenas tenía 14 años. Pese a la creencia popular, María Antonieta no llevó la pompa y el lujo de la corte vienesa a la francesa, sino que ya existía en Francia y se apegó a la costumbre, de hecho su cuñado gastaba más en zapatos que ella.

Jugó un papel clave luego de la revolución haciendo contacto con las demás monarquías de Europa y la nobleza en el exilio. Mediante estos, se organizó una huida de la familia real pero sólo llegaron hasta Varennes donde fueron detenidos y puestos bajo extrema vigilancia en Las Tullerías. Luego de la muerte del rey fue llevada a juicio donde incluso llegó a alegarse que mantenía una relación incestuosa con su hijo. Fue guillotinada el 16 de octubre de 1793 bajo el título de “La viuda de Capeto.”

 

Marqués de La Fayette

Retrato del Marques de Lafayette, pintado por Joseph Court. Imagen tomada de Wikimedia Commons

Nació en Auvernia, en 1757. Aunque participó en la política fueron sus actividades militares lo que le hicieron uno de los personajes destacados de la revolución francesa. Le llamaban el Héroe de Dos Mundos, ya que también combatió en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, atribuyéndosele la victoria en Yorktown.

Devuelta a Francia fue uno de los pocos nobles sumados a las causas revolucionarias por voluntad e idealismo propios y no por miedo. Fue presidente de la Asamblea Nacional y de la Guardia Nacional, una suerte de guardia privada de la familia real, de la cual evitó varios ataques hasta el asalto al Palacio de Las Tullerías. Tras la caída del rey huyó de Francia para reagrupar las tropas monárquicas pero no fue bien acogido y terminó hecho prisionero primero en Prusia y luego en Austria. Obtuvo su libertad gracias a Napoleón Bonaparte en 1797. No fue activo en la política hasta que volvió la monarquía de los Borbones, oponiéndose a esta. Murió en 1834 de neumonía.

 

Maximilien Robespierre

Retrato de Robespierre. Imagen tomada de Wikimedia Commons

Nació en 1758 en París, su padre lo abandonó cuando tenía 6 años, luego de la muerte de su madre. Gracias a su difícil situación obtuvo una beca, la cual aprovechó estudiando derecho y graduándose con honores. Curiosamente, mientras era niño leyó un discurso para el rey, quien nunca terminó de escucharlo porque comenzó a llover y prefirió montar en su carroza.

Fue elegido como diputado del Tercer Estado en 1788 y líder de los jacobinos en 1792. Posteriormente, fue el miembro más importante de la Convención Nacional, poder que sustituyó al rey como ejecutivo. Mediante sus políticas se dio inicio a una era conocida como El Terror, donde muchas personas fueron guillotinadas por ser conservadoras o moderadas en lo político. Razón por la cual muchos políticos hartos pedían su cabeza, esto concluyó con su huida a la comuna de París y su posterior asalto, donde Robespierre intentó suicidarse, se salvó su vida con un gran esfuerzo médico, sólo para guillotinarlo al día siguiente, el 28 de julio de 1794, concluyendo El Terror.

 

Louis de Saint-Just

Retrato de Saint-Just, pintado por Pierre-Paul Prud’hon. Imagen tomada de Wikimedia Commons

Nació en Decize, en 1767. Es uno de los personajes más jóvenes de la revolución, era un estudiante de derecho cuando comenzó a revolución y unos años más tarde se postuló como miembro de la Asamblea Nacional, pero fue rechazado por su edad. Un año más tarde es elegido para formar parte de la Convención Nacional, se identifica con la izquierda jacobina en sus ideas, aunque suele ser más radical, arremetió en múltiples ocasiones contra los girondinos. También, se convirtió en la mano derecha de Robespierre, ya que organizaba los arrestos políticos a otros personajes destacados de la revolución francesa como Hebert y Danton. Fue detenido el mismo día que Robespierre y guillotinado con él, el 28 de julio de 1794. Murió a los 26 años.

 

Jacques Pierre Brissot

Retrato de Jacques Pierre Brissot. Imagen tomada de Wikimedia Commons

Nació en Chartres, en 1754. Fue uno de los escritores más atrevidos durante la monarquía, incluso estuvo un tiempo encerrado en la Bastilla por uno de sus trabajos. Al ser liberado viaja a América, por su interés en la libertad de los esclavos. Al volver a Francia crea un periódico llamado Le Patriote français, fue electo como líder de los girondinos ante la Convención, decía estar contra la propiedad privada, ya que unos se enriquecían a costa de los otros.

