3 Rutinas de skincare según tu piel

La piel es nuestro órgano protector principal, además, también es objeto de belleza y nuestra principal presentación, por lo que es importante mantenerla hidratada y bien cuidada, por ello nacen las rutinas de skincare.

Con respecto a su cuidado existen decenas de mitos o consejos que no siempre son los ideales, por lo que te traemos una información completa sobre skin care y tu tipo de piel. ¡COMENCEMOS!

¿Qué son las rutinas de skincare?

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“Skincare” se traduce a “cuidado de la piel” y se le conoce de esta forma al conjunto de pasos o técnicas que ayudan, mantienen o respaldan la integridad de la piel, a la vez que mantienen su apariencia y alivian o mejoran las imperfecciones que esta pueda tener.

Los primordiales pasos a seguir, en forma general, pudiendo ser observada como un cuidado básico, requiere:

  • Desmaquillar y limpiar
  • Hidratar o humectar
  • Proteger

Desmaquillar y limpiar

Por más sencillo que suene, muchas veces lo olvidamos, restándole importancia. No obstante, este es un paso sumamente importante para retirar cualquier residuo de maquillaje, grasas o células muertas, así como los compuestos volátiles que se adhieren a nuestra piel producto de la contaminación.

Se recomienda realizar este paso antes de dormir y al despertar, este último para eliminar cualquier rastro de maquillaje, sucio o bacteria que pudimos haber recolectado durante la noche.

Hidratar o humectar

A pesar de que muchos lo utilizan como sinónimos, son definiciones opuestas pero parecidas, por eso las constantes equivocaciones. Cuando nos referimos a “hidratación” al proceso que lleva el “agua” a interior de nuestra piel, quizá por medio de sueros o cremas ligeras. Por otro lado, la “humectación” se encargar de formar una especie de “escudo protector” para que el “agua” no escape, esta se realiza por medio de cremas o aceites.

Ahora bien, si identificas tu piel como “grasa”, es recomendable no humectarla.

Protector

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Como lo indica el título, este se utiliza para cuidar nuestra piel de agresores externos como los rayos UV, la luz azul de los equipos eléctricos y de la contaminación.

Lamentablemente, son pocos los productos que cubren estos 3 elementos, pero no esta de más indagar un poco.

Cuidado según el tipo de piel

Actualmente, existen decenas de productos con cantidades absurdas de pasos que prometen la piel perfecta y la eterna juventud, sin embargo, usar productos con base a consejos alternos no es lo mejor que puedes hacer, pues existen elementos creados para cada tipo de piel que, en caso de usar con otra, puede acarrear más riesgos que beneficios. Por lo que el conocimiento es clave para cuidarte.

Piel grasa

Posee una apariencia porosa, húmeda y brillante, es consecuencia de un exceso de producción por parte de las glándulas sebáceas. Se presentan por condiciones genéticas u hormonales, es frecuente en menores de 30 años y está relacionado con el acné.

Existen diversos mitos sobre este tipo de piel, como que es buena idea optar por productos “secantes” y que es imposible tenerla deshidratada. ¡Falso! De hecho, usar este tipo de producto puede ser contraproducente, pues al estar “seca”, se envía una señal para que se produzca más grasa. Lo mejor que podría hacer es seguir los siguientes pasos:

  • Limpia 2 o 3 veces tu piel con productos suaves, pero efectivos. Se recomienda que contengan sustancias como: auril sarcosinato, coco betaína, carbón activo o cocoamido betaína. Estos ingredientes son derivados naturales o biotecnológicos los cuales tienen un pH compatibles con este tipo de piel. Evita jabones con pH alcalinos, ya que pueden incrementar el problema del sebo. Asimismo, es muy recomendado productos con aloe vera que ayuda a mantener la hidratación de la piel y funciona también como barrera protectora tras el lavado del rostro.
  • Es importante que mantengas tu piel hidratada, ya que en ocasiones un exceso de sebo puede producirse como señal de deshidratación. Comprar geles o sueros solubles en agua que posean ingredientes como ácido hialurónico vegano, films moleculares por fermentos biotecnológicos, vitamina B5, niacinamida, sales de zinc. Si lo tuyo es lo natural, puedes buscar hidratantes a base de frutos como el albaricoque, pera, pasiflora o caléndula, y procura mantenerte alejada de los que posean colores artificiales, aromas, manteca de cacao, cremas y aceites pesados como el de coco.
  • Protectores con niveles de protección de mínimo FPS 40.
  • Evitar realizar acciones perjudiciales como exceso de maquillaje, exfoliaciones con productos que “raspan” la piel, consumir comida rápida o chatarra en exceso, el sedentarismo o manipular la cara con las manos sucias.

Piel seca

Esta puede estar provocada por diversos motivos, tanto factores temporales y externos como el clima, baja humedad del agua y la inmersión en agua caliente. No obstante, otros si presentan este tipo de piel de manera constante, caracterizándose por una sensación de tirantez y aspereza. Cuando no se cuida correctamente puede aparecer descamación, picor, enrojecimiento y pequeñas grietas, llegando inclusive a sangrar. Por ello, el reto es lograr una mayor elasticidad y brillo, evitando estos síntomas.

  • Puedes limpiar tu piel de día y de noche, pero si se reseca mucho hazlo solo antes de dormir. Busca productos que contengan ingredientes como lauril sarcosinato, coco betaína o cocoamido betaína. Asimismo, elementos como carbón activado y aloe vera.
  • Hidrata todas las veces que sea necesario hasta que tu piel obtenga una buena hidratación. Para ello compra elementos que contengan péptidos, coenzima Q10 o fermentos biotecnológicos por bacterias. Evitando productos con alcohol, fragancias o que contenga colores artificiales.
  • Humecta 2 o 3 veces al día por medio de cremas y aceites que contengan aceites biotecnológicos (como escualenos), ceramidas, péptidos y coenzima Q10.
  • Usar protector solar.
  • Evitar el estrés, el mal dormir y exfoliantes con partículas que dañan tu piel.

Piel mixta

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Este es un tipo de piel un poco complicada, pues presenta características grasas y secas, dependiendo de la zona. Por ejemplo, el área T (frente, nariz y barbilla) suele ser grasa y las mejillas son piel normal o seca. El mayor reto es encontrar un equilibrio que beneficie a ambas zonas.

  • Limpia con productos que puedan ayudarte a encontrar una medida justa que beneficie tu piel, como los que contiene saponificantes como lauril sarcosinato, coco betaína o cocoamido betaína. Asimismo, lo que todas las pieles tienen en común: aloe vera y carbón activo en cantidades adecuadas, evitando jabones con pH alcalino o que contengan lauril sulfato de sodio (LSS) o alcohol denat.
  • Hidrata y/o humecta dependiendo de la resequedad que observes en tu piel. Se recomienda realizarla con productos que contengan ácido hialurónico vegano, sales de zinc y vitamina B5. En el caso que notes signos de resequedad, humectar con cremas ligeras a base de escualenos o aceites ricos en ácidos linoleicos como los de maíz, canola y algas. 
  • Usa protector solar.
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Estudiante de medicina ULA. Amante de los animales, aficionada a la lectura, las series y los superhéroes. Defensora de la feminidad y la libertad.

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