¿Qué es ser un misionero?, característica e historia

Podemos definir al término misionero como un individuo que tiene como objetivo el difundir el evangelio entre los pueblos, estas personas, se dedican enteramente a predicar la palabra de Dios con la intención de convertir a aquellos que no profesan la religión. Durante sus viajes estos explican a detalle, la doctrina e historia de vida de Jesucristo, la cual está recopilada en cuatro narraciones con el nombre de los evangelistas San Juan, San Marcos, San Mateo y San Lucas, estos comprenden el evangelio. Los misioneros suelen llevar a cabo su labor en territorios en donde la fe cristiana no es muy divulgada o no tiene una buena acogida por parte de los residentes.

En el cristianismo, cuando se habla de misión, se hace referencia a un tipo de vocación, la cual viene directamente de los cielos, ya que Dios le habla al misionero para predicar el evangelio. De esta manera, el misionero es alguien que escucha y acepta el llamado divino. Si hablamos de la etimología de la palabra, debemos ubicarnos en el latín donde la combinación entre el vocablo “missu” se traduce como enviado, el sufijo “sion” es usado para indicar una acción con efecto y por ultimo “ero” que se traduce como pertenecía espiritual, dando como resultado la palabra missusionero.

Inicio e historia  de los misioneros

Se puede decir que el término de misionero tiene su origen en el trabajo realizado por los miembros de la Compañía de Jesús en el siglo XVI. Los jesuitas enviaron a sus integrantes a diferentes regiones para servir a Dios en todo el mundo, con el tiempo. Este concepto ha ido evolucionando pero conserva su importancia para los cristianos, ya que la «primera misión» fue llevada a cabo por el mismo Jesucristo en nombre de su Padre, dando así el ejemplo. Esta obra claramente fue continuada por los doce apóstoles y posteriormente por millones de religiosos.

En el evangelio de Mateo se encuentra la declaración de misión citada con frecuencia, la cual reza: “toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra; entonces vete; enseñad a todas las naciones, bautizadles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enséñales a guardar todo lo que os he mandado. Siempre estaré contigo hasta el fin del mundo”. Jesús de Nazaret actuó en el ámbito judío durante dos o tres años ante sus discípulos judíos, después de su muerte, la comunidad judeocristiana se aferró al recuerdo de la «Cena con los Apóstoles», tomado del pensamiento mesiánico de la Pascua, y esperó su regreso. El uso del idioma griego, que era el idioma comercial más importante del Imperio Romano, fue importante para la difusión del culto cristiano. Todos los libros del Nuevo Testamento fueron escritos en griego, una decisión importante para la propagación del culto cristiano entre los no judíos.

En Europa, la expansión del cristianismo entre los siglos VI y VIII estuvo impulsada principalmente por las misiones celta-irlandesas y anglosajonas. Originalmente fueron presentados por Gregorio Magno, y figuras importantes posteriores fueron Galo y Bonifacio. En la época de las Cruzadas, varias órdenes católicas estaban activas en el oriente cristiano, en algunas instalaciones como el Monasterio de Balamand, atestiguan la presencia de los cistercienses en el Líbano actual en el siglo XII.

Las misiones jugaron un papel muy importante en la política colonial española y portuguesa, especialmente entre las poblaciones indígenas de América, Asia y África. La Orden Franciscana (OFM) estuvo activa en México desde principios de la década de 1520, especialmente después de 1524 cuando llegaron los doce clérigos. Tiempo después se agregaron varias órdenes católicas, como la Orden Dominicana y la Orden de San Agustín. Las misiones jesuíticas en Paraguay son particularmente conocidas, sin embargo, también hubo misiones activas en otras partes del imperio colonial español.