Sin embargo, su opinión más polémica fue manifestada ante la Convención Nacional, se opuso a la ejecución de Luis XVI e incluso llegó a estar a favor de la guerra, que buscaba la revolución en Europa, si eso ayudaba a salvar la vida del rey.  Por ello, fue arrestado y aunque intentó huir a Suiza fue inútil, ya que fue detenido y guillotinado durante El Terror el 31 de octubre de 1793.

 

Olympe de Gouges

Retrato de Olympe de Gouges. Imagen tomada de Wikimedia Commons

Nació en Montauban, en 1748, y su nombre real era Marie Gouze. Llevaba un estilo de vida casi aristocrático, codeándose con los intelectuales de la época, lo que la motivó a escribir obras de teatro bajo el nombre de Olympe de Gouges o Polyme, las cuales usualmente se centraban en la esclavitud. De Gouges estaba contra esta práctica y su obra la llevó a la Bastilla, aunque fue liberada pronto. Era miembro del “Club de los amigos de los Negros.”

Durante la revolución sus obras al fin pudieron ser representadas pero también se dedicó a defender a las mujeres, incluso llegó a escribir a María Antonieta para que defendiera a su género. Por ello, tras la publicación de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 decidió publicar la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana que comenzaba con “Hombre, ¿eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta.” También escribió en otra obra “Si la mujer puede subir al cadalso, también se le debería reconocer el derecho de poder subir a la Tribuna.” Curiosamente, Olympe de Gouges murió en la guillotina el 3 de noviembre de 1793 por simpatizar con Brissot y sus girondinos, dos días más tarde que ese grupo. Brissot admitió simpatizar con sus obras.

 

Georges-Jacques Danton

Retrato de Danton. Imagen tomada de Wikimedia Commons

Nació en Arcis-sur-Aube, en 1759. Antes de la revolución consiguió un puesto como abogado en el Consejo del Rey gracias a la fortuna de su esposa. Durante la revolución creó y presidió el Club de los Cordeliers, quienes abogaban por los derechos del hombre. Ejerció de ministro de justicia y fundó el Tribunal Revolucionario.

Intentó poner un fin diplomático a la guerra con las monarquías de Europa pero fracasó, durante la Convención encontró su frenó con los girondinos, quienes fueron guillotinados con Brissot. Fue conocido por la elocuencia de sus discursos. Sin embargo, intentó reconciliar los distintos puntos de vista sobre El Terror, dejando de lado el propio. Ello le valió ser acusado ante el tribunal que creó y después de ser encontrado culpable fue condenado a la guillotina, su sentencia se llevó a cabo el 5 de abril de 1794 pero antes de morir pidió que su cabeza fuera exhibida.

 

Camille Desmoulins

Camille Desmoulins y su familia. Su esposa también sería guillotinada. Imagen tomada de Wikimedia Commons

Nació en Guise, en 1760. Antes de la revolución francesa había escrito dos obras, que contenían el espíritu del cambio social, estos fueron del gusto de los jacobinos. Se dice que su oratoria no era buena pero si el contenido de sus discursos, por lo que enardecieron los ánimos del pueblo en primer lugar para protestar contra la renuncia de Necker, ministro de Luis XVI, y luego para dar inicio a la toma de la Bastilla.

Además este personaje destacado de la revolución francesa ejerció como periodista por tres años, cofundó el Club de los Cordeliers, y facilitó la caída de los Girondinos mediante un escrito. Formó parte de la Convención y fue secretario de Danton, con quien compartía la búsqueda de la moderación del Terror, siendo enjuiciado y guillotinado junto a él, en la misma fecha 5 de abril de 1794.

 

Pauline León

El retrato puede pertenecer a Charlotte Corday o a Pauline León. Imagen tomada de Medium

Nació en París, en 1768. Antes de la revolución se dedicaba a trabajar en la tienda de chocolates de sus padres. Participó en la Toma de la Bastilla y asistía a las asambleas de los distintos clubs, pero se identificó con el de izquierda radical Sans Culotte, sin embargo, algunos periódicos de la época se reseñaron sus intervenciones en las distintas asambleas.

En 1792 pidió la palabra en la Asamblea Nacional para leer un documento firmado por más de 300 mujeres que pedían integrarse a la Guardia Nacional pero no tuvo mayor atención e incluso le recordaron que el papel de la mujer era criar a los hijos. Por lo que un año más tarde, crea junto a  Claire Lacombe la Sociedad de Ciudadanas Republicanas Revolucionarias, más tarde será su presidente. Fue detenida por tener vínculos con Hebert pero fue liberada meses más tarde. Murió el 5 de octubre de 1838.

