Resumen de las Revoluciones Liberales

Las sociedades han tenido que pasar por muchos procesos para convertirse en lo que son hoy en día, con sus aciertos y sus fracasos, pero más que nada, con sus libertades, como que conozcamos la democracia y el poder del voto. La responsabilidad de que nuestra pequeña decisión puede traer consecuencias mayores, buenas o malas, asimismo, el hecho de que mayormente podemos surgir con esfuerzo y nuestra posición estándar no se mantiene arraigada al status o profesión de nuestros padres. En fin, son cientos de pequeños detalles que quizás no valoramos lo suficiente, pero en el pasado, se derramó sangre para obtenerlos.

Justo estas luchas por tener un mejor futuro, una mejor calidad de vida, pudiendo tener la libertad de ser y hacer lo que se quería en el contexto de lo posible, evitando la suela sofocante de los nobles y sus caprichos, fue lo que se conoció como revoluciones liberales.

¿Qué son las revoluciones liberales?

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En términos generales, se les asigna esta etiqueta a todas aquellas luchas cuyo fin absoluto es conseguir mayores libertades. Específicamente, nos referimos a la serie de revoluciones que ocurrieron en Europa en el siglo XIX, al comienzo de la edad contemporánea, que tenían como objetivo acabar con el absolutismo y despotismo de las monarquías.

El liberalismo, como fue bautizado políticamente más adelante, buscaba un crecimiento económico, político y social que se expandía a partir de la base de una libertad individual y social. De hecho, uno de los principales impulsores fue la revolución industrial, la llegada de las máquinas, pues con esto la clase burguesa comenzó a emerger, tomar poder, rechazando totalmente las viejas costumbres y funcionamiento general de la época, ya que estos fueron el principal motor de arranque y fuerza de lucha, también se les conoce como revoluciones burguesas.

¿Cuáles eran los objetivos de estas revoluciones?

La meta era clara, dejar de sentir la presión de las monarquías, que vivir simbolizara más que el hambre y el cansancio de mantener el estilo de vida de los habitantes del palacio, en resumidas cuentas: libertad.

Por supuesto, para llegar a ella se tenia claro que se debía implementar o conseguir una serie de elementos, como eliminar el absolutismo y, por lo tanto, el despotismo de las monarquías, e intercambiarlo por la división de poderes, la soberanía nacional en que el poder fuera del conjunto de la nación, para posteriormente implementar derechos como la libertad de prensa, propiedad o de sufragio.

Además, gracias al impulso provocado por la revolución industrial, se anhelaba la libertad en la economía del mercado para que los nuevos inversores e incluso los asalariados pudieran emerger.   

Antecedentes político-social

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Antes del desarrollo de las revoluciones etiquetadas como burguesas o liberales, surgieron unos cuantos levantamientos que consolidaron la base de esta emergente política como la revolución inglesa (1642) o la americana (1765), pero la que sin lugar a dudas fue la inspiración para el desarrollo de la batalla fue la revolución francesa, pues provocó un cambio de paradigma, dando paso a un nuevo contexto social en el que el pueblo, como mayoría, podía tener voz en el ámbito político.

Por supuesto, esto quedó atrás cuando las potencias de Napoleón en 1815, en el congreso de Viena, decidieron regresar a la antigua política francesa: el absolutismo, este hecho que se conoció como la restauración.  Además, se fundó la santa alianza, que consistía en una unión entre los reinos absolutistas que tenia como objetivo apoyarse en caso de algún levantamiento liberal. 

Sin embargo, esto no detuvo las ganas de libertad que tenían los diversos pueblos europeos, surgiendo las más famosas revoluciones liberales, las de 1820, 1830 y 1848. Todas estas tenían características en común, un mar de injusticias e incertidumbres que alimentaron la furia del pueblo para levantarse, como las malas cosechas, hambrunas, el aumento de los impuestos (que solo debían pagarlo la clase burguesa y los campesinos) y el trabajar arduamente solo para tener lo mínimo para sobrevivir.