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Características de un misionero

  • Deben ser apasionados: la pasión juega un papel clave a la hora de iniciar una vida como misionero, esta debe nutrir a la persona para lograr trasmitir el mensaje del evangelio sin fallar en el intento, teniendo claro que la pasión en fundamental en el mandato de Jesús.
  • Deben ser humildes: sólo desde la humildad se puede predicar el evangelio de Cristo. Nunca se podrá pensar en servir a la misión de la Iglesia con arrogancia individual, ostentación o con la soberbia de quien desvirtúa también el don de los sacramentos y las palabras más auténticas de la fe, con ser humildes vendrá el éxito.
  • Deben ser autosuficientes: los jóvenes y adultos misioneros necesitan aprender a cuidar de sí mismos y a no depender de nadie en particular, estos deben ser capaces de hacer frente a las exigencias físicas y psicológicas que trae consigo la obra misional, además tienen que controlarse el peso y estar físicamente en forma. La rutina diaria del misionero incluye entre otras cosas varios programas de media hora de ejercicio, ya que tonificar el cuerpo aumenta la capacidad mental.
  • Deben tener madurez espiritual: además de estar dispuestos a viajar, deben tener un sólido conocimiento de las Escrituras y contar con la capacidad de manejar bien la palabra de verdad. Los buenos deseos sin conocimiento conducen al desastre, porque la persona termina «guiando» a los demás según sus sentimientos o descontextualizando de la Palabra de Dios.
  • Deben tener claro cuál es su llamado: la Iglesia funciona como un gran ejército. Dios le concede dones a todos según su voluntad para pelear la buena batalla, y algunos son llamados a ser misioneros mientras que otros son llamados a apoyar de diferente manera. Los que van a emprender su viaje deben estar convencidos de que lo hacen por amor genuino al Señor y no porque les guste la aventura.

Ejemplos de Misioneros que hicieron historia

  • David Brainerd: considerado como el pionero de un legado de misiones, Brainerd nació en 1718 y fue uno de los primeros misioneros en traducir las buenas nuevas de Jesús y llevarlas en su propio idioma a los nativos americanos de Nueva Jersey hasta su muerte en 1747. Su fe y búsqueda apasionada de la santidad de Dios inspiraron a innumerables misioneros como William Carey, Adoniram Judson y Jim Elliot.
  • William Carey: Carey nació en 1761 y a menudo se le acredita el título de padre del movimiento misionero moderno, habiendo servido en el campo misional durante cuarenta y un años de vida, hasta que llega su muerte en 1834. Fue el primer misionero en la India y el primer ministro bautista en creer que la Gran Comisión en Mateo 28:18-20 era un mandato vinculante para cada generación de cristianos. Es conocido por traducir toda la Biblia al bengalí y cambiar la cultura a través de los negocios y la educación.
  • David Livingstone: Livingstone fue un misionero escocés, que mostró estar en contra de la esclavitud desde su papel de médico a mediados del siglo XIX. Es mejor conocido por sus exploraciones del continente africano, su disgusto por el comercio de esclavos africanos, su creencia en la dignidad de las personas y su actitud bíblica y cristiana hacia las empresas comerciales de esclavos.
  • Hudson Taylor: James Hudson Taylor fue el primer misionero cristiano en China y trabajó durante 51 años para llevar el evangelio a quienes nunca habían escuchado el nombre de Jesús en su propio idioma. En 1865, Hudson fundó la Misión Interior de China (CIM) porque sabía que millones de personas necesitaban escuchar el mensaje de Jesucristo. Su legado ha inspirado a innumerables misioneros cristianos a ir a los lugares más duros y oscuros de la tierra.
  • Jim y Elisabeth Elliot: Jim y Elisabeth Elliot se conocieron cuando eran estudiantes en Wheaton College en Illinois. Jim era un hombre joven cuyo corazón ardía para dar a conocer a Dios a los no alcanzados, que se inspiró en varios misioneros como David Brainerd, William Carey y Amy Carmichael, para iniciar su vida en misiones. Convenció a cuatro de sus amigos a unirse a él como misioneros para ayudar a los indios a lo largo del río Curray en Ecuador. En 1956, los cinco misioneros de la tribu fueron martirizados. Más tarde, Elisabeth Elliot vivió con la tribu que mató a su esposo y compartió el evangelio con ellos. Su vida todavía influye en innumerables cristianos de todo el mundo hoy en día.
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