Resumen de la revolución industrial española

La era industrial llegó como parte importante de la evolución humana, arrastrando a las civilizaciones de una época artesanal y agraria a las grandes industrias mecanizadas, siendo el gran instrumento de impulso las maquinarias a vapor.

La revolución industrial comenzó en Inglaterra, en la segunda mitad del siglo XVIII, pero se extendió por toda Europa, algunos países abrazándola antes que otras como Alemania o Francia, manejando gran poder. Sin embargo, otras como nuestra protagonista España, entró a este auge bastante tarde y eso le trajo bastante consecuencias, los motivos fueron variados y todos los presentamos a continuación.

¿Por qué comenzó tarde la revolución industrial española?

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Lo más básico para marcar una diferencia y entender por qué España tardó más que el resto de Europa, es imaginarse las diferencias sociales, culturales y económicas que manejaba el país, es decir, presentaba un gran atraso en comparación con el resto del continente.

Para cuando comenzó el proceso industrializador, en 1830, el país manejaba una economía basada en la agricultura y la minería, no contaba con el capital necesario ni un pueblo pudiente que la respaldara, como en otros países, inclusive mucho se aferraban a la metodología económica que le había sido tan útil por tanto tiempo, rechazando el cambio. A pesar de quererla tanto, esta forma de subsidio era mínima, alcanzando apenas para comer más no para exportar, por lo que el sistema de transporte era prácticamente nulo, basando el comercio en pequeñas células aisladas unas de otras.

Así mismo, las diversas guerras e inestabilidad política que venia sufriendo España desde finales del siglo XVIII no ayudaba en la situación. Otro factor destacable es el gran analfabetismo que reinaba en la nación, provocando que fuera mucho más difícil avanzar en el campo tecnológico.

¿Cómo se inició el proceso industrializador?

A principios del reinado de la reina Isabel II se comenzó seriamente el movimiento de la industria, pues sentía la presión y el poder económico que estaban manejando el resto de las naciones, lo último que deseaban y necesitaban era quedarse atrás.

Los inconvenientes económicos fueron resueltos gracias a la inversión extranjera, de igual forma, la llegada de soluciones técnicas y tecnológicas por parte de otras naciones no más avanzadas que la madre patria, pero si bastante buenas en copiar esta maquinaria de forma más simple, sostenible y barata. Esto se conoció como “primera revolución industrial”, aunque para muchos está muy lejos de serlo, opinando que fue más un “proceso industrializador”, pues España se encontraba lejos de estar al nivel de sus vecinos.

Casos aislados de industrialización

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A pesar de que el éxito industrial no se desarrolló de forma ideal en España, algunas ciudades no corrieron esta suerte y resaltaron por encima de la propia nación, por ejemplo, Cataluña y País Vasco.

Por parte de Cataluña, el éxito fue provocado por la presencia de una burguesía muy activa, buenas comunicaciones con el resto del continente y de políticas que protegían y beneficiaban al sector comercial. Para 1836-1840, el uso de la maquinaria de vapor era un hecho habitual en la industria textil catalana. Por ello, la ciudad se convirtió en el punto de beneficio económico del país, pues sus telas eran bien apreciadas por los extranjeros. De hecho, esto produjo que utilizaran los ferrocarriles a vapor para el comercio de gran escala antes que nadie.

Por su parte, el País Vasco obtuvo un gran éxito con la industria de la siderúrgica, aprovechando los recursos de la zona, formando lazos económicos con la ciudad anterior que perduraría por décadas.

Otras ciudades destacadas fueron Asturias con la industria armamentista y Andalucía con la industria textil algodonera, sin embargo, estaban lejos de conseguir el éxito de Cataluña.

Segunda Revolución Industrial  

Ya en el siglo XX la mayoría de los países europeos habían terminado su revolución industrial, viendo el fruto de su esfuerzo golpear con tanto éxito, decidieron continuar por ese camino, entrando a “la segunda revolución industrial”, que en resumen era el crecimiento a máquinas de mejor calidad.

Sin embargo, en el caso de España era distinto, pues seguía siendo una nación rural, agrícola, ganadera y artesanal casi el 70% de la población y, por lo tanto, la economía dependía de estos sectores, dedicándose simplemente al trabajo para comer y no para enriquecerse. Las únicas excepciones eran zonas como Cataluña, País Vasco y Asturias, que poseían una industrialización semejante al resto de Europa. En otras palabras, la madre patria no debía mejorar la industria, tenían que ponerse serios y desarrollarla por completo. 

El impulso se vió enfocado puramente en pasar de una sociedad rural a una industrializada, sin los cambios sociales, culturales y económicos que la sostienen, queriendo mezclar el capitalismo con los aspectos absolutistas que tanto habían acompañado a la nación, uniendo la agricultura tradicional con la moderna, el alimento por subsistencia con los de las masas. Grave error, pues esta combinación estaba lejos de funcionar.

Sin embargo, en un primer momento se observaron los cambios, asentándose principalmente en el sector algodonero, textil y siderúrgicos, ya que eran los que se habían demostrado que tenían éxito. Comenzaron los éxodos del campo a la ciudad para trabajar en las industrias en busca de la tierra prometida, una vida más tranquila y prometedora.

¿Por qué fracasó la revolución industrial en España?

La vida que habían soñado los migrantes quedó en una ilusión nada más, pues pronto la realidad los golpeo con la inestabilidad, nulos beneficios y fracasos de las nuevas industrias, es decir, su vida no era mejor, en muchos casos era mucho peor lo que provocó que se regresaran a los campos. Disminuyendo dramáticamente la mano de obra necesaria.

Asimismo, con excepción de ciudades como Cataluña, la modernización del transporte fue casi nula, por lo que las mercancías tardaban demasiado en llegar a su destino y, hablando de ciudades especiales, otro de los grandes errores de los entes a cargo, fue intentar copiar sus industrias exitosas en lugar de crear nuevas.

Agregando otro motivo a la lista, podemos plantear la falta de interés en la inversión que se observaba en los habitantes del país. El movimiento económico extranjero estaba, pero sin un refuerzo interno no se llegaba a explotar todo su potencial industrial, además, se esperó demasiado para movilizar o retirar los terrenos de los nobles y miembros del clero. Sin mencionar que el impulso para alfabetizar a la población nunca se dió, entregando máquinas modernas a personas que no sabían cómo utilizarlas ni mucho menos como crear más.

Hablando de población, en comparación con otros lugares de Europa, era muy poco lo que se traduce a una baja demanda, podía haber muchos productos, pero pocos quien lo compraran y, aún más importante, pocos quienes tuvieran el dinero para hacerlo con el fin de revender o incrementarlo, pues el nivel de renta también era menor en comparación con sus vecinos. Se piensa que el causante de esto fue la eliminación de las remesas provenientes de América (debido a la independencia), las cuales no pudieron ser sustituidas por la nueva economía interna del país.

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Estudiante de medicina ULA. Amante de los animales, aficionada a la lectura, las series y los superhéroes. Defensora de la feminidad y la libertad.

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