Historia del soldadito de plomo

El soldadito de plomo es una conmovedora historia de amor infantil que fue escrito por el poeta Hans Christian Andersen en el año 1838.

En este articulo le mostramos un RESUMEN corto del cuento el Soldadito de plomo.

Puedes leer: 33 Cuentos infantiles realmente Cortos

Advertisement

Había una vez un niño que tenía muchos juguetes. Pero había uno que le faltaba, así que un día su abuelo le regaló una caja de madera muy hermosa con muchos soldaditos de plomo hechos a mano con mucha delicadeza.

El niño estaba muy agradecido con su abuelo por su regalo y tras esto el niño fue sacando todos los soldaditos de plomo. Los colocó sobre su mesa y viéndolos todos elegantes notó que a uno de los soldaditos de plomo le faltaba una pierna.

Al niño poco le importó que su soldadito de plomo no tuviera una pierna, así que lo colocó al frente de todos sus mejores juguetes, un castillo hecho de papel con una princesa vestida de tul rosa y con largos brazos en alto ya que la muñeca era una bailarina.

 Aquella hermosa figura de la bailarina tenía una de sus piernas muy elevada en posición de ballet, por lo que el soldadito pensó que le faltaba una pierna al igual que a él.

Mientras los demás juguetes cobraban vida mientras el niño dormía, el soldadito de plomo miraba enamorado a la bailarina pensando – ¡Es tan bella e igual a mí!- . Pero mientras el soldadito veía a la bailarina, un mal encarado duende de juguete lo vigilaba todo el tiempo hasta que un día le preguntó– ¿Se puede saber qué miras, ahí plantado?

Pero el soldadito viendo a la bailarina no le contestó. Enojándose el duende le dijo:

– Pues como no me quieres contestar atente a las consecuencias.

Una tarde el niño fue a buscar al soldadito de plomo y lo colocó en el alfeizar de su ventana. Cuando fue a colocarlo con los demás soldaditos se dio cuenta que ya no se encontraba allí.

El soldadito de plomo

Preocupado, el niño empezó a buscar al soldadito por todas partes, pero no lo encontró así que pensó que el soldadito se había caído por la ventana. El niño fue en su búsqueda pero como había una gran ráfaga de lluvia su madre lo obligó a esperar.

A fuera unos niños que jugaban en la calle encontraron al soldadito y aprovechando los grandes charcos de agua lo hicieron navegar en un barco de papel. El barquito de papel fue conduciendo al soldadito hacia una alcantarilla y el preocupado pensó:

–¿A dónde iré a parar? ¿Qué será de mí? ¿Habrá cumplido el duende su amenaza y por ello estoy aquí? Mientras que el soldadito se dirigía al mar. Preocupado por su destino el soldadito fue a parar a la boca de un gran pez. Con tan buena suerte que el pez fue pescado y llevado al mercado donde la madre del niño lo compró. El soldadito de plomo fue encontrado y devuelto a su lugar.

El niño estaba muy contento de haber encontrado nuevamente a su soldadito y lo puso sobre su mesa de trabajo justo frente a la ventana. Cuando el niño bajó a comer, una fuerte ráfaga de viendo abrió la ventana de golpe y el pobre soldadito salió disparado hacia la chimenea.

Mientras el soldadito se derretía lentamente en la chimenea miraba a la bailarina con amor y sus pensamientos alegres mitigaban su dolor. De pronto una nueva ráfaga hizo que la bailarina de papel saliera volando dando hermosos giros en el aire hacia el fuego.

A la mañana siguiente cuando el niño vio la chimenea encontró un corazón de plomo que lanzaba chispas de purpurina y tul de seda.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.