Sabemos que en el cristianismo se suele hablar mucho sobre los pecadores, afirmando que todos lo somos y que podemos salvarnos si nos limpiamos de nuestros malos actos antes del día de nuestra muerte o antes del Juicio Final, lo que llegue primero. Pero, ¿cómo se identifican los pecados capitales y qué se puede hacer para salir del vicio que involucra cada uno? En este artículo nos enfocaremos en ese tema.

 

 

Lujuria

“Mesa de los pecados capitales” de Jheronimus Bosch – Lujuria. Se puede apreciar que, dentro de la tienda, una pareja está en pleno cortejo, mientras que un hombre toma la oportunidad de pasarle un plato de comida a la dama para así estar cerca de sus piernas. Los dos bufones, en tanto esto pasa, se burlan de la pareja en la tienda al actuar una escena de sadomasoquismo. Fuente: harteconhache. Pecados.

 

Es el deseo sexual desenfrenado, un deseo tan grande que sobrepase la razón, llevando a actos terribles como la violación o el adulterio. A su vez, la religión no dice que el deseo sexual sea malo de por sí, mas la deformación de este a un deseo descontrolado e inmoral es imperdonable. Lo opuesto a la lujuria es la castidad, y esta es la actitud que la Iglesia recomienda tener si uno no se ha casado, ya que el objetivo de mantener relaciones sexuales es doble para el cristianismo, por un lado, es para unir a la pareja y por el otro, es para lograr descendencia.

 

 

Gula

“Mesa de los pecados capitales” de Jheronimus Bosch – Gula. Muestra a una obesa familia teniendo un banquete y a un hombre bebiendo desesperadamente de una jarra de licor. Fuente: harteconhache. Pecados.

Aunque en el pasado se denominaba como gula al exceso de cualquier actividad, ahora sólo se identifica como la glotonería, es decir, el exceso de comida y bebida, o ser una persona hambrienta o borracha. Lo peor que este pecado puede hacerle a una persona, es acabar siendo esclavo del canibalismo.

La gula se evita mediante la templanza, que es controlar la atracción a los placeres y la moderación del uso de los bienes creados. Términos como “moderación” o “sobriedad” también son usados para esta virtud, pero la templanza envuelve mejor el mensaje que se quiere transmitir.

 

 

Avaricia

“Mesa de los pecados capitales” de Jheronimus Bosch – Avaricia. Un juez acepta el soborno de una de las partes. Fuente: harteconhache. Pecados.

 

Es el deseo y ansia excesiva por obtener riqueza, es decir, vivir sólo por y para las cosas materiales. Así mismo, el avaro no se molesta en gastar grandes cantidades de dinero e inclusive finge no tener ni un centavo, buscando obtener más dinero por parte de otros, pues no importa qué tenga que hacer para adinerarse, la persona avara siempre busca más. Lo correcto es superarse a uno mismo económicamente mediante el trabajo honrado y concentrarse en ser mejor persona con el prójimo, o también el hecho de volverse generoso, lo cual se logra al dar sin necesidad de recibir algo a cambio.

 

 

Envidia

“Mesa de los pecados capitales” de Jheronimus Bosch – Envidia. Dos perros desean el hueso que un hombre lleva en mano, mientras que el hombre mira con envidia al burgués cerca suyo. Fuente: harteconhache. Pecados.

 

 

Es la tristeza o dolor causado por no poseer lo que otra persona tiene, ya sean posesiones, cualidades de la misma, entre otras. Del mismo modo, este pecado es similar a la avaricia, sólo que, en vez de obsesionarse por los bienes propios, la obsesión va dirigida a los bienes ajenos. Su impacto es tan notable que hasta permanece como el décimo mandamiento: “No desearás los bienes ajenos”. Por el contrario, la virtud que contrarresta este pecado es la caridad, la cual consiste en amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo.

 

 

Pereza

“Mesa de los pecados capitales” de Jheronimus Bosch – Pereza. Un hombre yace dormido en su silla, mientras que una monja atrás suyo le invita a levantarse a orar. Fuente: harteconhache. Pecados.

