Sin pensar en colores: la vida de los daltónicos

Es navidad, y las luces de mil colores deslumbran calles, parques y centro comerciales… Imagina por un momento que esos mil colores se transforman en uno solo, o dos en el mejor de los casos, y que además, así sean dos únicamente, eres incapaz de nombrarlos o identificarlos…. Así es parte de la vida de los daltónicos, los que sufren ceguera del color. El daltonismo es una enfermedad genética o hereditaria relativamente poco común, las personas que la sufren tienen diferentes grados de imposibilidad para distinguir los colores, pudiendo tener desde una leve incapacidad para percibir y discriminar tonos rojos y verdes hasta una pérdida absoluta de la visión del color, percibiendo el mundo en blanco y negro, o más específicamente, en claro y oscuro.
 

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¿Cómo vemos el color?

 

Colores básicos
Colores básicos o primarios, según el modelo aditivo RGB (rojo, verde y azul). Fuente: grimaldos.

 

Para la percepción del color, el ojo humano funciona de manera muy particular: está conformado por dos tipos de células especializadas, conocidas como conos y bastones.

Los conos se encargan de percibir la intensidad de la luz, discriminando claros y oscuros, mientras que los conos son los encargados de realizar las diversas combinaciones que nos permiten “ver a color”.

Estas combinaciones son posibles gracias a que los conos son de tres tipos diferentes que contienen sensores con “filtros” para tres colores básicos o primarios, y al contrario de lo enseñado en la infancia, estos tres colores primarios no son amarillo, azul y rojo, sino rojo, verde y azul.

¡Luz, filtros, colores y acción!

 

Percepción del color.
Percepción del color.
Fuente: Guillermo Terán (autor del artículo).

 

Sin pretender profundizar en aspectos físicos y ópticos, los colores se generan cuando los diferentes objetos o cuerpos son iluminados por una luz blanca (que es una mezcla de todos los “colores”); esa luz es absorbida por los objetos, y dependiendo de la composición de estos, es dividida en sus componentes (rojo, verde y azul), los cuales pueden ser retenidos, o por el contrario, reflejados a nuestros ojos. Por ejemplo, si aplicamos una luz blanca a una rosa, esta absorberá y se “quedará” con los colores verde y azul, y nos reflejará solo el color rojo (¡claro, si es una rosa roja!).

En el ojo humano, son los tres tipos de conos y sus filtros o pigmentos los que perciben las diferentes intensidades de los tres tonos de luz o colores básicos, haciendo las combinaciones para generar todos los matices que podemos percibir. Es importante resaltar en este punto que, a menos que se trate de colores puros (rojo, verde o azul), todos los matices de colores tienen mezclas de estos tres colores básicos, es decir por más azul que veamos un determinado azul, seguramente tiene pequeñas cantidades de rojo y verde, sin llegar a convertirse en morado o aguamarina. Los diseñadores gráficos están muy familiarizados con estos conceptos, pues codifican todos los matices de colores a partir de un sistema de códigos conocidos como RGB, que no es más que red, green y blue, al igual que nuestros conos.

En los daltónicos, estos conos o filtros pueden funcionar deficientemente o estar ausentes por completo, generándose varias combinaciones de conos que producen obviamente, varios tipos de ceguera al color

No existe un único tipo de daltonismo, de hecho, se han descrito medicamente 7 u 8 tipos de ceguera al color, aunque las posibilidades matemáticas pudieran ser mayores (pero las probabilidades de ocurrencia muy bajas). Como es de esperar, el tipo de daltonismo más común es el que implica la deficiencia del “filtro” en sólo uno de los conos y por lo general involucra a los que perciben los colores rojo o verde; esta deficiencia rojo-verde es más frecuente en hombres (alrededor del 8%), pero es posible también en mujeres (menor al 1%).

Existen condiciones más severas, en las cuales no existen conos de ningún tipo y por tanto, la persona presenta ceguera absoluta al color, pudiendo percibir solo intensidad de luz: tonos claros, oscuros e intermedios. Afortunadamente la probabilidad de ocurrencia de esta ceguera absoluta es muy baja, de 1 en varias decenas de miles.

 


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¿Cómo se diagnostica el daltonismo?, ¿es curable?

 

 

Carta de Ishihara
Carta de Ishihara usada para diagnosticar el daltonismo, los daltónicos no pueden ver el número 74. Fuente: ironicsans.

