Patitos

El cuento del Patito feo es una conmovedora historia sobre lo que implica el rechazo y la aceptación. Fue escrito por el poeta danés Hans Christian Andersen en 1843, desde entonces ha sido una de las historias infantiles favoritas y llena de valores que siempre valdrá la pena leer.

En este artículo te mostramos la versión corta del cuento infantil El Patito feo.

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Era una hermosa mañana y todos los animales del estanque estaban muy felices. La más feliz era una patita que esperaba el nacimiento de sus patitos.

Estaba ansiosa de verlos nacer esa mañana ya que deseaba que fuesen los patitos más bonitos del mundo. Sus deseos se cumplieron porque a medio día escuchó que los huevos se empezaron a romper. Poco a poco fueron apareciendo sus cabecitas y la pata dijo:


-¡Pero qué hermosos son mis hijos!

-¡Mami mami! Exclamó uno de los patitos, pero la madre quedó horrorizada porque su patito no era igual que el resto. Todos eran pequeños y amarillos, en cambio ese era un patito grande, de color negro y gordo.

La patita muy molesta le dijo al patito que se alejara de su nido porque no era como el resto de sus hijos. El patito muy triste se alejó del estanque mientras sus hermanos se burlaban de él. Durante días el patito deambuló solo por el bosque sin saber a dónde ir, hasta que llegó a una granja.

En esa granja se hallaba una mujer barriendo un establo. El patito muy triste y cansado le preguntó a la mujer:

-¿Señora…será posible que pueda quedarme en su granja? No tengo donde dormir ni qué comer.

El patito feo
Extracto de la película animada El Patito feo.

La señora aceptó al patito en su establo, lo cuidó y lo alimentó tanto que al poco tiempo el patito estaba grande y sano.

Pensaba que todo estaba bien, hasta que escuchó un día a la mujer hablando con su esposo:

-¿Has visto lo grande que está el patito? Es hora de que nos lo comamos.

El patito se asustó tanto que escapó de la granja, decepcionado deambuló solo por días y días hasta que su suerte cambió. Había encontrado en un estanque a una familia de preciosos cisnes. Unos eran blancos, otros eran negros, pero todos eran muy hermosos. Así que el patito se animó a preguntarles:

-¿Será que puedo nadar en su estanque? Llevo días queriendo refrescarme.

A lo que los cisnes le respondieron:

-¡Claro que sí, puedes estar aquí! Si eres uno de los nuestros.

El patito no había entendido, así que el cisne le dijo:

-¿No entiendes lo que te digo? ¿No has visto tu aspecto? Agáchate y ve tu reflejo.

Cuando el patito se agachó a ver su reflejo en el estanque se quedó muy sorprendido. Ya no era un patito feo, en todos esos días se había convertido en un hermoso cisne negro de largo cuello y brillante plumaje. Los demás cisnes lo invitaron a vivir en el estanque, paseaban todo el día y él no lo podía creer, no había sido tan feliz nunca como lo era ahora con su nueva familia.

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