 

Charlotte Corday

Corday asesina a Marat, pintura de Paul-Jacques-Aimé Baudry. Imagen tomada de Wikimedia Commons

Nació en Saint Saturnin des Ligneries, en 1768. Tras quedar huérfana de madre, su padre la internó junto a sus tres hermanas en un monasterio de Caen. Gustaba de leer literatura clásica, hasta que su padre la introdujo en el mundo de la filosofía con las obras de Rousseau y Montesquieu, esto la llevó a inclinarse en favor de las ideas revolucionarias del momento.

Solía asistir a las asambleas organizadas por los girondinos que huían de ser guillotinados y le gustaron sus ideales. Así pues, desarrolló una aversión contra Marat, uno de los principales perseguidores de los girondinos. Por lo que decidió matarlo. El 13 de julio de 1793 se presentó en su casa y fingió ser una admiradora con nombres de traidores, finalmente lo apuñaló mientras tomaba un baño. Fue arrestada e interrogada para ser guillotinada el 17 de julio de 1793. Luego de su muerte, al cuerpo se le realizó una autopsia para comprobar si era virgen y su cabeza perteneció posteriormente a los Bonaparte.

 

Jean-Paul Marat

Retrato de Jean-Paul_Marat. Imagen tomada de Wikimedia Commons, subida por Gianni Dagli Orti

Nació en Boudry, en 1743. Antes de la revolución fue un célebre médico en Inglaterra, que decidió dedicarse por completo a la política en 1788, luego de la reunión de los Estados Generales, publicando diversos escritos, de los que algunos fueron leídos en la Asamblea Nacional. Sin embargo, también atacó la misma asamblea, al rey, a los ministros y a La Fayette, lo que le valió estar detenido en la Bastilla por un mes en 1789.

Por ello, para el pueblo se volvió popular, ganando, aún sin tener o pertenecer a un partido, un asiento en la Convención y en la Comuna de París. Luchó contra los Girondinos y fue absuelto de las acusaciones de incitación a la violencia, tras la caída de los Girondinos se retiró de la política. Marat sufría de una enfermedad en la piel, para aliviarse tomaba baños calientes, en uno de ellos fue apuñalado y asesinado por Charlotte Corday el 13 de julio de 1793.

 

Jacques Hebert

Retrato de Jacques Hebert. Imagen tomada de Wikimedia Commons

Nacido en Maine, en 1757. Antes de la revolución era un artesano, luego se convirtió en un político ultra revolucionario y extremista, dirigiendo la izquierda jacobina, dominando el Club de los Cordeliers y contribuyendo a la caída de los Girondinos. Sus ideas, que no sólo hablaban de igualdad sino que iban contra la religión, la monarquía y la nobleza, eran bastante populares entre el pueblo y eran publicadas en su propio periódico.

Hebert se radicalizó aún más tras la muerte de Marat. Consideraba la política de Robespierre moderada, e incluso su radicalismo preocupó a la Convención, por ello fue guillotinado durante El Terror el 24 de marzo de 1794, también su esposa tuvo el mismo destino unos días más tarde.

 

Vizconde de Barras

Retrato de Paul Barras, litografía de François-Séraphin Delpech. Imagen tomada de Wikimedia Commons

Nació en Fox-Amphoux, en 1755. Fue miembro de aristocracia, por lo que sirvió en el ejército, dos veces en India. Al volver a Francia se interesó por las causas revolucionarias, participando en la Toma de la Bastilla y militando en el Club de los Jacobinos. También, fue elegido miembro de la Convención Nacional y apoyó a aquellos quienes buscaban la destitución de Robespierre, tras su muerte Barras se hizo cargo de la milicia que protegía a la Convención, conociendo allí a Napoleón Bonaparte y nombrándolo a cargo de la defensa.

Gracias a la actuación de Bonaparte, Barras se convirtió en un miembro importarte de El Directorio. Se dice que la caiga de El Directorio se basa en la inmoralidad de Barras, ya que al perder su prestigio le fue fácil a Bonaparte derrocarlo e instaurar el Consulado. Barras se apartó de la política por el resto de su vida, exiliándose en Bélgica y volviendo a Francia una vez reinstaurada la monarquía, la cual le permitió conservar sus propiedades. Murió el 29 de enero de 1829.

 

 

En conclusión, es imposible mencionar a todos los personajes destacados de la revolución francesa, ya que fue una época tumultuosa, donde luego de cada acontecimiento surgían nuevos personajes que dejarían su huella en la historia, como Lazare Carnot, Jacques Necker o Mary Wollstonecraft. Además, aunque la gran mayoría de ellos haya sido guillotinado muchas de sus ideas se conservan aún después de dos siglos.

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