El Grinch era un monstruo que se popularizó gracias a la película homónima. Este personaje detestaba todo lo referente a la navidad y muchos llegan a simpatizar con él conforme se hacen mayores. Aquí te explicamos las razones para ser un Grinch y pasar de la navidad, desde las mismas aburridas películas hasta el sentimentalismo.

 

La programación televisiva

Imagen tomada de El Ágora Mx

Todos sabemos que a veces por estas fechas provoca ver una película llena de espíritu navideño y nieve. Sin embargo, la televisión exagera a sobremanera, prácticamente todos los canales pasan las mismas películas, incluso al mismo tiempo. Una de las más trilladas es Mi Pobre Angelito, entendemos que fue una buena película y que nos hizo reír pero que todos los canales la transmitan día de navidad es excesivo. Por no mencionar la antigüedad de la película, imagina estar viéndola desde su estreno en 1990 más de una vez al año. ¡Ya paren! Por favor.

Otra de ellas es Santa Clausula, era genial, luego estrenaron dos secuelas que también fueron increíbles pero tras verlas una y otra vez cada semana de diciembre, por lo mínimo, deja de serlo. Claro, siempre tienes la opción de apagar el televisor e ir a internet donde los memes, publicaciones y hashtags te recordaran lo sólo y bien vestido que estarás sentado en tu sofá.

 

Comida

Mesa Navideña próxima a llenarse de comida. Imagen de Avodrocc, tomada de Flickr

Antes que todo, en ciertos países, como Venezuela, algunos se abstienen de realizar las comidas típicas por la situación económica. Pero en circunstancias normales se prepara un sinfín de comida para la cena de navidad, imagina el tiempo que se pierde la gente en la cocina, es demasiado para lo que va a durar comiendo. De 20 minutos a una hora, es lo que dura una cena pero la cocción de esos alimentos triplica la cantidad de tiempo.

Otra de las razones es que con un festín que duramos horas en preparar, no vamos a tener reparo alguno en comer sin ningún tipo de autocontrol. Es más, las personas tienden a engordar mucho más rápido durante las fiestas, por la falta de actividad física y el aumento de comida ingerida.

 

Decorar

Razones para ser un Grinch y que no te Guste la Navidad
Árbol de navidad y algunas decoraciones. Imagen de Conanil, tomada de Flickr

Decorar es una de las cosas más fastidiosas que corresponde hacer en navidad pero ¿Si no nos gusta por qué lo hacemos? Porque probablemente al nuestro compañero de piso, padres, hermanos, perro o con quien compartamos nuestra vivienda ama la navidad y acabamos ayudándole. Aunque no podemos negar que el árbol usualmente es espectacular. Pero antes de verlo hay que desenrollar las luces navideñas, que en algunas ocasiones maltratan los dedos. Es una tarea complicada incluso luego de pasar todo el año entrenando con los audífonos.

Esta no es una de las razones para ser un Grinch y que no te guste la navidad pero el dolor de la mañana siguiente luego de poner el árbol, el pesebre y demás decoraciones sí que lo es. Básicamente, no quieres (o mejor dicho no puedes) levantarte de la cama por el dolor en la espalda, cuello, piernas, como si todos tuviéramos 80 años ese día.

 

Gastos

Billetes de euro. Imagen tomada de Wikimedia Commons

Esta es una de las razones para ser un Grinch y que no te guste la navidad que no tienen nada que ver ni con sentimientos, ni aburrimiento. Pues, el mundo no vive su mejor momento respecto a la economía. No obstante, vayamos a los que sí tienen para realizar compras, cada año pagan los aguinaldos y cada año se van tan rápido como llegaron. Sucede que hay que comprar las decoraciones, la comida, ropa, regalos para los familiares y amigos. Con ellos, no sólo gastas el aguinaldo, sino también el salario e incluso la tarjeta de crédito.

Además, todo comienza a ser más y más caro conforme se acerca el 24 de diciembre, teniendo como tope el mismo 24 por la mañana. Esto se debe a que la navidad año tras año pierde su significado y se convierte en una fiesta consumista.

 

Compartir con gente

A veces compartir se torna difícil, especialmente por la familia. Imagen tomada de Muhimu

Una de las razones para ser un Grinch y que no te guste la navidad es tener que compartir con otras personas, que si fueran tus mejores amigos estaría perfecto. Sin embargo, lo cierto es que tus amigos estarán en tu misma situación. Usualmente, el día de navidad las personas se reúnen de forma hipócrita con sus familiares para estar juntos y todos aborrecen la idea de estar juntos o con al menos alguna persona específica.

Cuando eres niño la pasas bien con algunos primos, aunque odias compartir los juegos pero conforme crece seguro comenzaran a hacerte la típica pregunta ¿Cuándo nos presentas a tu pareja? sobrino” o si ya te casaste “¿Para cuándo tendrán hijos?” Y si ya tienes un hijo “Deberían buscar la parejita.” Por favor, déjennos vivir la vida.

Por si esto no fuera poco hay que buscar con anterioridad a esa reunión, un regalo para cada uno. Al parecer regalar dinero está mal visto porque el otro podría considerar que lo olvidaste, entonces toca buscar que le gusta y ver si lo hay en las tiendas para acabar comprando un par de calcetines o un suéter. Esa es la historia de porque terminas con 5 pares de calcetines y tres suéteres.

 

Extrañar

Si ya no eres un niño comienzas a notar las ausencias en la mesa navideña y es doloroso. Imagen tomada de Hakuna Matata

Por mucho que en ocasiones no nos guste compartir con gente, hay sus excepciones las personas a las que de verdad amamos. Cuando estas se van dejan un vacío en nuestras vidas y se siente más doloroso en navidad, ya que recordamos los buenos momentos con esa persona. Esto resulta especialmente doloroso para los que han perdido un ser querido.

Aunque no es sólo con las personas, también con los momentos. Memorias como la primera vez que tomaste alcohol, cuando abriste el regalo que pediste, al principio es un recuerdo hermoso pero mientras pasan los segundos te das cuenta que no tendrás esa emoción de nuevo y se convierte en un instante triste y deprimente. De hecho, los suicidios aumentan cada año cuando la navidad esta próxima.

 

En conclusión, la navidad no siempre es alegría, unión y amor pero en el fondo todos intentamos dar lo mejor de nosotros mismos para pasarlo bien en las fiestas y tal vez alegrar a otro por un instante.

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