1820

Estas comienzan con el golpe de Riego en España, posteriormente, extendiéndose a Nápoles, Piamonte y Portugal. No obstante, los países que conformaban la santa alianza apagaron esta nueva chispa. Los austriacos se encargaron de derrotar a los italianos y los franceses a los españoles.  

En forma general, podemos decir que estos no fueron grandes movimientos de masas, sino que se desarrollaron más por medio de sociedades secretas que se encontraban conectadas internacionalmente, especialmente activas entre los altos miembros del ejército, quienes conspiraban y armaban los levantamientos, por ejemplo, los carbonarios de Italia.

Asimismo, los grandes movimientos se desarrollaron en tierras sudamericanas, pues estos finalizaron con el yugo español, creando repúblicas constitucionales. Por otro lado, los griegos se levantan en una guerra de independencia contras los turcos.

1830

Fueron revoluciones mucho más profundas que las presentadas en la década anterior, ya no producto de sociedades secretas sino la furia y el cansancio de las masas.

La principal, pues fue la chispa que quemó la pólvora ya regada por Europa, fue la francesa, cuando el rey Carlos X disolvió el parlamento. Esta acción impulsó la revolución de julio en la que los parisinos derrotaron al ejercito real, provocando la llegada al poder del rey “burgués” Luis de Orleans, que estaba totalmente en contra del absolutismo, promoviendo una monarquía parlamentaria con voto restringido, reservado para ciertas minorías.

Estos aires se expanden a Bélgica, que logra su independencia de los Países Bajos, y a Suiza, que adopta un sistema federal. También, en Reino Unido, hay una reforma electoral que aumenta el sufragio restringido a un 30% más de la población.

No obstante, no todas fueron exitosas, pues las italianas, alemanas y las de Polonia, fueron derrotadas por Prusia, Austria y Rusia, respectivamente.

1848

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Estas revoluciones fueron conocidas como la “primavera de los pueblos”, a pesar de que compartían una base forjada a partir de las ideas libertarias de la revolución francesa. Esta tuvo un impacto mucho mayor que las de décadas anteriores, tanto en extensión (afectando casi toda Europa) como en radicalismo. A su vez, tenían una base social acrecentada y fuertes componentes nacionalistas.

De forma general, podemos mencionar que fueron las que obtuvieron mayor éxito, quedando consolidado el modelo parlamentario. Comencemos con la ocurrida en Francia, la revolución de febrero, provocada cuando el rey Felipe ilegalizó las reuniones de los partidos opositores que querían sufragio masculino universal. Esta tuvo gran éxito y se logró el derrocamiento, iniciándose la segunda república francesa con el tan anhelado modo de voto.

Esta nueva victoria impulsó una nueva oleada de levantamientos por toda Europa, como la revolución de Prusia donde se instauró un nuevo parlamento.

Sin embargo, no todo fue un éxito, pues meses después de la victoria francesa, los burgueses liberales que habían entrado al poder decidieron cerrar los talleres nacionales que era el sitio de trabajo y modo de subsistencia de cientos de parisinos, los mismos que habían luchado a su lado meses antes, dando paso a la revolución de junio, pero esta vez, la derrota fue su compañera, pues fueron reprimidos salvajemente. Esto dio paso a un nuevo movimiento político, el obrero, que posteriormente causaría el cambio en la sociedad estamental, en donde tu situación dependía de tu nacimiento, sustituyéndola por una sociedad de clases basada en las riquezas. 

Consecuencias de las revoluciones liberales

  • Fin de la “restauración” y del absolutismo.
  • Gobiernos liberales moderados.
  • El sistema político liberal se instauró a la par del sistema capitalista.
  • La instauración de una clase social basada en las riquezas y no en los privilegios.
  • La ley ahora respaldaba y protegía a todos los ciudadanos por igual, sin importar su clase social.
  • Los burgueses pasan a controlar las decisiones políticas por medio de partidos que participaban en los parlamentos.
  • Dos nuevas teorías surgen para impactar en la cultura europea, por un lado, el nacionalismo (liberal y conservador) y por otro, el socialismo (marxistas y anarquista).
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Estudiante de medicina ULA. Amante de los animales, aficionada a la lectura, las series y los superhéroes. Defensora de la feminidad y la libertad.

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