 

Se peca de pereza cuando se procrastina, cuando se tiene desgana para cumplir las obligaciones y cuando se siente horror por el bien divino al dejar a Dios a un lado para concentrarse en la comodidad ajena. Es el cansancio constante, ya sea espiritual o físico.

La diligencia, lo contrario a la pereza, es esmerarse en las acciones diarias.

Ser diligentes con las tareas de Dios, las de uno mismo y poner entusiasmo en lo que se hace por y para los demás, hace la diferencia si se quiere realizar un cambio interno. Se le considera uno de los mejores regalos de Dios hacia el hombre, ya que de ella provienen todas las creaciones humanas.

 

 

Ira

“Mesa de los pecados capitales” de Jheronimus Bosch – Ira. Muestra una pelea entre campesinos y a una mujer tratando de separarlos. Fuente: harteconhache. Pecados.

 

Es el enfurecimiento, el rencor y el deseo de venganza. Molestarse excesivamente hasta llegar a un nivel en donde no se midan las acciones, que estas afecten a los demás y que hayan sido el origen de un futuro arrepentimiento también es un obvio signo de ira. Usualmente, las personas iracundas no se disculpan con aquellos a los que han dañado, lo cual ayuda a fomentar los signos de soberbia. La ira se contrarresta al tomarse las cosas con calma y no guardar resentimiento o rencor hacia el prójimo con paciencia para que así las cosas que se hagan salgan bien a pesar de cualquier dificultad.

 

 

Soberbia u orgullo

“Mesa de los pecados capitales” de Jheronimus Bosch – Soberbia. Una mujer se arregla frente a un espejo sostenido por un demonio. Fuente: harteconhache. Pecados.

 

El primer pecado, cometido por Lucifer al querer tener más poder que Dios. El orgullo es superioridad sin necesidad de aparentar ser superior, es cuando se acentúan los logros, cualidades o posesiones que ya se tiene. En cambio, la soberbia es aparentar ser superior sin serlo en realidad, es la necesidad de resaltar en todo momento, creerse mejor en todos los aspectos sin importar qué, un ejemplo sería que la persona soberbia jamás se rebajaría a pedir perdón, ayuda, entre otros. Los dos, a pesar de ser parecidos e incluso ser confundidos varias veces, se diferencian por algo, y es que el orgullo puede usarse positivamente si surge de causas nobles o virtudes, mientras que con la soberbia nunca es el caso.

Para contrarrestar este pecado capital se necesita aceptarse a uno mismo, reconocer los defectos propios y no darle más importancia de la necesaria a nuestras virtudes, al ser humildes, modestos o sencillos estamos cumpliendo con una virtud que nos permite actuar con un corazón noble y enriquecernos como humanos.

 

 

Conclusión

 

“Mesa de los pecados capitales” de Jheronimus Bosch – Cielo. Muestra a aquellos que lograron llegar al Cielo después de haber sido purificados, también se puede ver cómo un arcángel ataca a un demonio que logró colearse. Fuente: harteconhache. Pecados.

 

 

Todos en algún momento llegan a cometer algunos de los pecados en esta lista, unos con más frecuencia que otros, pero la realidad es que somos humanos y errar está en nuestra naturaleza. Eventualmente, la mayoría se arrepiente de cometerlos y corrigen los malos aspectos en sí mismos, y aunque sea difícil dejar los vicios del pecado atrás, no es imposible si se intenta.

Al ser este un tema que ha logrado intrigar mucho al ser humano, se han hecho distintas obras enfocándose en él, estando entre las más famosas la Divina Comedia de Dante o el Paraíso Perdido de John Milton, pero también existen proyectos más recientes, como la Saga de los Pecados Capitales, una saga de canciones hecha por Akuno-P con el programa sintetizador de voz Vocaloid, el anime Nanatsu no Taizai o la película de temática policiaca Se7en, protagonizada por Brad Pitt y Morgan Freeman.

Marco Montero.

Los siete pecados capitales, qué son y cómo evitarlos
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