 

La Carta de Ishihara es una herramienta útil en el diagnóstico del daltonismo.

El daltonismo es relativamente fácil de diagnosticar, dependiendo por supuesto del entorno en donde se desarrolle el niño daltónico. En entornos favorables, con servicios médicos de primera, y con un núcleo familiar con moderado-alto nivel socioeducativo, al notarse la incapacidad del niño para aprender y memorizar colores, se recurre a un médico oftalmólogo calificado, quien a través de unas simples pruebas podrá diagnosticar el daltonismo, y más aún, identificar el tipo específico: ceguera parcial o total al rojo, o al verde, etc. Cuando las condiciones son un tanto adversas, en donde el acceso a médicos calificados es limitado, y los núcleos familiares poseen nivel educativo bajo, el diagnóstico puede realizarse tardíamente o incluso nunca llegar a realizarse. Por el contrario, la incapacidad para percibir correctamente los colores puede catalogarse como holgazanería en el mejor de los casos, y como retardo mental en el peor.

Al ser el daltonismo una enfermedad genética en donde la retina (allí están conos y bastones) es deficiente, las alternativas terapéuticas son limitadas, pues la relación costo beneficio de un trasplante de retina, por ejemplo, es muy desfavorable. No obstante, se han desarrollado otras alternativas, tales como el uso de lentes con filtros especiales, que permiten, luego de un proceso de aprendizaje de colores que tarda meses e incluso años, percibir de forma más o menos correcta los diferentes matices de colores.

El día a día de un daltónico

 

daltónicos
Los daltónicos son incapaces de identificar los colores de los semáforos. Fuente: trafictec.

 

Como se planteó anteriormente, todos los colores poseen mezclas de los tres colores básicos, por lo tanto, los daltónicos perciben todos los colores de manera diferente a las personas “normales”, repetimos: todos. No obstante, dependiendo del grado de severidad, es posible que estos matices percibidos se acerquen en mayor o menor grado a los matices “correctos”. Por ejemplo, un daltónico con deficiencia parcial para percibir el rojo, confundirá los siguientes grupos de colores: rojos, verdes y marrones; azules, morados, y rosados; amarillos y verdes; es decir, todos.

Es común que el niño daltónico (rojo-verde), durante la escuela inicial, coloree la piel de las personas de color verde claro, al igual que al sol, y que el cielo lo plasme de un bello color morado. Tristemente siempre estará temeroso ante los padres o maestros, pues sabe que será reprendido y no puede hacer nada para remediarlo. El adulto daltónico, dejará de pensar en colores, no significa que no los perciba, o que no se maraville en una exposición de orquídeas, por ejemplo, pero simplemente no sabe cuáles son los hermosos colores que observa, y tampoco le interesa o le afecta, solo sabe que son hermosos. Tendrá problemas para comprar la combinación adecuada de ropa, o al momento de estar frente a un semáforo (aunque puede memorizar las posiciones de las luces, que percibe iguales). Si es amante de la cocina, tendrá problemas para comprar las verduras y frutas en los grados de madurez correctos, y al cocinar carnes, no es de extrañar que le queden crudas o poco hechas.

Pero no todas las situaciones son limitantes o potencialmente catastróficas, pues se ha determinado que los daltónicos, tienen la capacidad de percibir fácil y rápidamente los camuflajes militares en la naturaleza, escenario que los convierte en armas militares letales de alta eficacia (o eso quisieran).

 


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Conclusión

 

Indudablemente el daltonismo es una discapacidad, pero completamente funcional. El daltónico, por sus propios mecanismos de adaptación, nunca incursionará en campos en donde sea disfuncional, como en el diseño gráfico por ejemplo, por lo que esta limitación generalmente pasará desapercibida. Pero sigue siendo una discapacidad, y debe ser respetada y comprendida, lo que significa que así como no es simpático que a una persona que le falta una pierna se le diga “baila para ver como bailas sin una pierna”, al daltónico se le pregunte constantemente “¿de qué color ves mi camisa?”. Claro depende del grado de susceptibilidad del daltónico, en cuestión…

 

 

PD: ¡Y sí! El autor es daltónico.

Sin pensar en colores: la vida de los daltónicos
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Prof. Fac. Medicina ULA (Mérida-Venezuela), meritócrata liberal, agnóstico panteista, biólogo, inmunólogo básico, bioestadístico accidental, daltónico, ISTJ, esposo de Nubia Silva.

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